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jueves, 30 de julio de 2026

¡CLARO QUE SOMOS DISTINTOS!

 


Yo he visto cosas sorprendentes. He visto a España conquistar su segundo Mundial y comprobar cómo sus aficionados no rompían una sola papelera, no incendiaban un solo contenedor ni asaltaban comercio alguno para saquearlo. Nada que ver con los seguidores del PSG, que, ganen o pierdan, convierten las calles de París en un escenario de devastación.

La celebración fue intensa. Las calles rebosaban de alegría y la gente regresaba abrazada como si fueran hermanos, entonando Al partir, de Nino Bravo. Sí, ya sé que las comparaciones son odiosas. También sé que los españoles que festejaron la victoria en otros países tampoco ocasionaron problemas dignos de mención a las fuerzas del orden. Mucha fiesta; ningún vandalismo. Mucho entusiasmo; ninguna falta de respeto.

Eso tampoco parecen entenderlo algunos jóvenes marroquíes, que volvieron a protagonizar disturbios tras una pírrica victoria de su selección. No. No todos somos iguales.

Nosotros venimos del país que alumbró a Lope de Vega, a Góngora, a Quevedo, a Velázquez, a Dalí y a Ortega y Gasset; del país donde floreció la Escuela de Salamanca y donde germinaron los principios del Derecho Internacional moderno. De la nación que, cuando otros pueblos apenas intuían el mestizaje, permitía los matrimonios entre razas. Ahí están los mapas de cualquier rincón de Hispanoamérica para demostrarlo.

Sí, yo he visto cosas sorprendentes. He visto nacer el submarino, el autogiro y el primer traje espacial concebidos por ingenios españoles. También he contemplado los montes de mi provincia cubiertos de nieve mientras el azul inmóvil del Mediterráneo enmarcaba una estampa de belleza casi irreal. Quizá quienes hemos nacido aquí estemos acostumbrados a nuestros propios milagros y, por ello, ya casi nada consiga maravillarnos.

Pensándolo bien, tampoco sorprende ver cómo tantos súbditos de Mohamed VI intentan escapar de su propio país. Pocas desgracias se me ocurren comparables a la de nacer y permanecer atrapado en un reino que tantos de sus propios ciudadanos anhelan abandonar.

En fin, no suelo prodigarme en el adjetivo. Mis textos descansan más sobre el sustantivo, la imagen y el ritmo narrativo que sobre el adorno. Prefiero sugerir antes que recargar. Pero hoy, al contemplar una nueva llegada de inmigrantes a Ceuta, huyendo de la desesperanza africana, me permito abandonar por un instante esa costumbre.

Por ello, parafraseando la insolencia inmortal de Quevedo para finalizar el cuarteto, sólo me queda añadir un adjetivo. Uno solo: repugnante. El resto lo ponen esos miles de marroquíes que prefieren jugarse la vida en el mar antes que seguir viviendo bajo su corona.

Sergio Calle Llorens

lunes, 20 de julio de 2026

¡ESPAÑA ES INVENCIBLE!


 

En el siglo XXI, el fútbol se ha convertido en una modalidad deportiva de once contra once en la que siempre ganamos los españoles. Por eso, España ha vuelto a vencer en la Copa del Mundo. Un torneo que empezó de verdad en cuartos porque, tristemente, a la FIFA se le ocurrió convertir el Mundial en una serie de Netflix: diversidad, selecciones infumables y equipos que estarían jugando en Primera Federación. Infantino incluso ha amenazado con ampliar el número de selecciones. Un día veremos a un combinado del barrio de la Victoria compitiendo para que todos se sientan incluidos. Strange times indeed.

Sí, España acaba de sumar una nueva estrella a su camiseta. Treinta y nueve partidos sin conocer la derrota y, cuando hinca la rodilla, es en los penaltis, porque nadie tiene la destreza ni el gen competitivo español para derrotarla en el tiempo reglamentario.

España jubiló a Cristiano Ronaldo —otro que se une a la larga lista de grandes jugadores que nunca han ganado un Mundial—, a Messi, a Deschamps y a De Bruyne. Grandes selecciones que han ido claudicando y aceptando la superioridad hispana. Todas menos Argentina, cuyas entradas en el campo no es que rocen el límite del reglamento, sino el Código Penal.

En la final, España era la clase. Tocaba y tocaba, y las ocasiones se sucedían mientras los argentinos homenajeaban la película Karate Kid: dar cera, pulir cera. Seguro que el profesor Miyagi se sintió orgulloso desde el cielo. Más henchidos de felicidad nos sentimos los españoles al ver cómo Ferran Torres le daba el segundo Mundial a nuestra selección con un gol antológico que hizo saltar de alegría al planeta fútbol. La gente ama la belleza y detesta a los matones de barrio que hablan con acento porteño.

 Por cierto, durante semanas algunos como Jordi Évole buscaron identidades, porcentajes y etiquetas. Mientras contaban melaninas y apellidos, España contaba victorias. Debe de ser que el fútbol sigue teniendo la mala costumbre de decidirse sobre el césped y no en una tertulia.

Hoy hemos amanecido felices porque nos sentimos imbatibles y victoriosos. Después de todo, la selección de Luis de la Fuente ha batido todos los récords e, incluso en regiones como Cataluña y el País Vasco, el seguimiento y el apoyo han sido masivos. El mensaje que España ha lanzado al mundo ha sido este: juntos somos más fuertes y casi invencibles.

Enhorabuena.

Sergio Calle Llorens


miércoles, 15 de abril de 2026

¡MATEU LAHOZ: ANATOMÍA DE UN ESPERPENTO TELEVISADO!



Ya arbitrando apuntaba maneras de pistolero desquiciado cuando llegó a expulsar a Ferran Torres por mirarle mal tras no señalar un penalti como la catedral de Burgos. Por momentos parecía Billy the Kid desenfundando el revólver en un saloon de mala muerte. Arma que, por cierto, mantenía con el seguro echado cuando Casemiro repartía hostias celestiales a diestro y siniestro. Y eso incluía, metafóricamente, las que le daba al propio Mateu en los vestuarios.

Es imposible no troncharse de risa cada vez que abre la boca. El árbitro retirado, hoy reconvertido en oráculo del balompié en Movistar, no pierde ocasión para convencernos de que su sitio natural no es un plató, sino una habitación acolchada con vistas al infinito. Un día, el jugador del Real Madrid, Federico Valverde —si eso lo hace en un campo de fútbol, qué no hará en un parking—, soltaba un viaje descomunal en la cara a un jugador del Benfica, cortando una ocasión manifiesta de gol, y el trencilla televisivo justificaba la no expulsión porque el colegiado estaba realizando un “arbitraje muy humano”. Muy humano, sí: como el de Hannibal Lecter a la hora de cenar.

¿Es tonto o no es tonto? ¿Está para encerrarlo o no está para encerrarlo?

