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martes, 3 de marzo de 2026

¡EL FANATISMO BORDADO EN VERDE Y BLANCO!

 

Imaginen a un señor ocioso, al que no conocen ni en su casa a la hora de comer, dirigiéndose a una asamblea inventada. Faltan cinco minutos para las doce del mediodía del 30 de marzo del año 4050. El motivo del encuentro es crear una autonomía política en Jutlandia, dentro del Reino de Dinamarca.

Por supuesto, no existe justificación histórica alguna para defender el nacimiento del nuevo ente político. Pero eso no importa. Lo que importa —y mucho— son los símbolos.

Mohamed —tonto de cojones, aunque con mucho tiempo libre— abre el acto presentando la bandera regional: un trapo calcado de la enseña del Estado Islámico, cuyos miembros —todo hay que decirlo— llevan milenios criando malvas. Esa gente responsable del asesinato de miles de infieles allí donde llegó a señorear el repugnante estandarte negro.

Usted, inteligente lector, todavía no contaminado por la estupidez de Canal Sur, sabe bien cómo se las gastaban los seguidores de la bandera negra con las mujeres, a las que, por cierto, consideraban al mismo nivel que a un perro. Pero ese insignificante detalle no parece inquietar al notario del futuro ni a sus descacharrantes seguidores que, contra todo pronóstico, aprueban el símbolo de la nueva patria jutlandesa.

¿Que no? Piénselo otra vez, porque eso fue exactamente lo que hizo Blas Infante en el sur de España. Al señorito se le ocurrió la mamarrachada de crear un trapo cuyo verde simboliza la herencia de los omeyas y cuyo blanco alude a la dinastía almohade.

Conviene recordar que los almohades fueron una auténtica catástrofe: fanáticos convencidos de que cualquiera que no practicara el islam según su rígido canon era, en realidad, un apóstata y, por tanto, merecedor de la muerte conforme a la ley islámica. Declararon la guerra santa a todo aquel que no se sometía a su cosmovisión. El resultado fue devastador: la aniquilación de buena parte de las ciencias y las letras. Incluso el filósofo musulmán Averroes y el médico y pensador judío Maimónides padecieron la represión de sus obras y, finalmente, el exilio.

Es evidente que los símbolos poseen una enorme carga simbólica. Nunca deben pasarse por alto, pero tampoco todos merecen el mismo respeto. Con las ideologías ocurre algo parecido. La bandera irlandesa, por ejemplo, se compone de tres colores: el verde representa la vieja cultura gaélica y a la comunidad católica; el naranja recuerda a los protestantes; el blanco simboliza la paz entre ambos. Es una forma de afirmar que el proyecto irlandés no pretende eliminar ninguna cultura ni práctica religiosa, sino integrarlas bajo una comunidad común llamada República de Irlanda.

En cambio, el trapo andaluz encarna —a juicio de quien firma— un guiño acrítico a uno de los periodos más fanáticos y represivos de la historia peninsular. Y por mucho que se repita la leyenda romántica, por muchas gaitas identitarias que suenen en la plaza del pueblo, algunos no estamos dispuestos a confundir memoria histórica con nostalgia de teocracia.

Porque una cosa es tener raíces y otra muy distinta regarlas con sangre ajena. Y cuando el símbolo exige cerrar los ojos para poder aplaudirlo, quizá el problema no esté en quien se niega a saludarlo, sino en quien lo izó sin haber leído una sola página de historia.

Sergio Calle Llorens

martes, 22 de abril de 2025

¡EL ROBO DEL DIAMANTE!

 


“El ladrón no roba por necesidad, sino por belleza. Y el policía no atrapa por justicia, sino por amor al orden.” — Apócrifo, pero ojalá fuese mío.

Cierta vez dijo Balzac que detrás de cada gran fortuna hay un crimen. Pero también, si uno mira con ojo de poeta, detrás de cada gran crimen hay algo parecido al arte. El robo del diamante, la docuserie de Netflix que revienta las vitrinas de lo habitual, brilla más por la historia que por la joya misma. No es solo una narración del delito, sino un vals entre el caos y el cálculo, entre la pasión y la persecución.

