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miércoles, 22 de abril de 2026

¡PLA, SUS MUJERES Y YO!

 


En mi biblioteca hay libros que se leen y libros que se viven. Y luego está el El cuaderno gris, que directamente se infiltra en la manera en que uno observa el mundo. Yo soy planiano hasta la médula, y no lo digo como una etiqueta literaria, sino como una forma de estar en la realidad: desconfiando de lo grandilocuente, atendiendo a lo pequeño, encontrando en una conversación trivial o en un plato bien descrito una verdad más sólida que en muchos discursos solemnes. Leer a Josep Pla es asistir a un fenómeno extraño: el autor no construye personajes porque él mismo se convierte en el personaje central de toda su obra. Su mirada lo invade todo. Su ironía, seca como una sentencia notarial, desmonta la realidad sin levantar la voz. Y, sin embargo, bajo esa aparente claridad, siempre hay una penumbra.

Pla escribió como quien toma notas del mundo, pero en realidad estaba levantando un sistema de interpretación. En El cuaderno gris no hay argumento en el sentido clásico, sino una sucesión de observaciones que, poco a poco, acaban formando una cosmovisión. El joven que escribe ese diario ya contiene al escritor total: el escéptico, el observador incansable, el hombre que parece no implicarse pero que en realidad está profundamente atravesado por lo que ve. Y ahí empieza el misterio. Porque Pla parece transparente, pero no lo es. Dice mucho, pero también decide con precisión quirúrgica qué no decir.

Ese silencio se vuelve especialmente elocuente cuando uno entra en el territorio de sus relaciones con las mujeres. Pla las vivió intensamente, pero las escribió con una discreción casi obsesiva. Esperanza Suquet, el amor de juventud, apenas deja rastro. Mercedes, en Barcelona, queda confinada a las cartas privadas. Rosetta Lagomarsino irrumpe con fuerza en su vida, incluso llega a Palafrugell, pero es expulsada, como si la realidad misma no pudiera tolerar ese desorden sentimental. Luego aparecen figuras más complejas, como Aly Herscovitz, en el Berlín derrotado y febril de los años veinte, o Adi Enberg, quizá la relación más enigmática de todas: años de convivencia, posible matrimonio, una hija nunca reconocida… y, sin embargo, un silencio casi total en su obra. Pla convierte su vida en literatura, sí, pero no toda su vida entra en ese filtro.

Con Aurora, la historia cambia de tono. Aquí ya no estamos ante la discreción, sino ante una intensidad casi obsesiva. Pla descubre con ella un territorio erótico que lo desborda, y aunque la relación se interrumpe, continúa durante décadas a través de cartas cargadas de deseo. Es un Pla distinto: menos irónico, más vulnerable, más expuesto. Y luego está Consuelo Robles, la joven gitana, a quien integra en su vida cotidiana de una manera difícil de clasificar, entre lo afectivo, lo práctico y lo profundamente ambiguo. Todo esto dibuja a un hombre que observa con distancia, pero vive con contradicción.

Y es precisamente en esas contradicciones donde el personaje se vuelve verdaderamente interesante para un expediente como el que estás construyendo. Porque Pla no es solo el gran prosista del siglo XX en lengua catalana, no es solo el cronista minucioso de una época. Es también un hombre situado en un contexto político y moral complejo. Su relación con el franquismo no puede obviarse. Tras la Guerra Civil, Pla se adapta al nuevo régimen, escribe, publica, sobrevive. Colabora, en cierta medida, con el sistema, aunque siempre desde esa posición suya tan característica: lateral, pragmática, nunca del todo explícita. No es un ideólogo del régimen, pero tampoco un opositor. Es, si se quiere, un superviviente lúcido que decide seguir escribiendo en las condiciones que le tocan.

La famosa anécdota de la gabardina resume bien ese espíritu. Pla, con su ironía habitual, viene a decir que uno se pone la gabardina que conviene según el tiempo que hace. No es una declaración heroica, ni pretende serlo. Es, más bien, una forma de cinismo práctico, de adaptación a la intemperie histórica. Y esto incomoda, claro. Sobre todo cuando se contrasta con su ambición de ser el gran cronista de su siglo. Porque hay silencios que pesan. Y uno de los más evidentes es su ausencia de reflexión sobre el Holocausto. En un escritor tan atento a la realidad, tan obsesionado con describir su tiempo, ese vacío resulta inquietante. No es un descuido menor, es una omisión significativa que obliga a replantearse su figura.

Decir esto no disminuye a Pla; lo humaniza. Lo saca del pedestal y lo devuelve a ese terreno que a él mismo le habría gustado: el de la imperfección concreta. Un escritor enorme, sí, pero también un hombre con zonas oscuras, con decisiones discutibles, con silencios que interpelan. Y quizá ahí reside una de las claves más fascinantes de su obra. Pla no ofrece respuestas morales claras. No se presenta como ejemplo. Escribe, observa, anota. Y deja que el lector saque sus propias conclusiones.

Desde dentro, incluso apoyando a la Fundación que lleva su nombre, es comprensible que estos aspectos se traten con cautela. Pero un escritor cuando es grande de verdad, no se sostiene solo sobre la admiración, sino también sobre la incomodidad.

Y Pla, en ese sentido, sigue siendo profundamente incómodo. Por su lucidez, por su ironía, por su capacidad de describir el mundo… y también por todo aquello que decidió no contar.

Sergio Calle Llorens

martes, 13 de enero de 2026

¡FEMINISMO DE PANCARTA Y SILENCIO ANTE LA HORCA!

 



Pintarse el pelo de morado no es feminismo. Organizar chocho charlas no es luchar contra el heteropatriarcado. En cambio, salir a la calle para combatir el criminal régimen de los ayatolás es, además de un acto heroico, una declaración de intenciones por parte de las mujeres persas contra la opresión islamista. Las del 11M no se juegan nada. Las iraníes se lo juegan todo.

Curiosamente, Irene Montero y sus iguales guardan un clamoroso silencio ante la guadaña islámica que se cierne sobre las cabezas de estas valientes. A mí me resulta profundamente emocionante verlas danzar con los cabellos al viento mientras Teherán es pasto de las llamas de la libertad. De hecho, ya queda menos para mandar a sus opresores al lugar del que nunca debieron salir, el infierno. Y cuando ocurra, que ya les digo yo que ocurrirá más pronto que tarde, las falsas feministas volverán a marchar por el lado equivocado de la historia. Como ahora, cuando claman contra unos supuestos abusos cometidos por Julio Iglesias, pero cierran el pico ante la barbarie de la república islamista de Irán.