Ayer nos dejó otra perla de coleccionista antes del Atleti-Barça: “Al árbitro francés lo veo muy centrado porque acaba de saludar a los niños y eso es muy buena señal”. Les juro que estuve a punto de caerme del sofá, como en una escena de Aterriza como puedas. Minutos después, tras un fallo flagrante del gabacho, lo disculpaba afirmando que estaba de espaldas. No lo estaba. Pero en el estudio nadie se atrevió a discutir con quien ya ha cruzado la línea que separa el análisis de la alucinación.

En realidad, lo que me gustaría saber es cuáles son los criterios de Movistar Plus+ para contratar a sus comentaristas. Porque lo que hay ahí dentro no es una redacción: es una especie de casting permanente para un reality de incompetencia ilustrada.

Ahí tienen a Ajero entrevistando a jugadores de baloncesto en un inglés macarrónico que no entiende ni él mismo, como si estuviera improvisando diálogos descartados de una mala película de Guy Ritchie después de una noche larga y una resaca peor. Uno lo escucha y no sabe si está formulando una pregunta, pidiendo auxilio o intentando invocar a un demonio babilónico.

Y luego está Amaya Valdemoro, que sabe de baloncesto —eso es innegable—, pero cuyo madridismo sociológico es tan transparente que debería cotizar en bolsa. Intenta disimularlo repartiendo elogios al rival, sí, pero siempre cuando el partido está decidido, cuando el pescado ya está vendido y el aplauso no compromete nada. Es como esos actores que lloran cuando ya ha caído el telón: mucho gesto, cero riesgo.

Muchas veces recuerda a esos calvos que se dejan barba para que no reparemos en que tienen menos pelo en la cabeza que una bombilla de veinticinco vatios. Pero aquí la barba ya no engaña a nadie. El cartón se ve desde la última fila.

Y mientras tanto, el espectador, que no es idiota —aunque algunos se empeñen en tratarlo como tal—, asiste a este desfile de opiniones blandas, justificaciones absurdas y análisis que parecen escritos con un dado en la mano. Hoy digo una cosa, mañana la contraria, y pasado mañana ya veremos si me acuerdo de lo que dije ayer.

Esto no es análisis deportivo: es un número de varietés. Un circo de tres pistas donde cada cual hace su numerito esperando que nadie mire demasiado de cerca.

Solo faltan Falete, los Los Chiripitifláuticos y Kiko Rivera comentando el VAR para completar el esperpento.

Total… que uno ya no sabe si está viendo fútbol o un remake cutre de Alguien voló sobre el nido del cuco. Pero sin Jack Nicholson que nos salve la función.

Y lo peor no es que estén ahí. Lo peor es que pretenden que nos lo tomemos en serio.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 18 de febrero de 2026

¡ARBITROS, BORREGOS Y LOBOS"


 

Los árbitros españoles de fútbol y baloncesto no son tan malos si los comparas con la peste bubónica y el ébola. De hecho, con sus delirantes actuaciones, el espectador medio piensa que a veces te dan y otras te quitan. Quiero decir que a veces te dan ganas de vomitar y otras te quitan las ganas de ver un partido. Esencialmente porque su único objetivo es beneficiar al Real Trampas de Madrid y perjudicar al resto.

Por cada piscinazo hay una pena máxima para el equipo de Florentino. Por cada agresión a los rivales, el VAR deja de funcionar. En el baloncesto pasa lo mismo y los codazos de Tavares existen en el mismo plano metafísico que la honradez de Pedro Sánchez. Ya hay estudios estadísticos que nos indican que es el equipo con más penaltis a favor del mundo y el que más tiros libres lanza. Esos mismos informes apuntan a que el Málaga es perjudicado por sus florentinezas cada siete minutos.

El otro día, en San Sebastián, el club de la capital de la Costa del Sol fue atracado en un nuevo episodio de La Casa de Papel, pero aquí no pasa nada y todo es muy bonito. En consecuencia, he decidido solo ver los partidos de Unicaja Málaga en el Carpena, porque mi salud ya no resiste más injusticias ni más corrupción.

Además, con el deporte en nuestra nación me pasa como con la política: no soporto escuchar a los tontos defendiendo lo indefendible. Porque siempre me topo con un patán, al estilo Tomás Roncero, demostrando, un día sí y otro también, que hay que volver a organizar el Día del Subnormal. Porque siempre hay un Manu Sánchez hablando de Franco en un carnaval en la taifa del sur, pero que se niega a mencionar, ni de refilón, a los cuarenta y siete muertos por un accidente ferroviario provocado por la desidia y la inutilidad del ministro socialista de turno.

Así, el defensor de las esencias andaluzas calla mientras Tony Bolaños se muestra alterado porque el Pequeño Marlaska se ha visto envuelto en otro monumental escándalo. Un ministro cuyas exdirectoras de la Guardia Civil, elegidas por él, están imputadas y, por si fuera poco, el número uno de la Policía Nacional, que también fue nombrado por su feminista mano, ha dimitido por estar imputado en un caso de agresión sexual a una subordinada.

El problema es que este tipo de gente pretende que cuando Rüdiger hacía el gesto de cortarle el cuello a la grada del Metropolitano estaba defendiendo la Alianza de Civilizaciones y, a renglón seguido, cuando Bellingham mandaba a paseo a un rival con un contundente fuck off, que todo hay que decirlo, el inglés empleaba un término que la nobleza británica de alto abolengo usa para saludarse.

Pensando en la corrupción en el deporte y en la política, me viene a la memoria aquel viejo lema de la criminal KGB soviética: “Pueblo de borregos, gobierno de lobos”. Por eso, en España todo lo que cambie será a peor. Después de todo, luchar contra las mafias es una actividad de riesgo.

Sergio Calle Llorens

 


jueves, 22 de enero de 2026

¡FAIR PLAY A LA MARROQUÍ: TOALLAS, ÁRBITROS Y OTRAS TRADICIONES MEDIEVALES!


 

Marruecos ha vuelto a demostrar al mundo que no tiene capacidad para organizar ningún evento internacional de renombre. La Copa de África de fútbol es otra prueba más: estadios medio vacíos, precios prohibitivos para la población local y una final bochornosa, digna del esperpento más castizo, ese que Valle-Inclán habría ambientado sin dudarlo entre árbitros vendidos y reyezuelos de opereta. Nada que ver con el ideal de fair play que Occidente predica desde Coubertin y viola solo cuando le conviene. Ese Senegal abandonando el campo por un penalti injusto (¿qué deberían haber hecho los equipos de la liga española durante estos más de cien años de atracos del Real Madrid?). Esos recogepelotas agrediendo al portero suplente de Senegal, al que trataban de robar la toalla del guardameta titular, como si el reglamento de la FIFA hubiera sido sustituido por el código penal de un manicomio abierto. Ese hermano del reyezuelo marroquí que se niega a entregar la copa a los vencedores, confirmando que la monarquía alauí no ha leído ni a Montesquieu ni falta que le hace. Esos magrebíes quemando los negocios de los senegaleses tras caer en la prórroga del partido. Esa turba atacando a los subsaharianos en un intento repugnante de purgar la frustración colectiva de un país cochambroso cuyo gobierno se ha gastado millones de dólares en levantar estadios mientras su economía real se cae a pedazos, como un decorado de cartón piedra.

