Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de noviembre de 2025

¡EL ECO DE UNA CANCIÓN!


 


Él no creía en las segundas oportunidades, pero la vida —esa vieja bromista— le tendió una cita que había quedado pendiente muchos años atrás. Se reencontraron una tarde de otoño, sin saber muy bien si eran los mismos o dos fantasmas de quienes fueron. Ella seguía sonriendo igual, con esa naturalidad que desarmaba a cualquiera. Él, en cambio, llevaba décadas perfeccionando el arte de fingir que nada le dolía.

Se miraron, hablaron, rieron. Fue hermoso. Tan hermoso que dolía. Porque había algo en el aire, en los gestos, en las pausas entre frase y frase, que olía a final antes siquiera de empezar. Duró lo que dura un helado a la puerta de un colegio, pero bastó para que él recordara lo que era sentirse vivo.

A veces, cuando las noches son largas y las canciones suenan demasiado cerca del alma, él repite mentalmente aquella frase de una vieja película:
“I was born when she kissed me.
I died when she left me. I lived for a few weeks while she loved me.”

Y entonces sonríe, con esa mezcla de ternura y derrota que solo tienen los que han amado de verdad.
Porque hay heridas que no sangran: suenan. Y cada vez que escucha ciertas guitarras, ciertas voces, ciertos acordes, sabe que no la ha olvidado. Ni podrá hacerlo.
Pero tampoco quiere.

Porque, después de todo, hay amores que no terminan: solo se convierten en música.

Sergio Calle Llorens


lunes, 28 de julio de 2025

¡EL LANGOSTINO OBRERO!

 




Ay, dame gambita, camarón rebelde,
que lucho por todos, pero a mí que no me falte.
Con pancarta en mano y bufé en la mente,
yo defiendo al pueblo… mientras me sirvo el dente.

 Yo fui a la huelga con mi langostino,
me puse la banda, pedí mi vino.
"¡Justicia y convenio!", grité en la plaza,
pero el bogavante me hizo perder la causa.

Firmo manifiestos con tinta de tinta,
defiendo al currante... y a la gamba frita.
No hay revolución sin una almejita,
ni lucha obrera sin buena sopita.

Me llaman “el Che del cóctel de gambas”,
con copa en mano y la servilleta en la panza.
¡Viva el derecho, viva el jornal!
Pero que el bufé no vaya a faltar…

Ay, dame gambita, que yo soy sincero,
yo como por todos, no solo por mí, compañero.
¡Sindicato unido, marisco servido!
Y si hay percebes… ¡hasta el lunes no he venido!

Sergio Calle Llorens


miércoles, 18 de junio de 2025

¡EL EUROMAJARON!

 



Allá en Bruselas, trono de excelencias,
donde el sentido común sufre dolencias,
habita un sabio en traje bien planchado
que nunca ha fregado… pero todo ha regulado.

Con mano firme dicta la condena:
“¡Tapón unido siempre a la botella llena!”
Y mientras tú te manchas la camisa,
él brinda en Davos… con champán y sonrisa.

“Las vacas deben orinar sin culpa,
los pepinos curvos ¡fuera de la pulpa!”
Prohíbe el queso si huele muy fuerte,
pero entra aceite chino… sin pasaporte.

Te exige normas para el pan tostado,
la curvatura exacta del plátano pelado,
y que el jamón declare su intención
antes de entrar a una reunión.

El agricultor se ahoga entre papeles,
mientras entran fresas sin sellos ni fieles.
“¡Libre mercado!”, grita el comisario,
con las manos llenas del sobre ordinario.

Y si en tu barrio hacen ruido o queman,
calla, no opines, ¡o te llaman problema!
No es que no vean lo que hay en la calle…
es que temen más al titular que al detalle.

Normas mil para el europeo cansado,
y silencio eterno para el desorden importado.
Reglas absurdas, muchas, infinitas…
menos para quien rompa… con causas benditas.

Sergio Calle Llorens

martes, 4 de marzo de 2025

¡EL ÚLTIMO ADIÓS|

 



Hay novelas negras, y luego está El largo adiós. No es solo un misterio; es un whisky ahumado servido en vaso helado, con el toque exacto de nostalgia para hacerte olvidar que lo estás bebiendo demasiado rápido. Raymond Chandler, el poeta de los detectives, nos regala en esta obra maestra algo más que una intriga: nos ofrece un viaje al corazón desencantado de Los Ángeles, donde las sombras son largas y los finales nunca son felices… solo inevitables.