En el año 2000, un grupo de ladrones británicos quiso hacer lo impensable: robar el diamante más vigilado del Reino Unido —el Millennium Star, 203 quilates de tentación— en pleno corazón del milenio. Un golpe de película, con todo: lanchas rápidas, maquinaria de construcción, y un plan milimétrico, diseñado no solo para el robo... sino para la leyenda.

“Un buen ladrón no busca dinero. Busca historia.” — me dijo una vez un actor que hacía de bandido, con ojos de niño travieso.

Pero si los ladrones son artistas del atrevimiento, los policías son artesanos de la paciencia. Y esta historia —ah, qué historia— es también un homenaje a ellos. A la Flying Squad, esa brigada que escucha y espera, que cambia los diamantes por réplicas, que ve el espectáculo montarse para luego, en el último acto, romper el telón y salir a escena.

Hay algo romántico en ambos bandos. Porque robar un diamante no es solo cuestión de avaricia. Es, a veces, como besar a alguien prohibido: un riesgo, una pulsión, una forma de saberse vivo. Y atraparlo, detener esa danza perfecta en el momento justo, es como declarar un amor imposible a gritos, con esposas en las manos.

El mundo se divide en dos tipos de hombres: los que sueñan con robar el mundo, y los que sueñan con que no se les escape.” — Una frase que nadie ha dicho, pero que todos hemos sentido.

El robo del diamante es una crónica policial que huele a novela negra, suena a jazz, y se ve como un truco de magia revelado en cámara lenta. Con ritmo cinematográfico y estética afilada, la serie no toma partido: en su narrativa, tanto el ladrón como el inspector son protagonistas de una misma pasión —la del juego, el ingenio, y la eterna persecución entre el deseo y el deber.

Así que cuando termines de verla, no te preguntes quién ganó. Pregúntate, más bien: ¿cuál habría sido yo? ¿El que soñó el golpe o el que lo desbarató?

Porque, al fin y al cabo, todos llevamos un poco de diamante en el pecho… y un poco de detective en el alma.

Sergio Calle Llorens

martes, 11 de febrero de 2025

¡LA ESCLAVITUD EN ÁFRICA!

 



No me gusta que nadie me escriba la historia con letra bastardilla. Por ello, hoy pongo a disposición de mis lectores, amigos y odiadores profesionales unas cifras inquietantes sobre la esclavitud en África. Y lo hago porque hay silencios lacerantes sobre el tema y mucha, mucha manipulación al respecto. Aquí tienen una verdad incómoda que, como muchos imaginan, tiene un sabor amargo.

La esclavitud en África ha sido una práctica extendida a lo largo de la historia, involucrando a diversas culturas y religiones. Dos de las principales corrientes esclavistas fueron la impulsada por los comerciantes árabes musulmanes y la desarrollada durante la colonización europea. A continuación, se presenta una comparación entre ambas en términos de alcance y cifras.

Esclavitud bajo comerciantes árabes musulmanes

Desde el siglo VII, con la expansión del Islam, se estableció una red de comercio de esclavos que abarcaba África del Norte, el Cuerno de África y partes de África Occidental. Este comercio, conocido como la trata árabe de esclavos, se prolongó durante más de un milenio.

  • Duración: Aproximadamente 1,300 años, desde el siglo VII hasta el XIX.
  • Áreas afectadas: Principalmente África Oriental y el Sahel.
  • Cifras estimadas: Se estima que entre 10 y 18 millones de africanos fueron esclavizados y trasladados a través de rutas transaharianas y del océano Índico.

Esclavitud durante la colonización europea

A partir del siglo XV, las potencias europeas iniciaron la colonización de África y el comercio transatlántico de esclavos, que implicaba el traslado forzoso de africanos hacia las Américas.

  • Duración: Aproximadamente 400 años, desde el siglo XV hasta el XIX.
  • Áreas afectadas: Principalmente África Occidental y Central.
  • Cifras estimadas: Se calcula que alrededor de 12.5 millones de africanos fueron capturados y embarcados hacia las Américas, de los cuales aproximadamente 10.7 millones sobrevivieron a la travesía.

