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martes, 6 de octubre de 2026

¡PEDRO, EL MADRID Y LA VERDAD!

 

Cuando el Real Madrid compró la plaza del C. D. Tacón, Marca nos regaló una portada para la historia: «¡El fútbol femenino entra en otra dimensión!». Desde entonces, el F. C. Barcelona se ha enfrentado en 26 ocasiones al club de Florentino Pérez, con los siguientes resultados: 25 victorias para las azulgranas y una para las blancas —este único triunfo blanco, con escándalo arbitral incluido—, y 99 goles a favor para las culés y 12 para las capitalinas. A eso le llamo yo hacer un ridículo espantoso.

El último clásico, disputado en el Camp Nou, se ha saldado con un bochornoso 7 a 0 que ha provocado un boicot informativo al clásico femenino en Real Madrid TV. Por un día, los protestones blancos se han tenido que meter la lengua por el culete.

Y si en el fútbol las cifras terminan poniendo a cada uno en su sitio, en la política ocurre exactamente lo mismo: basta con echar un vistazo a la hemeroteca para comprobar que entre lo que Pedro Sánchez dice y lo que finalmente hace suele haber más distancia que entre el Real Madrid y el Barcelona.

Y es que Pedro ha tenido que convocar elecciones porque le tiraron abajo los decretos de vivienda y vio una oportunidad de que los suyos se manifestaran contra… la oposición. Unos decretos que ahora quiere colar por la puerta de atrás, a pesar de la ilegalidad señalada hasta por los letrados del Congreso.

El resumen, grosso modo, es este:

Pedro dijo que no pactaría con Bildu y pactó.

Pedro afirmó que no gobernaría con Podemos y gobernó con el chepas.

Pedro prometió que presentaría presupuestos para cumplir con la Constitución y la incumplió.

Pedro aseguró que lo de Ceuta estaba arreglado y se marchó de vacaciones, pero nada estaba solucionado.

Pedro dijo que su hermano era inocente, pero ha sido condenado.

Pedro puso la mano en el fuego por Ábalos y compañía, y están todos en la cárcel.

Pedro se tomó varios días de reflexión tras la imputación de su mujer —qué manía con los días de descanso— y la va a juzgar un jurado por delitos gravísimos.

Pedro confió en Zapatero y ya nadie duda de que va a ser el primer presidente español que entre en prisión. Al tiempo.

Pedro juró que toda la corrupción de su partido tenía su origen en una campaña de desinformación de la máquina del fango ultraderechista y, tras las elecciones de noviembre, su partido va a ser imputado por financiación ilegal.

Pedro miente más que habla y nos trata como si todos fuésemos Pablo Bujalance.

En conclusión: Pedro Sánchez no le dice una verdad ni al médico, y la historia le juzgará tan duramente como al idiota que crea las portadas del diario Marca. Al menos, el fútbol tiene el consuelo de que los resultados quedan escritos en el marcador.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 30 de septiembre de 2026

¡AL CAPONE, AL THANI, AL CUMFRAUDE: TODOS AL TALEGO!

 


Al Capone fue un gánster y contrabandista de Brooklyn que terminó en prisión por no pagar impuestos. El hermano de Sánchez tampoco pagaba tasas, al menos en España, por estar empadronado en el país vecino, pero también fue condenado por dos delitos graves. Pedro, al que todos llaman Al CumFraude, dio un pucherazo en las primarias de su partido y, según el análisis que se desprende de los últimos informes, pretende hacer lo propio con la ley de nietos.

Al Thani, exdueño del Málaga, tiene, al igual que todos sus vástagos, una orden de busca y captura por apropiación indebida, administración desleal e imposición de acuerdos abusivos. Un aficionado si lo comparamos con el propietario del Manchester City, Al Nahyan. El tipo cuyo club ha sido condenado por violar 114 normas financieras de la Premier League. Algo nunca visto en el mundo del fútbol, pero sí en el de la política. Todos recordamos al PSOE-Alacrán,  llamado así porque sus miembros siempre terminan picando en lupanares a cargo de los contribuyentes, tras picar en el bolsillo de los ciudadano. La Rosa Nostra acumula 17 causas judiciales con 127 personas imputadas, 20 tipos de delitos relacionados con la corrupción y, al menos hasta el momento, peticiones de 2300 años de cárcel para los acusados.

Cambian los tiempos, los nombres, pero no los métodos delictivos. Los malpensados dirán que mi carácter jacarandoso me lleva a la exageración, pero no, nada más lejos de la realidad. Lo expuesto hasta aquí son hechos tan irrefutables como crear puntos seguros para mujeres pintándolos de violeta es estúpido: al hampa moderna le ha dado por descubrir la corbata, los comunicados oficiales y el lenguaje institucional. Magnífico progreso estético. Lo único que no ha conseguido cambiar es el método: ahora el crimen organizado también tiene departamento de prensa.

Ciertamente, yo no sabría decir qué mafia es peor: si la de Chicago, la de Ferraz o la de los países, nunca mejor dicho, del golfo. Lo que sí sé es que, al igual que el enemigo número uno de las calculadoras, que terminó en Alcatraz, todos los mencionados deberían ir al talego.

Sergio Calle Llorens

jueves, 24 de septiembre de 2026

¡CARTA A ZAPATERO!

 


¿Qué tal, cejitas? ¿Cómo llevas tu futuro encarcelamiento?

La verdad es que te entiendo. Yo conozco esa sensación de desamparo. Ese despertar en mitad de la madrugada, con el corazón desbocado en el pecho y cubierto de un sudor frío y pegajoso. Ese instante en el que uno abre los ojos y descubre que la realidad, esa realidad que durante tanto tiempo creyó poder controlar, ha decidido cobrarse la factura.

Lo mío fue por una poesía, pero tú, what the fuck, te lo has ganado a pulso. A este paso, hasta tus hijas van a terminar en Soto del Real.

¡Cuántos discursos descacharrantes y bobalicones te marcaste! ¡Cuántas lecciones de moral, de democracia, de convivencia y de civilización! Y ahora, querido Rodríguez Zapatero, todo el mundo descubre que eres un impostor.

De faro de Occidente has pasado a una linterna que alumbraba el posible golpe de la Rosa Nostra: comisiones ilegales, cobros del petróleo venezolano y hasta joyas que no declaraste. Esas que, según tu propia declaración ante el juez, son regalos del rey difunto de Arabia Saudí. Un país que aplica la pena de muerte a los homosexuales.

¡Qué bochorno!

Te hemos pillado, ZP, y te vamos a meter en la cárcel una buena temporada. Tendrás tiempo. Mucho tiempo. Tiempo para pensar. Tiempo para recordar. Tiempo, sobre todo, para contemplar desde el otro lado de los barrotes aquel tiempo en el que tratabas a Maduro y a Mohamed VI como demócratas.

Y quizá entonces vuelvan a tu memoria algunas escenas de aquella película que protagonizaste durante tantos años. La sala de proyecciones de algunos de tus mejores momentos:

—«El mundo no pertenece a nadie salvo al viento», rebuznabas.

—«El infinito es infinito; el universo es infinito y probablemente no cabe en nuestra cabeza»… especialmente en la tuya, Mr Bean.

Te repito lo que te dejé escrito hace años: al tonto se le puede enseñar. El imbécil, en cambio, carece de solución posible.

Ser tonto es humano. Volverse imbécil constituye una decisión del carácter.

Tú nunca fuiste el más listo de la clase, pero decidiste seguir caminando por el sendero de la idiocia hasta convertirte en el más cretino e insufrible de los humanos. No fue un accidente. Fue un camino. Y hay caminos que, por mucho que uno quiera disfrazarlos de destino, empiezan con una elección.

Y cuando se unen la estupidez y la maldad en una organización criminal como el PSOE, el resultado es una cloaca dirigida por una tal Leyre que, entre otras cosas, pedía a gente del hampa darle un buen susto a la jueza que investigaba al hermano de Pedro Sánchez, condenado por la justicia.

