En la isla
de Java hay un monte llamado Gunung Kemukus (conocido
popularmente como la “Montaña del Sexo”). Allí, los lugareños deben
tener relaciones sexuales con una persona que no es su cónyuge. Siete veces,
para ser exactos. La creencia de los participantes en este singular ñaka ñaka
es que el ritual les traerá fortuna, riqueza y éxito en los negocios.
En España,
que es el segundo país más montañoso de Europa, no tenemos ese ritual para
alcanzar nuestros sueños. Sin embargo, el personal ha votado históricamente al PSOE,
que es una forma de sexo porque te dan por culo a diario, con la esperanza de
que la economía, la educación y la sanidad mejoren algún día de estos. Sería
injusto afirmar que los indonesios no obtienen lo que buscan tras participar en
esas prácticas en la montaña citada. Pero, en la vieja piel de toro, esperar
algo bueno de la secta del capullo excede el análisis político para adentrarse
en el peligroso desfiladero de las enfermedades mentales graves.
Cuando la mafia
de la Rosa gobierna, las desgracias se suceden. Un día es una epidemia. Al
día siguiente, un apagón. Otro, una invasión. Y, todas las jornadas, suben los
alimentos de primera necesidad mientras baja la confianza en el partido más
putero del mundo. De hecho, hoy nos hemos enterado de que, con Pedro Sánchez,
como era de esperar, se han sacado los peores resultados educativos de la historia
de España. PISA dixit.
Esa era la
noticia del mediodía. En el desayuno, El Confidencial sacaba una
primicia en la que se afirmaba que el Ministerio del Interior, que dirige Pequeño
Marlaska, elaboró un dossier secreto de periodistas fichados por su
ideología. El informe haría sonreír al mismísimo Heinrich Himmler. Tras
el almuerzo, el Tribunal Supremo ha paralizado la ley de nietos con la
que el marido de Begoña Gómez pretendía dar un pucherazo.
Como pueden
leer, los españoles siguen pensando que el PSOE no arregla sus problemas
porque, como les pasa a los comunistas con sus líderes, no afinan con la
elección de sus jefes. No importa: ellos no subirán a ninguna montaña, pero
seguirán con todos sus agujeros abiertos de par en par para que los dirigentes de
esa formación política continúen rompiéndoles el ojete con tal de que no
gobierne la derecha.
Prácticas
sexuales. Prácticas de subnormales.
Sergio Calle Llorens
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