Si alguien en Marruecos quería mostrar la verdadera imagen del país, lo ha logrado con creces. Ahora todo el planeta sabe que la población marroquí sigue viviendo en el medievo, no el romántico de Eco ni el ilustrado de Huizinga, sino el de la ley del más fuerte y la razón del palo. Un país que no respeta no puede ser respetado. Una nación que aspira a ganar títulos comprando árbitros no merece sentarse en nuestra mesa, esa mesa occidental donde al menos se finge jugar limpio. Unos seguidores que parecían haberse escapado de los manicomios cercanos no deberían volver a entrar en un estadio de fútbol. Bien mirado, Marruecos entero es una inmensa casa de locos, una versión africana de Alguien voló sobre el nido del cuco, pero sin Nicholson ni guion. De hecho, pareciera que el contacto con esa fauna fue lo que trastornó a Brahim para tirar un penalti a lo Panenka al final del tiempo reglamentario. No se me ocurre otra explicación. También es verdad que su manera de lanzar la pena máxima es la forma que habría elegido todo buen español para fallarlo, y por ello le damos las gracias, como se agradece al torpe involuntario que arruina el plan del villano.

En verdad debe de ser duro ser marroquí, esperando ganar un título que se juega cada dos años, y ni por esas. Y ahora, más de setenta años después, su selección protagoniza el más espantoso de los ridículos. Pero no solo por perder teniendo a los colegiados de su lado, sino porque ganar como quería Marruecos no merecía la pena en absoluto. Lo sabemos los europeos, expertos en hipocresía reglamentada. Lo conocen los japoneses y hasta los canguros australianos, que daban saltos de alegría al ver las lágrimas de Mohamed VI y compañía, como quien asiste al tercer acto de una tragedia griega mal representada.

En definitiva, la Copa de África ha servido para explicar al planeta entero las razones por las que los marroquíes no son bienvenidos en ningún sitio. Si de mí dependiera, la FIFA debería expulsar de cualquier competición deportiva a gente tan poco civilizada, por mucho que se disfracen de modernidad y propaganda institucional. En el futuro, el único evento que deberían organizar en Rabat sería el de un congreso de chorizos. Seguro que Pedro Sánchez estaría dispuesto a subvencionar los juegos de los mangutas. Y es que ambos grupos, los socialistas y los marroquíes, no son de tirar la toalla, sino de robarla. Ahí son imbatibles.

Sergio Calle Llorens


jueves, 8 de mayo de 2025

¡LA UEFA ES CULPABLE!

 



Es el espectáculo de élite, dicen. La máxima competición de clubes del planeta, afirman. La Champions League: ese teatro de luces y cámaras donde supuestamente el mérito deportivo debería gobernar. Pero debajo del barniz de marketing, himnos gloriosos y gestos de fair play, la UEFA mantiene en pie una maquinaria podrida que no solo tuerce partidos: destruye ilusiones con precisión quirúrgica. Y lo hace con árbitros que parecen más marionetas de despacho que jueces imparciales.

Lo ocurrido en el partido de vuelta entre el FC Barcelona y el Inter de Milán en 2025 ha sido el último insulto a la inteligencia colectiva de millones de espectadores. El árbitro polaco, Szymon Marciniak, ofreció una clase magistral de cómo aniquilar la justicia deportiva en 120 minutos. Penaltis no pitados, manos invisibles, tarjetas que no llegan, faltas que se inventan... Todo en favor del equipo italiano, todo en contra de un Barcelona que, guste o no, estaba ganando con fútbol lo que se le negó desde el silbato.

Pero esto no es nuevo. No es un error aislado. Esto es doctrina UEFA. ¿Alguien recuerda al Málaga CF en 2013? Aquella noche infame en Dortmund cuando el equipo de Pellegrini, con la humildad de quien sabe que juega contra gigantes, se defendió con el alma y ganó con merecimiento... hasta que el árbitro decidió lo contrario. Dos goles del Borussia Dortmund en el descuento, uno de ellos en flagrante fuera de juego, otro precedido de una falta. Ni VAR, ni justicia, ni vergüenza. La UEFA, por supuesto, jamás pidió disculpas. Ni una revisión. Ni una sanción al árbitro. Porque el escándalo ya había cumplido su función: sacar al modesto y mantener viva la narrativa del poderoso.

La lista sigue ¿El Real Madrid – Bayern de Múnich en 2017? Expulsiones ridículas, goles en fuera de juego y una prórroga que parecía escrita en la sala de reuniones de Nyon. Y en todos estos casos, una constante: los errores no son aleatorios. Favorecen siempre al club con más peso político, con más ingresos potenciales, con más audiencia detrás.

La UEFA, en lugar de ser el garante de la limpieza competitiva, actúa como empresa de entretenimiento donde los resultados se escoran según la conveniencia del espectáculo. El VAR, en teoría nacido para corregir injusticias, se ha convertido en un instrumento selectivo, que aparece y desaparece como por arte de magia, dependiendo de la camiseta.

Y cuando los clubes modestos sueñan, cuando un Málaga, un Atalanta o un Shakhtar se acercan demasiado al trono reservado a los de siempre, alguien sopla un silbato y los devuelve a su sitio. No se trata solo de errores humanos: se trata de un sistema que premia a los poderosos y castiga al que se atreve a desafiar el orden establecido. La Champions no es una competición deportiva. Es una coreografía de poder donde los árbitros juegan el papel de verdugos disfrazados de imparciales.

Hoy le ha tocado al Barcelona, y antes al Málaga, pero mañana puede ser cualquier otro que no sea el Real Madrid, se entiende. Porque el problema no son los clubes, ni siquiera los árbitros concretos: es la UEFA misma, su opacidad, su falta de rendición de cuentas, su red de intereses disfrazada de fútbol europeo.

Hasta que no se exija una limpieza real, hasta que no haya jueces independientes, hasta que el VAR no sea gestionado por un ente ajeno a la UEFA, lo que veremos cada temporada no será fútbol. Será una parodia. Una tragedia. Un crimen con público.

Y lo peor es que nos lo siguen vendiendo como un sueño.

Sergio Calle Llorens


domingo, 27 de abril de 2025

¡FREDDY KRÜDIGGER!

 



Cada vez que el Real Madrid pierde, nadie puede negarlo, la justicia, los valores occidentales y la humanidad ganan por goleada. Ayer también hubo goles que se clavaron en el corazón de los blancos tras caer derrotados en otra final con el Barcelona.  La previa ya venía cargada de tensión. El resultado es que Real Madrid TV apunta y Rüdiger dispara a la cabeza del colegiado. Al jugador alemán, que parece que lleva dentro a un peligroso psicópata, ya no le basta con hacer el gesto de cortar el cuello a la afición contraria cuan yihadista cualquiera, y le tiró un objeto al árbitro que le birló dos penaltis en la final a los azulgranas.  El personal se pregunta qué hubiera pasado si no llegan a sujetarlo sus compañeros. A otro que tuvieron que agarrar fue a Jude Bellingham. El inglés, que sigue sin hablar ni una palabra en español, se comunica con un fuck off por aquí y un fuck off por allá, normalmente sin consecuencias negativas sancionadoras.

