Mostrando entradas con la etiqueta NY. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NY. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de junio de 2026

¡SPIDER-NOIR!

 


Hay series que entretienen, series que sorprenden y series que intentan parecer inteligentes. Spider-Noir pertenece a una categoría mucho más rara: la de las obras que poseen una personalidad propia desde el primer fotograma. La adaptación televisiva del personaje de Marvel no se limita a trasladar los cómics a la pantalla; los utiliza como punto de partida para construir una declaración de amor al cine negro clásico, a las novelas pulp y a esa Nueva York imaginaria donde la lluvia parece caer incluso cuando no llueve. La decisión de permitir al espectador elegir entre la versión en color y la versión en blanco y negro es una genialidad. Sí, ambas funcionan, pero no resulta extraño que muchos espectadores prefieran la experiencia monocromática. Vista así, la serie parece escapada de una película perdida entre los fantasmas de El tercer hombre y las novelas de Raymond Chandler. Las sombras adquieren peso físico, el humo de los cigarrillos se convierte en parte de la escenografía y cada callejón parece esconder una traición.

Nicolas Cage ofrece probablemente una de las interpretaciones más inspiradas de toda su carrera reciente. No interpreta simplemente a un superhéroe envejecido; interpreta a un hombre derrotado por el tiempo, por los errores y por los recuerdos. Su Ben Reilly camina por la ciudad como uno de aquellos detectives privados de la literatura hard boiled que sabían que el caso estaba perdido antes incluso de comenzarlo. Cage entiende perfectamente que Spider-Noir no trata tanto sobre lanzar telarañas como sobre cargar con cicatrices. A su alrededor encontramos un reparto extraordinario. Lamorne Morris, en el papel del periodista Robbie Robertson, está sencillamente magnífico; aporta humanidad, inteligencia y una presencia que roba escenas sin esfuerzo. Li Jun Li convierte a su cantante de club nocturno en una figura magnética, una de esas mujeres que parecen haber salido directamente de una novela de los cincuenta, donde cada sonrisa oculta un secreto y cada mirada contiene una amenaza. Abraham Popoola, Brendan Gleeson y el resto del reparto construyen una galería de villanos, mafiosos y supervivientes que enriquecen constantemente el universo de la serie. No hay personajes de relleno. Todos parecen tener una historia detrás.

Lo más interesante para los lectores del cómic original es comprobar cómo la serie se atreve a separarse del material de partida. El Spider-Man Noir de Marvel era esencialmente Peter Parker trasladado a una realidad alternativa de los años treinta. Aquí, en cambio, los creadores toman riesgos y transforman la propuesta en algo más adulto y melancólico. La serie se acerca más a una novela detectivesca con ecos superheroicos que a una adaptación convencional de Marvel. Esa libertad creativa podría haber sido un desastre, pero termina siendo precisamente su mayor virtud. Spider-Noir no pretende copiar las viñetas; pretende capturar su alma. El resultado es una de las aproximaciones más elegantes y atmosféricas que se han hecho jamás al universo arácnido. Como habría escrito Chandler, las calles están llenas de sombras, los hombres llevan demasiados secretos encima y nadie es exactamente quien dice ser. En medio de toda esa oscuridad camina Nicolas Cage con sombrero, gabardina y una máscara que parece esconder mucho más que una identidad. Y durante ocho episodios uno tiene la sensación de estar contemplando no una serie de superhéroes, sino un sueño febril en blanco y negro del que no quiere despertar.

Sergio Calle Llorens


martes, 24 de marzo de 2026

¡LA TARDE EN QUE LA MÚSICA PARECÍA ETERNA!


 

Tengo recuerdos que no se me van nunca del monumento catedralicio que tengo por cabeza. No envejecen, no se desgastan, no se diluyen como las fotografías antiguas. Permanecen suspendidos en algún lugar secreto de la memoria, intactos, como si el tiempo hubiese decidido respetarlos.

Uno de esos recuerdos para mí tiene quince años.

Era una tarde de primavera en La Malagueta. De esas tardes malagueñas en las que el aire trae una mezcla imposible de sal, gasolina y promesas. El mar respiraba cerca, aunque no se viera, y la luz del atardecer empezaba a ponerse dorada, casi líquida, como si el día se estuviera derramando lentamente hacia la noche.

Yo caminaba buscando a un amigo mod. Sabía que estaría en el Sophisticat, un bar que para nosotros era algo más que un bar. Era un territorio. Un pequeño santuario urbano donde se refugiaba una tribu que creía en la elegancia, en la música y en una forma particular de vivir la juventud.