Pero ya nada de lo que aquí te dejo escrito importa.

Porque ahora, precisamente ahora, empieza otra película.

Ahora empiezas a escuchar el cerrojo de tu celda al cerrarse de noche. Ese ruido seco, metálico, definitivo. Y te tiemblan las piernas.

Quizá entonces comprendas algo que nunca entendiste cuando tenías el poder: que las palabras no son inocentes cuando las pronuncia quien manda; que los discursos pasan, las fotografías amarillean y los monumentos se cubren de polvo, pero determinadas decisiones permanecen.

Y los barrotes también.

¡Vas a pasar a la historia como el padrino de una mafia que entró en prisión por corrupción!

¡El tipejo que subió la escalera de Moncloa después de que los marroquíes provocasen la matanza del 11-M!

¡El amoral que hablaba de alianza de civilizaciones cuando solo hay una buena, la nuestra!

¡El zangolotino que eligió de ministra de Defensa a una mujer solo porque estaba embarazada!

Y después de todo aquello, después de los discursos, de las fotografías, de las sonrisas, de las grandes palabras y de aquella solemnidad impostada, quizá quede solamente el eco de una puerta cerrándose.

Una puerta de hierro.

Un cerrojo.

Y el silencio.

¡Te llegó la hora, ZP, y toda España saldrá a celebrarlo!

Sergio Calle Llorens 

domingo, 13 de septiembre de 2026

¡LA CENA CON MÓNICA!

 


La cena con Mónica está regada con excelentes caldos de la tierra. El revuelto de gambas con champiñones al brandy es un regalo de los cielos y al porche de su casa solo llega la serenata de los grillos. La tonada de estos curiosos insectos nocturnos es igual que la última vez que estuve allí de noche. Ocurrió hace muchos años, cuando esta finca de Benejarafe pertenecía a unas familiares de mi madre. Mi amiga desconoce este dato de mi biografía y ya era hora de que lo supiera.

Mi presencia en el lugar la noche del viernes se explica por una apuesta. Ella perdió y yo gané. La apuesta era sencilla: quien perdiera invitaba a cenar. No había letra pequeña, ni árbitro, ni posibilidad de recurrir el resultado. Mi victoria consistió en conseguir que un medio digital retirara de su primera página una entrevista a un profesor de la UMA, con cara de cipote, en la que acusaba al fracaso educativo en Andalucía de ser consecuencia de las políticas de la derecha y, más concretamente, de no retirar el negocio de las privadas para reinvertir en lo público. La entrevista fue publicada en primera plana y en ella no había ni rastro de la ley educativa socialista que ha llevado a España al desastre educativo en PISA.

No fue complicado ganar la apuesta. Era cuestión de investigar un poco. Simplemente fui a la cuenta de Instagram del entrevistado y, como no podía ser de otra manera, el enseñante era de Podemos y compartía vídeos de Irene Montero y Pablo Iglesias. La pareja que llevó a sus hijos a la escuela privada en vez de a la pública. El chiste se cuenta solo y, tras hacerlo ver en redes sociales, La Opinión de Málaga tuvo que aguantar el zasca en toda la boca y colocar la entrevista en algún lugar desconocido de su cochambroso medio. Fue un paso en la dirección correcta, pero no lo bastante enérgico. Deberían haber cerrado la puerta del diario con llave y haberse escondido bajo los escritorios.

Evidentemente, el periodismo comarcal vive sus momentos más bajos con  infumables entrevistas  y, encima, en cada portada, regala titulares como “Málaga se manifiesta contra el racismo en Ceuta”, cuando la manifestación solo reunió a los mismos lectores que tiene ese periódico al día: unos doscientos. Como ven, el personal no se cansa de hacer el ridículo y los chistes me los deberían dejar a mí. Mónica ríe al recordar cómo esta gente de poco seso juega en sus escritos a ser violetas de los prados, mostrando un mundo que no existe o que simplemente no funciona. Incluso los borrachos profesionales tienen más momentos equilibrados de realidad.

Tras el riquísimo mousse de chocolate, Mónica prepara un French 75. Un sorbo que estalla en el paladar con la precisión de un destello. Un cóctel que posee una elegante armonía, donde la fuerza de la ginebra se funde con la delicadeza del champán y el frescor vivaz del limón. Tras beberme dos, le cuento a mi amiga los secretos de su finca que tienen que ver con los recuerdos: los gritos de mis primos, las efectivas paellas, los baños en la alberca, las voces de aquellos que se han convertido en sombra y la vuelta a casa en el coche de mis padres por aquel camino angosto donde las luces del vehículo cegaban a algunos conejos despistados.

—Nunca dejarás de sorprenderme, querido amigo.

Quise decir algo ingenioso ante aquella información, pero reaccioné como lo haría una cabeza de jabalí embalsamada en presencia de un cazador.

Y la noche siguió. Y las copas de French 75 siguieron mezclándose con los recuerdos del pretérito y los efluvios del presente.

A veces la memoria tiene esas cosas: abre una puerta que uno creía tapiada y, al otro lado, no hay fantasmas ni grandes revelaciones, sino una finca, unos grillos, una cena y una copa que vuelve a llenarse. Quizá la vida sea eso: regresar al mismo lugar sin ser ya el mismo. Y descubrir, de paso, que algunos recuerdos envejecen como el buen vino y otros, como ciertos periódicos, solo sirven para envolver el pescado.


Sergio Calle Llorens

martes, 8 de septiembre de 2026

¡SEXO EN LA MONTAÑA!

 


En la isla de Java hay un monte llamado Gunung Kemukus (conocido popularmente como la “Montaña del Sexo”). Allí, los lugareños deben tener relaciones sexuales con una persona que no es su cónyuge. Siete veces, para ser exactos. La creencia de los participantes en este singular ñaka ñaka es que el ritual les traerá fortuna, riqueza y éxito en los negocios.

En España, que es el segundo país más montañoso de Europa, no tenemos ese ritual para alcanzar nuestros sueños. Sin embargo, el personal ha votado históricamente al PSOE, que es una forma de sexo porque te dan por culo a diario, con la esperanza de que la economía, la educación y la sanidad mejoren algún día de estos. Sería injusto afirmar que los indonesios no obtienen lo que buscan tras participar en esas prácticas en la montaña citada. Pero, en la vieja piel de toro, esperar algo bueno de la secta del capullo excede el análisis político para adentrarse en el peligroso desfiladero de las enfermedades mentales graves.

Cuando la mafia de la Rosa gobierna, las desgracias se suceden. Un día es una epidemia. Al día siguiente, un apagón. Otro, una invasión. Y, todas las jornadas, suben los alimentos de primera necesidad mientras baja la confianza en el partido más putero del mundo. De hecho, hoy nos hemos enterado de que, con Pedro Sánchez, como era de esperar, se han sacado los peores resultados educativos de la historia de España. PISA dixit.

Esa era la noticia del mediodía. En el desayuno, El Confidencial sacaba una primicia en la que se afirmaba que el Ministerio del Interior, que dirige Pequeño Marlaska, elaboró un dossier secreto de periodistas fichados por su ideología. El informe haría sonreír al mismísimo Heinrich Himmler. Tras el almuerzo, el Tribunal Supremo ha paralizado la ley de nietos con la que el marido de Begoña Gómez pretendía dar un pucherazo.

Como pueden leer, los españoles siguen pensando que el PSOE no arregla sus problemas porque, como les pasa a los comunistas con sus líderes, no afinan con la elección de sus jefes. No importa: ellos no subirán a ninguna montaña, pero seguirán con todos sus agujeros abiertos de par en par para que los dirigentes de esa formación política continúen rompiéndoles el ojete con tal de que no gobierne la derecha.

Prácticas sexuales. Prácticas de subnormales.

Sergio Calle Llorens

martes, 11 de agosto de 2026

¡LA PLAYLIST DE UN PAÍS EN LLAMAS!