Debe de ser duro interpretar todo el tiempo el papel de las malas en esta película. El caso es que lo clavan y ya apenas les queda, y a veces ni eso, el comodín de Francisco Franco, cuya muerte parece estar siempre fresca en su calendario.

En Venezuela no había presos políticos, clamaba Zapatero. El sistema electoral cubano era una maravilla. Irán era un ejemplo de democracia mientras llegaba dinero de allí, afirmaban algunos. Y al final la realidad ha vuelto a dejarlos retratados y, lo que es peor, desmentidos.

Otros que parecen vivir completamente desconectados de la realidad son los miembros de la prensa deportiva española. El domingo, tras haber perdido el Real Madrid la Supercopa de España contra el Barcelona, los plumillas mancharon las rotativas con titulares campanudos del estilo de “El Madrid es el campeón moral” o “Xabi Alonso sale reforzado y no peligra su puesto”. El problema es que el relato se cayó del caballo, en este caso del burro, y el donostiarra fue cesado tras otro partido infame de los blancos, sin posesión y a merced del máximo rival, pese a la calamitosa actuación del trío arbitral.

Llama poderosamente la atención que esta pandilla de pánfilos no acierte nunca. No hay ni uno solo que vea que, juegue donde juegue Mbappé, si el técnico es cesado por discrepancias con el galo y el otro gallo del corral, es decir, el jugador que puede hacerle sombra, no es renovado y se le invita a marcharse, algo huele mal.

Como vemos, esta gente vive en dimensiones paralelas en las que lo negro es blanco, Irene Montero sabe pensar y Florentino Pérez es un genio como director deportivo. Esperemos que algún día podamos cerrar los vasos comunicantes entre nuestro mundo y el suyo.

Porque al final la realidad siempre acaba entrando, aunque sea a patadas, en los salones donde se fabrican los relatos. Y cuando eso ocurre, no hay consigna, titular ni eslogan que pueda tapar el estruendo. Solo quedan los hechos, desnudos y brutales, señalando a quienes eligieron mirar hacia otro lado. La historia no absuelve a los cobardes, solo los enumera. Y a estos ya los tiene perfectamente fichados.

Sergio Calle Llorens

 


lunes, 3 de noviembre de 2025

¡RÉQUIEM POR UN PRÓFUGO CON BARRETINA!

 



Los irlandeses se levantaron en armas varias veces contra la dominación británica. Los de Puigdemont declararon la independencia y, a los ocho segundos, la suspendieron. Los de la isla verde luchaban y morían por una Irlanda libre. El jefe de los independentistas catalanes salió huyendo en el maletero de un coche. Sé que las comparaciones son odiosas, especialmente si uno de los comparados sale tan mal parado, pero son necesarias.

Particularmente, me da igual si el exalcalde de Gerona se queda a vivir en el Estado fallido de Bélgica o vuelve a España para posar en el balcón de su casa con una zanahoria por el culo. Sin embargo, el tipo va a conseguir que su formación política termine desapareciendo y, por supuesto, es lo que muchos deseamos. Por pesados. Por golpistas. Por trileros. Por palurdos.

Hay que ser muy patán para confundir tu mundo con el mundo y luego, claro está, no te tome en serio ni el tendero de la esquina. Convergència, y ahora Junts, son ya parte del pasado y hemos de celebrarlo. El futuro se escribe en letras doradas, y yo me pregunto qué habría escrito mi admirado Josep Pla al respecto, de haber coincidido en espacio y tiempo con esta pandilla de garrulos con barretina.

Desgraciadamente, el genio de Palafrugell ya no está entre nosotros y su mundo ha desaparecido por completo. Nada queda ya más que sus libros… que no son poco. Especialmente para quienes consideramos su literatura un faro en la noche. Dicen que el duelo empieza justo después del silencio. Pues callemos después del entierro de Puigdemont, que, aunque no lo sabe, está más muerto que el autor del Cuaderno gris. En treinta años nadie se acordará del tipo de Waterloo, y los libros de Pla seguirán brillando en la noche mediterránea.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 8 de octubre de 2025

¡VIAJE AL CENTRO DEL POSTUREO!

 



Si Julio Verne levantara la cabeza, probablemente se habría inscrito en la Flotilla española rumbo a Gaza. “Veinte mil leguas de postura en el mar”, habría titulado su diario de a bordo. Porque lo que salió de España no era un barco cargado de ayuda humanitaria, sino un flotador de ego inflado con aire de Instagram y buenas intenciones mal calibradas.

La escena tenía todos los ingredientes de una comedia absurda: personas con más pasión que planificación, líderes locales intentando hacerse héroes en la foto del desembarco, y voluntarios que parecían haber confundido la brújula con un filtro de Snapchat. Ada Colau y compañía aparecían como extras de los Hermanos Marx: uno se pregunta si la escena final consistirá en un número musical con sombreros imposibles y diálogos ingeniosamente contradictorios.

Los vuelos de regreso, pagados —oh ironía— por contribuyentes, confirmaron la sensación de que estábamos ante un híbrido entre Viaje al centro de la Tierra y La vida de Brian: un viaje épico en teoría, tragicómico en la práctica. Lo más sorprendente es que, a pesar de la ausencia de camiones de ayuda, la flotilla generó titulares gloriosos, debates en redes y memes para todos los gustos. Todo un festival de postureo internacional.

Si uno se detiene a pensar, incluso el cine de los años dorados tenía menos exageración. Imaginen a Humphrey Bogart y Peter Lorre intentando organizar cajas de ayuda mientras John Cleese les susurra chistes sobre logística humanitaria: la mezcla es tan surrealista que casi se agradece la poesía involuntaria de la escena.

Literariamente hablando, podríamos escribir páginas y páginas sobre este viaje: crónicas de buenas intenciones naufragando entre selfies, discursos pomposos y anuncios en redes sociales. Pero la moraleja es sencilla: cuando la realidad se disfraza de epopeya, el resultado a veces es un vodevil de tres actos, con banda sonora de aplausos y hashtags que nunca llegarán a puerto.

Y mientras el mundo mira, algunos héroes de pacotilla descubren que la verdadera ayuda empieza por no confundir la cámara con un salvavidas. Porque, como dijo Groucho Marx, “Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”.

Sergio Calle Llorens


domingo, 27 de abril de 2025

¡FREDDY KRÜDIGGER!