Antes de entrar ya se oía la escena.

Las Lambretta estaban aparcadas en la puerta como caballos metálicos alineados antes de una batalla nocturna. Cromados brillando con los últimos reflejos del sol, espejos redondos, pegatinas, algún casco colgado del manillar. Aquellas motos eran más que un vehículo. Eran una declaración estética, una forma de decirle al mundo quién eras.

Empujé la puerta del bar. Y entonces empezó la magia.

Dentro sonaba una canción que en aquel momento parecía hecha exactamente para ese instante. Sunday Girl. El ritmo era ligero, casi juguetón, pero tenía algo melancólico que solo se entiende cuando uno ha vivido ciertos años. La voz de Debbie Harry flotaba por el local como un perfume elegante.

Aquella música era la banda sonora de nuestras vidas.

Los años ochenta tenían algo irrepetible. No lo sabíamos entonces, claro. Uno nunca sabe que está viviendo su época dorada mientras la vive. Pero todo parecía vibrar con una energía especial. La música new wave, el soul blanco que los mods rescataban de viejos vinilos, el pop eléctrico que llegaba de Inglaterra y de Nueva York. Todo se mezclaba en aquellos bares donde los tocadiscos parecían sacerdotes de un ritual nocturno.

Y entonces la vi.

Una chica rubia bailaba cerca de la barra.

Vestía con esa elegancia despreocupada que solo poseen ciertas chicas jóvenes. Faldita corta, medias oscuras, movimientos ligeros. No bailaba para nadie. Bailaba para la música. Y durante unos segundos me pareció que Debbie Harry se había escapado del disco y estaba allí, en aquel bar de Málaga, moviéndose al ritmo de su propia canción.

En la adolescencia uno confunde fácilmente la belleza con el destino.

Quizá por eso aquel momento quedó grabado para siempre.

Los mods hablaban, reían, bebían cerveza, discutían sobre discos y scooters. Había una especie de sofisticación juvenil en el ambiente, una mezcla de estética británica y espíritu mediterráneo. Camisas bien planchadas, parkas, mocasines, chaquetas ajustadas. Para nosotros aquello era casi una forma de aristocracia callejera.

La noche todavía no había empezado del todo.

Estaba naciendo.

Ese momento exacto entre la tarde y la oscuridad en el que todo parece posible. Cuando aún no sabes dónde terminarás, pero sabes que algo va a ocurrir.

Después vendría el ritual inevitable.

Las motos arrancando una a una. El olor a gasolina mezclado con el aire marino. Las conversaciones gritadas entre motores. Las risas. La ciudad abriéndose como un mapa de aventuras. Cabalgábamos nuestras pequeñas máquinas por Málaga como exploradores nocturnos.

Íbamos buscando lo que buscan todos los jóvenes del mundo desde el principio de los tiempos: música, amigos, alcohol barato, historias que contar y, si la suerte acompañaba, una chica a la que robarle el corazón durante una noche que parecía infinita.

Nada parecía urgente entonces.

El futuro estaba muy lejos y la vida parecía un disco recién estrenado.

A veces pienso que cada generación tiene su música secreta, esa que queda asociada para siempre a sus años de descubrimiento. No importa cuántas décadas pasen. Basta escuchar los primeros acordes para que el tiempo se abra como una puerta.

Y uno vuelve allí.

A una tarde de primavera.

A un bar llamado Sophisticat que ya no existe.

A unas Lambretta brillando en la acera.

A una chica rubia bailando. A sus amigos bebiendo cerveza fría. A mi colega Fernando Díaz Mondragón que es como un hermano.

Y a una canción que, durante unos minutos, hizo creer a un muchacho de quince años que la juventud era eterna.

Sergio Calle Llorens

jueves, 10 de febrero de 2022

¡THE KILLING MOON!


 According to Ian McCulloch Killing Moon is more than just a song. It´s a psalm, almost hymnal. Released on January 20 1984, Echo and the Bunnymen post- punk masterpiece The Killing Moon from their seminal record Ocean Rain has been often put under the microscope in a desperate attempt to discern the complex and perplexing lyrics. Perhaps the song is about everything, from birth death to eternity and God, whatever that is, and the eternal battle between fate and the human will. I guess it´s impossible to escape that conclusion, the same conclusion his composer reached a long hell time ago. But for me, the song reminds me of my colossal failure as a human being because I can still picture myself in that room, completely on my own, tasting the beauty of the lyrics, grasping the universal. The sad moors. The mysterious path leading to the death of the valley. It goes without saying that I got tense every time I hear those magic and haunting lyrics:

in startlit nights,

 I saw you

So cruelly you kissed me

Your lips a magic world

Your sky, all hung with jewels

The killing moon

Will come too soon

Maybe it is the gloomy atmosphere. Maybe it is the wine. Maybe I am caught up in my own pain. But it is late and I have consented my memory to bring those bitter memories. So, I am the only one to be blamed for feeling blue. The thing is that I am widely verse in the dealing with strange thoughts, but in this case, in this particular moment, this song does not help because it does not matter how many times, I hear the Killing Moon by Echo and The Bunnymen, it always has and it always will give me goosebumps. 