Philip Marlowe sigue siendo el caballero errante de una ciudad sin alma, un tipo con más principios que suerte, demasiado listo para su propio bien y con una lengua afilada como una navaja bien aceitada. Pero esta vez, el misterio que se le planta delante no es un simple caso de asesinato o chantaje. No. Es una historia sobre la amistad, la traición y el precio que pagamos por aferrarnos a nuestra integridad en un mundo donde todo se vende.

Los Ángeles de Chandler no es solo un escenario; es un personaje en sí mismo, lleno de piscinas iluminadas por la luna, clubes donde el dinero huele a perfume barato y mansiones donde la decadencia se disfraza de glamour. Su prosa, afilada como un disparo en la noche, convierte cada diálogo en un duelo y cada descripción en una pincelada de cine en blanco y negro.

Leer El largo adiós es como aceptar una copa de un desconocido carismático: puede que te arrepientas, puede que te duela, pero sabes que será una experiencia inolvidable. Porque aquí, la verdad importa menos que la manera en que se cuenta, y Chandler la cuenta con un estilo que nunca deja de sorprender.

En el centro de la historia está, por supuesto, Philip Marlowe, el último caballero andante de Los Ángeles, un hombre que se empeña en jugar limpio en una ciudad donde la ética es solo un chiste que se cuenta en voz baja en los bares. Marlowe es más que un detective: es un hombre solitario, desengañado, pero con un código moral inquebrantable. No es un héroe ni pretende serlo, pero tampoco es un cínico sin remedio. En su mundo, los hombres honestos no viven demasiado, pero alguien tiene que hacer lo correcto, aunque nadie se lo agradezca.

Esta vez, su misión no consiste solo en resolver un crimen o seguir a un sospechoso. Lo que tiene entre manos es algo más enredado, más turbio, más humano. Un amigo en problemas, una historia que no encaja, y un laberinto de mentiras que lo arrastrará por la alta sociedad y los bajos fondos de Los Ángeles. En este caso, la verdad no es un premio al final del camino, sino un callejón sin salida.

Si Marlowe es el alma de la historia, Los Ángeles es su cuerpo. Chandler convierte la ciudad en un personaje más: un monstruo de luces de neón y sombras alargadas, de mansiones donde la riqueza oculta la podredumbre y de bares donde los secretos se sirven con hielo. Aquí, la corrupción no se esconde; se lleva con orgullo.

Chandler describe este mundo con una prosa afilada y mordaz, llena de frases que son como disparos certeros. Sus diálogos son duelos de ingenio, y sus descripciones, pinceladas de un cuadro expresionista donde el lujo y la miseria se entremezclan sin remedio. Nadie ha escrito sobre Los Ángeles como Chandler, porque nadie la ha entendido como él.

Sí, El largo adiós es una novela de detectives, pero también es mucho más. Es una historia sobre la amistad y la traición, sobre cómo el pasado siempre vuelve para ajustar cuentas, sobre la imposibilidad de mantener la inocencia en un mundo donde todo se compra y se vende. Es la despedida de un autor que sabe que la edad dorada del cine negro está llegando a su fin, que los tiempos están cambiando y que los héroes solitarios como Marlowe están condenados a desaparecer.

Este no es solo un libro que se lee; es un libro que se vive. Te arrastra, te envuelve, te golpea con su cinismo y te deja con un regusto amargo y una certeza incómoda: en el fondo, la justicia es solo un espejismo.

Para cuando llegues a la última página, habrás sentido que te han contado un secreto que nadie más conoce. Y, como Marlowe, te quedarás un momento en la barra de ese bar imaginario, con el vaso medio lleno, preguntándote si la vida no es, después de todo, un largo adiós.

No es solo una novela negra. Es la gran novela negra. Hay libros que se leen y se olvidan con la misma facilidad con la que se apaga un cigarrillo en un vaso de whisky. Otras, como El largo adiós, se quedan contigo, pegadas a la piel como el humo rancio de un club nocturno. No es solo una obra maestra del género negro, es una despedida melancólica a un mundo que se desvanece, un poema cínico sobre la amistad, la lealtad y el desencanto.

Raymond Chandler no escribió simplemente novelas de detectives. Sus libros no tratan de resolver un crimen, sino de sumergirse en el alma de una sociedad corrupta y de unos personajes atrapados en su propia decadencia. Y aquí, en El largo adiós, alcanza la cima de su arte, entregándonos la que quizá sea su obra más personal y filosófica.