 



Cada vez que el Real Madrid pierde, nadie puede negarlo, la justicia, los valores occidentales y la humanidad ganan por goleada. Ayer también hubo goles que se clavaron en el corazón de los blancos tras caer derrotados en otra final con el Barcelona.  La previa ya venía cargada de tensión. El resultado es que Real Madrid TV apunta y Rüdiger dispara a la cabeza del colegiado. Al jugador alemán, que parece que lleva dentro a un peligroso psicópata, ya no le basta con hacer el gesto de cortar el cuello a la afición contraria cuan yihadista cualquiera, y le tiró un objeto al árbitro que le birló dos penaltis en la final a los azulgranas.  El personal se pregunta qué hubiera pasado si no llegan a sujetarlo sus compañeros. A otro que tuvieron que agarrar fue a Jude Bellingham. El inglés, que sigue sin hablar ni una palabra en español, se comunica con un fuck off por aquí y un fuck off por allá, normalmente sin consecuencias negativas sancionadoras.

 Todo esto ocurre porque hemos normalizado las evidentes ventajas del club blanco sobre los demás. Ya nadie cuestiona que todos, absolutamente todos, desde el presidente de la liga, de la Federación española de fútbol, el jefe de la ACB, hasta la mujer que hace las designaciones arbitrales del balompié femenino, sean seguidores del Real Madrid. Y aquí no pasa nada porque los medios de comunicación, madridistas, en su gran mayoría, ríen las gracietas de Freddy Krüdiger y sus compinches. Todos sabemos por experiencia qué si el tudesco jugase en otro equipo, las sanciones por conducta antideportiva serían ejemplares. También conocemos la razón por la que las camisas de fuerza son blancas.

A resultas de todo esto, Freddy Krüdiger no debería ser sancionado con doce partidos sin jugar como pide la inmensa mayoría que sufre los atracos indiscriminados del Real Trampas. Lo justo y razonable sería encerrarlo en un lugar acorde a sus serios problemas mentales. ¿Qué les parece a ustedes el manicomio Arkham? Con lo bien que estaría allí en compañía de Tomás Roncero.  Este podría ser un final bello de película. Y hablando de cine, la escena en la que Krüdiger es agarrado por sus compañeros me ha recordado a la de Al Capone siendo sujetado por agentes de la ley en Los Intocables de Eliot Ness.  Una puta maravilla. 

Sergio Calle Llorens


martes, 15 de abril de 2025

¡RUFIÁN!

 




Pocas veces un apellido ha sido tan contradictorio con su dueño. Gabriel Rufián, que en cualquier otra circunstancia podría haber sido un personaje secundario en una novela picaresca, se ha convertido en uno de los actores más estridentes de la política española. Andaluz de cuna, pero independentista catalán de conversión, es la prueba viviente de que el fanatismo de los neófitos no tiene límites. Rufián es al nacionalismo catalán lo que un vegano recién convertido al brócoli: más papista que el papa, más catalán que el pan con tomate y más convencido de la independencia que un abertzale con GPS trucado.

Porque, ¿qué hay más pintoresco que un tipo de Santa Coloma de Gramenet, hijo de jornaleros andaluces, lanzando proclamas contra España con una pasión que haría sonrojar al mismísimo Rafael Casanova? La Cataluña del seny ha dado paso a la Cataluña del mem, y Rufián es el influencer de la bilis, el tuitero con escaño, el azote de la lógica y el campeón de la verborrea con sobrecarga de testosterona. Su Twitter es un manual de instrucciones para detectar fascistas, porque, según él, están por todas partes: en el Gobierno, en la oposición, en los periódicos, en las panaderías, en las ferreterías y, probablemente, en la sección de congelados del Mercadona.

Pero, ¿qué motiva esta pasión independentista en alguien que, si la Generalitat tuviera éxito en su empeño, probablemente sería enviado de vuelta a Andalucía en un tren nocturno? La respuesta es sencilla: la ideología del converso. Rufián sufre el síndrome del neocatalán devoto, ese fenómeno sociopolítico que convierte a algunos hijos de inmigrantes en radicales de la causa. Es el fenómeno del “más independentista que nadie”, del “yo no soy charnego, yo soy catalán de verdad”. Si el procés fuera una religión, Rufián sería su Torquemada, quemando en la plaza pública a cualquiera que ose decir que Cataluña nunca ha sido independiente, sino parte de la Corona de Aragón y de España.

Y ahí está el chiste: Cataluña, ese ente mítico que algunos venden como un país ancestralmente soberano, nunca ha existido como tal. Fue parte de la Corona de Aragón, que se unió con Castilla, y desde entonces ha sido pieza fundamental de España. Pero a Rufián y sus amigos eso les da igual. Porque en su realidad alternativa, Cataluña ha sido una nación próspera, prístina y pacífica, hasta que llegaron los malvados españoles con sus tricornios y sus ganas de romper urnas de cartón. La historia se retuerce, se estira y se aplasta hasta encajar en su narrativa.

Lo más divertido de todo es que Rufián, el paladín de la igualdad y la diversidad, milita en un movimiento que lleva décadas escupiendo frases racistas contra los andaluces y demás castellanos. Porque, amigos, la historia del nacionalismo catalán está llena de perlas como la de Jordi Pujol, que describía a los andaluces como “hombres poco hechos, que viven en la ignorancia y la miseria”. O la de Heribert Barrera, que afirmaba sin despeinarse que “el coeficiente intelectual de los negros de EE.UU. es inferior al de los blancos”. O la del mismísimo Quim Torra, que calificaba a los españoles de “bestias con forma humana”. Y ahí está Rufián, el gran azote del fascismo, abrazado a una ideología con un historial de supremacismo que haría palidecer a un aristócrata del siglo XVIII.

Pero el gran mérito de Rufián no es solo su capacidad para negar la historia con más aplomo que un terraplanista, sino su maestría en el arte de la chulería. Con su estilo de bar de carretera, sus frases de matón de instituto y su pose de rebelde sin causa, se ha convertido en un fenómeno mediático. Es el político perfecto para la era de Twitter: ruido sin sustancia, indignación sin profundidad, titulares sin contenido. Y lo mejor de todo es que él mismo parece creer su personaje.

La historia es cíclica, dicen. Y quizás dentro de unos años, cuando el procés sea un recuerdo lejano y Rufián una nota al pie de página, alguien escriba una tragicomedia sobre este hombre que quiso ser héroe de una causa que nunca fue suya. Un Quijote moderno que, en lugar de luchar contra molinos de viento, peleó contra su propio reflejo en el espejo de la historia.

Y el epílogo, inevitablemente, lo dictará el tiempo. Porque, al final, la independencia de Cataluña tiene algo en común con la dignidad política de Gabriel Rufián: ambas son una ilusión que se disuelve con la luz del día.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 26 de febrero de 2025

¡EL PARTIDO!