Comparación de cifras

Al comparar ambas corrientes esclavistas, se observa que la trata árabe de esclavos abarcó un período más extenso y afectó a un número significativo de personas. Sin embargo, el comercio transatlántico, aunque de menor duración, tuvo un impacto devastador en términos de la brutalidad del transporte y las condiciones de vida impuestas a los esclavizados.

Es importante señalar que las estimaciones varían debido a la falta de registros precisos y las diferencias en las metodologías de cálculo. Algunas fuentes sugieren que el número total de africanos esclavizados durante la trata transatlántica podría ser incluso mayor, considerando las altas tasas de mortalidad durante las capturas y el transporte.

En resumen, tanto la esclavitud bajo comerciantes árabes musulmanes como la desarrollada durante la colonización europea tuvieron consecuencias profundas y duraderas en las sociedades africanas, contribuyendo a la desestabilización de comunidades enteras y dejando una herencia de sufrimiento que aún resuena en la actualidad.

La conclusión a la que hay que llegar, salvo que usted sea espectador de La Sexta o seguidor de Jordi Évole es simple; según diversas estimaciones históricas, la trata de esclavos llevada a cabo por los comerciantes árabes musulmanes en África durante más de 1,300 años habría afectado a un número mayor de personas que la trata transatlántica impulsada por los europeos en un período de aproximadamente 400 años.

¿Lo pillan?

Sergio Calle Llorens


viernes, 13 de enero de 2023

¡ESPAÑA EXISTE!

 



España existe a conveniencia.  Si comete genocidio en América, algo muy raro porque en Bolivia el 70% de la población es indígena, ¡España existe! Si hablamos de que en España surge el primer parlamento con ciudadanos reconocido por la UNESCO en las Cortes de León en 1188, ¡España no existe! Si a la isla de Santo Domingo se la llamó la española- no la castellana- y a las tierras que conquistó Hernán Cortés se las bautizó como Nueva España, ¡España no existe! Recordando las leyes de Burgos que son las precursoras del derecho internacional humanitario que luego seguiría la Escuela de Salamanca, ¡España no existe! España existe en la expulsión de los judíos, aunque en Inglaterra los hebreos sufrieron la misma suerte en 1290 y en Francia, se ve que los echaban mal,  les expulsaron en 1306,1321,1322 y 1394. Si recordamos la cédula de Fernando el Católico, en 1534 validando el matrimonio interracial, ¡España no existe! Cuando recordamos las 23 universidades que España creó en América desde 1533, ¡España tampoco existe! Este país existe con Franco- chupito- o con la colonización americana según convenga a toda esta pandilla de simpleza mononeuronal que encabeza Pablo Echenique, el argentino.

Estos grupos afirman que el 12 de octubre no hay nada que celebrar. Curiosamente desconocen que la conmemoración del día de la hispanidad comenzó en España en 1918 con el gobierno de Antonio Maura. Nuestro país se sumaba más bien a esta celebración, pues ya se conmemoraba antes en otros países como Ecuador, El Salvador, Argentina, Perú, Bolivia, Honduras, Panamá, Uruguay, Guatemala y República Dominicana. Tras España se unieron a la fiesta Chile, Venezuela, Cuba y Méjico. El propio Manuel Azaña, presidente de la República Española, afirmaba en Barcelona en 1938 lo siguiente: “El próximo 12 de octubre, día de la raza, no ha de pasar desapercibido para nuestro pueblo. A los de Podemos les estallaría la cabeza si lo supieran. Pero cómo van a celebrar el día de la hispanidad, ya que España no existe, según ellos, hasta Francisco Franco- otro chupito- y aprovechan cada segundo para tocarnos los colgantes. España, claro que lleva siglos de existencia. Todos ellos desconocen la verdad porque están ciegos de odio. Y no les hablo tanto de una definición política del concepto de nación, sino de la descripción de la verdad histórica objetiva: España es la nación moderna más antigua de Europa. Punto.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 29 de junio de 2022

¡BIENVENIDO MISTER MARSHALL!