¡ Si solo pudieras leer un libro del género, que sea este|

Sergio Calle Llorens


viernes, 28 de febrero de 2025

¡INSPIRADO POR QUEVEDO!

 



Anoche Don Francisco de Quevedo vino a visitarme en sueños. Dialogamos un rato sobre los problemas que traen a la patria de cabeza cuyos muros están desmoronados. Gracias a su inspiración, los versos brotaron como el agua que baja en torrente por una cascada. Este es el resultado;

Aquí yace el juez de lo Correcto,
y dicen que le hizo buen provecho
a la Moral su recto.
Jamás osó dictar fallo derecho.

De la Razón fue siempre gran verdugo,
mas no porque el Derecho fuese rudo,
sino porque, en su febril desvarío,
llamó justicia al más torpe extravío.

Fue adalid de lo blando y lo mojigato,
que alzaba el grito ante el más leve trato.
Por miedo a ofender, torció la balanza,
y al más vil criminal le dio esperanza.

¡Oh tú, que pasas por su sepultura,
y temes que te caiga su cordura,
o idiota, o borrico, o ratón de esquina,
guárdate de este juez y su doctrina!

Que tras la piel de oveja y la tibieza,
esconde la ponzoña de la simpleza.
No le niegues lo que en vida abrazase:
«Requiescat en dogma, mas no en base.»

Sergio Calle Llorens


sábado, 13 de abril de 2024

¡CHIHUAHUAS!

 


No sé qué le pasa a una persona por la cabeza para comprarse un chihuahua. Tal vez los seguidores de esta raza sienten que sus vidas no tienen sentido y, voilá; perrito repugnante a casa. La verdad es que uno contempla a estos animalitos acercarse con esas ganas de armar gresca y pensar; la madre que los parió. No sólo es el can más pequeño del mundo sino el más horripilante. Jugando a hacer un juego comparativo he de añadir, que ya es mucha añadidura, que ni los Gremlins alcanzan ese nivel de fealdad al contacto con el H2O. Tampoco un guionista de películas de serie B ha podido crear jamás una cosa tan espeluznante. A mí me parece que el chihuahua es como si a una comisión de científicos le encargasen la creación de un hombre bello y sagaz e inventaran a Óscar Puente.

Lo peor de todo es que ya sea un chihuahua o el mismísimo ministro de transporte, hay gente que se ofende cuando uno expresa en voz alta lo pavoroso que resulta la experiencia de cruzarse con estos animalitos. A día de hoy estudios genéticos confirman que el perrito mejicano actual es el resultado actual de un cruce con perros europeos. De la procedencia del ex Alcalde de Valladolid todos son conjeturas, a cual más descabellada. 

Debe ser pavoroso montarse en un tren- de esos que el responsable de la cartera de transportes no quiere llevar a Marbella que es la única ciudad de España con más de 150.000 habitantes sin conexión ferroviaria- y encontrarte, y de una única tacada- al señor ministro y al feo chihuahua. Yo creo que si tuviera que enfrentarme a esa experiencia me daría por cerrar los ojos y fingiría estar durmiendo, y si alguien, por aquello de que mi ángel de la guarda estuviera despistado el día en cuestión,  tratara de arrancarme de los brazos del falso Morfeo, le recitaría el siguiente verso:

                         Despertaban con empeño

                         a un famoso dormilón

                         y él repetía con ceño

                         ¡dejadme, la vida es sueño

                         como dijo Calderón!

Sergio Calle Llorens




lunes, 14 de febrero de 2022

¡LA SONATA DE LA BAHÍA!

 


La sonata de la bahía es una declaración de amor. Una partitura guiada por el halo divino cuyo mensaje es un ideal estético que no es inmutable porque Málaga se reinventa con la llegada de cada ola. La tonada que afirma que la vida pasa, y las miradas se pierden en este mar sin límites, que no se acaba nunca. Esta canción marinera retrata la atardecida en silencio mientras aleja de nosotros la verborrea de las ciudades sin mar. Las notas de esta composición de azules mediterráneos embrujan el alma, y la puesta del sol sobre la mar es una maravilla lumínica.