 After listening to the Killing Moon, the despair is always there with me. It´s like this song drags my past into the light when I would prefer to keep it in the darkness. But I still love it because it got a timeless quality.  Anyway, I would like to believe that one day I will overcome the pain of knowing that the killing time is unwillingly mine. 

Sergio Calle Llorens

lunes, 23 de agosto de 2021

¡CONEY ISLAND BABY!

 



El Coney Island Baby de Lou Reed es una pequeña obra maestra en forma de disco, pero una gran declaración de amor hacia Rachel Humphreys, una transexual a la que el artista conoció cuando transitaba por el lado más salvaje de la vida. El flechazo ocurrió en un club nocturno del Greenwich Village. Desde ese momento nada fue igual para el neoyorkino.

El sexto disco del que me ocupo hoy fue lanzado al mercado por RCA en 1976, y cayó en mis manos dos años más tarde siendo yo todavía un tierno infante. Ocurrió en la habitación de mi hermano donde guardaba joyas musicales que iban a convertirse en la banda sonora de mi vida. Recuerdo la portada en blanco y negro con la imagen del cantante y las letras del artista escritas en azul. Me llamó tanto la atención que puse el disco en el plato y la aguja en la primera canción; crazy feeling. Todavía hoy me estremezco escuchando los acordes de esa guitarra que desprendía suavidad envuelta en un toque mágico. Una carta de amor hacia su enamorada: “Eres el tipo de persona con la que he estado soñando. Eres la persona que siempre quise amar. Y cuando te vi por primera vez, cruzaste la puerta de ese bar, vi que esos trajes y corbatas te compraban una bebida, y luego te compré un poco más, tuve un sentimiento loco”. Yo también tuve un sentimiento loco al escuchar el tema. Fue una conexión profunda con mi alma crepuscular que siempre ha sido fiel al hecho de amar. Así que me tumbé en el sofá y, sin dejar de mirar la portada del disco, me sumergí en las aguas de ese mágico vinilo.

Otro de los temas que me impactó fue “Gift” que siempre que lo escucho, pese a todos los reveses que me ha ido dando la vida, pone una sonrisa  de malote en mi boca. Luego paso el día tarareando aquello de I´m just a gift to the women of this world. Una declaración de principios que hice mía antes de abrazar los rescoldos del dolor. Tampoco puedo olvidarme de “Ooohhh baby”, puro rock and roll en homenaje a una fruta prohibida.

El Coney Island Baby contiene ocho temas que no dejan indiferente. Hay algo especial que nos hace vibrar, que nos emparenta con las gotas de esperanza de esas guitarras setenteras. Un placer sonoro que termina en la canción que da nombre al álbum del artista en la que afirma aquello de I wanted to play football for the coach. Gloria de amor. Oda a la musa que murió en el hospital Saint Clare de Manhattan en 1990. Lou nunca quiso volver a hablar de ella, pero no hace falta porque este disco no los cuenta todo sobre Rachel.

¡No dejen de escucharlo!

Sergio Calle Llorens


martes, 11 de septiembre de 2018

¡COME ON JOHN!


Me gustaba John McEnroe, y mucho, cuando perdía los papeles en una pista de tenis adoptando el que más le iba, el de malote: esas miradas asesinas, esos gestos de mal perdedor, esas sonrisas cargadas de sarcasmo, esos andares de pistolero del Far West que parecían, lo juro, haber salido de una película de John Ford. Recuerdo aquella final de Wimbledon contra Bjorn Borg que fue, hasta la que protagonizaron Rafa Nadal y Roger Federer en 2008 en el mismo torneo, la mejor de la historia. Pero cuando más me gustaba era cuando rumiaba en arameo antes de estrellar su raqueta contra el suelo, y los Dioses del cielo, creo, se lo toleraban porque éstos siempre han bendecido a los valientes. Incluso cuando soltaba su frase favorita para torturar al árbitro de turno: “You cannot be serious, ” yo le adoraba.  Tatum O´Neal, su ex mujer, llegó a confesar que el tenista la conquistó por su arrogancia y la seguridad que desprendía a cada paso.