 


España atraviesa una de esas semanas en las que la realidad debería imponer silencio en los despachos. Ceuta soporta una presión migratoria extraordinaria, la frontera se convierte en el escenario de una crisis política y humanitaria y Europa vuelve a descubrir que las fronteras, esas líneas que algunos consideran una antigualla administrativa, siguen teniendo la desagradable costumbre de existir. En medio de semejante paisaje, uno esperaría escuchar al presidente hablar de seguridad, de recursos, de diplomacia, de inmigración, de los ciudadanos de Ceuta o de qué demonios piensa hacer el Gobierno. Pero la política contemporánea posee una maravillosa capacidad para convertir cualquier tragedia en una oportunidad de lifestyle. También podemos hablar de música. De libros. De viajes. De sensibilidad. De la playlist presidencial.

Pedro Sánchez lleva tiempo cultivando esa peculiar faceta del político convertido en influencer: presidente del Gobierno por la mañana, crítico musical por la tarde. Rosalía, Extremoduro, Florence + The Machine y demás forman parte de sus recomendaciones musicales. Nada que objetar: un presidente tiene todo el derecho del mundo a escuchar lo que le venga en gana. Incluso a escuchar canciones horribles, si ese fuera su gusto. El problema comienza cuando el ciudadano contempla semejante escaparate cultural desde el otro lado del cristal, mientras contempla también cómo una crisis real golpea una de las fronteras españolas. Entonces la playlist empieza a adquirir un significado involuntariamente cómico. Porque quizá no necesitamos saber qué escucha el presidente. Quizá necesitamos saber si el presidente está escuchando lo que ocurre.

La misma transformación alcanza a algunos miembros de su Gobierno, convertidos en prescriptores culturales de una ciudadanía que, francamente, quizá no estaba esperando semejante servicio público. Yolanda Díaz también ha construido alrededor de su figura ese territorio de libros, recomendaciones y sensibilidad cultural que tan bien funciona en las redes sociales. Y repito: leer, viajar, escuchar música y recomendar libros constituye una actividad perfectamente saludable. Incluso recomendable. Lo verdaderamente extraordinario aparece cuando la política empieza a confundirse con una revista de tendencias. El poder deja de hablar como Gobierno y comienza a comunicarse como una cuenta de Instagram con despacho oficial.

Mientras tanto, el ciudadano contempla el espectáculo con una mezcla de estupor y cabreo. Porque uno puede soportar que el presidente le recomiende una canción. Lo que resulta bastante más difícil de digerir es que parezca existir una enorme distancia entre la sofisticación cultural del mensaje y la crudeza de los problemas que esperan fuera. Ceuta no necesita una banda sonora. Necesita recursos, coordinación, seguridad, respuestas y una política migratoria capaz de explicar qué pretende hacer España cuando la presión sobre sus fronteras aumenta. Y los ciudadanos tampoco necesitan que un ministro les descubra su libro favorito. Ya tienen librerías.

La ironía definitiva consiste en que quienes ocupan el poder parecen empeñados en enseñarnos a disfrutar de la vida mientras la vida real se empeña en estropearles el decorado. Una canción para acompañar el verano. Un libro para la mesilla de noche. Un restaurante imprescindible. Un destino maravilloso. Una recomendación cinematográfica. Y, de fondo, una frontera sometida a una presión extraordinaria. Todo perfectamente ordenado para que el algoritmo no detecte que la realidad se ha colado en el encuadre.

Quizá el problema no sea que Pedro Sánchez tenga una playlist. Quizá el problema sea que, después de tantos años de política convertida en comunicación, uno empieza a sospechar que algunos dirigentes han confundido gobernar un país con gestionar su perfil de Spotify. Y cuando llegan los problemas de verdad, esos que no caben en una fotografía cuidadosamente encuadrada ni admiten un filtro de Instagram, queda una pregunta bastante más incómoda que cualquier recomendación cultural: ¿quién está al mando cuando termina la música?

Sergio Calle Llorens

martes, 16 de junio de 2026

¡PEQUEÑOS PLACERES!

 


La vida tiene pequeños placeres que iluminan el alma: esa luz deliciosa que se filtra entre las nubes en un atardecer junto al mar. Esas cervezas en compañía de los viejos amigos. Las risas de un niño jugando en la orilla. Las piernas doradas de una mujer. Una mirada a medianoche. El espíritu de quienes siempre hemos sido libres y, por supuesto, ver cómo algunos prefieren escribir sobre los peligros que acechan a la lagartija pitusa en Ibiza antes que sobre la corrupción del gobierno de P. S.

Evidentemente, cada uno puede tener su opinión. De hecho, hay mucha gente que tiene opiniones, pero bastantes menos tienen estilo para contarlas. Y el estilo, para un escritor, vale más que cien opiniones.

Yo escribo para exagerar, caricaturizar, pinchar y dejar una herida verbal que el lector recuerde. Mi trabajo no es presentar pruebas ante un tribunal, sino encender el foco sobre lo que considero una farsa y dejar que el lector contemple el espectáculo. El problema es que ya ni siquiera tengo que esforzarme en exagerar. El gobierno y sus voceros lo hacen por mí.

Las joyas de Zapatero, el blanqueo de capitales, las cloacas del PSOE, los de la secta del capullo en la cárcel y el nadaplete del Madrid, que no ha ganado ni un título en dos temporadas. Y miren que se han gastado más dinero que nadie. La Cosa Nostra lo quería todo y, con la pandemia, dejó a Al Capone y sus muchachos como simples aficionados. Los madridistas aspiraban a campeonar y hasta el Albacete les dio una patada en el trasero. Ni en baloncesto, oigan.

La cantidad de lecciones que nos han dado sobre moralidad. Los millones de jornadas afirmando que eran los mejores del mundo. Pero todo era una farsa, un sainete con decorados de cartón piedra.

Recuerdo que siempre que terminaba mi columna de fusilamiento pensaba en esto: si alguien recuerda, tras su lectura, una escena, una metáfora o una comparación sangrante, la sátira ha cumplido su función literaria. Sin embargo, ahora ellos me hacen todo el trabajo sucio. Ni siquiera tengo que esforzarme en deformar la realidad, porque la realidad ya aparece deformada por sí sola, como un reflejo imposible en una galería de espejos infinitos.

En fin, como escritor no se trata de quitar pólvora al disparo. Se trata de mejorar la puntería. Y bien mirado, en la España sanchista hasta los mafiosos parecen pegarse un tiro cada mañana.

¡Pequeños placeres!

Sergio Calle Llorens

sábado, 6 de junio de 2026

¡P.S!

 


Contemplar el rostro de Leire Díaz, la famosa fontanera del PSOE y periodista en un universo paralelo, me produce una profunda inquietud. Esos gestos. Esa mirada perturbada. Esa manera de andar. Esa agenda que deja meridianamente claro que montó una red de acoso y derribo para proteger al ONE de los casos de corrupción que afectan personalmente a Pedro Sánchez. Perdonen la reiteración. 

A veces me pregunto en qué sección del averno estructural hace la secta del capullo el casting para reclutar a estos demonios.

A veces tengo miedo de conocer más detalles. Otras, en cambio, salto de alegría al ver cómo la UCO, responsable de la investigación, está llevando a medio Gobierno hacia la cárcel y al otro medio a las puertas de la imputación. De ahí las cloacas. De ahí la operación para acabar con jueces, periodistas y guardias civiles. De ahí los insultos de la sincronizada.

Leire se reunía con P.S., con la directora de la Benemérita, con ZP, pero el hijo de Gepetto no sabía nada de sus andanzas. Para Anticorrupción no hay duda: la operación estaba destinada a proteger a la familia del presidente. El caso Sánchez deja al Watergate en peccata minuta.

Una historia así no sería aceptada ni por Sherlock Holmes, que, al comprobar la identidad secreta tras la que se esconde P.S., concluiría que el personaje ni siquiera merece levantar la pipa.