 Todo esto ocurre porque hemos normalizado las evidentes ventajas del club blanco sobre los demás. Ya nadie cuestiona que todos, absolutamente todos, desde el presidente de la liga, de la Federación española de fútbol, el jefe de la ACB, hasta la mujer que hace las designaciones arbitrales del balompié femenino, sean seguidores del Real Madrid. Y aquí no pasa nada porque los medios de comunicación, madridistas, en su gran mayoría, ríen las gracietas de Freddy Krüdiger y sus compinches. Todos sabemos por experiencia qué si el tudesco jugase en otro equipo, las sanciones por conducta antideportiva serían ejemplares. También conocemos la razón por la que las camisas de fuerza son blancas.

A resultas de todo esto, Freddy Krüdiger no debería ser sancionado con doce partidos sin jugar como pide la inmensa mayoría que sufre los atracos indiscriminados del Real Trampas. Lo justo y razonable sería encerrarlo en un lugar acorde a sus serios problemas mentales. ¿Qué les parece a ustedes el manicomio Arkham? Con lo bien que estaría allí en compañía de Tomás Roncero.  Este podría ser un final bello de película. Y hablando de cine, la escena en la que Krüdiger es agarrado por sus compañeros me ha recordado a la de Al Capone siendo sujetado por agentes de la ley en Los Intocables de Eliot Ness.  Una puta maravilla. 

Sergio Calle Llorens


jueves, 13 de marzo de 2025

¡VINICIUS: EL BUFÓN QUE NUNCA SERÁ REY!


 


Dicen que el talento sin clase es como una espada sin filo: puede impresionar a los incautos, pero nunca ganará una batalla justa. Vinicius Junior, el diletante de las bandas, se empeña en demostrar que el arte de jugar al fútbol no siempre va acompañado del arte de comportarse como un profesional. Lo suyo es el teatro de la burla, la chabacanería de quien se sabe amparado por los mismos que convierten el reglamento en papel mojado y la justicia deportiva en un guión escrito por Santiago Segura.

Ya es costumbre: el Real Madrid gana envuelto en polémica, la afición rival hierve de indignación y, como colofón, Vinicius aparece en escena para ejecutar su enésima pantomima, con una risa de villano de serie B y una mueca que recuerda a los infames bufones de Shakespeare: personajes condenados a su irrelevancia mientras los verdaderos reyes deciden el destino del reino. Si al menos su gestualidad tuviera la elegancia de un Iago o la mordacidad de un Falstaff, podría resultar hasta entretenido. Pero lo suyo es la vulgaridad del que confunde provocación con carisma, del que cree que el desdén gratuito es una muestra de grandeza.

No es novedad que el brasileño se mueva entre la chulería y el victimismo, entre la arrogancia del protegido y el fingimiento del perseguido. Un día se ofende porque alguien le trata con la misma falta de respeto con la que él trata a los demás, y al siguiente se encarga de demostrar por qué las críticas a su actitud no son infundadas. Lo suyo es un monólogo sin matices, una sobreactuación sin dirección. Si el fútbol fuera cine, sería un extra que cree ser el protagonista; si fuera literatura, sería un personaje secundario convencido de que lleva el peso de la tragedia.

El respeto, como la reputación en "Otelo", se construye con hechos y se destruye con actitudes. Pero Vinicius nunca ha entendido esto, quizá porque ha crecido en una burbuja donde el aplauso fácil y la condescendencia le han hecho creer que la soberbia es una virtud y que la educación es un concepto prescindible. No lo es. El respeto es la moneda de cambio con la que los grandes futbolistas compran su inmortalidad. Zidane podía ser un artista, pero también sabía cuando callar. Iniesta no necesitó ridiculizar a nadie para conquistar el corazón de todo un país. Vinicius, en cambio, se ha convertido en un personaje indigno de su propio talento. No sabe ganar sin ser ruin, no sabe perder sin ser insufrible.

En un mundo justo, el Balón de Oro sería un premio reservado para quienes no solo destacan con el balón, sino también con su comportamiento. Vinicius, con su repertorio de desprecios y su alergia al fair play, no será nunca más que un actor de reparto en la historia del fútbol. Puede seguir riéndose de los demás, mofándose de las aficiones rivales y celebrando victorias empañadas por la polémica, pero la historia, esa jueza implacable, solo recordará que hubo un jugador con talento que nunca entendió lo que significa ser un caballero del balón. Y cuando se apague su estrella, cuando ya nadie le ría las gracias, solo quedará el eco de sus burlas resonando en un vacío que él mismo se ha labrado.

Sergio Calle Llorens


miércoles, 26 de febrero de 2025

¡EL PARTIDO!

 



En la guerra se necesitan jabalíes que arremetan al enemigo sin miedo, pero también a pájaros que vean el campo de batalla desde arriba. En el fútbol, que es otro tipo de lucha, ocurre lo mismo. Por eso, está bien tener a jugadores como Gavi, pero es mucho mejor tener a tipos como De Jong o Casadó. De ahí que al final del partido el Atleti se llevara un empate ya que el técnico azulgrana equipo se equivocó cambiando a Pedri y al jugador tulipán por futbolistas de colmillo fácil. Como ven, el General es de una suma importancia a la hora de vencer. De hecho, debe de ser bueno e inspirar terror. Blas de Lezo y Bernardo de Gálvez provocaban terror en las filas inglesas. Es posible que el alemán le diera muchas vueltas a los cambios en la ida de las semifinales de Copa, pero erró de lleno. Su equipo es temido, pero él tudesco no tanto. A Feijóo cualquiera le da dos vueltas porque ni vale como jabalí ni menos como pájaro. Simplemente no asusta a nadie. Es un político que sale, como todos los entrenadores cagones, a empatar el partido y así no hay manera de sacar los tres puntos. Especialmente cuando juegas contra un tipejo sin escrúpulos como Sánchez. Un psicópata que es capaz de pactar un día con grupos radicales como ERC o los filoetarrras de Bildu y, al otro, decir que no se puede llegar a acuerdos con la ultraderecha cuando él apoyó a los candidatos de Orban y Meloni en la comisión europea. El marido de Begoña es un cínico al que no le importa dejar el campo de batalla lleno de cadáveres si con ello se alza con el triunfo. Tampoco le preocupa mucho que esos muertos pertenezcan a sus filas. Lo suyo es seguir en La Moncloa con toda la familia imputada por corrupción. A Feijóo, al que le preocupa casi todo, hay que decirle que Dios sólo bendice a los valientes.

 Los partidos de fútbol. Los partidos políticos. Tan lejos, pero también tan cerca.

Sergio Calle Llorens


viernes, 30 de agosto de 2024

¡LA LIGA!

 



La liga ha empezado y los corazones de los aficionados al balompié se han acelerado, pero no al punto de desbocarse. Al fin y al cabo, casi todo sigue igual. El Real de Madrid de Ancelotti sigue siendo un caos táctico irreparable y sin los goles de Bellingham los blancos obtienen paupérrimos resultados. El  italiano no encuentra una solución técnica al galimatías de tener a Mbappé y al Martin Luther King del siglo XXI compartiendo el ataque.