 



En la guerra se necesitan jabalíes que arremetan al enemigo sin miedo, pero también a pájaros que vean el campo de batalla desde arriba. En el fútbol, que es otro tipo de lucha, ocurre lo mismo. Por eso, está bien tener a jugadores como Gavi, pero es mucho mejor tener a tipos como De Jong o Casadó. De ahí que al final del partido el Atleti se llevara un empate ya que el técnico azulgrana equipo se equivocó cambiando a Pedri y al jugador tulipán por futbolistas de colmillo fácil. Como ven, el General es de una suma importancia a la hora de vencer. De hecho, debe de ser bueno e inspirar terror. Blas de Lezo y Bernardo de Gálvez provocaban terror en las filas inglesas. Es posible que el alemán le diera muchas vueltas a los cambios en la ida de las semifinales de Copa, pero erró de lleno. Su equipo es temido, pero él tudesco no tanto. A Feijóo cualquiera le da dos vueltas porque ni vale como jabalí ni menos como pájaro. Simplemente no asusta a nadie. Es un político que sale, como todos los entrenadores cagones, a empatar el partido y así no hay manera de sacar los tres puntos. Especialmente cuando juegas contra un tipejo sin escrúpulos como Sánchez. Un psicópata que es capaz de pactar un día con grupos radicales como ERC o los filoetarrras de Bildu y, al otro, decir que no se puede llegar a acuerdos con la ultraderecha cuando él apoyó a los candidatos de Orban y Meloni en la comisión europea. El marido de Begoña es un cínico al que no le importa dejar el campo de batalla lleno de cadáveres si con ello se alza con el triunfo. Tampoco le preocupa mucho que esos muertos pertenezcan a sus filas. Lo suyo es seguir en La Moncloa con toda la familia imputada por corrupción. A Feijóo, al que le preocupa casi todo, hay que decirle que Dios sólo bendice a los valientes.

 Los partidos de fútbol. Los partidos políticos. Tan lejos, pero también tan cerca.

Sergio Calle Llorens


martes, 24 de septiembre de 2024

¡EL CATALÁN HA MUERTO!

 


El uso del catalán como lengua de uso social registra mínimos históricos. Así lo demuestra una encuesta realizada por el Ayuntamiento de Barcelona. Los datos obtenidos indican que sólo el 37% de las personas declaran tenerlo como lengua habitual en su día a día. También en las otras provincias el catalán se habla muy poco. Por ello, cuando los nietos de los catalanes de hoy pregunten sobre el origen de la desaparición de una de sus lenguas tendremos que contar la verdad.

El catalán se murió porque los catalanes eligieron mayoritariamente a una pandilla de palurdos que odiaban España con tanta fuerza que no se dieron cuenta de que trayendo una población islámica a la región los independistas la cosa no mejoraría sino todo lo contrario. Foráneos a los que se regó con subvenciones sin entender que un argelino, un marroquí y un colombiano terminan hablando español en el recreo del colegio. 

El catalán falleció porque los catalanes se decantaron en masa por patanes como Jonqueras, Puigdemont, Montilla o Rufián. Éste último habla la lengua de Verdaguer como una vaca austriaca tan borracha como el gusano del tequila.

El catalán pereció porque esos catalanes gritaban els carrers serán sempre nostres mientras dejaban que la morería se adueñase de todo para imponer su falta de decoro y sus estrambóticas ideas que siempre terminan en fracaso.

El catalán dejó de hablarse porque desde la muerte de Josep Pla los escritores de esa lengua ni sabían escribir ni tenían nada que contarle al mundo civilizado.

El catalán fue enterrado porque el odio por el contrario nunca supera al amor por todo aquello que nos unía y nos une como españoles.

El catalán feneció porque se gastaron el dinero del contribuyente en falsas embajadas en el extranjero y no en expertos en educación cuando Cataluña tiene la misma relevancia internacional que la Diputación de Jaén. Por no hablar del dinero que se llevaron y se siguen llevando los ex presidentes de la región a cual más nefasto. 

Sí, queridos niños, el catalán se fue al otro barrio porque todos los planes para fomentar su uso salieron de la mente de comités de expertos tipo Salvador Illa. Ese político de tercera categoría que siendo filósofo tuvo los santos collons de tomar decisiones en materia sanitaria en medio de la peor de las pandemias. El resto es historia.

¡Descanse en paz el catalán en el cementerio de las lenguas olvidadas!

Sergio Calle Llorens

viernes, 9 de agosto de 2024

¡LA T.I.A!

 


Si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, entonces probablemente sea un pato. Si un tipo declara la independencia de su región, la anula tres segundos después, y termina huyendo al extranjero en el maletero del coche, entonces es muy posible que el político en cuestión sea un repugnante cobarde. Si este mismo individuo, pesado de cojones, monta un numerito a las puertas de un parlamento, y termina escapando de nuevo en otro maletero, entonces, además de homenajear a la gallina, estemos ante un mamarracho de primera categoría.

El sainete Puigdemont ha dejado tocada a la policía autonómica catalana convertida, de facto, en la T.I.A de Mortadelo y Filemón. Es obvio que hoy los Mossos son el hazmerreir de todo el mundo occidental y no hay nadie que no llore de risa ante el despropósito de una operación tan descacharrante que parece diseñada por la ínclita María Gámez en compañía de la bruja Lola.

La cuestión aquí y ahora no es conocer el paradero del cateto de Gerona sino plantearse cómo unos agentes que parecen sacados de una película de Berlanga puedan llegar a portar armas por la calle, cuando tienen menos talento que la babosa aquella del pleistoceno.

Pero si grave es que un tipo, sobre el que pende una orden de detención dictada por el Juez Llarena, pueda burlar las fronteras de un país para dar una conferencia televisada, y volverse a marchar sin que nadie lo detenga, qué podemos decir de la inacción del gobierno de Sánchez cuyo ministro del interior sólo abre la boca para demostrarnos que su estupidez es enciclopédica. Y así, un día baja de la nube para hablarnos de la importancia de la inmigración marroquí y, al otro, se sube al árbol de la ignorancia porque el de la ciencia le quedaba muy lejos.

 Así es imposible hacernos respetar. Después de todo, la España autonómica ha engendrado, además de gallinas, alacranes, serpientes y varios tipos de parásitos y sanguijuelas, a una tribu que acepta al cuerpo de los Mossos como animal de compañía. Porque una cosa es la visión que dan las teles autonómicas de la realidad y, otra bien distinta, la situación de degradación que está sufriendo nuestro país por culpa de politiquillos sin escrúpulos que sólo sirven para dar mal ejemplo.

¡Ya sólo queda que el jefe de los Mossos escriba otra carta a la ciudadanía pidiendo respeto y apoyo a su candidatura para dirigir la Interpol!

