jueves, 18 de mayo de 2017

SUECIA

Suecia es el primer país occidental en legalizar la bandera de ISIS y en perseguir la prostitución. Por eso, si sacas a pasear tu pichita en un parque sueco en compañía de una meretriz mereces una multa, y si enarbolas el trapo negro del odio te vas de rositas.

Suecia tiene en Malmö  a la ciudad europea con el mayor ratio de crímenes por habitantes. Por encima incluso de Londres, Madrid y Paris teniendo casi la misma población que Córdoba. Se la conoce como la Chicago sueca..

Suecia es la nación del mundo con más "No go zones" de la Unión Europea. Barrios en los que la policía se niega a entrar por temor a ser agredidos por la población musulmana que, al parecer, los recibe con  lanzamiento de granadas y bombas incendiarias.

Suecia es el único lugar del mundo donde los crímenes sexuales se han duplicado desde 2012 y por si fuera poco, los delitos cometidos por arma de fuego han aumentado un 84% en la última década.

Suecia es el primer territorio de Europa en el que las autoridades han decidido meter a miles de asilados adultos a estudiar con chicas de 13 años que, por supuesto, sufren la violencia sexual de estos refugiados. Además fue el primer Estado en no hacer públicos los delitos de esta índole para no criminalizar a los delincuentes, perdón a los inmigrantes.

Suecia es tan peligrosa que los somalíes que buscaron refugio en ese rincón escandinavo se quieren marchar a su país natal hartos de la violencia de, ojito, otros inmigrados.

Suecia es el paraje que cuenta con un 56% de pájaros inmigrantes cumpliendo penas de larga duración. El más alto de toda Europa occidental.

Suecia cuenta con el triste récord de haber podido darle trabajo a solo 600 personas de los últimos 200.000 solicitantes de asilo político.

 ¿A qué conclusión llega el personal ante esta perversa realidad? Para una gran parte de lerdos occidentales nos enfrentamos a una gran amenaza mundial: Donald Trump. 

¡Suecia; ese chiste!

Sergio Calle Llorens



viernes, 12 de mayo de 2017

HOY

En España tenemos, al parecer, dos problemas serios; el Valle de los Caídos en Madrid y el Valle de los Callados en Andalucía que, por supuesto, más que valle es una garganta profunda que se traga todo en el más absoluto de los silencios. Ni siquiera se le oye haciendo ese sonido que los anglos llaman feltching. Personalmente creo que ninguno de esas preocupaciones va ya conmigo porque una cosa, sin embargo, es la literatura de propaganda y otra la historia. La mía, insisto, nada tiene que ver con esas angustias patrias. Mis ojos sencillamente se han derrumbado de otoños y decepciones y el bálsamo solo lo hallo en la mar, la literatura y el Rock and Roll que, como todo rocker sabe, es el principio y el fin. La santísima trinidad. Pero como nos decía Joe Ramone; stop thinking about it.

Hoy elevaré una oración a Tutatis y a Odín para que me concedan fuerza para encarar lo poco que me queda. Hoy volveré a tomar la pluma para componer esa canción que me reclama el cielo. Hoy iré al rompeolas a ver como descargan los rayos y, en el intervalo, tomaré la guitarra para cantarle a la luna  oculta tras las pérfidas nubes dejando sepultados, y para siempre, el pasado y la vindicación con lo primitivo. Será el primer día del resto de mi vida. La historia dorada empieza ahora.

¡Que Dios reparte suerte!

Sergio Calle Llorens

sábado, 6 de mayo de 2017

CUANDO

Cuando ganó el Brexit una legión de perdedores pidió quitar el voto a los mayores de 80 años. Al parecer, esa pandilla de desagradecidos olvidó que fue la generación de sus abuelos la que salvó a Gran Bretaña de las zarpas de Hitler.

Cuando Trump salió victorioso de las elecciones norteamericanas otra inmensa mayoría apuntó al “White Trash” como responsable del “desastre”, obviando al barroco Obama en todo momento.

Cuando la policía de ese inmenso chiste llamado Suecia deja de perseguir criminales de origen musulmán- enfermos mentales para la prensa occidental-  que se refugian en barrios como Rinkeby, me viene a la memoria la cantidad de veces que sus autoridades no informaban de las violaciones de mujeres occidentales y que, por cierto, solo se han atrevido a hacerlas públicas tras producirse hechos similares en otros puntos de la vieja Europa. 