El Barcelona vuelve a hacer bueno aquello de que con 2000 millones de pesetas- 12 millones de euros- ficha hasta la portera de su casa. Como los azulgranas no tienen dinero, la Masía vuelve a demostrar que es la mejor cantera de España colocando al equipo de Hansi Flick en lo más alto de la clasificación con jugadores insultantemente jóvenes. Y eso que tiene como rival a la Fábrica de calamares del Real que es el producto que usa el club blanco para fichar jugadores de renombre según la prensa deportiva patria.

El Atleti sigue perdido en los miedos atávicos de Simeone que parece no entender que Dios siempre bendice a los valientes. Sustituir a dos de sus renombrados fichajes, Sorloth y Julián Álvarez, por un mindundi contra un Espanyol en horas bajas habla a las claras de que es un hombre atormentado. Y menos mal que las victorias valen tres puntos, porque de lo contrario, el argentino colocaba a siete defensas en el Metropolitano para jugar contra el Getafe. El Valencia camina hacia un campo de minas en el que a Baraja le aplicarán el laxante más eficaz del mundo antes de Navidad; tenemos que hablar .

 Por su parte los árbitros siguen empeñados en perdonarle todo tipo de canalladas a Vinicius, el jugador brasileño con menos carisma que ha pasado por el fútbol español. Y da igual que salte al campo con un peinado de fregona o disfrazado de la mula Francis. Lo suyo no tiene solución y lo de los colegiados tampoco.

La liga ha comenzado y ya ha acabado con mi paciencia.

Sergio Calle Llorens


sábado, 11 de mayo de 2024

¡UNICAJA MÁLAGA!

 



El Unicaja es el espejo en el que Málaga le gusta verse reflejada. Una forma eficaz de mirar al mundo. El cosmopolitismo localista con su esencia más Mediterránea. Sus logros como club superan los seis títulos que ha ganado hasta la fecha- una liga ACB, dos copas de S.M. El Rey, Una Korac, una Eurocup y una Champions League- porque es el único equipo de nuestro país capaz de eliminar en los playoffs al Campeón de la liga Regular- Real Madrid- quedando octavo en la clasificación. El exclusivo club que campeonó en la Copa de España tras derrotar en la misma edición al F.C. Barcelona y al Madrid. Un auténtico prodigio de competir que enlaza con todos los logros que la Ciudad del Paraíso y su provincia han alcanzado en la última década.

El club de los Guindos cuenta además con el mejor himno de este deporte que enamora a propios y extraños. Cantarlo en el Carpena, o fuera de él, es una declaración de intenciones que se eleva a la bóveda celestial como una letanía. Una declaración de amor que amarra en el noray del corazón de una ciudad que siempre se ha crecido ante las adversidades.

Unicaja se permite remontar 23 puntos en el Wizink Center al campeón de Europa. Unicaja es una escuadra experta en alcanzar lo imposible ante el asombro del personal. Unicaja es el equipo que nos emociona hasta la lágrima mientras vibramos con cada canasta, con cada defensa, con cada triple. A veces cuando los jugadores y técnicos saltan a la cancha para afrontar el partido, da igual la competición que sea, uno siente que, independientemente del resultado, estos tíos no se rinden nunca y por eso los aficionados nos identificamos tanto con sus colores. Después de todo, Unicaja enlaza con los versos de Alfonso Canales, un poeta malagueño cuyos restos mortales alfombran el bello cementerio de San Miguel:

Vive en Málaga y tu sueño en Málaga vivirá. Que aquí está más el que sueña que el que está.

Nosotros vivimos y trabajamos duro para no despertar nunca de este maravilloso sueño llamado Unicaja.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 7 de febrero de 2024

¡DE SECTAS Y SECTARIOS!

 


El madridismo y la secta del capullo tienen muchas cosas en común. De hecho, yo diría que mamaron de la misma teta. Además, ambos grupos pertenecen a organizaciones que cometen atracos a plena luz del día y, cuando los pillan con las manos en la masa- véase el atraco al Almería C.F o el tema de los ERE andaluces- se ofenden sólo cuando alguien hace pública la noticia.

Yo recuerdo cómo los socialistas se rasgaban las vestiduras cuando la jueza Ayala los imputaba a las puertas de una cita electoral, pero cómo se atreve, decían, que nosotros somos progresistas. Los merengues actúan igual cuando se filtran las conversaciones del VAR que dejan en muy mal a los colegiados, también conocidos como los Florentinos.  Cada vez que esto ocurren Madridistas y socialistas interpretan siempre el papel del capitán Renault en la película Casablanca; ¡Qué escándalo, qué escándalo! Me he enterado que aquí se juega, al tiempo que el francés trinca un sobre que le da un camarero con su comisión habitual de la ruleta. Y hablando de trincar, todos sabemos cómo funcionan los medios generalistas en España, y por eso cuando un miembro del PSOE es acusado de cometer un delito, lo cual no es nada extraño, la tinta de las plumas se agota y las cámaras desaparecen como la escarcha al amanecer. No sé Rick, pero yo lo llamo publicidad institucional.  Son las mismas cámaras, cientos de ellas colocadas estratégicamente, para grabar cuando un jugador del Madrid ofrece una manta a un recogepelotas del equipo contrario y dejan de funcionar cada vez que Vinicius insulta o agrede a los contrarios. Siendo justos, no es que dejen de funcionar, es que no se emiten o se emiten una vez y punto. Así se domina el relato. Así se escribe la historia.

Fíjense si estos dos grupos son primos hermanos que hasta se defienden de la misma forma; los mal llamados progresistas aludiendo a la corrupción de las otras formaciones- cuando los números indican que ni la mafia de Chicago robó tanto- y los segundos hablando del caso Negreira- ese árbitro que no pintaba nada en las decisiones arbitrales, incluso con él el Real Madrid siempre fue el más beneficiado en el campo- y que sirvió supuestamente para que los directivos del Barcelona saqueasen el club- pero ninguna defensa puede justificar los desmanes de estas dos organizaciones que un día sí, y otro también, protagonizan los nuevos episodios de la Casa de Papel.  

Si lo piensan bien, caerán en la cuenta de que estas sectas afirman que Vinicius es guapo y educado y Pedro Sánchez nunca miente. Y con eso está todo dicho o callado. 

Sergio Calle Llorens



viernes, 19 de mayo de 2023

¡GUARDIOLA LO VUELVE A HACER!

 


El Real Madrid es el cómo el PSOE haciendo trampas en el solitario. De hecho sigue siendo el equipo con más penaltis a favor a final de cada temporada. Griñán, por su parte, continua sin entrar en prisión. ¿De qué equipo es el presidente de la liga? Pues eso. ¿De quién depende la fiscalía? Pues también. Es de justicia combatir esta maldad y conmueve hasta la lágrima ver a los equipos de Guardiola ganar, golear y humillar a los blancos. Da igual cuando lean esto.

Pep es como Ayuso vestida de gala fustigando a progresistas en bragas. El catalán es nuestro violinista en el tejado. Sus escuadras salen a vencer y convencen dando espectáculo. Sus equipos son de autor y siempre reconocibles; el buen gusto por tener la pelota y a nadie deja indiferente. El Madrid de Florentino es Salieri y Guardiola es Mozart.