Sergio Calle Llorens


lunes, 23 de diciembre de 2019

RIVERA


Ayer vi dos programas de televisiones españolas, cosa que evito rigurosamente, en  los que los tertulianos hacían sesudos análisis sobre los resultados de las elecciones. Todos pedían la cabeza de Albert Rivera por el mal resultado de Ciudadanos. Hoy, el líder de la formación naranja se las ha servido en bandeja. Pero no les basta. Ellos quieren su sangre y, a ser posible, la de todos los votantes de la formación liberal.  Viéndoles, parecen haberse atiborrado del agua ardiente del hombre blanco y corren sin freno en luna llena dando dentelladas a su propia sombra, Son los mismos que callan cuando Inés Arrimadas es insultada por los del movimiento fascista catalán- el mismo que hará al líder socialista presidente a pesar del fiasco de haber perdido más de 700.000 votos en un cuarto de hora- porque todo vale contra el que no piensa como ellos. La rabia de esta gente, también disparada por el aumento en las urnas de VOX, nos convierte en objetivos prioritarios para ser despedazados.  

Sí, Albert Rivera ha dimitido, demostrando que cuando la nave hace aguas, el capitán es el primero que ha de sacrificarse por el bien de la tripulación. Será la historia, y no un servidor, el que juzgue al derrotado. Pero me da en la nariz que el de Barcelona, con el que comparto muchas querencias, hubiese sido un excelente presidente en el país que, en cada ocasión histórica, siempre termina gritando el “vivan las caenas”.
 
 Lo grave es que los mal llamados progresistas- en realidad son retrógrados- seguirán dando lecciones de democracia cuando el PSOE, de mano de su patético presidente, ha sacado un decreto- ley por el cual podría cerrar cualquier web que les suponga un problema sin que tenga que decidirlo un juez. De haber sido otro partido el que hubiera tomado esa medida antidemocrática, esta pandilla de intolerantes habrían montado manifestaciones en cada esquina.  Pero qué esperar de aquellos que potencian un discurso narrativo de la corrupción patria sin mencionar los ERE de Andalucía que, por cierto, sigue sin tener sentencia condenatoria por aquello de que la justicia es independiente, yo soy Batman y el ministerio fiscal no depende del gobierno- Pedro Sánchez Dixit- sino de Robin, mi compinche. 

Sí, Rivera abandona la política, pero algunos no podemos abandonarnos a la resignación de ser fusilados o condenados por pensar diferente.  Por eso seguiremos aguantando insultos, amenazas, denuncias y hasta comentarios hirientes en blogs en loa que nos recuerdan que debemos cumplir las leyes: las mismas que ellos se pasan por el forro. 

Rivera fue un bonito sueño que ha durado lo mismo que aquella canción de Loquillo y los Trogloditas, escrita por Sabino Méndez, que ahora suena en mi jukebox. Un tema que enlaza muy bien con esos aires de libertad que tienen que ver con ciudades abiertas, cosmopolitas y liberales que tan mal entiende la jauría de perros del libro de las caras o de Twitter. 

Sí, Albert Rivera, español y catalán, se ha marchado. Pero al igual que hicimos caer el muro de Berlín, haremos caer su prisión de ladrillos totalitarios adonde quieren encerrarnos.  Después de todo somos más listos y estamos mejor preparados.

¡Por la libertad!

¡Moltes gracies amic!

*Entrada escrita el día después de la dimisión del señor Rivera. Un artículo que, hasta hoy, no me había atrevido a publicar. 

Sergio Calle Llorens

miércoles, 27 de marzo de 2019

¡CONTRADICCIONES!


¿No les parece una contradicción que el portero del F. C Barcelona, tudesco y habitante de la ciudad donde se supone que se margina nuestra bella lengua común, hable mucho mejor que  Gareth Bale- en realidad no es capaz de construir una frase correcta en español con su sujeto, verbo y predicado- tras siete temporadas jugando en España con el Real Madrid?

¿No es un contrasentido que el Barça concediera tres medallas a Francisco Franco tras haber visto como el Régimen  favorecía a su rival histórico aprobando normas que le impedían fichar a los jugadores que debían, sí o sí, terminar jugando en el Madrid?

¿No es vergonzoso que las asociaciones feministas callen cuando una violación es cometida por una manada cuyos miembros ni son españoles, ni tienen la piel clara?

¿No es un desatino que una gran parte de la prensa sureña viese como una anomalía histórica la elección de un Presidente sin vinculaciones con Sevilla aunque se vista como ellos, aceptando la tesis del ex ministro Juan Antonio Zoido?

¿No es un disparate que los que negaban el centralismo impuesto por el socialismo andaluz hayan pasado, y de puntillas, por el hecho, por otra parte indiscutible, que un mes, en sólo un mes, se haya firmando- además de varios proyectos que dormían el sueño de los justos- el acuerdo para que el tercer hospital sea una realidad en Málaga tras 37 años de negativas?

¿No es significativo que tras la publicación de la supuesta implicación de Marruecos y Francia en el atentado del 11-M, la prensa y la gran mayoría de los políticos patrios guarden un atronador silencio?

¿No es una locura que el presidente de Méjico exija que España pida perdón por la conquista cuando él es descendiente de españoles? ¿No sería mejor que los mexicas presentaran antes sus disculpas por sacrificar a pueblos enteros, y tras esclavizarlos, con el objeto de contentar a su estúpido Dios sanguinario?

Para los que ven el mundo en números binarios, la primera contradicción presentada hará que me coloquen en la tropa de los catalanistas furibundos. La segunda, tal vez, en el pelotón de los sucios españolistas. La tercera, me temo, en el de la cofradía de los racistas machistas. La cuarta y la quinta apuntarán a mi provincialismo más extremo.  La sexta me hará ingresar en el club de los conspiranoicos.  La séptima me convertirá, y sin dilación alguna, en un arrogante europeo.

En mi defensa, si es que tengo defensa alguna, he de dejar constancia de que soy el resultado de unos paisajes mediterráneos que combinados con miles de lecturas, me hacen abrazar la religión de los descreídos. Yo, simplemente,  hago mía aquella letra que cantaba Freddy Mercury; “No wrong, no right. I´m gonna tell you there´s no black and no white. No blood, no stain”.

Yo, simplemente, dudo mientras contemplo un mar azotado por el viento de levante. Usted, que tal vez no tenga la fortuna de contemplar esta maravilla inenarrable, también debería comenzar a dudar para no caer en tantas contradicciones.

¡Creo!

Sergio Calle Llorens

miércoles, 3 de octubre de 2018

¡LA POSESIÓN!