Hoy, sin embargo, la masculinidad, dicen, no se lleva. Es más, existe una corriente ideológica que culpa a los hombres heterosexuales, supuestamente cargados de testosterona a todas horas,  de todo lo malo que ocurre en el mundo. Vienen a decirnos que debemos de dejar de ser hombres para que dejen de suceder cosas malas. Mi respuesta, para todos aquellas que piensan de tal guisa, es que los hombres no debemos dejar de ser hombres sino que tenemos que dejar de ser malos.  Es nuestra masculinidad la que permite, entre otras cosas, salvar a una mujer, incluso si no la conocemos, del ataque de un violador. La hombría que nos puede hacer perder la vida mientras tratamos de ganárnosla- ya sea en una guerra o trabajando de sol a sol- es necesaria y ya es hora de que alguien llame a las cosas por su nombre.

A las mujeres, en general, al menos aquellos a las que yo he conocido, les gustan los hombres muy hombres. Tipos de carácter fuerte, pero de buen corazón. Esa clase de hombres que les hacemos el amor como una bestia sin olvidar nuestra alma de poeta. Esa virilidad que, junto a la dulzura, conquista el corazón de una dama. A los más jóvenes les puede sorprender pero, lo juro, hubo un tiempo en el que podías llamar gordo a un gordo y enano a un enano. Incluso ser hombre, quiero decir muy hombre, cotizaba al alza en la plaza pública. Hoy, en cambio, para empotrar a una mujer contra la pared  debes tener la potra de no parecer demasiado masculino. Al menos eso dicen algunas.  Pero créanme; a las señoritas y a las señoras les gustan los tipos duros que sabemos lo que queremos y como conseguirlo.  Varones que amaremos cuando ellas menos lo merezcan porque será cuando más lo necesiten. Sin excusas. Sin lamentos.

Pero hablando de lamentos, y ya que hemos empezado con tenis, la jugadora americana  Serena Williams no hizo honor a su nombre de pila al sucumbir a la ira en la final del Open de Estados Unidos, destrozando una raqueta y llamando ladrón al árbitro del partido. Incluso llegó a pedir que éste se humillara ante ella porque la tenista era una mujer, tenía una hija y estaba luchando- ¡Señor dame paciencia! Por los derechos de todas las mujeres. Y todo porque el juez de silla la amonestó por recibir instrucciones de su entrenador. Lo que está prohibido tajantemente por el reglamento. Además, su preparador había admitido en la pista que hizo los gestos que propiciaron la decisión del árbitro. La cobardía de Williams- her cocky behaviour-  haciéndose la víctima, al contrario de lo que ocurría con John McEnroe, tira de un argumentario tan pobre como los de esos paletos 
norteamericanos que abuchearon a la ganadora del torneo: Naomi Osaka que terminó llorando y pidiendo perdón por haber derrotado a la heroína local.  Algo inaudito en el mundo del tenis. Casi tanto como el hecho de que solo John McEnroe  ha salido a defender a Serena Williams tras su lamentable comportamiento.

 ¡Come on John, you cannot be serious!

Sergio Calle Llorens

miércoles, 7 de febrero de 2018

WHY HITLER LOST THE WAR?

The primary reason Germany lost the war, a conflict they would have won, was that Adolf Hitler always prioritized his ideology instead of taking the best interest of the III Reich. He saw the war in ideological terms rather than in strategic one such as Bismarck would have done. It’s a pattern that explains everything.

Right at the beginning of operation Sea lion- German invasion of Britain- Hitler only had 42 U-Boat submarines. If he had had 140 like at the end of the war, he would have been able to strangle Great Britain. But he never thought was necessary partly because he believed in this Anglo- Saxon union even though he fought the British in the First world war.

The final battle against communists was not driven by strategist. It is true that the initial victories of the Nazis over Soviet forces were astonishing but because of ideology he was incapable of seeing the necessity of strategic withdrawn.

He appointed General based on their political loyalty to him and to his ideology rather to the capability as military men. As a result, the most fanatical Nazi Generals were in charge. Once again ideology trumped the best interest of the country.

When the Werchmat entered Ukraine the elderly welcomed them wearing their traditional costumes. Let´s remember that 2 millions of Ukrainians were starved to death in an artificial famine produced by Stalin and yet Hitler could not grant Slavic autonomy. Had he turn the Ukrainians against the Soviet Union, everything would have been possible.