Escucho atento la canción triste del mar desde mi atalaya de la Cala del Moral y, aunque la pieza es la misma, ninguna puesta de sol es idéntica en la bahía malagueña: finas pinceladas tornasoladas, intensos bermejos que cuajan en las aguas tranquilas, el poniente en su eterna lucha contra el levante, lo único que varía es la mecida de la tarde que nos acuna a todos, incluso en los días de lluvia.

Suena la sonata de la bahía en la brisa desmayada de febrero cuya letra, dicen los marineros, requiere de silencios prolongados.

¡Cuánta belleza!

Sergio Calle Llorens


jueves, 10 de febrero de 2022

¡THE KILLING MOON!


 According to Ian McCulloch Killing Moon is more than just a song. It´s a psalm, almost hymnal. Released on January 20 1984, Echo and the Bunnymen post- punk masterpiece The Killing Moon from their seminal record Ocean Rain has been often put under the microscope in a desperate attempt to discern the complex and perplexing lyrics. Perhaps the song is about everything, from birth death to eternity and God, whatever that is, and the eternal battle between fate and the human will. I guess it´s impossible to escape that conclusion, the same conclusion his composer reached a long hell time ago. But for me, the song reminds me of my colossal failure as a human being because I can still picture myself in that room, completely on my own, tasting the beauty of the lyrics, grasping the universal. The sad moors. The mysterious path leading to the death of the valley. It goes without saying that I got tense every time I hear those magic and haunting lyrics:

in startlit nights,

 I saw you

So cruelly you kissed me

Your lips a magic world

Your sky, all hung with jewels

The killing moon

Will come too soon

Maybe it is the gloomy atmosphere. Maybe it is the wine. Maybe I am caught up in my own pain. But it is late and I have consented my memory to bring those bitter memories. So, I am the only one to be blamed for feeling blue. The thing is that I am widely verse in the dealing with strange thoughts, but in this case, in this particular moment, this song does not help because it does not matter how many times, I hear the Killing Moon by Echo and The Bunnymen, it always has and it always will give me goosebumps. 

 After listening to the Killing Moon, the despair is always there with me. It´s like this song drags my past into the light when I would prefer to keep it in the darkness. But I still love it because it got a timeless quality.  Anyway, I would like to believe that one day I will overcome the pain of knowing that the killing time is unwillingly mine. 

Sergio Calle Llorens

jueves, 3 de febrero de 2022

SYLVIA PLATH

 


Every man and every childhood is full with frustrations; we cannot imagine it otherwise, for even the best mum cannot satisfy all her child´s wishes and needs. It is not the suffering caused by frustration, however that leads to emotional ilness but rather the fact the child is forbidden by the parents to experience and articulate the sufferings, the pain felt at being wounded; usually the purpose of this prohibition is to protect the parent´s defense mechanisms. Adults are free to hurl reproaches at God, at fate, at the authorities or at society if they are deceived, ignored, punished unjustly, confronted with excessive demands, or lied to. By no means are they allowed to express their frustrations. Instead, they must repress or deny their emotional reactions. This can lead to all possible degrees of emotional illness and even suicide.

Sylvia Plath´s life was no more difficult than that of millions of others. Presumably as a result of her sensitivity she suffered more intensely that most of us from the frustrations of childhood, but she experienced joy more intensely also.  Yet the reason for her despair was not her suffering but the possibility of communicating her suffering to another person. In all her letters she assures her mum how well she was doing. The suspicion that her mother did not release negative leters for publications overlooks the deep tragedy of Plath´life. This tragedy (and the explanation for her suicide as well) lies in the very fact that she could not have written any other kind of letters, because her mother needed reasurance, or because Sylvia at any rate believed that her mother would not have been able to live without this reassurance.

Plath, in any case, is unable to mourn over this because she has guilt feelings, and the letters serve her as proof of her innocence. But I am not here to judge her but to admire her writings:

You ask me why I spend my life writing?

Do I find entertainment?

Is it worthwhile?

Above all, is there a reason?

I write only because

There is a voice withinn me

That will not be still.

Sergio Calle Llorens

jueves, 13 de enero de 2022

¡GRANADA HA MUERTO!

 


Granada es una ciudad de palacios, de iglesias coquetas, de conventos. La capital que tiene el monumento más importante de EspañaLa Alhambra, y el mirador más bello que crearon los hombres: el de San Nicolás. Sin embargo, caminar por sus calles es atravesar el silencio estremecido que quizá surja de su agónica decadencia.