La temporada pasada el City le pudo meter siete chicharros al Madrid, y esta también, aunque al final sólo cayeron cuatro que suponen una humillación histórica para los madridistas.  El meneo del pasado miércoles en Manchester fue pura poesía en movimiento. Una goleada que oscurece las portadas de la prensa como esta: “El Madrid enseña a Guardiola cómo ganar la Champions y Guardiola se traga la pizarra”. Pero los Rodri, Grealish, Walker y De Bruyn tenían la lección bien aprendida y salieron a morder. Los extremos de los Citizens hicieron un partido sublime dando estructura definida de juego, abriendo pasillos interiores. Un espectáculo glorioso. El Real tenía miedo a que le filtraran balones a la espalda y decidió conceder otros espacios, y ahí estaban los chicos de Pep para descubrirlos.

El planteamiento fue una delicia para los amantes del fútbol con mayúsculas; conducciones que fijan y abren espacios, pases de seguridad, paredes y la regla mágica de los quince pases de Pep y el equipo rival se mueve hasta caer fusilado. Los goles eran una cuestión de tiempo. Un paseo militar para el City y una tortura china para los de Ancelotti. Elegancia frente a vulgaridad.

 Al final del partido todos tuvimos un poco de miedo al imaginar a Valverde o al mismísimo Yabusele, los merengues tienen muy mal perder, repartiendo castañas en el aparcamiento del Eithad Stadium tras la disputa de las semifinales de champions. Afortunadamente no llegó la sangre al río.

Fue una noche gloriosa en la que Guardiola volvió a recordarnos que quería al Madrid en semifinales porque nada ni nadie se la pone tan dura que ganar a este equipo. Venció otra vez y lo hizo por todos nosotros. Sólo nos queda decirles: “tócala otra vez, Pep”.

¡Hey jude!

Sergio Calle Llorens

 


viernes, 28 de abril de 2023

¡SALVANDO AL SOLDADO YABUSELE!

 



El Madrid perdió la Supercopa con el Barcelona y Mourinho no tuvo otra ocurrencia que meterle el dedo en el ojo a Tito Vilanova. A los seis días el técnico portugués pidió perdón al madridismo que desplegó una infame pancarta que decía: “Mou tú dedo nos señala el camino”. El cartel estuvo meses colgado del Bernabéu. La ignominiosa imagen dio la vuelta al mundo. Mourinho fue aclamado por los merengues y Florentino, que nunca da puntada sin hilo, afirmó que el luso representaba mejor que nadie los valores del madridismo. Y de esos lodos vienen estos barros.

Pero, como siempre suele pasar con este club, los medios de comunicación crearon un relato falso en el que el agresor era víctima. Luis Aragonés un cabrón por no convocar a Raúl y el madrileño un ángel. Valverde que agrede a un jugador del Villarreal, y en el parking, es canonizado por la prensa dando por buena su delirante versión y, Baena, que por supuesto se lo tenía merecido, es acusado de bocazas.

Siempre hay un agravio que justifique lo injustificable. Siempre hay una excusa de la que echar mano cuando los suyos sueltan los puños o los codos. Y es que es imposible no recordar el partido que Cristiano Ronaldo le dio un codazo a Mtiliga, jugador del Málaga. Todo el mundo vio que era agresión, menos para el comité de competición que la calificó de un lance del juego. Luego llegó Pepe con sus patadas de kárate- a este no lo salvó ni el Capitán Miller- y miren que lo intentaron, para cerrar con las provocaciones, los insultos y la actitud denigrante de Vinicius.  Mención especial merece este jugador brasileño que parece ser un cruce entre el feo de los hermanos Calatrava, el Fary comiendo limones y un diablo babilónico.

La noticia siempre es la misma, sólo cambia la fecha. Los jugadores del Madrid tienen carta blanca por llevar ese escudo en el pecho. Por eso me temí lo peor cuando anoche Dazn enfocó a Valverde y a Vinicius en la grada del Wizum Center en el partido del Madrid y el Partizán de Belgrado. Los dos fueron ovacionados antes de que los serbios dieran una nueva lección de baloncesto a los chicos de Chus Mateo.  Al final mis temores estaban justificados y Sergio Llui inició una tangana culminada por Yabusele con una llave de judo que lesionó de gravedad a Dante Exum. El francés ya era reincidente tras encararse con un árbitro de la ACB cuando, sorpresa, sorpresa, su equipo había perdido un partido contra el F.C. Barcelona. 

La historia se repite. Si ganan los blancos extienden la mano y, si pierden, se lían a mamporros con los contrarios. Alguien debería hacer algo. El partido de Belgrado pinta malencarado. Lo deVinicius aún peor porque nadie quiere apartarse del relato. Algo grave va a pasar y cuando pase que nadie se haga el ofendido. 

Sergio Calle Llorens


sábado, 24 de septiembre de 2022

¡LO DEL MÁLAGA!

 



El Málaga C.F de Manolo Gaspar rezuma tanta amargura como un artículo de Pablo Bujalance. A día de hoy el equipo transmite menos que Quique de Verano Azul. No es extraño teniendo en cuanta las decisiones del director deportivo que llevan al club a arrastrarse por los campos de España. Derrota tras derrota, ridículo tras ridículo, goleada tras goleada, el paleño, cuyo único mérito vital es el aprendizaje del arte de los espetos de sardinas, continúa caminando por el peligroso acantilado de la incompetencia.

A pesar de todo lo anterior, hay un sector del malaguismo que le muestra su apoyo incondicional a diario. Gente que se encuentra en lo más bajo de la cadena evolutiva. Personajes que desconocen que fue Pellicer, y no Manolito, el que salvó al club con los fichajes a coste cero. Para agradecérselo, le puso de patitas en la calle y, tan solo como Bernardo de Gálvez en la bahía de Pensacola, se trajo al zote de JAL y a la nadería de Natxo González que venía de fracasar en el Bolívar. Cualquier entrenador le vale. Cualquiera que no le haga sombra. Cualquiera que no tenga capacidad para sustituirle.

Es obvio que Gaspar no defiende al Málaga sino su puesto de trabajo. Es evidente que en una empresa privada ya le habrían puesto de patitas en la calle, pero el club está intervenido mientras navega en el azaroso mar de la competición sin nadie al frente de la nave. Ni siquiera hay un marinero que alerte que la embarcación blanquiazul se está acercando demasiado a las Rocas del Diablo. Porque el administrador judicial no vale ni de grumete y la jueza, que sólo debe dirimir a quien pertenece al club, sigue con el plan ideado por la mano negra que mece la cuna para hundir al Málaga en el fondo del mar. Y miren que basta sumergirse en dos dedos de agua del Mediterráneo para adquirir dos dedos de frente, pero ni por esas.

El Málaga huele a muerto. El Málaga parece ya un pecio y esta pandilla de pánfilos seguirá esperando a que su señoría llame a Al Thani a declarar o a que Manolo Gaspar acierte en la contratación de su sexagésimo octavo entrenador.