Sin embargo, para la sincronizada que siempre defiende al Gobierno, todo tiene una explicación alternativa. O es un montaje. O, peor aún, el resultado del odio de la fachosfera. Para esta gente, P.S. puede ser cualquiera.

Paca Saltarina para Javier Ruiz.

Patricio Sentado para Sarah Santaolalla.

Porfirio Salchicha para Gonzalo Miró.

En verdad, estamos a un paso de que alguien diga en Televisión Española que las reuniones de la descacharrante Leire con P.S. corresponden a las siglas de «Picha Submarina». Total, esta gente es así.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 3 de junio de 2026

¡EL PAPA, SÁNCHEZ Y LAS CLOACAS!

 


Recientemente se reunieron en el Vaticano Su Santidad, el papa Minino XIV, y Su Sanchidad de España, Pedro II el Cruel. El primero sigue sin abrir la boca ante las matanzas de cristianos en África. El segundo continúa sin felicitar las fiestas a los católicos mientras no se cansa de hacerlo por Ramadán con los musulmanes.

Como ven, ninguno pone la otra mejilla, aunque ambos tienen más cara que espalda. A tenor de los escándalos de corrupción que cercan a miembros de su partido, no sería de extrañar que el Vaticano terminase organizando una segunda ruta de escape para socialistas atribulados, como ya hizo con los nazis tras la Segunda Guerra Mundial.

Que el premier español, según la UCO, aparezca señalado como el vértice de una estructura política que hostigó a los guardias civiles encargados de investigar la supuesta corrupción de su entorno familiar no parece motivo suficiente para visitar España. Había ganas de verlo después del desprecio mostrado por el Paco Paco hacia nuestro país. Un cuervo de plumaje tan negro como el horizonte que se dibuja para los de la Rosa Nostra.

Pero la verdadera imagen de estos días no está en Roma. Está en las cloacas.

Porque si todo era producto de la máquina del fango, si todo era una conspiración de la fachosfera y de la derecha mediática, ¿por qué hubo necesidad de descender al alcantarillado? ¿Por qué mover tapas, remover aguas negras y organizar operaciones destinadas a desacreditar a quienes investigaban los casos que afectan al entorno presidencial?

La reunión con el pontífice romano duró apenas unos minutos. La de Leire Díez, tras la imputación de la hija del proxeneta, se prolongó durante días. Y esa diferencia de tiempo resulta mucho más reveladora que cualquier fotografía protocolaria.

Cinco días de reflexión. Ciento veinte horas. Siete mil doscientos minutos.

Mientras artistas, músicos, comunicadores y demás fieles del sanchismo suplicaban entre lágrimas un «Pedro, no te vayas», el silencio de los despachos parecía estar ocupado en tareas mucho menos sentimentales. Hoy sabemos que aquellas jornadas tuvieron bastante menos de meditación y bastante más de estrategia.

Y, sin embargo, quienes entonces inundaban las redes y los platós con muestras de apoyo incondicional permanecen mudos. Ni una canción protesta. Ni un manifiesto. Ni un tuit indignado. Nada.

Silencio.

El mismo silencio que suele escucharse cuando alguien levanta la tapa de una cloaca.

Mientras tanto, las causas judiciales siguen avanzando y los nombres se acumulan alrededor del poder como barcos atraídos por un remolino. Unos ya están sentados en el banquillo. Otros esperan sentencia. Algunos siguen declarando. Y todos parecen navegar en la misma dirección.

Demasiadas corrientes para creer que se trata de simples coincidencias.

Ya solo falta que Víctor Manuel le componga una nueva oda a Su Sanchidad, como hizo en 1966 con Francisco Franco en la canción «Un gran hombre».

Así, queridos niños, se entiende mucho mejor por qué el dictador murió en la cama y la España de la transición en manos de un psicópata.

Sergio Calle Llorens

viernes, 22 de mayo de 2026

¡ZAPATERO HASTA LAS CEJAS!


 

 

Zapatero estaba de corrupción hasta las cejas. Esas franjas de vello estratégicamente situadas sobre las cuencas de los ojos, que agitaba con entusiasmo de telepredicador durante las campañas electorales. Las manos, en cambio, parecía reservarlas para otros menesteres: supuestamente para trincar del petróleo o del oro venezolano. Las mismas extremidades con las que ocultaba presos políticos en el Caribe. Los mismos dedos con los que firmaba acuerdos con algunos de los peores dictadores del planeta.

«La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento», proclamaba el expresidente que negó la crisis económica hasta que la crisis terminó llamando a su puerta con una maza. Aquella brisa poética se ha convertido ahora en vendaval judicial y amenaza con empujarlo directamente hacia la cárcel; junto a Maduro, junto a sus hijas políticas y junto a toda esa corte tropical de aduladores del chavismo. Mientras tanto, un servidor mantiene una botella de champán francés enfriándose en la nevera para celebrar el acontecimiento. Entonces tendrá que abandonar su soñada ocupación de “supervisor de nubes acostado en una hamaca”.

«El infinito es infinito; el universo es infinito y probablemente no cabe en nuestra cabeza», decía Rodríguez en uno de sus infumables discursos. Especialmente en la suya: cabeza de chorlito ilustrado.

«Everyday, all day, bonsáis», declaró el leonés durante una visita a La Moncloa del canciller Schröder y del presidente Chirac. Una frase destinada a cambiar para siempre el rumbo del pensamiento occidental y a dejar a Platón convertido en tertuliano de sobremesa.

«Hoy estamos mejor que ayer y mañana estaremos mejor que hoy». Y al día siguiente estalló una bomba en la T-4 de Barajas. Una vez más quedaba demostrado que el personaje, además de inútil, arrastraba una leyenda negra de gafe únicamente comparable a la de Tomás Roncero.

«España es un poderoso trasatlántico», declaró ufano durante el centenario del hundimiento del Titanic. Ya ven ustedes que de historia siempre anduvo, como su única neurona, bastante justito.

«Los 130.000 no son parados; son personas que se han apuntado al paro», confesó el marido de Sonsoles sin despeinarse ni pestañear.

Produce escalofríos pensar que semejante palurdo haya presidido un país europeo y occidental. El hombre que, después de arruinar España, todavía pretendía repartir lecciones de moral y ética. Él. Precisamente él. El imputado moral permanente.

A resultas de todo esto conviene distinguir entre el simple tonto y el imbécil solemne.

El tonto se equivoca porque ignora. Le faltan datos, experiencia o contexto. Eso nos sucede a todos. Nadie atraviesa la vida sin despeñarse alguna vez por los desfiladeros de la ignorancia. Pero el tonto tiene remedio: aprende. Cuando comprende, rectifica. Cuando ve con claridad, cambia de opinión.

El imbécil es otra cosa.

No yerra por falta de información, sino por soberbia. Ve la evidencia. Escucha la verdad. Percibe el error y, aun así, persevera en él con fanatismo litúrgico. Ahí reside la diferencia esencial.

El tonto todavía está en camino. El imbécil convierte el error en trinchera. Uno agradece la corrección; el otro se ofende, se rasga las vestiduras y acusa al espejo de deformarlo. Uno revisa sus ideas; el otro las defiende incluso cuando sus postulados se desploman como yeso húmedo.

Al tonto se le puede enseñar. El imbécil, en cambio, carece de solución posible. Ser tonto es humano. Volverse imbécil constituye una decisión del carácter.

Y si alguien duda de ello, basta con asomarse a las redes sociales para contemplar cómo legiones de imbéciles continúan defendiendo a un personaje como Zapatero, que ya empieza a oler a presidio.

Los demás brindaremos con Moët & Chandon.

Sergio Calle Llorens


miércoles, 6 de mayo de 2026

¡NOTICIAS ESPELUZNANTES!