Jugar la Liga Adelante es, a pesar de su rimbombante título, un paso atrás. Eso no resta felicidad a los malaguistas de todo el mundo, encantados de  ver al club de nuestros amores liderando la Segunda División que, para muchos, es la mejor del viejo continente. No obstante, al equipo que dirige Muñiz se le achaca que nunca domina la posesión de la pelota  lo que, bien mirado, es cierto. Incluso el Córdoba C.F- probablemente el peor equipo de la competición en estos momentos- controló ese apartado del juego pero terminó llevándose una goleada en su última visita a la Rosaleda.

 Los más jóvenes ya no se acordarán pero hubo  un tiempo, probablemente mucho más triste, en el que se jugaba al balompié con tres centrales- a uno de ellos le llamaban líbero-  dos carrileros y un medio defensivo.  Entonces llegó Johan Cruyff y lo cambió todo demostrando que el arte no está reñido con la eficacia. Su apuesta fue jugar con tres defensas, cuatro centrocampistas y dos extremos muy abiertos.  Era, y creo que todavía lo sigue siendo, el modelo Barça que luego perfeccionó Guardiola y que para muchos, entre los que me incluyo, debe ser la única salida en tiempos de crisis. Aquel modelo, la envidia de todo el planeta futbolístico,  hizo campeonar a la selección española y al F.C Barcelona. La roja fue la primera en encadenar de una misma tacada, y por este orden,  Eurocopa, Mundial, Eurocopa. Y el Barça es el único club del mundo que ha ganado dos tripletes en la historia.

Para un aficionado al deporte rey no totalmente cretinizado por la prensa de la Capital del Reino, la posesión es crucial para ganar partidos. Pero no entienden que el rondo es la biblia del juego de posesión cuyo objetivo  es el de descolocar al rival para cansarlo y meterle, indefectiblemente, más goles. Dicho de otra manera, de nada sirve tener la pelota todo el tiempo en tu propio campo, o echar  balones atrás constantemente como si fueras el mediocre Real Jaén.

 El Málaga C.F también sueña con la posesión como McArthur con las Filipinas pero, faltaría más, el sueño se hace realidad en campo contrario para hacer daño a los rivales y ganar los partidos.  Los blanquiazules funcionan como un reloj suizo en el que cambian las piezas pero no el mecanismo letal de disponer del esférico en el espacio justo. Como el norteamericano  desembarcando en Leyte, los malaguistas también volveremos a pisar la “tierra prometida” bajo el mando del Capitán Muñiz. Su apuesta es la correcta. 

La posesión mal entendida me recuerda aquella frase de Moliére: “¿Qué verdad es esta, que encierran estas montañas y se convierten en mentira en el mundo exterior?” Y es que es una patraña que el dominio constante de la pelota lleve a la victoria. Una obsesión que tiene un peso de gravitación sentimental por un pretérito lleno de gloria.  Todos estos contadores de nubes deberían dejar paso a un análisis más profundo del juego. Tal vez así entenderían que la posesión eficaz de la pelota es la llave que abre todas las puertas rivales.  Y en acabando este artículo me percato de que muchos comienzan a cerrarme las suyas por los que aquí les dejo escrito.  Después de todo, el fútbol va, como todo lo demás, de tener la posesión de la verdad que es un balón al que todos queremos dominar.

Sergio Calle Llorens



jueves, 4 de mayo de 2017

NATIVOS

La línea que separa el éxito del fracaso, tanto en la vida como en el deporte, es tan corta como la distancia entre Barcelona y Cornellá cuyo equipo de fútbol, el Espanyol, solo mete la pierna cuando juega contra los de Messi y Compañía. Los pericos parecen estar contentos de disputar dos partidos al año al máximo nivel. Aún así, ser blanquiazul en la ciudad condal tiene algo de resistencia india. Y en España sabemos mucho de indios aunque no pertenezcamos a la nación Lakota- mal llamada Sioux- y somos más del pueblo Navajo al que, por cierto, la Corona española ayudó en vez de exterminar como hicieron los anglos al norte de Río Grande con todas las naciones indias. Un genocidio que fue tomado como modelo por Adolf Hitler  para acabar con el pueblo judío. Pero lejos de las matanzas en Norteamérica que nos retrotraen a Wounded Knee y a otros tantos lugares regados con la sangre de los pieles rojas , hay unas ideas preconcebidas y falsas que apuntalan la noción de que hoy los Estados Unidos de América no hace nada por los nativos americanos que ,desgraciadamente, sufren los mayores índices de pobreza y alcoholismo de todo el país. Por ello hoy comparto una serie de datos que, además de acabar con estas ideas que explicarían el atraso de los descendientes de Caballo Loco y Gerónimo, van a sorprender a más de uno y de dos.

 Tanto el BIA- Bureau of Indian affaires- como el BIE- Bureau of indian education- gastan muchísimo dinero en estos pueblos. Solo la oficina de educación india destina unos 3 billones de dólares anuales en formar a sus infantes. Además, el organismo cuenta con 9000 empleados, es decir que hay un trabajador por cada 109 nativos. Incluso la inversión por cada niño indio es de 20.000 dólares mientras que la media nacional por estudiante en la tierra de las barras y estrellas es de 12.400 dólares.  En materia sanitaria el Service Indian Health emplea la friolera de 4.6 billones de dólares anuales en las reservas indias que, por cierto, tienen un 30% de los recursos de carbón, un 50%  de uranio y un 20% de petróleo y gas. En conjunto, las reservas indias tienen un valor de unos 1.5 trillones de dólares. Sin embargo, los nativos americanos son, permítanme el comentario, como los andaluces, los primeros de todo lo malo y los últimos de todo lo bueno. Ante esta realidad, la pregunta es obligada; ¿Por qué? La respuesta es simple: la falta de libertad económica.

Los indios no pueden vender sus tierras por aquello de- Indian land in trust- que hace que el gobierno federal tenga la titularidad de las mismas. De esta forma, ni los nativos pueden venderlas ni nadie puede adquirirlas. Además, cualquier actividad económica  en las reservas se enfrenta a una cantidad de burocracia, regulaciones y cargas impositivas que hace imposible la creación de empresas. Solo para la actividad minera se necesitan 59 pasos y pasar por el filtro de 4 agencias federales, lo que descorazona a cualquiera ya que la deseada autorización puede tardar años.