¡Cosas veredes, amigo Sancho!

Sergio Calle Llorens


jueves, 26 de mayo de 2022

¡EL CASO MBAPPE!

 

El mundo se divide entre los que estaban convencidos de que Mbappe iba a jugar en el Madrid (estaban equivocados) y los que sabíamos que los cataríes le acabarían renovando (estábamos en lo cierto).  Puedo afirmar que los errados viven en un mundo paralelo que no se rige por las leyes de la física sino por el de la ficción. En el mundo de los listos, y eso explica en parte nuestro éxito, no existen medios como Antena 3 Deportes, Gol TV,  la Sexta o Marca. Es evidente que jugábamos con ventaja. En cualquier caso, el asunto se explica así: uno detrás de otro y todos detrás de uno. Dicho de otro modo, Florentino Pérez dictaba y ellos copiaban cosas como: Fichaje inminente. Mbappe está firmado. Haaland será el siguiente. Delantera de ensueño. El Madrid se hace con la perla francesa. La familia del jugador ya ha comprado casa en la capital de España. Miles de vergonzosas portadas. Billones de tinta derramada que son una mancha indeleble en la triste historia del reporterismo patrio. Trillones de comentarios de televisión que hoy se han convertido en el hazmerreír de todo el planeta. Ahí tienen a Teledeporte con el noventa y cinco por ciento de colaboradores con carnet del Real Madrid, un tipo del Atleti y un malagueño que, dicho sea de paso, hace la sección chorra del programa. Ahí llevan al circo del Chiringuito que dirige Pedrerol y el de la madre que los parió a todos. Y es que a ninguno se le ocurrió contrastar la falsa noticia del fichaje de la estrella del PSG.

 Un lustro soportando estoicamente esta tortura. Y ahora, los turiferarios del Madrid, que no saben donde meterse, quieren hacernos creer que el francés elige el club parisino por dinero porque, ojito al dato, en el Real le iban a pagar con bocadillos de calamares. Y a todo esto, algunos recordamos cómo los blancos apoyaban a Francia en la final de la Nations League que disputaban contra España. ¿Se puede ser más cretino? Tampoco se nos va de la cabeza el aplauso que recibió Killian en el Bernabéu en el partido de liga de campeones porque se habían creído que el fichaje estaba cerrado. Por consiguiente, los insultos al Madrid en el Parque de los Príncipes mientras Mbappe reía, qué quieres que les diga, han sido como escuchar la más bella balada.  Creo que a esa tonada se la conoce como Dulce Venganza a orillas del Sena.

Sergio Calle Llorens

lunes, 20 de diciembre de 2021

JAL

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El entrenador del Málaga, JAL, se fue del campo tras la derrota contra el Leganés con dos minutos de adelanto porque parece tener un retraso. Retraso para ser técnico porque antes trabajaba en Ikea. Retraso para tomar las decisiones tácticas que arreglen sus delirantes planteamientos. Retraso porque es incapaz de ponerse una ropa que le quede bien con esa bartola inmensa que siempre queda al descubierto. ¿Pero a qué espera su mujer para ponerle a régimen? Curiosamente, el mayor logro deportivo de José Alberto fue la décima posición del Mirandés en la segunda división española en la temporada 2020-2021. Y con este pobre bagaje, Manolo Gaspar, otro que tampoco ha destacado jamás por ser el más listo de la clases, lo fichó para pelear por el ascenso.  Y con más fichas y, sobre todo, con más pasta, sus números no mejoran los de Pellicer del año pasado.

Los gurús del fútbol en la región de Málaga me dijeron de todo cuando señalé, y en pretemporada, que con JAL nos íbamos a dar una castaña descomunal. El tiempo, desgraciadamente, ha terminado por darme la razón y el club lo fía todo a los fichajes del mercado invernal. En verdad, fue verlo en la presentación de las camisetas en los Baños del Carmen y sentir un malestar general, como cuando ves el logo de la Junta de Andalucía y te entran unas ganas terribles de vomitar. Pero si el ex del Covadonga parecía más despistado que un testigo de Jehová en la mansión de Play Boy. Y entonces me tragué sus bodrios de partidos y el caso estaba visto para sentencia: JAL nos lleva al desastre. Luego llegaron las derrotas fuera de casa porque lejos de La Rosaleda hace mucho frío y la dolorosísima debacle en copa contra el Majadahonda. Una humillación que hizo declarar al asturiano que el equipo había sido poco contundente en las dos áreas cuando, en realidad, el primer tiro a puerta por parte de los malaguistas no llegó hasta el minuto 75. Del lateral que puso en el centro del campo no quiso decir nada.

El problema del Málaga actual es que fue Fernando Hierro el último que alzó la voz para defender al club en los despachos. El inconveniente es tener a una afición que no tiene memoria anterior a la llegada del farsante del jeque. Por eso no recuerda que fue en una delegación andaluza de Hacienda donde se fraguó el golpe para quitarle la plaza europea a nuestro equipo. Ocurrió en la misma provincia que obligó al Málaga a tener a un estadio de segunda para no tener que competir por eventos deportivos de renombre. El contratiempo es dejar el club en manos de gente tan mediocre como JAL. Un tipo que parece sacado de la película Cateto a babor  porque siempre anda presto a llevar a las ovejas a pastar . Ahora el personal ya sabe lo que este humilde escritor sabía a principios de temporada: que JAL debe volver a Ikea a montar muebles antes de que los malaguistas le montemos un pollo de los buenos.

Sergio Calle Llorens

lunes, 12 de abril de 2021

¡ EL CASO SLAUGHTER!

 




Billy el niño, la banda de John Dillinger, la mafia de Chicago, Bruce Reynolds, el PSOE andaluz y el Real Madrid son algunos de los mayores atracadores de la historia. El caso Slaughter coloca al madridismo en un lugar de honor en el olimpo del hampa.  Sin duda, un gran golpe que puede equipararse al protagonizado por Gil Manzano en nombre del club de Concha Espina en el clásico del fútbol español del pasado sábado.

 Los hechos son los siguientes: El pivot estadounidense pudo jugar con el equipo blanco como ecuatoguineano a partir de 2015, liberando una plaza de extracomunitario tras recibir un pasaporte falso.  Un engaño que fue destapado cuando la Federación de baloncesto, encargada de la gestión de las licencias, comprobó que el número de pasaporte de Andy Panko (AA001696) coincidía con el presentado por Marcus Slaughter. Curiosamente los dos jugadores compartían agencia de representación.  La propia embajadora de Guinea Ecuatorial remitió una carta al juzgado afirmando que ambos pasaportes eran falsos. En esa misma misiva la diplomática añadía que los dos visados habían sido expedidos por el consulado de su país en Las Palmas cuando los jugadores residían en Madrid.

Tras descubrirse el pastel- un pestilente merengue blanco - se cursó la pertinente denuncia que terminó con la imputación del jugador madridista al que la fiscalía pide una pena de dos años y seis meses de prisión aplicando los conceptos de falsedad documental y de corrupción en los negocios. De ser condenado, el Real Madrid podría perder los dos títulos que ganó esa temporada haciendo lo que mejor se le da; trampas.