When the Russians winter in 1941 closed in Hitler assumption of victory resulted in the German forces did not have the right clothes and equipment to face General Winter. He did not even think of providing the German soldiers with the right clothes.

Hitler believed that America was run by Jews and black people- considered inferior by him- so when the Japanese attacked Pearl Harbor he declared the war on the US. In his mind was clear that America could not run a war properly. It goes without saying that most of the Senior Nazis did not know America. In fact, only Ribbentrop visited the country when he was trying to sell Champagne in New York.  According to Hitler the deployment of American forces in the Western front would not have before 1970.

In June 1941- Operation Barbarossa- if Hitler had coordinated the attack with the Japanese and if Japan had attacked Russia from the east, it would have been impossible for Stalin to defend Moscow and ultimately the Soviet Union had lost the war. The Germans and the Japanese fought completely different ward happen to be occurring at the same time. They did not help each other. They did not coordinate with each other and they did not exchange sensitive information. As the result of that; both countries lost their respective wars.

Between 1936 and 1943 Hitler killed most of the most intelligent people Germany got. It made no sense whatsoever but it meant everything to him. It was part of “his final solution”. This way he lost all liberal minded and the most prominent scientists. When the Military assistant of Winston Churchill was asked why Hitler lost the war, he simply replied; “Because we had better German scientists that Germany had”.  I could not agree more.

Ideology killed Hitler´s dreams.

Sergio Calle Llorens



domingo, 14 de enero de 2018

¡ME TOO!

La altísima calidad espiritual de las francesas ha quedado demostrada estos días con un manifiesto en contra del puritanismo. Las firmantes, encabezadas por la grandísima Catherine Deneuve, afirman que “la violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”. Por su parte, la periodista Elisabeth Lévy ha tildado de infecto el movimiento iniciado por etiquetas como  #MeToo o #balancetoporc.  La actriz de Belle de Jour llega un poco más lejos preguntándose lo siguiente: “ ¿Qué será lo siguiente? ¿Denuncia a tu puta? 

La actitud de las mujeres francesas contrasta, y una vez más, con la de Oprah Winfrey que tras años lamiéndole el culo al señor Weinstein, nos lanzó un discurso hipócrita en los Golden Globe contra los casos de abusos sexuales. Ella que calló durante décadas lo que era un secreto a voces.

  Hollywood es, como todo el mundo sabe, una fábrica de sueños que en muchos casos terminan en pesadilla. Una factoría de ilusiones, también de depravados, que sermonea al mundo desde una supuesta superioridad moral que no es tal.  Por eso el manifiesto firmado por las actrices francesas se me antoja tan necesario. Y es que ha llegado el momento de ponerse detrás de una nueva Grand Armée napoleónica que nos libre de ese horrible puritanismo que nos llega desde el mundo anglosajón.

 Catherine Deneuve se ha convertido en el símbolo del lugar al que todos queremos ir; la libertad.  Esa en la que no creía, ni cree, el zote de Rodríguez Zapatero- a este cretino habría que juzgarle por ser responsable de la crisis que a punto estuvo de llevarnos al sumidero de la historia- que llegó a convertir a los hombres en responsables de todos los crímenes posibles. Y es que hemos de recordar que en el siglo XXI cualquier denuncia que presente una mujer en un juzgado español, sea falsa o no, da con los huesos del caballero en un frío y peligroso calabozo. La perversión jurídica, apoyada por todos los tertulianos y pagafantas de este país, radica en el supuesto que un señor es culpable hasta que no demuestre su inocencia.

Soy de la opinión que los violadores no son recuperables para la sociedad y que, llegado el caso, han de cumplir integras sus penas y ser castrados químicamente. Empero,  meternos en el mismo saco a todos los santos varones porque nos gustan las señoras, es algo inadmisible. Nadie debe dimitir por haber intentado tocar la rodilla a una señorita, ni mucho menos por haber mandado mensajes de marcado carácter sexual a una mujer. El regreso de esta moral victoriana, como bien advierten las francesas, oculta una agenda que pretende acabar con la libertad sexual que hoy disfrutamos.  Y por la libertad, como dijo Don Quijote, se puede y se debe aventurar la vida.

 Por cierto, ahora que contemplo el trémulo vaporoso de los barquitos en alta mar que me permiten las bajas arboledas bajo las estrellas, no creo que haya ninguna mujer que se encuentre embarcada a estas horas de la madrugada. Tal vez por ello haya llegado el momento de que esas feministas se aventuren en la mar, vestidas de negro, por supuesto, con la leyenda; “me too”. 