Curiosamente la historia granadina más importante tiene que ver con dos sepulturas: la de los Reyes Católicos, archiconocida, y la de Federico García Lorca, ignota. La muerte luctuosa del poeta dio paso a una psicología tenebrosa. Es como si sus habitantes arrastrasen un sentimiento de vergüenza por el asesinato del autor de Bodas de Sangre. El pecado original es una afección paralizante porque, justo es reconocerlo, la poesía de sus autores, que arribó después de su muerte, es cursi y mala a rabiar. Pero el granadino no sólo acarrea esta pena, sino que ha tenido que padecer el tormento de la autonomía andaluza para entender su declive.  Deterioro literario. Ocaso empresarial. Degeneración ferroviaria. Descomposición turística. En este sentido cabe resaltar que dejas la bella Nerja para adentrarte en la Costa Tropical y es como llegar a otro mundo, a un mundo detenido en el tiempo. Concretando; Granada sigue anclada en 1986.

En verdad Granada lo tiene todo, pero es la nada. Es difícil encontrar una idea política en el viejo Reino que se tenga en pie. Al menos hasta que alguien propuso separarla de la taifa del sur que ha significado centralismo, arbitrariedad, desorden y una inmensa corrupción. La Andalucía socialista dio para mucho. El resultado es que Granada dispone de un aeropuerto de regional preferente, sin tráfico aéreo y, obviamente, sin pasajeros. Granada pierde conexiones ferroviarias y población cada año mientras otras provincias le ganan por goleada.  Incluso soporta que la única estación de esquí del sur de la península, Sierra Nevada, sea gestionada desde Sevilla.  Un despropósito.

Sinceramente creo que lo del Granadexit terminará en nada. Dios quiera que me equivoque, pero, de momento ,sólo atisbo mucha gesticulación inútil y ningún plan maestro.  Al final, al margen de los sentimientos, está el dinero y todo el mundo tiene un precio.  Imagino que mucha gente no estará feliz con lo que aquí dejo escrito sobre Granada, pero si yo quisiera contentar a todos, ustedes sepan perdonarme, me metería a vender helados y no escribiría ni una línea.

Sergio Calle Llorens

jueves, 10 de diciembre de 2020

¡RECUERDOS!


 

Me acaricia un tierno viento de levante al escribir estas líneas. Debería estar en la cama, pero también debería pasar del frío y tengo el balcón abierto para oír al arrullo del Mediterráneo de madrugada. De la patria salada me llega el sonido de mi barco hundiéndose. Esta vez no llego ni a la isla de los Naufragios. Ese islote que yo imaginé para mi novela Misterio en Maro. No tengo frío. No tengo esperanza. No tengo nada. Me subo al tren del pretérito que para en la estación del desencanto.

Al viajar en el tiempo, pienso en aquella frase que solía repetirme de jovencito: : “as long as we have each other, everything else is background noise”. Pero aquello duró lo que un helado en una calurosa tarde de verano. Ahora sé que no soy el protagonista de su vida- tal vez ni siquiera lo sea de la mía- pero he sido un secundario agradecido que he podido hacer una larga carrera y la galopada, lejos de acabarse, volvió en el mes de mi aniversario. Muchas lunas después. Creo que ese tiempo suma millones de horas, de pleamares y de lágrimas de sal. La misma ilusión, el mismo dolor y la misma cara de zangolotino cuando descubro que he vuelto a tropezar en la misma piedra. Un traspié acompañado por la banda sonora de nuestras vidas. La música que ha acompañado mi derrota sentimental.: “as long as we have each other, everything else is background noise”. Pero aquello duró lo que un helado en una calurosa tarde de verano. Ahora sé que no soy el protagonista de su vida- tal vez ni siquiera lo sea de la mía- sino un secundario agradecido que he podido hacer una larga carrera y la galopada, lejos de acabarse, volvió en el mes de mi aniversario. Muchas lunas después. Creo que ese tiempo suma millones de horas, de pleamares y de lágrimas de sal. La misma ilusión, el mismo dolor y la misma cara de zangolotino cuando descubro que he vuelto a tropezar en la misma piedra. Un traspié acompañado por la banda sonora de nuestras vidas. La música que ha acompañado mi derrota sentimental.