 


En China pueden cambiar de política, pero no de partido. En Estados Unidos pueden cambiar de partido, pero no de política. En cambio, en la Andalucía socialista no se podía cambiar ni de partido ni de política. A consecuencia de todo ello, los dirigentes comunistas son todos unos perros atados a la longaniza del capitalismo, los políticos norteamericanos son los mismos perros con distinto collar y los gobernantes andaluces eran unos cánidos insaciables cuyos colmillos mordían el cuello para extraer la sangre de los sufridos contribuyentes. Así se explica lo que está pasando hoy en el mundo y así debe entenderse el resultado electoral en la taifa del sur donde los socialistas han sido borrados del mapa.

América emula la táctica de Roosevelt para aislar a Japón. Un plan maestro basado en cortar las líneas de suministros de petróleo y materias primas que tanto necesitaba el imperio japonés. Hoy el gobierno norteamericano acorrala al gigante chino con sus bases militares. La de Okinawa es un buen ejemplo de ello. Nadie puede negar que China está rodeada mientras Xi Jimping intenta rodear con sus brazos a Taiwán. El abrazo de Winnie the Pooh que diría un cachondo. La cosa, como imaginan, no va a terminar bien. Tampoco terminó bien el intento socialista por recuperar el poder en el sur de España: María Gámez, Carmen Calvo, Mariló Montero y Juan Espadas eran la prueba viviente que esta gente navega en un barco a la deriva. Los mediterráneos sabemos que el contrabandista que conoce la naturaleza de los vientos, pero no la de los hombres dura poco en el negocio. El suyo duró cuarenta años y el pueblo dijo basta a su corrupción y a sus locuras. Las mismas que salen de la boca de Pedro Sánchez hoy disfrazado de Pepe Isbert en una nueva versión de Bienvenido Mister Marshall en la cumbre de la OTAN y, para completar el cuadro, la nieta de Biden se va a ver a la Reina de España enfundada en un chándal.

¡Disfruten mientras puedan!

Sergio Calle Llorens

miércoles, 2 de marzo de 2022

¡PUTIN Y LOS TELETUBBIES!

 


 Que la política energética del viejo continente esté influenciada por Greta Thumberg nos lleva a depender de un criminal de guerra como Putin. El mismo personaje que ha financiado a organizaciones ecologistas en Europa para que obviemos la energía nuclear y dependamos del gas ruso. En este momento del partido, los europeos, o buena parte de ellos, entendemos que Winston Churchill tenía razón cuando dijo que un apaciguador es alguien que espera que el cocodrilo se coma a alguien antes que a él.  En la primera parte de la centuria actual, el mundo occidental ha comenzado a vislumbrar que hay que volver a la tensión armamentística porque, como sabían nuestros ancestros, Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum. Dicho de otra manera pero es lo mismo: si vis pacem para bellum- a los espectadores de Telecinco aclararles que la frase que acaban de leer no es un anuncio de certamen de belleza sino toda una declaración de intenciones- y que ya va siendo hora de triplicar el presupuesto en defensa.

Los campos de la vieja Europa están alfombrados de cadáveres cuyo tarareo compite con la decrepitud de una sociedad que no sabe que la libertad se conquista cada día. Por eso hemos estado a punto de perderlo todo. Hoy es Ucrania y mañana podría ser Finlandia. Pero da igual. El caso es que la agresión de los hijos de Putin nos ha pillado a todos con el paso cambiado. El ruso preparando una invasión y nuestros representantes de la UE enfrascados en discusiones bizantinas que no conducen a nada.

 Ahora que hemos perdido el raro privilegio de la calma ante las bombas del ejército del antiguo agente del KGB, los occidentales nos hemos unido para luchar de nuevo por la libertad. Después de todo nosotros somos la misma gente que marchó sobre Tenochtitlan. Los valientes que regaron con su sangre las playas de Normandía.  El pueblo que fue aplastado bajo los tanques soviéticos en Hungría, pero que se tomó la revancha echando abajo el muro de Berlín.