Sergio Calle Llorens

jueves, 25 de mayo de 2017

SOLO DE GUITARRA

A veces pienso que la mente de mucha gente es como un tema de los Ramones, en el que furiosas guitarras se convierten en una cortina tan impenetrable que nunca, o casi nunca, dejan pasar un solo. Yo, con permiso de mi admirada banda de Nueva York, voy a marcarme unas notas con mi pluma que dejarán aturdidos a más de uno.

Como sabrán, siempre que en Europa se habla de Estados Unidos se hace desde el más absoluto desconocimiento. Especialmente con la política De tal forma que, por ejemplo, existe una idea muy generalizada en el viejo continente sobre los dos partidos mayoritarios en el país de las barras y estrellas. El resultante es el siguiente: “el Partido Republicano representa al mal y el Partido Demócrata es el garante de los derechos civiles”.  Si usted comparte esta opinión le aconsejo que siga leyendo hasta el final.

El Partido Demócrata fue fundado en 1829 y, desde sus orígenes defendió la esclavitud. En cambio, el Partido Republicano fue creado en 1854 con el objetivo de impedir que esa forma cruel de servidumbre no se extendiese a los territorios del oeste. Aquella lucha entre los dos partidos se resolvió, aunque mal y parcialmente, en el famoso caso de Dred Scott contra Sandford en el que se establecía que los esclavos no eran ciudadanos. Una decisión judicial que tuvo el apoyo de siete jueces demócratas y el rechazo de dos magistrados republicanos.

Fue Abraham Lincoln, republicano por cierto, el hombre que liberó a los esclavos, tras la Guerra Civil Americana de 1861-1865- y seis días después de la victoria del norte, John Booth, un demócrata confederado, asesinó al presidente. Su sucesor, Andrew Jackson, otro demócrata, impidió que la liberación de esclavos fuese efectiva. Además, su partido se opuso a las siguientes enmiendas.

·         La decimotercera enmienda de 1865 que abolía la esclavitud
·         La decimocuarta enmienda de 1864 que otorgaba la ciudadanía a los esclavos.
·         La decimoquinta enmienda de 1869 que concedía el voto a los ciudadanos de color.

 Una vez que las tropas federales abandonaron el sur confederado en los tiempos de la Reconstrucción, los demócratas hicieron todo lo posible para que los otrora esclavos no disfrutaran de sus derechos.  Y lo hicieron por la fuerza, como muy bien destaca la Universidad de Columbia en algunos de sus trabajos, creando el Ku Klux Klan- cuyo fundador Nathan Bedford Forrest también pertenecía al Partido Demócrata. Una formación que no eligió a ningún negro congresistas hasta el año 1930. En cambio, los republicanos ya habían mandado a la primera cámara americana a 22 congresistas hasta 1900.

Woodrow Wilson, vigésimo octavo presidente de Estados Unidos, compartía muchas de las ideas del KKK, llegando a proyectar en la Casa Blanca la película “The Birth of a nation” que originariamente se llamó The Clansman. Cinta  de D. W. Griffith que justifica el nacimiento de esa organización criminal y racista por las tropelías que cometían los negros en el sur. Para resarcirse de las acusaciones de racismo, el director hizo otra película llamada Intolerancia.

En 1964 el acta por los derechos civiles estuvo 75 días paralizada en el senado por los demócratas hasta que los republicanos, una vez más, ganaron la votación por los derechos civiles.
Solo cuando los descendientes de los esclavos pudieron votar, los demócratas cambiaron de táctica como dejara dicho el Presidente Lyndon Johnson:

“I`ll have them niggers voting democrats for 200 years”.

En conclusion; historicamente los demócratas no son, ni por asomo, el partido de los derechos civiles. Ahora ya lo saben y por eso es el momento de que yo desconecte la guitarra y ustedes, o algunos de ustedes, sigan pensando lo contrario que, seguramente, es como discurrir que las mujeres con mechas están a punto de estallar.


Sergio Calle Llorens

sábado, 11 de febrero de 2017

ROCK THIS TOWN

En un garito junto al mar escuché a los Stray Cats  cuando me aproximaba al mundo de la música, como el que se asoma al balcón de un escote de mujer; lleno de lujuria y deseo.  Un grupo rockabilly que, allá en el rompeolas, era la mejor banda sonora de nuestra furia juvenil. 