Reflexionando sobre ello acudo a mi colección de vinilos. Pinchar música no terminará pinchando el globo del desamor, más bien al contrario. Pero creo que merezco sentir este dolor por crédulo y por idiota.  Puestos a sufrir, prefiero el original de un disco y no el sonido de CD que, aunque muchos no lo sepan, es la codificación y descodificación de un código binario. Y, por tanto, no es un sonido original. La letra de la canción que suena en mi gramola parece hablar de mí. Las olas rizadas parecen reírse de un servidor. Hasta la luna aterciopelada se atreve a hacerme una mueca burlona. Ni el misterioso mochuelo es partidario de respetar el minuto de silencio en honor a mi corazón. La música me hunde en un mar llamado desengaño y, mientras más me hundo, menos ganas tengo de seguir nadando en las aguas turbias de la derrota. Bebo más vino y mis parpados parecen estar cargados de piedras catedralicias. Pero ni con los ojos cerrados consigo alejar este descacharrante momento de tristeza infinita. La vida, queridos amigos, nunca te manda la menor señal de que quizás estés viviendo un momento único en tu vida. Bueno, yo he vivido tres como en la Divina Comedia: El cielo, el purgatorio y el infierno. Y todo porque a un servidor se le ocurrió caer en la red de una mujer como esa que ahora tiran los pescadores en estas aguas de la Axarquía malagueña. Necesitaría un abrazo esta madrugada, pero no para sentir el amor de nuevo, sino para ocultar las lágrimas.

El día en esta orilla del Mediterráneo terminó estrellado, pero no de luceros sino de accidentes emocionales.  Que sentimiento más lúgubre disfrutar de estas mágicas alboradas con la única compañía de mi respiración profunda.

Sergio Calle Llorens

 

 

 


viernes, 6 de noviembre de 2020

¡LA PAREJITA!

Bebemos champaña francés en un restaurante situado a dos cañas de la pequeña hornacina de la Virgen del Carmen, patrona de los rudos hombres de mar. El firmamento, poco a poco, se va poblando de pequeños luceros. Del túnel, otrora zona querenciosa de los tranvías, llega una joven pareja discutiendo a voz en grito. Ella llora y él, tal vez, azorado por algún sentimiento de culpa, la abraza tiernamente. A mis acompañantes les suelto una frase lapidaria: “los hombres deciden por una imagen si vale la pena tener una conversación con una mujer. Las mujeres, en cambio, deciden por una conversación si vale la pena conservar la imagen del hombre en el corazón. Mis amigos asienten tras pedir otra botella de champaña. The night is young and the moon is gold que cantaba Chuck Berry.  En el rompeolas la canción triste del mar funciona como la banda sonora de la reconciliación de la parejita de tortolitos. Bebemos por el amor o lo que sea que porten estos jóvenes en el corazón. De una cosa estoy convencido: la vida es un peligroso descenso alpino. Un comienzo sencillo y pausado. La velocidad tiene sus propias leyes y unas normas que hay que acatar, ya que sólo de esta manera se puede disfrutar y salir bien parado del descenso, pues no es posible dar la vuelta atrás o detenerse. Al alba le sigue la noche. A la fortuna la desgracia. A la vida la muerte. Y al amor el desamor. Estoy a punto de salir corriendo y contárselo a la pareja pero, como correr es de cobardes, tomo mi copa de champaña, le doy un sorbo y sonrío. Mi sonrisa se queda a media asta y lo dejo todo hasta mañana. Una vez más el lacerante recuerdo de una mujer hecha poesía cruza mi mente:


La China

 

La china se ha enfadado

Por razón desconocida

Apunta el amigo Braulio

Ciertamente descolocado

 

Habrá sido un choque cultural

Lo que le ha empujado

A darle siempre de lado

Provocándole un problema renal

 

Podría ser el maldito pecunio

Lo que ha podido motivar

Su oriental malestar

Y sus caritas de Demonio

 

Pero Braulio no se entera

Que ella tiene un mosqueo cúbico

Por llamar a su vello púbico

Mis rollitos de primavera


 Sergio Calle Llorens


martes, 31 de marzo de 2020

LA PLUMA Y LA ESPADA


Una vez tomo la espada en mi mano no hay quien me pare.  El cuerpo derecho, pero de manera que el corazón no esté directamente frente a la espada del adversario, el brazo diestro completamente extendido, los pies bastante juntos. Demostraciones geométricas que giran alrededor del cuerpo del rival, haciendo movimientos de costado a fin de poner al enemigo en una situación comprometida. Vario la complicación de los pases según su reacción fuese tranquila o colérica. Evalúo también el tamaño del contrario. La cuestión es herir sin ser herido. 