Por todo ello, la próxima vez que escuchemos a una niña repelente hablar de ecología en un foro internacional, cualquier educador deberá darle un fuerte tirón de oreja para, sin soltársela, llevarla al sitio de donde nunca debió salir: el aula. Asimismo cuando una representante europea recomiende no felicitar las fiestas en vez de la Navidad para no ofender a los musulmanes, una sirena deberá sonar en señal de peligro.  Igualmente, cuando cualquier imbécil, estilo Pedro Sánchez, proponga suprimir el ministerio de defensa, millones le haremos frente porque un guantazo a tiempo siempre es una victoria.   Y el que quiera luchar por los derechos de los homosexuales- que aquí no hay nada más que rascar- que se vaya a Irán o a Marruecos.

Señoras y señores, Vladimiro ha olido nuestra debilidad observando cómo hasta nuestros jugadores de fútbol, al igual que nuestros inútiles líderes, se ponen de rodillas para pedir perdón cada quince minutos. Pero no es tarde para presentar batalla. Ni siquiera hoy que la atmósfera es cada vez más brumosa y las formas futuras flotan en la incertidumbre. Porque todavía hay tiempo para retornar a la tensión, a la mili obligatoria, al espíritu que nos llevó a doblegar a Hitler.

Resistencia, armas, ganas de vencer, centrales nucleares y mucha mala leche para que podamos ver a Mohamed VI, otro tirano, colgado del palo mayor de un barco de la Armada española.  ¡No pongan el grito en el cielo porque si hubiéramos ajusticiado a Abd el-Krim tras la victoria en Alhucemas, no habría habido ni Hassan II ni marcha verde! ¡Como si hubiéramos dado matarile a los piratas que secuestraron a nuestros compatriotas cuando los teníamos a tiro tras pagar el rescate, no habríamos sufrido más extorsiones! Pero claro, estas son las consecuencias de aceptar la alianza de civilizaciones del nefasto Zapatero como animal de compañía. ¿Qué será la próximo? ¿Unas chochocharlas a los soldados de Putin?

La libertad tiene un precio y nada sale gratis. Que nadie le vuelva a engañar. Oiga este secreto: el mundo es un lugar terrible y lleno de peligros. Para salir indemne no podemos llevar un ejército de teletubbies a combatir esperando que nuestros enemigos se rindan. Hay que ir a degüello porque al final al campo de la libertad no se le pueden poner puertas. Kiev, aunque termine cayendo, será la tumba de Putin. Y nosotros, amantes de la libertad, bailaremos sobre ella.

Sergio Calle Llorens

martes, 5 de octubre de 2021

¡LA COTORRA ARGENTINA!

 


Juan Pablo II pedía a los jóvenes no tener miedo. Borgoglio, en cambio, produce un inmenso pánico. Wojtyla era la cara del bien y Francisco encarna como nadie el rostro del mal. El polaco era una paloma blanca. El argentino es un cuervo negro. El primero era muy amigo de España. El segundo le tiene una ojeriza contumaz a nuestro país.  Sin embargo, hay un grupo considerable de personas, generalmente de poca solidez de entendederas, que apoya cualquier majadería que salga de la boca del actual jefe de la iglesia católica. La penúltima es pedir perdón a México por la conquista. El "Santo Padre" podía haberse acordado del exterminio de los pueblos nativos en Norteamérica o en Australia. También podría haberse disculpado por el genocidio perpetrado por Argentina- cinco minutos después de independizarse de la madre patria- en la sanguinaria campaña del desierto comandada por Julio Argentino Roca cuya imagen, por cierto, sigue apareciendo en los billetes de cien pesos. Pero no, el Papa Paco tuvo que escribir una extraña carta en la que culpaba de todo a los españoles.