Escuchar al trío americano era como hacer volver a la vida a Johnny Burnette o a Eddie Cochran. Sin embargo, no lo tuvo fácil el trío de Long Island- Nueva York- que tuvo  que hacer una gira inglesa en 1980, por aquello de que nadie es profeta en su tierra, para conocer las mieles del éxito. Cuentan que vinieron de la gira con menos dinero del que partieron del aeropuerto JFK. Sea como fuere, aquello fue el inicio de una gran carrera musical que tenía a Brian Setzer- una de las mejores guitarras de la historia del Rock and Roll- a Lee Rocker  como contrabajo- hijo de un músico de la orquesta filarmónica de la ciudad de los rascacielos- y a Jim Phantom como semibatería como la reencarnación del rock primigenio.  Músicos muy dotados capaces de hacernos vibrar con un género que, como todos saben, estaba de capa caída.

Este año se han cumplido treinta y cinco años de su disco debut y, justo es reconocer el talento y la capacidad de regenerar el género que tanto amamos algunos. Empero, creo que la mayor aportación a la música fue la de Brian Setzer, con su talento para unir la tradición de las Big Bands americanas con el Rock and Roll. Algo que nadie, hasta entonces, lo había ni siquiera pensado. Precisamente porque cuando las Big-bands comenzaban a declinar, comenzó a despuntar el Rock and Roll. Dicho de otra manera; que nunca llegaron a encontrarse.  Por si fuera poco, los grandes éxitos de la banda junto con otros temas nuevos eran dirigidos, también por primera vez, por una guitarra. Eran los acordes y el virtuosismo de Setzer los que marcaban el ritmo, la intensidad y el paso al resto de los músicos. Un espectáculo nunca visto.

La historia de Setzer y compañía es la mejor metáfora de que, no a veces sino siempre, hay que hacer las cosas desde el corazón para conectar con una muchachada deseosa de emociones fuertes. Nosotros, jóvenes rockeros del mediterráneo aunque ya pintemos canas, seguimos fieles a esos ritmos endiablados. Y hoy, tal como entonces, salimos de noche gritando aquello de “we´re gonna rock this town, Rock it inside out”.


Sergio Calle Llorens  

miércoles, 1 de febrero de 2017

SECURE FENCE ACT

La opinión pública es, además de púbica, la peor de las opiniones y casi siempre basada en falsedades o medias verdades. Les cuento; en 2006, el congreso de Estados Unidos aprobó la llamada “Secure Fence Act” con la que comenzó la construcción de un muro con Méjico. Nadie se opuso a la medida.  Ni siquiera Rajoy tuvo entonces el detalle de aclararnos lo poco que le gustan las fronteras. En el Senado Barack Obama y  Hillary Clinton en el Congreso votaron a favor.

 Hoy Trump, personaje que no me gusta un pelo, va a completarlo. También he leído- la tele apenas la veo ya- sobre el veto del nuevo presidente americano a los musulmanes. Sin embargo, nadie ha osado jamás alzar su voz para la cantidad de países musulmanes que sí vetan el pasaporte israelí como pueden ver en la foto que acompaña esta entrada. Además, hay que recordar al personal que Donald Trump no tiene competencias para prohibir la entrada de nacionales de un país. En cambio puede dictar- faltaría más- una Orden Ejecutiva para dar cumplimiento a una norma ya establecida. Básicamente ha ampliado la norma de Obama. Luego ha concretado las siguientes medidas:

·         - Suspensión del Programa de Exención de Entrevistas de Visados.
·         - Dar prioridad a las futuras solicitudes de refugiados en base a su persecución religiosa y, por si no lo   saben, la mayoría de perseguidos son cristianos.
·         - Suspensión durante 90 días de la entrada de ciudadanos de Irak, Siria y otros países similares
·         - Suspensión del programa de refugiados durante 120 días.

    Por tanto, pediría a la cantidad de histéricas, papanatas y chupatintas que se informaran un poco antes de expresar sus patéticas opiniones sobre el muro y los vetos a musulmanes. Trump, en efecto, tiene mucho que criticar pero no deberían caer en el oportunismo típico de la gente que siempre se arrima al sol que más calienta y, muchísimo menos, hacer caso de la señora Merkel y sus políticas loquinarias de inmigración.



Sergio Calle Llorens

martes, 6 de diciembre de 2016

ZHANA VRANGALOVA

Zhana Vrangalova es una damisela natural de Macedonia licenciada por la Universidad de Nueva York cuyo talento para la comunicación, nadie puede negarlo, la ha convertido en la Reina del sexo en la ciudad de los rascacielos.  Una atractiva joven que ha dedicado parte de su vida al estudio científico del ars amandi y, más concretamente, del arte del aquí te pillo y aquí te mato.