El problema es que todavía no hay fecha para la celebración de este juicio y, por lo que se sabe, la injusticia nacional no tiene mucho interés en condenar al club que preside Florentino Pérez. Así que los amantes del juego limpio nos quedaremos con las ganas de ver cómo le quitan la liga y la copa al Madrid, mientras presenciamos el juego de Jaycee Carroll que disputa sus partidos con pasaporte de Azerbaiyán. Un país con el que el madridista ha tenido el mismo contacto que Susana Díaz con los libros; ninguno. 

Lo de las alineaciones indebidas que hace perder partidos existe en el mismo plano que Batman y Robin. Las leyes, sencillamente, están para los demás, no para aplicárselas al Real Madrid. El mismísimo Al Capone, de vivir, sería hoy seguidor de ese equipo. También se comenta que si los merengues tuviesen un equipo de ciclismo, el motorcito de Lance Armstrong que llevaba en la bicicleta sería sustituido por un Wartsila Sulzer RTA96-C. De apostar por el balonmano, su escuadra jugaría con los pies con el aplauso emocionado del VAR. De decantarse por el rugby, los blancos apalizarían a sus rivales usando palos de baseball perfectamente autorizados por el ministerio. En fin; el Real Trampas. 

Sergio Calle Llorens


jueves, 21 de enero de 2021

¡ALCOYANO!


¿Su marido falla más en la cama que Vinicius de cara al gol? ¿Mi picha es una dicha y la de su amante una desdicha? ¿Su novio no sabe que la lengua sirve para algo más que para hablar? ¿Su hija se ha echado un novio del Real Madrid que se parece a Roncero? ¿Su cuñado se ha hecho rociero y no para de torturarle con sus estúpidos cantes? ¿Está convencido de que el día del subnormal se celebraba en honor a su suegra?  No se preocupe. Sólo piense en el estrepitoso ridículo protagonizado por el equipo de Zidane en la copa.  Parece que setenta años después, los de Alcoy han vuelto a humillar al club blanco que, ojito al dato,  ha ganado tres de las últimas treinta ediciones de la Copa del Rey.

Sí, el Alcoyano ha logrado la hazaña de humillar al equipo más favorecido por el VAR y, como no podía ser de otra manera, los árbitros españoles están de luto, y la mayoría de los periodistas deportivos, por no escribir todos, van camino del psiquiatra. Encima la eliminación de los merengones ocurrió en la prórroga cuando los alicantinos competían con un jugador menos, y con un guardameta de más de cuarenta primaveras. El chiste se cuenta solo.

En verdad, a la escuadra de Florentino le quitas las ayudas arbitrales y se queda el equipo de casados de Guarroman que, por cierto, quedó penúltimo en la liga provincial.  Dos desastres deportivos han sufrido los blancos en una semana. No sé qué encuesta encargarán los chicos de Teledeporte para animar a su humillada tropa, pero una cosa es bien cierta; el Real Madrid es el peor club de España si nos atenemos a sus éxitos deportivos en relación a las ayudas que reciben desde todos los estamentos oficiales. Dicho de otra manera, poco ganan para los favores que reciben.

La victoria del Alcoyano no sólo se cimentó en la prestigiosa moral de su gente, sino también en la turbia moral de un equipo que parece usar todos los recursos de la mafia de Chicago.  En esta ocasión no les ha servido y ganaron los buenos. Mi abuelo Antón, que por cierto era de Alcoy, sonríe en el cielo.

¡Moltes gracies i Visca Alcoi!

Sergio Calle Llorens

 

viernes, 4 de diciembre de 2020

¡LUIS ENRIQUE!

 



Me gustan mucho los equipos de Luis Enrique con esa presión alta que ahoga a los equipos contrarios.  Una forma de jugar que, unido al talento de sus jugadores, le llevó a destrozar el equipo germano con un set a cero. Una humillación histórica que no sufría Alemania desde los años treinta de la pasada centuria. Pero la clasificación de España para la fase final de la Nations League es doblemente dulce porque ha retratado a la inmensa mayoría de periodistas deportivos de este país. Basta darse un paseo por las hemerotecas para comprobar que ni uno solo fue capaz de anticipar la victoria española.  Es más no hubo tertulia futbolera en la que no se anunciara la inmolación de la selección. Así que si quieren echarse unas risas, ya saben lo que tienen que hacer.  Y es que parecía que el equipo nacional- ¿se puede llamar así sin que te llamen fascista?-  les estaba quitando protagonista al equipo de sus amores.  Ese que se va arrastrando por la liga  y por la fase de grupo de la liga de campeones.  España aburría, decían, y había que echar a su entrenador. 

Sí, me gustan los equipos de Luis Enrique. Creo además que el seleccionador ha hecho un buen trabajo construyendo la España del futuro contando con Ferrán Torres, Dani Olmos, Rodri, Ansu Fati, Canales, Gaya o Pau Torres. Por no hablar del acierto de encontrar un portero de garantías como Unai Simón. El vasco ha dejado en el banquillo, por fin, al triste portero del Manchester United.  Sin embargo no creo que la nueva generación esté cuajada para ganar la próxima Eurocopa aunque, bien mirado, han ganado tiempo con el tema de la pandemia, retrasando el acontecimiento en un año.  Ya veremos. 

Hay otro punto interesante a tener en cuenta en esta ecuación de ganadores que es la propia incógnita del asturiano. Y es que aunque me encante el seleccionador, como buen natural del territorio donde empieza España- el resto es territorio conquistado- no sabe nadar y  guardar la ropa. Dicho de otra manera, su única táctica es ir a por el contrario cuan si fuera musulmán y él Don Pelayo reencarnado. Lo demostró el día en el que nos bastaba un empate con Inglaterra para asegurar la clasificación cuando decidió plantear el partido como si no hubiese un mañana. Craso error. visto lo visto.

Por otra parte, Luis Enrique es algo caprichoso con las alineaciones hasta tal punto de que el año que ganó su triplete con el Barcelona, los capitanes del equipo- Messi, Xavi e Iniesta- tuvieron que convencerlo sobre el once base con el que ganar todo. De sabios es de rectificar. Los seleccionadores españoles lo hacen todo el tiempo, y hemos ganado tres Eurocopas, una Copa del Mundo y unos juegos olímpicos, mientras los inventores del fútbol llevan sin levantar un trofeo desde 1966.

Pero mi admiración por Luis Enrique no termina en su banquillo sino que se extiende a sus ruedas de prensa. Esos momentos en las que los periodistas tragan saliva cuando el seleccionador les enfoca con la mirada, y vaya mirada,  ante de lanzar el primer mandoble dialéctico que culmina con ciertas dosis de ironía. A veces se puede oler  el miedo de esos zangolotinos cuyos conocimientos sobre el deporte rey están a la altura de esas falsas “influencers” que influyen igual que Falete en un congreso de nutrición.  

Ganó  la España con Luis Enrique, pero algunos perdieron una ocasión ideal para meterse la lengua en el trasero de donde no deberían sacarla de nuevo.

Sergio Calle Llorens