En verdad, me fascina que el personal siempre se decante por el  tipo más malo. En el Vaticano, nombre que deriva de una planta alucinógena que se encontraba en las montañas de Roma, ya se están arrepintiendo de su elección. Porque el Papa, aunque tiene un arie distinguido, se les ha ido cretinizando con su peronismo barato, fábrica de todas las desgracias, y su querencia por todos los tiranos como los hermanos Castro, Maduro y los hideputas de los mexicas. A estos últimos los venció Cortés con la ayuda de los indios subyugados por Moctezuma.

Curiosamente Borgoglio habla mucho sobre los derechos de la mujer, pero se niega a ordenar a ninguna al sacerdocio. Paquito también habla de la pedofilia. Sin embargo, si usted lee “Lujuria” de Emilio Fitipaldi- buen periodista italiano- comprenderá que el argentino ha hecho muy poco contra los abusos sexuales cometidos por su gente.  Francisco habla y habla, pero no dice nada que valga la pena. A lo sumo encuentra las palabras justas para quedar bien con la audiencia: “Chi sono io per giudicare a un gay”. Ovviamente nessuno.

El Papa Paco sólo tiene palabras hirientes contra la vieja piel de toro. Incluso cuando viene de visita, cosa rara porque nos odia con toda su alma, dice ir a Santiago de Compostela, pero no a España. Y cuando daba ánimos a las víctimas del volcán de la Palma, mencionó a las Islas Canarias, pero obvió el nombre del país al que pertenecen. Ese que realizó la primera campaña de vacunación de la historia- la expedición Balmis de 1803- llevando la vacuna de la viruela a América y a Asia. La misma nación que construyó treinta universidades y diecisiete colegios mayores, además de incontables escuelas en el nuevo mundo. La primera universidad fue fundada en 1538 en Santo Domingo. De hecho, Portugal no creó ninguna universidad en su época colonial y los holandeses crearon una ya entrado el siglo XX. Así que son otros los que deben pedir disculpas. Entre ellos la cotorra argentina por estar siempre del lado equivocado de la historia. Tal vez así, cuando haya que escribir su epitafio, los españoles, a los que nos enseñaron a hablar bien de los muertos, podamos decir aquello de: ¡Borgoglio ha muerto! ¡Bien!

Sergio Calle Llorens

 

domingo, 22 de agosto de 2021

¡LA ÚLTIMA NOCHE DE JOSÉ ANTONIO!


 

Todo el mundo sabe que va a morir, pero muy pocos conocen el momento exacto.  José Antonio Primo de Rivera si lo sabía. Lejos de mostrar pesar, se abrazó al presidente del tribunal que le condenó a ser fusilado. No sólo eso, sino que le dijo que sentía “el mal rato” que acababa de pasar por culpa suya. Eduardo Iglesias Portal nunca olvidó ese momento. Quedaba esperar el fusilamiento en su celda de la cárcel de Alicante adonde había llegado acusado de tenencia ilícita de armas. Sin embargo, en su maleta apareció, tras su muerte, el permiso de la misma. El fundador de Falange española no podía saberlo, pero su sentencia venía dictada por orden del mismísimo Stalin a Largo Caballero. 

Me he imaginado muchas veces esa última madrugada en la que José Antonio aguadaba lo inevitable: “Help me to die brave” le había dicho a su hermano en inglés para que los guardias no oliesen su miedo. Tal vez recordó aquella terrible noche en el Parador de Gredos en la que el amor de su vida, Pilar Azlor de Aragón y Guillama, la bella mujer que se acababa de casar con Mariano Urzáiz, apareció para destrozarle el corazón por segunda vez. El líder político dudó unos instantes antes de cruzar el hall y dar la enhorabuena a la pareja. Luego siguió conversando con sus camaradas, pero oía y no escuchaba. Su mente volvía una y otra vez a los años en los que la amó hasta que el padre de ella puso fin a la relación. Después de todo había sido Miguel Primo de Rivera el causante de la caída de su amado rey. Un doloroso e imperdonable recuerdo en la mente del monárquico.  