La solución pasa por finiquitar el Trust System- y conseguir apartar del camino de los nativos a tanto burócrata descerebrado. En otras palabras, libertad, libertad y más libertad económica para que estos pueblos tengan el mismo éxito empresarial que sus conciudadanos. En Málaga, que no somos nativos americanos pero observamos la reserva andaluza como Toro Sentado miraba al Séptimo de Caballería, hemos demostrado lo que se puede hacer cuando dejamos atrás el lastre de la Junta y sus camisas azules. Y es que comanches, apaches, cherokees o malacitanos queremos romper las cadenas y escapar de las reservas.

Sergio Calle Llorens

sábado, 11 de marzo de 2017

¡APUNTEN Y FUEGO!

Al Barça, como decía Francisco de Quevedo, el tiempo se le resbalaba de las manos. Moría el partido y los azulgranas debían meter tres goles para no caer eliminados de la champions. Entonces apareció Neymar para echarse, y una vez más, el equipo a la espalda y colgar un balón en el área- tras marcar un golazo de falta y anotar una rigurosa pena máxima-  que mandó Sergi Roberto a la red  culminando una remontada histórica. De hecho, en ciento ochenta y seis ocasiones nadie había podido levantar cuatro goles de desventaja en una eliminatoria de la Copa de Europa. Una cifra- 186- que sumada hacen 15 que, como saben los maestros cabalistas, es el número que corresponde a Satán del que habla la Biblia. El Seth en su vertiente negativa para los egipcios. No había otra opción, por tanto, que blanquear al diablo y, lo lograron con grandes dosis de fe y sacrificio.

Para el más prestigioso diario deportivo italiano; “Il Barcelona diventa poesía” y, para los ingleses, no muy dados a destacar los logros de los españoles, “the greatest comeback ever”.  Solo los medios madrileños han puesto en duda la mayor y más épica remontada de la historia. El problema, como ya pueden imaginar, no es que la haya conseguido el máximo rival, sino que el equipo de sus amores, El Real Madrid, no ha sido capaz ni siquiera de remontar contra el 4 a 0 del Alcorcón. Y eso debe de doler muchísimo. Especialmente tras dar la barrila durante dos semanas de que las remontadas son solo cosa del Madrid, Raúl Blanco dixit.

Capítulo aparte merece Unai Emery; un técnico, ya de por sí de color blanco lechoso, cuya tonalidad cromática iba adquiriendo durante el partido la pigmentación de un cadáver. El vasco demostró una vez más que es un entrenador asustadizo cuyo trasero huele a pañal de recién nacido. La UEFA, en cambio, no es un episodio aparte, sino que hay que echarle de comer aparte. En esta ocasión, llegaron a darle un cero por ciento de posibilidades al Barcelona de remontar la eliminatoria. Tan seguro estaban que no pasarían los culés que le dieron el partido a un árbitro sin experiencia internacional. Acontecimiento que le vino tan grande como els collons de los de Luís Enrique. Curiosamente el asturiano había pronosticado en la víspera que le meterían media docena a los parisinos.

Al margen de natalicios, filias y fobias, no creo equivocarme al afirmar que el mundo vivió maravillado la proeza barcelonista. Una gesta que viene a recordarnos que nunca, jamás hemos de perder la fe cuando damos lo mejor de nosotros mismos porque el talento y el talante unidos obran milagros como el del pasado miércoles. El mundo, sencillamente, pertenece a los valientes que nunca dejan de creer. Cuestión de fe.

Visto lo  visto en el partido que diputaron el Barcelona Y el PSG llego a las siguientes conclusiones; la primera es que los hombres deberíamos siempre buscar mujeres que nos quieran como Messi quiere al Barça. La segunda es que hay que dar gracias por haber sido testigos de la mayor hazaña deportiva de la historia por más que duela en Madrid. La tercera es que Dios siempre bendice a los valientes.  A estas certezas tan solo hay que ponerle una banda sonora a la heroicidad y lo primero que me viene a la cabeza es un tema de la banda mod de los Elegantes; “Apunten y fuego”. Y es que los blaugranas escucharon la señal y abrieron fuego sobre la capital.


Sergio Calle Llorens

miércoles, 16 de noviembre de 2016

BATMAN EN BARCELONA

Los héroes no llevan capa. Los héroes van trepando con un traje de mallas por los edificios del Nueva York o, son franmarinos que aprendieron, como un servidor, los secretos de la Cábala en el viejo barrio judío de Venecia. En verdad, el adalid de la clase trabajadora no era John Lennon sino Spiderman. Bruce Wayne, en cambio, es un hombre atormentado por el asesinato de sus padres. Un tipo rico y guapo por el que las mujeres beben los vientos por él mientras su personaje, Batman, se enfrenta a villanos con almas tan oscuras como las calles de Gotham. El impecable sentido de Peter Parker contrasta con las maneras depresivas del multimillonario Wayne. Una forma curiosa de demostrarnos que el verdadero humor solo está al alcance de las personas inteligentes.

Los comics de Batman me gustan pero no los tengo en mi pedestal imaginario de héroes donde descansan los Tintin, Capitán Haddock, Roberto Alcázar, Spiderman o el mismísimo Corto Maltés. Sin embargo, la semana pasada tuve la ocasión de dedicarle un rato a una historia protagonizada por el hombre-murciélago en Barcelona y, justo es reconocer que la aventura me enganchó desde el principio.  Algo normal si tenemos en cuenta la portada del gran Jim Lee y el guión de Mark Waid, uno de los guionistas más reputados del comic norteamericano. También tuvieron que ver en la gozada de la lectura los dibujos de Diego Olmos que, justo es reconocerlo, se ha salido en el Caballero del Dragón con la colaboración de la aragonesa Marta Martínez.

Batman acude a la llamada de la Ciudad Condal y se deja ver por algunos de los sitios más queridos por los barceloneses como La Rambla, la Sagrada Familia y el Hospital de San Pau. En realidad no encuentro un mejor lugar que Barcelona para que un personaje tan gótico como el hombre-murciélago abandone su cuartel general de Gotham city para buscar su camino.  E l reto de este comic ha sido, sin duda, cambiar una ciudad tan oscura y gris con sus gárgolas retorcidas por una villa mediterránea de cielos azules y límpidos.  Además, uno puede sentir como el superhéroe es mucho más vulnerable fuera de su ciudad natal.  La reacción de los policías y de la gente en Barcelona es muy diferente al ver a Batman que la que estamos acostumbrados a presenciar en su territorio querencioso . También Bruce Wayne actua distinto llegando incluso  a participar en el Día de San Jordi pero, ni por esas parece que vaya el hombre a vivir su vida con sentido del disfrute.