 


Dije, y a algunos sesudos pensantes les pareció exagerado, que si importabas África y Magreb, al final, claro está, tenías exactamente eso.; el tercer mundo en casa. También dejé escrito qué si repetíamos los fallos en inmigración ilegal en Reino Unido, Francia o la desternillante Bélgica, el resultado sería el mismo drama. Me crujieron a insultos.  Pues bien. El tiempo, ese juez implacable, me ha terminado dando la razón.

Un hombre de 37 años, marroquí para más señas, grita consignas islamistas en plena calle de Esplugues de Llobregat y termina asesinando a una ciudadana china de 17 primaveras que había salido a pasear a su perrito. El supuesto criminal, angelito migrante para las ONG subvencionadas por el gobierno del yerno del proxeneta, ya había protagonizado incidentes en varios puntos de la geografía española. A pesar de los gritos, del apedreamiento a la policía y los vecinos, los responsables dijeron que se trataba de un caso de salud mental. La suya, no la de los gestores políticos. No fue deportado. De Burgos pasó a Barcelona tras protagonizar diferentes monerías de la morería. Lo de siempre y a nadie puede sorprender. Tampoco asombra que los medios de desinformación catalogaran el asesinato como violencia machista. Cuando se destapó el pastel, tuvieron que borrar tuits y titulares por la vía de urgencia.

Un falso mena viola a una menor en un parque en Hortalezas y alude que consumió marihuana, alcohol, pastillas y hachís. Como vemos, el joven no disponía de tiempo para estudiar urbanidad occidental.

 La criatura había sido expulsada de Alemania e Italia por delitos violentos. Le acogimos en España por caridad cristiana y le ha destrozado la vida a una pobre niña cuyos gritos, como no fueron provocados por un hombre europeo heterosexual, no quiso escuchar nadie.  Nadie le echó cuentas. Otra que tampoco sabe mucho de cuentas es María Jesús Montero, Lady Mopongo para los amigos, cuya contabilidad ha sido desnudada por el Tribunal de la materia señalando que usó fondos de la UE para tapar que no hay presupuestos estableciendo un nuevo agujero de récord en las pensiones. Al parecer la ministra gastó en 2024 77.000 millones más de lo que permitía la prórroga e infló deudas tributarias, según el órgano fiscalizador.

En estos asuntos el gobierno de Sánchez se niega a dar más información; en la regularización de inmigrantes alude al secreto de Estado. En el tema de las cuentas aplica aquello de los socialistas prefieren la oscuridad de los lupanares que la claridad de las cuentas.

Son las noticias escalofriantes de la semana. Hay más. Muchas más. Pero me tiemblan las manos como para seguir escribiendo.

Sergio Calle Llorens


lunes, 16 de marzo de 2026

¡LA SEMANA EN LA QUE UN SOCIALISTA PIDIÓ PERDÓN Y OTRAS ANOMALÍAS DE LA NATURALEZA!

 


La semana anterior, que murió a las orillas de unas aguas entre azules y turquesas, ocurrieron cosas inauditas. No tengo otra forma de expresarlo.

Ahí tienen a un exconcejal del PSOE llorando y pidiendo disculpas tras confesar un fraude de 34 millones de euros en el asunto de los ERE. Un reconocimiento de culpabilidad que no se había producido antes. Recordemos que ni con la guerra sucia de los GAL, ni con la terrible operación Mengele, ni con el asesinato de Calvo Sotelo, ni con Invercaria, ni con Filesa, ni con el caso Ábalos, la Rosa Nostra esta gente pidió disculpas.

Insisto: jamás se había visto a un militante de la mafia socialista, cual plañidera cualquiera, admitiendo un delito tan grave. Es de agradecer el gesto de José María Sayago. Sin embargo, somos legión los que preferiríamos que los de la secta del capullo emulasen a los japoneses aplicándose un buen harakiri tras reconocer el latrocinio institucionalizado. En cualquier caso, por algo se empieza antes de que terminen en la cárcel.

También en estos días el personal anda muy soliviantado en la región malagueña. Por un lado, ha saltado, como una liebre desbocada, la noticia de que, por primera vez desde el nacimiento de la infumable taifa del sur, Málaga será la primera en inversiones por parte de la Junta, adelantando a Sevilla. Un acontecimiento insólito.

Tanto como las declaraciones del nuevo obispo de la provincia. El religioso ha criticado que el ayuntamiento de la ciudad del paraíso rechace la regularización masiva de inmigrantes ilegales a los que el orondo ministro de Roma, que no parece el más listo de la clase, no quiere que vinculen con la delincuencia.

Para evitar ese riesgo, el mitrado debería haber pedido a Dios, que está en el cielo tan pimpante, y a Sánchez, otro ser omnipotente, que para la citada regularización masiva los migrantes —qué palabra más tonta— presenten un certificado de penales verificable.

A mí, qué quieren que les diga, José Antonio Satué me recuerda a ese chiste:

—Oye, una cosa: ¿los monjes son buenos?
—Depende: abadías que sí y abadías que no.

Visto lo visto con el religioso, habrá días en los que el prelado parezca un poco tonto del culo y habrá días en los que parezca más tonto todavía. Es más, me temo que su nombre va a sonar fuerte este año en los Premios Oriundo Panoli.

Por otra parte, y para finalizar, propongo que, como alternativa a la herramienta «Hodio» —huella del odio y la polarización del gobierno—, se cree «Himbecil», un instrumento digital creado desde el respeto y la educación para detectar a los hijos de los cretinos que no descansan nunca.

Ya lo han leído. La semana ha estado llena de hechos tan insólitos como encontrar a un socialista que no robe. Algo tan novedoso como que hoy lunes su jefe le reciba en la oficina bajándose los pantalones para meterse una zanahoria por el culo mientras suena la sintonía de La naranja mecánica.

En fin, jamás imaginé que viviría para contemplar estos milagros de temporada: socialistas arrepentidos y sermones para idiotas.

Sergio Calle Llorens


martes, 24 de febrero de 2026

¡ESPAÑA, EL PUTICLUB INSTITUCIONAL!

 



Si yo lo he entendido bien, el yerno de un proxeneta llega a presidente y nombra como mano derecha a un putero que tiene como máximo colaborador a un portero de puticlub, y el ministro más polémico de todos los tiempos coloca como jefe de la policía a un menda acusado de violación. Todo supuestamente, claro. No vaya a ser que algún fiscal con vocación de censor confunda la sátira con la realidad.

El problema es que, cuando cuentas la corrupción sistémica del gobierno de Pedro Sánchez, los no nacionales se descojonan como si estuvieran viendo una reposición interminable de Aquí no hay quien viva, y los de la mafia del capullo hacen como que no saben nada. Ellos son más de leer Lo País, de ver a Jordi Évole con gesto compungido y de escuchar en directo las genuflexiones radiofónicas al amado líder en la Cadena SER del PSOE.

Cualquier cosa es preferible a los “bulos” propagados por la llamada fachería digital, que, curiosamente, han ido resultando todos ciertos. Desde las imputaciones de los familiares del hijo de Gepetto hasta las entradas en prisión de los colaboradores más estrechos del régimen. Pero aun así, el socialista medio seguirá votando al partido de la rosa per secula seculorum, como quien sigue yendo a misa aunque ya no crea ni en el cura.

Ese fingimiento de ignorar la realidad española no es un error, es una elección vital. Como preferir al patético Manu Sánchez antes que al humor quirúrgico de Tip. Como confundir chascarrillo con ingenio. Vivir en un limbo cómodo, ajeno a la decencia, a las buenas costumbres y, sobre todo, a la evidencia.

Evidentemente, hay cosas que ya no tienen solución. Porque para que el tonto de remate se dé cuenta de su condición necesita, al menos, una chispa de inteligencia. Y claro, esperar materia gris en Lady Mopongo es como buscar profundidad psicológica en una película de Pajares y Esteso. Esa mujer que defiende la creación de una academia de la lengua andaluza sin reparar en que lo que se habla en el sur de España es, desde hace siglos, español meridional, no un idioma inventado para justificar cargos y presupuestos.