 Vrangalova es el claro ejemplo de triunfadora que un día, como nos pasa a algunos, decidió preguntarse qué quería hacer con su vida. La respuesta fue investigar sobre uno de los motores de la humanidad; el sexo. Y ahí la tenemos; con sus labios finos, sus gafas negras, sus tatuajes y su parla divertida  y académica que ha dado lugar a un proyecto llamado; The Casual Sex Project. Miles de historias contadas de primera mano por personas de todos los continentes y, de todas las razas: Sexo con ex, folla-amigos, sexo de una noche, sexo en grupo y un largo etcétera de experiencias placenteras.

Su tesis es ciertamente recomendable para todas aquellas mujeres que se sienten culpables tras una noche de sexo con un desconocido. Y es que Vrangalova demuestra que, lejos de los estereotipos negativos, el casual sex es ciertamente positivo para todos; aumenta la autoestima, mejora la salud y sacia el deseo inherente a la aventura que todo ser humano lleva dentro.  Lejos de tirar balones fuera, la Doctora nos da las claves para que los hombres sean mucho más efectivos a la hora de satisfacer a sus parejas y, las féminas sean más abiertas a la hora de confesar lo que realmente buscan en el tema de las relaciones sexuales ocasionales.

El sexo ocasional, también llamado hook ups en inglés, tiene sus riesgos y es imposible que una persona pueda controlar todos los factores pero, no creo que haya algo más estremecedor y poderoso que luchar por el orgasmo de nuestra pareja, sea casual o no. Evitar los riesgos en estas relaciones es un deber; uso de preservativos y no beber más alcohol que el que nuestro cuerpo puede llegar a aguantar o, como imaginan, podremos terminar haciendo cosas que no queremos. Sin embargo, los aspectos positivos de estas relaciones, como muy bien destaca la doctora en su tesis, siempre superan a los negativos.

Gracias a su proyecto, miles de mujeres de todo el mundo han comenzado a entender que aunque siempre habrá gente que las juzgue por su sexualidad activa, lo mejor no es reprimir los impulsos de la entrepierna sino alejarse de los supuestos amigos que fallan sentencias condenatorias por vivir como damas emancipadas. Incluso miles de parejas del orbe occidental han establecido pilares nuevos para sus relaciones; la no monogamia consensuada.

Evidentemente el sexo ocasional no es para todo el mundo. Especialmente para aquellas que, tras una noche de sexo salvaje, comienzan a fantasear con los nombres de los hijos que tendrán con él. Lógicamente este tipo de experiencia puede ser dolorosa y sórdida pero también puede dejar en la piel recuerdos tatuados para la eternidad.

La vida es corta y hay demasiadas mentes cortas en esta sociedad nuestra. Por ello, discursos basados en investigaciones científicas como los de Zhana Vrangalova se agradecen de corazón. En lo que a mí respecta, estoy deseando que la Doctora vuelva a hablarme por el micrófono.


Sergio Calle Llorens

miércoles, 23 de noviembre de 2016

DAMARIS LEWIS Y NY

Spike Lee lleva toda la razón; la ciudad de Nueva York es la urbe más distinguida de la madre tierra. Y, aprovechando que la firma Moncler abría establecimiento en el corazón de la Gran Manzana, en Madison Avenue, el director norteamericano nos ha regalado  un vídeo que es mecido por el  Brave, suffering and beautiful del musical de “Total Bent” de Broadway. Una celebración  multicolor de razas y culturas.  Una sugerente historia bajo el soneto de New Colossus de Emma Lazarus- inscrito en la placa de bronce de la Estatua de la Libertad- y recitado por el mismo regidor.

De Brooklyn a Queens y de Manhattan a Long Island, Spike Lee ha estado sembrado en su pieza. Lo grabó un caluroso día de agosto aunque algunos lo hayamos conocido en la otoñada.  Y es que todo, absolutamente todo, queda perfecto bajo su dirección pero, especialmente el baile sensual de la actriz, modelo y bailarina Damaris Lewis cuyos movimientos hacen perder la cabeza, y literalmente, a todo aquel que se para a observarla. Unas interminables piernas largas y sensuales. Una mirada gatuna y el destino escrito, como no podría ser de otra manera, en los ojos en la protagonista de Limitless. Sin duda, la que fuera musa de Prince hasta su muerte, es una de las criaturas más bellas que ha pasado por este mundo. El tipo de mujer con la que soñamos todos los hombres alguna vez . Una Diosa de perfecto ébano. Una bailarina que eleva la danza a la categoría de asignatura celestial.  Yo, perdonen la aclaración, la conocí gracias a su blog de baloncesto y, desde entonces, no hago otra cosa que pensar en cómo anotar en su aro.  

Sergio Calle Llorens