Cuando actores de Hollywood defienden que existe una mayoría de musulmanes moderados en el mundo, mi cerebro recuerda al Centro de Estudios Árabes  afirmando que los creyentes de esa religión quieren aplicar mayoritariamente la Sharia en sus territorios.  Lo que incluye, por supuesto, la lapidación de mujeres adúlteras. En esos momentos también aparece en mi mente la encuesta realizada por Al- Jazeera mostrando a  un 81% de sus televidentes- suníes en su mayoría- como seguidores del Estado Islámico. Y esas imágenes vienen acompañadas de la banda sonora de Turquía- país con un 99% de practicantes musulmanes- con abucheos y gritos de Ala es grande la noche que se guardaba un minuto de silencio en un estadio de fútbol por las víctimas de Charlie Hebdo.

Cuando alguien me muestra la foto de un niño sirio ahogado en una playa mediterránea, además de conmoverme, recuerdo que mis ojos nunca han visto, porque los medios occidentales no los muestran, los cuerpos de los niños asesinados por ataques suicidas islámicos no vaya a ser que la mayoría entienda que el Islám es una religión de guerra y que vienen a por nosotros.

Cuando alguien afirma que la solución  a los problemas en Europa es el populismo de la izquierda radical en sus diferentes versiones nacionales, mis células grises parpadean provocando una inmensa carcajada; y es que nadie, al menos con dos dedos de frente, quiere cambiar la cuisine franaçaise o la dieta mediterránea por el menú bolivariano de Venezuela que se compone, como Alberto Garzón no sabe, de los restos de la basura.

De todo lo expuesto llego a dos conclusiones; la primera es que hay que prestar más atención a lo que se encuentra y menos a lo que se busca. Y aquí encontramos una panoplia de soplas que  vive en la más absoluta de las inopias. La segunda, pero no menos importante, es que hay tontos que siguen sin entender porque los listos no queremos aceptar sus doctrinas totalitarias. Y cuando pasa eso, y nos insultan, sabemos que la guerra volveremos a ganarla nosotros; los amantes de la libertad.



Sergio Calle Llorens

jueves, 4 de mayo de 2017

NATIVOS

La línea que separa el éxito del fracaso, tanto en la vida como en el deporte, es tan corta como la distancia entre Barcelona y Cornellá cuyo equipo de fútbol, el Espanyol, solo mete la pierna cuando juega contra los de Messi y Compañía. Los pericos parecen estar contentos de disputar dos partidos al año al máximo nivel. Aún así, ser blanquiazul en la ciudad condal tiene algo de resistencia india. Y en España sabemos mucho de indios aunque no pertenezcamos a la nación Lakota- mal llamada Sioux- y somos más del pueblo Navajo al que, por cierto, la Corona española ayudó en vez de exterminar como hicieron los anglos al norte de Río Grande con todas las naciones indias. Un genocidio que fue tomado como modelo por Adolf Hitler  para acabar con el pueblo judío. Pero lejos de las matanzas en Norteamérica que nos retrotraen a Wounded Knee y a otros tantos lugares regados con la sangre de los pieles rojas , hay unas ideas preconcebidas y falsas que apuntalan la noción de que hoy los Estados Unidos de América no hace nada por los nativos americanos que ,desgraciadamente, sufren los mayores índices de pobreza y alcoholismo de todo el país. Por ello hoy comparto una serie de datos que, además de acabar con estas ideas que explicarían el atraso de los descendientes de Caballo Loco y Gerónimo, van a sorprender a más de uno y de dos.

 Tanto el BIA- Bureau of Indian affaires- como el BIE- Bureau of indian education- gastan muchísimo dinero en estos pueblos. Solo la oficina de educación india destina unos 3 billones de dólares anuales en formar a sus infantes. Además, el organismo cuenta con 9000 empleados, es decir que hay un trabajador por cada 109 nativos. Incluso la inversión por cada niño indio es de 20.000 dólares mientras que la media nacional por estudiante en la tierra de las barras y estrellas es de 12.400 dólares.  En materia sanitaria el Service Indian Health emplea la friolera de 4.6 billones de dólares anuales en las reservas indias que, por cierto, tienen un 30% de los recursos de carbón, un 50%  de uranio y un 20% de petróleo y gas. En conjunto, las reservas indias tienen un valor de unos 1.5 trillones de dólares. Sin embargo, los nativos americanos son, permítanme el comentario, como los andaluces, los primeros de todo lo malo y los últimos de todo lo bueno. Ante esta realidad, la pregunta es obligada; ¿Por qué? La respuesta es simple: la falta de libertad económica.