Lo de María Jesús Montero no se arregla solo con un logopeda de prestigio, sino con un reputado psiquiatra que le espete a la cara: “Chiquilla, que estás muy mal del tarro y voy a ordenar tu ingreso inmediato en el Manicomio Arkham”. Porque hay momentos en los que la política deja de ser un drama y se convierte en cómic oscuro.

No descubro la pólvora al afirmar que los locos deberían estar en frenopáticos, los mafiosos corruptos en centros penitenciarios de máxima seguridad y los votantes ciegos del PSOE haciendo de extras en la próxima entrega de Torrente. Berlanga lo habría contado mejor, Quevedo lo habría entendido antes y Dante, directamente, habría pedido la nacionalidad española para escribir la secuela del infierno hispano.

Cada uno en su sitio, los de la Rosa Nostra encerrados y Dios, como siempre, en todas partes.

Sergio Calle Llorens

 

jueves, 5 de febrero de 2026

¡SUBVENCIONES, DIABLOS Y FAREROS SIN LUZ!


 

Nadie comprende que un cabo sin ningún talento conocido llegara a dirigir los ejércitos alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Tampoco hay inteligencia humana que explique que María Gámez se convirtiera en la primera mujer en dirigir la Guardia Civil, siendo, como era, la hija de un farero, aunque la falta de luces no se limitara precisamente al oficio paterno. Dos trayectorias improbables. Dos grandes perdedores de la historia.

La paradoja es deliciosa. Adolf Hitler alcanzó el poder a través de unas elecciones democráticas. La de Sanlúcar de Barrameda, en cambio, perdió en todos y cada uno de los distritos electorales en los que se presentó. El primero terminó suicidado; la segunda, como no podía ser de otro modo, recaló enchufada en La Casa de Papel. Una vez más queda demostrado que Dios posee un sentido del humor corrosivo y que el mayor triunfo del Maligno es habernos convencido de que no existe.

Y ya que hablamos del Diablo, conviene señalar al suyo propio en versión institucional. Hoy sabemos que Pedro Sánchez mantiene la chequera abierta de par en par para cualquier organismo, fundación o parásito extranjero que se cruce en su camino. Más de 600 millones de euros en subvenciones, arrancados directamente del sudor y la nómina de los españoles.

La lista de beneficiarios es interminable y, admitámoslo, jugosa. Va desde las finanzas de Palestina hasta la llamada Solidaridad de la Inserción Social y de la Familia en Marruecos. Resulta curioso que haya dinero para los trenes del cochambroso reino de Mohamed VI, pero no para garantizar la seguridad ferroviaria en España. Hay fondos para la justicia jordana, para el Ministerio de Justicia de Bolivia, para el estudio de las paredes vaginales de la mujer paraguaya y hasta para la descolonización y despatriarcalización boliviana. Todos reciben su correspondiente subvención. Eso sí, ni un euro para el paro de los autónomos, esos a los que se exprime hasta la última gota en nombre del “gobierno progresista”.

Este esfuerzo hispano por redimir a los desheredados del mundo alcanza cotas de sainete cuando uno descubre que la alcaldía de Pikine, en Senegal, recibe 900.000 euros de los impuestos españoles, una cifra muy superior a la destinada al mantenimiento de los trenes de cercanías de Málaga, que no reciben absolutamente nada. También es digno de carcajada leer en el BOE las ayudas a la Federación Nacional de Comunas de Túnez, a la Administración Penitenciaria de Marruecos o a la Secretaría Provincial de Economía de Cabo Delgado, en Mozambique. Incluso la Fundación Princesa Diana de Paraguay se lleva su pellizco.

Especial mención merecen los 100.000 euros concedidos a la Premsa Andorrana dels Collons y los 119.413 euros destinados a Netflix. Quizá ese dinero sea imprescindible para que la multinacional, con sede en los Países Bajos, incluya en su catálogo el documental del cuchicuchi de Vergonya Gómez, pieza clave del cine universal contemporáneo.

Queda claro que en solidaridad internacional al Gobierno de España no le gana nadie, sobre todo cuando la factura la pagamos los de siempre. Porque, como todos sabemos, si estas ayudas salieran de los sueldos de socialistas y podemitas, los cambios en la vida sexual del somormujo, las prostitutas mauritanas y el gobierno autónomo de Potosí se llevarían exactamente un cojón de pato.

Ante semejante ignominia solo cabe reclamar paciencia. Ya llegará el momento de bailar cuando suene la música, aunque el baile sea, como todo indica, un elegante y acompasado camino hacia la cárcel.

Sergio Calle Llorens

domingo, 1 de febrero de 2026

¡PSOE: TODOS A LA CÁRCEL!


 


Me duele la boca de decir que el gran error de los españoles es tratar al partido de Pedro Sánchez como a cualquier otra organización política democrática. No lo es. Lo repito una vez más, para quien aún no haya entendido la película: el PSOE es una secta, la del capullo. Y no lo digo en sentido metafórico ni literario, aunque Kafka o Valle Inclán habrían disfrutado escribiendo este disparate institucional. Lo digo en sentido funcional. Es una organización que actúa, piensa y se protege como una mafia, y como mafia debe ser tratada por un Estado que aún pretenda llamarse de Derecho.

La mafia nostra no se reforma, se ilegaliza. No se dialoga con ella, se la persigue penalmente. Sus dirigentes no comparecen en tertulias, comparecen ante un juez instructor. No puede quedar ninguno fuera del alcance de la ley. Todos deben ingresar en centros penitenciarios de máxima seguridad, como hicieron los norteamericanos cuando comprendieron que Al Capone no era un empresario excéntrico, sino un delincuente sistémico. Los ciudadanos de esta vieja nación haríamos bien en imitarles. Mañana, jurídicamente, ya es tarde.

Sé que el pueblo empieza a ver la luz, como en esas novelas de Camus en las que la peste no se reconoce hasta que los cadáveres se amontonan. Han tenido que morir muchos españoles en un accidente ferroviario para que algunos, al fin, se cayeran del caballo como Pablo de Tarso camino de Damasco. Empiezan a recordar que hubo helicópteros de la Guardia Civil persiguiendo a viejecitos en la playa durante el confinamiento, mientras la Policía Nacional acosaba a vecinos por charlar dos minutos de más tras tender la ropa en la azotea. Empiezan a admitir que Salvamento Marítimo se recorre mil kilómetros en aguas internacionales cada vez que un puto cayuco desaparece, pero si desaparece un tren a unas millas de Córdoba se envía a Pepe con una puta linterna. Berlanga no lo habría escrito mejor. O sí, pero en clave de comedia negra. Esto ya es tragedia.

Teníamos el mejor sistema ferroviario de Europa. Los trenes más puntuales del continente. Un sistema tan serio que devolvía el importe del billete del AVE si llegaba tarde. Y entonces llegaron los patanes del PSOE, con Pedrito a la cabeza, ese personaje que parece salido de una mala secuela de El Padrino, donde el capo no impone respeto, sino vergüenza ajena. Eligió a un putero como ministro, que a su vez llegó acompañado de un portero de puticlub. Ambos contrataron a sus amantes en RENFE, como si gestionaran una finca privada y no una empresa pública. Cuando el escándalo se hizo insostenible y acabaron en prisión, el marido de Begoña Gómez nombró a un palurdo de Valladolid, sacado directamente de El planeta de los simios, para sustituir al ministro encarcelado.

Con el zafio de Óscar Puente todo ha ido a peor, y miren que era difícil. Las víctimas esperaron más de media hora en un barranco de Adamuz mientras se desangraban, vulnerando cualquier protocolo mínimo de auxilio y responsabilidad administrativa. El País, como siempre, echando balones fuera. Los sindicatos mayoritarios, mudos, como estatuas de sal. Tiemblo de pensar la que habrían organizado si la responsable del ministerio hubiese sido Isabel Ayuso. Y mientras tanto, el equipo jurídico-mediático del sanchismo pedía respeto por los fallecidos. ¿Respeto? ¿Vosotros? Los que habéis convertido España en un Estado fallido mientras lo saqueabais con vuestras agrupaciones clientelares, vuestro falso progresismo y vuestras putas casas del pueblo.