Al final del Caballero del Dragón el personaje vestido con traje de chaqueta observa por la ventanilla del avión donde se ve, además de la bella ciudad de Barcelona, el reflejo del hombre-murciélago. Sencillamente genial.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 12 de octubre de 2016

EL CASO PIQUÉ

No me gusta perder pero no me importa que me ganen si han sido mejores que yo. Otros, en cambio, prefieren vencer aunque sea al precio de perder las formas, la vergüenza y lo poco que aprendieron en la Facultad de Derecho. Para botón de muestra el caso de Gerard Piqué. El futbolista del Barça que siempre que puede le recuerda al eterno rival que su club dobla en títulos al Madrid desde la llegada de Cruyff a la entidad barcelonista. Esa, y no otra, es la causa por la que los periodistas de la “central lechera” han cargado contra el todavía jugador de la selección española de Fútbol.  De haberles importado España, y es evidente que no les importa, estos impresentables hubieran defendido la candidatura de Don Andrés Iniesta al Balón de Oro con la misma energía que la de su favorito Cristiano Ronaldo.

Piqué, aunque a muchos pueda extrañarle, no es independentista ni de lejos sino un joven que defiende el derecho a decidir que valora la unidad en medio de la diversidad. Sí, es posible que a algunos les pueda resultar extraña esta afirmación, pero si se hubieran molestado de investigar algo en vez de repetir las sandeces habituales que pululan por muchos de los diarios madrileños, no tendrían que ver como el mismísimo Diario As- periódico hecho por y para madridistas- pide perdón por el asunto inventado de las mangas de la zamarra del equipo nacional. Dicho de otra manera, de haber estado informados el caso Piqué nunca hubiera existido. 

A Piqué lo odian por el 2-6-con golazo suyo incluido- y el 0-4 en el Bernabéu, por el 5-0 en el  Camp Nou. También por las voces que se ha choteado del Madrid en las redes sociales y eso, como es lógico, no podía ser tolerado por el madridismo más casposo.  Los ataques de sus turiferarios, por tanto, deben de ser entendidos en clave de rivalidad deportiva malsana y nunca en términos políticos.

El madridismo se cobra su pieza más odiada pero, como suele ocurrir en estos casos, su victoria va a ser recordada como la mayor de las derrotas por haber apartado del equipo de Lopetegui a uno de los mejores centrales que ha dado este país. Un defensa que se ha partido la boca, y literalmente, para que España ganara lo que ha ganado en el concierto internacional. Cuesta creer que los juntalíneas ni siquiera se molestaron en contrastar que la bandera nacional no aparecía en las dichosas mangas, pero ese el nivel del reporterismo actual en la vieja piel de toro.

La conclusión es evidente; parte del periodismo patrio ha demostrado que su forma de trabajar es una pulida corrección de sus odios más profundos. Solo les ha faltado, tras el anuncio de Piqué, ir a celebrarlo a Cibeles. Sencillamente penoso.


Sergio Calle Llorens

miércoles, 25 de febrero de 2015

BARCELONA Y MÁLAGA


Desde hace algún tiempo hago campaña en Málaga por Ciudadanos y, debo confesar que me he topado con gran resistencia a aceptar mi entusiasmo por la formación que lidera Albert Rivera.  Los que me dicen naranjas de la China son gentes de gran nivel intelectual, nada que ver con los papanatas locales que apenas saber farfullar tres frases. Así que comencé una ronda de entrevistas para ver qué se escondía, y se esconde, tras esta negativa a votar por mi candidato entre la gente culta.
La entrevista que más me llamó la atención tuvo lugar muy cerca de la sinagoga de Málaga adonde, por cierto, mi interlocutor acude con regularidad. Hablamos ligeramente de estudios talmúdicos antes de  ir directamente al grano. Su respuesta, como la de tantos otros malagueños, viene a ser la siguiente; "Mira, la rival de Málaga no es Sevilla, sino Barcelona. Bien es cierto que desde la Junta de Andalucía han tratado de torpedear todos los proyectos de la provincia pero, al final nos hemos salido con la nuestra y ocupamos el primer puesto de casi todo. Ahora es momento de mirar a la Ciudad Condal para alcanzarla. Rivera es natural de esa ciudad y no nos lo pondría nada fácil.  El nacionalismo catalán nos está haciendo un gran favor porque aunque no van a conseguir ninguna independencia y las inversiones buscan acomodo en ciudades mediterráneas como Málaga".

Como tengo gran confianza en mi interlocutor y ya he escuchado eso antes, acudo al gentilicio malagueño de la madre de Rivera pero ni por esas. Me suelta un discurso histórico;" En Málaga, a diferencia de otras ciudades andaluzas, no tiene Círculo Ganadero o Agrarios sino Mercantiles. Nuestra burguesía es de origen extranjero y aquí prima el comercio por encima de todo. Barcelona nos torpedeó los altos hornos y nuestra industria textil. Recuerda la beligerancia contra Intelhorce de los textiles catalanes. Sencillamente no nos fiamos de Rivera".

Le comento que pienso que Rivera encarna ese sueño liberal de que todos los españoles seamos iguales ante la ley por encima de luchas provinciales. Le doy motivos económicos e históricos para que no dejemos pasar la oportunidad de votar por un tipo que tiene el Estado en la cabeza. Entonces, me sonríe y me cuenta que en muy poco tiempo abrirán sus puertas el Pompidou de Málaga y el Centro Ruso. Además también estará listo El Complejo Jerusalén en el centro histórico de la Capital de la Costa del Sol; un trozo de Tierra Santa en Málaga donde se recrea la ciudad con su arqueología bíblica y su gran bóveda que narra los avatares de ese maravilloso enclave. Un nuevo referente cultural para un destino urbano que no deja de sorprender a propios y extraños. - ¿Y eso qué tiene que ver con votar a Rivera o no?- le espetó en pleno corazón del Soho. Su respuesta es letal: " Málaga es la única provincia de España con tres núcleos de población judía; Málaga, Torremolinos, Marbella y  nuestro momento ha llegado. Volvemos a casa chaval y lo hacemos para convertir esta tierra en lo mejor de esta orilla. Votar por alguien que tiene tratos con Javier Nart es inaceptable. Votaremos por Ciudadanos cuando tú te presentes en sus filas".

Por primera vez entiendo muchas cosas; los movimientos, las inversiones, a los que mandan, a los que hacer como si son mandados. Sonrío porque ahora sé que esta gente tenía un plan y lo está ejecutando con brillantez.  Barcelona persigue quimeras y Málaga se ha subido al barco de la realidad llamado éxito. Un mundo en el que no hay nada más bonito que hacer las cosas que te dijeron que nunca podrías hacer.  En cualquier caso, yo votaré por Rivera, ellos, de momento, no.

Sergio Calle Llorens