Los indios no pueden vender sus tierras por aquello de- Indian land in trust- que hace que el gobierno federal tenga la titularidad de las mismas. De esta forma, ni los nativos pueden venderlas ni nadie puede adquirirlas. Además, cualquier actividad económica  en las reservas se enfrenta a una cantidad de burocracia, regulaciones y cargas impositivas que hace imposible la creación de empresas. Solo para la actividad minera se necesitan 59 pasos y pasar por el filtro de 4 agencias federales, lo que descorazona a cualquiera ya que la deseada autorización puede tardar años.

La solución pasa por finiquitar el Trust System- y conseguir apartar del camino de los nativos a tanto burócrata descerebrado. En otras palabras, libertad, libertad y más libertad económica para que estos pueblos tengan el mismo éxito empresarial que sus conciudadanos. En Málaga, que no somos nativos americanos pero observamos la reserva andaluza como Toro Sentado miraba al Séptimo de Caballería, hemos demostrado lo que se puede hacer cuando dejamos atrás el lastre de la Junta y sus camisas azules. Y es que comanches, apaches, cherokees o malacitanos queremos romper las cadenas y escapar de las reservas.

Sergio Calle Llorens

lunes, 1 de mayo de 2017

LA CHICA DEL TRANVÍA

En plena otoñada dublinesa me acerqué a una belleza rubia venciendo al fantasma del ridículo. Háganse cargo; piernas interminables, unos pechos nutricios que asustaban y mi destino, sea el que fuere, escrito en las caderas de la patria a las que me agarré durante la semana que duró nuestro romance. La acababa de ver doblando la esquina de la Calle O´Connell buscando un autobús que la llevara a casa. Podría haberla dejado pasar y ella, como tantas otras, habría pasado a englobar ese extraño álbum de fotos que guardo en el ático de la memoria y que lleva por título; “Mujeres a las que nunca amé por cobarde”.

 La abordé entre torpes tartamudeos. Le dije que   Dios debía tener sus ojos. Aquella frase la enterneció a pesar de que me contestó, y en su inglés macarrónico, que debía marcharse. Le tomé la mano y le dije que la esperaría al día siguiente en el mismo lugar, y el otro y el de más allá. Afortunadamente ella apareció al segundo día dibujando una sonrisa que debió conmover al cielo porque irradiaba felicidad e ilusión. Y juro que si no hubiera aparecido yo, Sergio Calle Llorens, habría dejado en pañales al chico de Murcia que ha estado buscando a la chica del tranvía que le robó el alma. Quiero decir que de no haber concurrido mi blonda italiana, Dublín, Irlanda y tal vez toda Italia habrían amanecido con el anuncio de un español buscando a su dama cuan Don Quijote cortejando a Dulcinea.

Han pasado muchas lunas desde aquella vieja pendencia mía y, sin embargo, guardo en el oro en paño de mis recuerdos los besos de la rubia que en una tarde dublinesa me arañó algo más que la espalda.  Quisiera pensar que ella se sigue acordando de aquellas caricias y gemidos que alumbraron la noche tras la visita a la casa de Bram Stoker- creador de Drácula-  que, al parecer, la transformaron en una convincente vampiresa que no dejó de chupar hasta bien entrada la mañana en la que nos dijimos adiós para siempre. También guardo, aunque no quiera, los comentarios de aquellas que, hoy como entonces, ponen el grito en el cielo cuando el cariño triunfa por encima del odio. El desprecio de esas gurruminas feministas que sufren porque jamás tuvieron a un chico de Murcia o a un servidor para amarlas y adorarlas. Gentuza que dice sentirse harta de que “los machos” las acosemos parándolas por la calle con la intención clara de violarlas a la menor ocasión. A todas ellas habría que decirles que la atracción por la persona de otra sexo viene en primero de biología y que, entre otras cosas, permite perpetuar la especia humana. Mujeres desesperadas que han tratado de convertir el romántico episodio del tranvía murciano, porque no entienden que la joven le pareció que estaba como un tren, en el asesinato del Orient Express. A ellas les digo que, en verdad,   deberían temer a esos hombres cuya ideología islámica hizo volar los trenes de Atocha. Pero claro entonces no estarían apuntando al colectivo  de las tres patas al que odian tanto; blanco, cristiano y heterosexual.

 Por una vez, y sin que sirva de precedente, el amor ha triunfado sobre el odio de estas churripuercas que morirán sin conocer el amor con mayúsculas. Y es que la chica del tranvía ha dicho que sí quiere conocer al enamorado. 


Sergio Calle Llorens