Esto ya no es una cuestión ideológica, ni siquiera moral. Es una cuestión penal. Son escoria institucional de la peor calaña y ha llegado el momento de aplicar el Código Penal antes de que mueran más españoles por negligencia, incompetencia o corrupción. No hay más. O se restablece el principio de legalidad o se consagra la impunidad. Los del PSOE a prisión, como cualquier ciudadano que delinque desde el poder, y los ciudadanos honrados a vivir tranquilos de una puñetera vez.

Para finalizar, quiero que recuerden dos cosas. La primera es que cuando el poder empieza a hablar de respeto, huele a banquillo. La segunda es que toda mafia acaba igual: o en un museo o ante un juez.

¡Ha llegado la hora!

Sergio Calle Llorens


martes, 13 de enero de 2026

¡FEMINISMO DE PANCARTA Y SILENCIO ANTE LA HORCA!

 



Pintarse el pelo de morado no es feminismo. Organizar chocho charlas no es luchar contra el heteropatriarcado. En cambio, salir a la calle para combatir el criminal régimen de los ayatolás es, además de un acto heroico, una declaración de intenciones por parte de las mujeres persas contra la opresión islamista. Las del 11M no se juegan nada. Las iraníes se lo juegan todo.

Curiosamente, Irene Montero y sus iguales guardan un clamoroso silencio ante la guadaña islámica que se cierne sobre las cabezas de estas valientes. A mí me resulta profundamente emocionante verlas danzar con los cabellos al viento mientras Teherán es pasto de las llamas de la libertad. De hecho, ya queda menos para mandar a sus opresores al lugar del que nunca debieron salir, el infierno. Y cuando ocurra, que ya les digo yo que ocurrirá más pronto que tarde, las falsas feministas volverán a marchar por el lado equivocado de la historia. Como ahora, cuando claman contra unos supuestos abusos cometidos por Julio Iglesias, pero cierran el pico ante la barbarie de la república islamista de Irán.

Debe de ser duro interpretar todo el tiempo el papel de las malas en esta película. El caso es que lo clavan y ya apenas les queda, y a veces ni eso, el comodín de Francisco Franco, cuya muerte parece estar siempre fresca en su calendario.

En Venezuela no había presos políticos, clamaba Zapatero. El sistema electoral cubano era una maravilla. Irán era un ejemplo de democracia mientras llegaba dinero de allí, afirmaban algunos. Y al final la realidad ha vuelto a dejarlos retratados y, lo que es peor, desmentidos.

Otros que parecen vivir completamente desconectados de la realidad son los miembros de la prensa deportiva española. El domingo, tras haber perdido el Real Madrid la Supercopa de España contra el Barcelona, los plumillas mancharon las rotativas con titulares campanudos del estilo de “El Madrid es el campeón moral” o “Xabi Alonso sale reforzado y no peligra su puesto”. El problema es que el relato se cayó del caballo, en este caso del burro, y el donostiarra fue cesado tras otro partido infame de los blancos, sin posesión y a merced del máximo rival, pese a la calamitosa actuación del trío arbitral.

Llama poderosamente la atención que esta pandilla de pánfilos no acierte nunca. No hay ni uno solo que vea que, juegue donde juegue Mbappé, si el técnico es cesado por discrepancias con el galo y el otro gallo del corral, es decir, el jugador que puede hacerle sombra, no es renovado y se le invita a marcharse, algo huele mal.

Como vemos, esta gente vive en dimensiones paralelas en las que lo negro es blanco, Irene Montero sabe pensar y Florentino Pérez es un genio como director deportivo. Esperemos que algún día podamos cerrar los vasos comunicantes entre nuestro mundo y el suyo.

Porque al final la realidad siempre acaba entrando, aunque sea a patadas, en los salones donde se fabrican los relatos. Y cuando eso ocurre, no hay consigna, titular ni eslogan que pueda tapar el estruendo. Solo quedan los hechos, desnudos y brutales, señalando a quienes eligieron mirar hacia otro lado. La historia no absuelve a los cobardes, solo los enumera. Y a estos ya los tiene perfectamente fichados.

Sergio Calle Llorens

 


martes, 30 de diciembre de 2025

¡EL AUGE DE VOX!

 



Soy el único escritor de España al que echaron de una revista digital por criticar a VOX en un artículo. Mucho ha llovido desde entonces. Solo mi legendaria modestia me ha impedido hablar abiertamente del tema. Hasta hoy, claro. Porque en este día me siento con fuerzas suficientes para comentar el ascenso innegable de la formación de Santiago Abascal.

Los socialistas pensaron, equivocadamente por supuesto, que hablando del peligro de la ultraderecha y subvencionando bodrios del cine español estaba todo hecho. Al contrario. Era la munición que necesitaba VOX. La gasolina para alimentar la máquina.

A cada frase e insulto dirigidos a los verdes, los jóvenes adolescentes comenzaban a sentir, más que nada por sus compañeros de pupitre llegados del Magreb, que existe más odio hacia cristianos, judíos, mujeres y homosexuales en una mezquita salafista que en el ideario de VOX.

Para un joven, apoyar a VOX es como ser punki en los felices años ochenta. Una forma de rebeldía. Un corte de manga a las autoridades. Un grito descarnado en la noche. Hacerle la peseta a esa profesora tan pesada que insistía en no permitir la bandera de España cuando la selección jugaba la Eurocopa.

Para un agricultor, en cambio, es un voto casi obligado por la locura de las regulaciones de la Unión Europea aplicadas a sus productos: impuestos, restricciones y todo tipo de putadas, mientras dejan pasar productos marroquíes. De hecho, Abascal y los suyos solo han tenido que tocar esa fibra y todo el campo extremeño es suyo. No es que crean que el líder del partido al que votan sea la reencarnación de Santiago Apóstol, sino que el tomate marroquí es uno de los jinetes del Apocalipsis.

Para un autónomo sufridor o pequeño empresario, VOX no es la esperanza, sino un voto protesta. Un desafío al PSOE, que los machacaba a impuestos mientras el hermano de Pedro Sánchez argumentaba que vivía en Portugal para no cumplir con sus obligaciones fiscales en España. Lo pudo hacer con unas pruebas totalmente endebles y, pese a ello, la Hacienda de la señora Montero no investigó ni cuestionó los datos presentados por el imputado hermanísimo. La prensa amiga mira para otro lado, el autónomo se cisca en los muertos de la secta del capullo y de los turiferarios del régimen. Así se explica el auge de VOX, cuyo cohete parece ya imparable.

Sí, yo critiqué mucho a VOX, pero les entiendo y les respeto más que a esa secta del capullo que nos lleva siempre al desastre. La vida, después de todo, es una continua elección. Y a veces erramos. Es como elegir a Joan Peñarroya como entrenador principal del Partizan de Belgrado tras la marcha de Zeljko Obradovic. Como cuando el productor te obliga a contratar a la infumable Anabel Alonso para tu próxima película en sustitución de Jessica Chastain.

Dicho de otra manera, los votantes de VOX lo tienen claro y diáfano: no pueden comprarse una casa, no pueden hablar sin ser insultados, los matan a impuestos, los venden y quieren que acepten el pulpo como animal de compañía. Pues va a ser que no.

Además, es que ni siquiera tienen que esforzarse mucho para crecer en la intención de voto. Basta con ver la tele sanchista un rato: el hombre blanco heterosexual es un violador en potencia, miles de votos. Pequeño Marlaska manda a la Guardia Civil a luchar contra el narcotráfico en barcos obsoletos o sin chalecos antibalas, más votos. Los inmigrantes llegan a nuestras costas de forma ilegal y los alojan en hoteles de cuatro estrellas mientras los españoles no llegamos a fin de mes, más votos. Tú, atrapado en un tren de cercanías cada mañana mientras el ministro hace monerías en Twitter, más gasolina para VOX.