Me pasa igual con la pluma. Es entrar en contacto con ella y mi ser sufre una transformación brutal. El Sergio amable da paso a una bestia que me es imposible dominar. En un duelo de esgrima las reglas son aceptadas de forma natural. Después del combate, los contendientes nos damos la mano y volvemos a casa sin rencor alguno. Pero cuando uno camina en el peligroso sendero de la crítica, el cobarde del que escribes no te manda padrinos para mantener un duelo al alba, sino a los abogados que, en casi todos los casos, suelen ser igual de pusilánimes que los ofendidos. 

Mi espada me ha sacudo de muchos apuros. Mi pluma, en cambio, me ha metido en problemas. Escribir, en cualquier caso, es no ganar para disgustos. Hoy todo el mundo quiere ser políticamente correcto.  Yo no quiero pertenecer al gremio de los gurruminos. Esos que no entienden que el tiempo que llevamos en confinamiento es superior a los días que han pasado los socialistas en prisión por el escándalo de los ERE.  Por tanto,  podría afirmar, y de hecho lo afirmo, que me encanta tener enemigos porque es prueba de que algo estoy haciendo bien.  Son legión los que me han aconsejado corregir la táctica, pero me temo que a estas alturas de mi vida soy incorregible.  Perro viejo no aprende  trucos nuevos.

De mís escritos se han dicho muchas cosas, y la mayoría son negativas. En mi defensa, si es que puedo oponer defensa, añadir que jamás he firmado un artículo malo. Es más, en todas las revistas y medios en los que he firmado, mis trabajos han sido los más seguidos y comentados. Como ven,  he podido enmendar mi falta de modestia. Por eso ahora voy a ser la persona más humilde del mundo, y jamás nadie podrá compararse con mi lengendaria humildad. 

La literatura, al igual que el rock and roll, encierra una carga indudable de violencia. Negarlo sería de necios. La enajenación en nuestro oficio de escribidores es siempre necesaria. En cualquier arte es de obligado cumplimiento volverse loco, y luego recuperar la cordura justo a tiempo. Ese es el ejercicio que renta a la hora de producir obras que tengan cierto valor. Así que no me importa tontear con la locura de vez en cuando. Es obvio que el regreso se hace difícil. Pero no hay otra manera. En  el apasionante mundo de las letras no hay atajos. Se escribe con tinta de sangre o no se escribe. Así de simple y así de duro.

 Pero nos desviamos;  Mimar al mal es una pestilente costumbre.  Por el contrario, hacer de la existencia el motor de mi existencia me ha traído que parte de mi producción poética haya sido vetada por la gente que es incapaz de entender que el escándalo amplia las cotas de libertad de cualquier pueblo. De momento, la batalla de la corrección política la han ganado los prohibicionistas pero, a la larga, perderán la guerra porque al campo de la libertad no se le pueden poner puertas.  

Anoche, sin ir más lejos, recordaba a José de Espronceda. El poeta español que por su actitud inconformista ante la política y la literatura, encarnaba una de las dos vertientes del romanticismo español; la liberal. Esa corriente de pensamiento que los escritores exiliados trajeron a España. Él también pagó con la cárcel su actitud desafiante con los poderosos porque como muy bien decía nuestro Don Quijote: “por la libertad se puede y se debe aventurar la vida”.   Yo he aventurado muchas cosas y el precio pagado ha sido altísimo; amistades, relaciones,  dinero, energía y un sinfín de cosas que no puedo enumerar aquí. En este punto, sólo puedo añadir que a los que juegan a perderme, les suelo dejar ganar. Y es que yo nunca he buscado un final feliz sino vivir sin tanto cuento. 

No le he pedido nada a ningún semejante. No espero nada de nadie. No envidio a otro ser humano.  Mi Dios, como decía Don José en su canción del pirata, es la libertad. Mi fuerza el viento y mi única patria la mar. 


Sergio Calle Llorens

domingo, 29 de septiembre de 2019

ILLUSION


Flocons de neige
Dansent
Tourbillonnent
Dans le vent
Du ciel
Au monde
La terre
Est un conte de fée
Drapé
Sous un voile blanc
Mais
Les eléments
Vont le faire fondre
Le voile
Va étre soulevé
Et le tapis blanc
Redeviendra noir

Sergio Calle Llorens