Y así, casi sin quererlo, el monstruo crece. No porque sea hermoso, ni justo, ni siquiera especialmente inteligente, sino porque nadie quiso mirarse al espejo cuando aún estaba a tiempo. Porque era más cómodo señalar al votante que preguntarse por qué vota. Más rentable moralmente insultar que escuchar. Más fácil llamar fascista al descontento que asumir la propia responsabilidad en el naufragio.

No hace falta ser licenciado en óptica para ver la realidad. Basta con abrir los ojos. Y cuando un país prefiere cerrarlos, no debería sorprenderse de que otros aprendan a mirar en la oscuridad.

Sergio Calle Llorens

martes, 9 de diciembre de 2025

¡ACOSOS, BRAGUETAS Y SILENCIOS!

 



Del “Iré depilado por si tienes un desliz”,  que le escribía el concejal socialista de Torremolinos Antonio Navarro a una compañera, a los paseos de macho ibérico de Francisco Salazar por Moncloa con la bragueta abierta para que sus subordinadas le vieran el paquetillo. Intentos de empotramiento, baboseo, conductas obscenas y grave acoso sexual han tenido una misma respuesta en Pedro Sánchez: “Tranquilas, yo estoy bien y ya he comido”.

Hasta ahora todos habían estado callados como puertas, y he escrito puertas y no putas, no vaya a ser que, con la querencia que tienen los de la secta del capullo por las meretrices, terminen pasándoselas por la piedra a cargo de los presupuestos. Ya saben, queridos muñequitos del andamio, su modus operandi habitual. Toda precaución es poca con esta gente que, siendo feos y repugnantes de cojones, ligaban menos que los Teletubbies en su juventud y ahora usan su poder político para pillar cacho. Por eso, si usted tiene, además de querencia por este blog, un negocio entre las piernas, cósase la raja mientras uno raja del hecho, por otra parte indiscutible, de que esta gente es feminista cuando le interesa, ya que los acusados de actos poco decorosos sólo han sido apartados cuando las denuncias han llegado a la Fiscalía. Ese feo de Sevilla representando actos sexuales en el lugar de trabajo. Ese león de Borsalino acosando telefónicamente a una compañera. Y nadie ha dicho “yo sí te creo, hermana”.

La segunda respuesta ante el escándalo, tardía por supuesto, ha sido fiscalizar las redes sociales para que el malvado patriarcado no use términos como Charos o planchabragas. A eso lo llamo yo matar moscas a cañonazos, aunque con estas mosquitas muertas nunca se sabe, y puede que algún día despierten del sueño y vean que la única mujer a salvo con los miembros masculinos del PSOE es la imputada Begoña Gómez. Menos mal que se autodenominan feministas; si no, andarían todo el día como sátiros por ahí con la picha al aire.

Visto lo visto, habría que considerar crear puntos violetas seguros para las militantes socialistas y, ya de paso, facilitarles (no importa lo feas que sean) sprays de gas pimienta para repeler a los babosos de turno. También podríamos incluir en el kit antiacosadores el bromuro para que el chorra de Eduardo Casanova no le toque la churra a Broncano en horario de máxima audiencia.

¡Algo habrá que hacer!

Sergio Calle Llorens

viernes, 21 de noviembre de 2025

¡SOY DELINCUENTE PORQUE SOY DEL PSOE"

 



Tras la condena al fiscal general del Estado, la secta del capullo debería cambiar su lema de campaña y pasar de “soy feminista porque soy socialista” a “soy delincuente porque soy del PSOE”. También me queda claro que los de Rosa Nostra siempre aplican el mismo modus operandi: niegan la mayor cuando uno de los suyos es pillado con las manos en la masa, apoyan al supuesto corrupto y, cuando es condenado —que es casi siempre—, lo acompañan a prisión, como ocurrió con Vera y Barrionuevo. Y la culpa es de cualquiera que no sean los Cerdán, García Ortiz, Ábalos, Chaves, Griñán o la madre que los parió a todos. Siempre hay una conspiración detrás de sus condenas. Y lo blanco es negro, y las niñas tienen pene, y RTVE es un ejemplo de “pluralidad” informativa.

Para esta gente, el Estado de derecho es sagrado… cuando beneficia al PSOE. El sanchismo indulta, amnistía y reescribe el Código Penal a conveniencia, y, si un juez aplica la ley —aunque solo sea una vez—, entonces hay que reformarlo. La crítica a su corrupción es odio. La oposición es fascismo. La prensa que no les succiona el miembro es la máquina del fango. En sus estatutos, la libertad de expresión existe si sirve para amplificar su relato de partido progresista. Pero el progresismo, para esta mafia, consiste en pactar con quien quiere romper España y en llamar bloqueo a que la oposición no trague con sus imposiciones ideológicas.

Ya lo hemos visto todo y, entre nosotros y el abismo —quién me lo hubiera dicho hace tres años—, apenas tenemos una docena de jueces valientes. Gente que impide que se haga realidad el sueño de la segunda república: que solo puedan gobernar los partidos de izquierda. Sanchescu está en eso, y nosotros en impedírselo. Porque si ellos avanzan un paso más, España retrocede un siglo.

Sergio Calle Llorens

viernes, 7 de noviembre de 2025

¡ENTRE DOMINGAS Y DELITOS!

 



La diferencia entre Messi y Cristiano Ronaldo era que los entrevistadores le decían al argentino que era el mejor de todos los tiempos, mientras que el portugués les decía a los entrevistadores que él era el mejor de todos los tiempos. Con el marido de Begoña Gómez pasa lo mismo. Pedro Sánchez, que tiene a media familia imputada, les dice a los entrevistadores que su gobierno es el más progresista de la historia —aquí no incluyo a los del Grupo Prisa por ser los succionadores oficiales del miembro presidencial—, cuando una gran mayoría de españoles ve en él un inmenso saco de mierda en el lodazal de la corrupción socialista.

Como ven, a veces la elección es fácil. Otras, en cambio, no tanto: tortilla de patatas sin cebolla o con ella; emborracharte con tus colegas de toda la vida, aun sabiendo que vas a estar para el arrastre al día siguiente, o quedarte en casa viendo una serie en Netflix. Incluso hay gente que quiere que nos decantemos por el carísimo programa de La Revuelta o por El Hormiguero, que es como pedirnos que votemos por Falete o por los infumables Romeros de la Puebla para representarnos en Eurovisión. No tiene sentido alguno. Lo mismo pasa con ponerse del lado del fiscal general del Estado o del novio de Ayuso. Después de todo, es posible que ambos sean culpables. También podría ser que el acusado de delito fiscal fuese declarado inocente de fraude, como le ocurrió al actual entrenador del Real Madrid. Incluso García Ortiz podría ser percibido como un ser de luz que nunca ha roto un plato.

Además, esto es una guerra entre dos facciones y los ciudadanos no tenemos nada que ver con sus cuitas. Por otra parte, las elecciones son siempre complicadas y, a tenor del aumento del número de divorcios en el viejo reino de España, no creo que estemos para sacar mucho pecho. Y hablando de pechos, mi amigo José diría que, ante la duda, la más tetuda; pero como esto no va de domingas, sino de hechos que se analizan muchas veces con el color político de cada cual.

Mi legendaria modestia me impide destacar las veces que he acertado en mis elecciones vitales. Sin embargo, podría subrayar algunos éxitos notables en ese sentido: cualquier cerveza por encima de la Cruzcampo; el rock and roll ante la patética música actual; la literatura por encima de cualquier pr ograma de televisión; o no saludar a aquellos idiotas que siguen usando el término Latinoamérica. Dicho de otro modo, pertenezco a una minoría cuyas elecciones se basan en bibliotecas y en las certezas que arrastran las olas mediterráneas. Después de todo, la democracia es un abuso de la estadística.

Sergio Calle Llorens