Sí probablemente José Antonio recordó aquella fatídica madrugada en la que no paró de deambular por la habitación del hotel imaginando como los dedos de otro hombre recorrían los pliegues del cuerpo de su amada. Sus amigos oían sus pasos, su continuo abrir y cerrar de la terraza, tal vez mirando la negritud de la noche con lágrimas en los ojos. Y mientras moría de dolor imaginándola yaciendo en el lecho con su esposo, otra de sus enamoradas, Elizabeth Bibesco- hija del primer ministro británico Asquith, trataba de salvarle la vida usando los contactos de su marido, el embajador de Rumania. Todo fue en vano.

Seguramente la vida de José Antonio habría sido diferente de haberse casado con Pilar Azlor. Con ella no habría entrado en política, ni tampoco habría habido intentos fútiles de reivindicar la figura de su padre. Así que el líder falangista terminó de redactar su testamento en el que dejaba la posteridad aquello de: “Ojalá fuese la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles”. Y cuando dejo la pluma, su mente volvió a aquel dichoso tiempo en el que tenía un despacho en el entresuelo de la calle Los Madrazo en Madrid, muy cerca del teatro Apolo. Una época en la que tardaba cinco minutos caminando hasta la puerta del Palacio de Villahermosa, donde esperaba su enamorada en los días en los que su padre estaba fuera de la capital, pues de lo contrario, quedaban en el Prado para ir subiendo juntos hasta el parque del Retiro.

Y tras el viaje en el tiempo, José Antonio pudo darse cuenta de que sólo se ama de verdad una vez en la vida, sin ambages y con toda la pasión que un hombre puede sentir por la mujer que te ha robado el alma. Esa que él estaba a punto de entregar al Altísimo aquel fatídico día en el que recibió ochenta disparos a menos de tres metros de distancia. Una carnicería en toda regla. Pero antes de ser doblegado por las balas, soñó a Pilar conduciendo con su preciosa sonrisa y su piel de porcelana con el viento acariciándole el rostro. Tal vez supo entonces que un hombre muere dos veces; la primera cuando pierdes al amor de tu vida y la segunda cuando se cierra definitivamente el telón de esta función a la que llamamos existencia.

 Tras su asesinato, Elizabeth Bibesco le dedicó su último libro, the romantic, con estas bellas palabras: “te prometí el libro antes de que empezara. Es tuyo ahora que está terminado. Los que amamos mueren para nosotros sólo cuando morimos”. Ella no dejó de quererle hasta su muerte en 1945 a los 48 años. Puede ser que incluso su amor, como el de José Antonio por Doña Pilar, siga vivo en alguna parte del universo. El querer, después de todo, nos sobrevive.

Sergio Calle Llorens



viernes, 13 de agosto de 2021

¡ EL PAÍS DE LEOPOLDO II!

 


Bélgica ha mejorado mucho en los últimos años. De hecho, ha pasado de exponer a familias africanas en pequeñas jaulas de bambú en zoológicos en la exposición universal de Bruselas en 1958, a enseñar a Puigdemont en una casa de Waterloo. Los primeros compartían barrotes con los monos, mientras el segundo vive en una jaula de oro a la que algunos transeúntes no dudan en echarle cacahuetes cuando pasean junto a sus jardines. El país de Leopoldo II, el rey que cometió las peores atrocidades de la historia de la humanidad en el Congo, siempre ha tenido querencia por el exotismo.

 Curiosamente a los belgas les escandalizó que su monarca no se llevase bien con sus hijas, o su gran apetito sexual que incluía a chicas menores de edad y vírgenes, pero no hubo ningún reproche a los millones de africanos asesinados en nombre del progreso. Incluso hoy, los belgas siguen sin aceptar la quema de pueblos enteros, las mutilaciones de miles de personas que no podían seguir trabajando, o las personas azotadas con un látigo hecho con piel de hipopótamo. Un instrumento de tortura que era conocido como chicotte en el Congo.

 La historia belga, como ven, se escribe con sangre por culpa de la codicia de un tipo al que algunos  de sus contemporáneos apodaron “Satán”.  Sólo el tiempo y las fotografías realizadas por misioneros y viajeros sacaron al mundo del engaño del estado libre del Congo. Un embuste que Leopoldo II hizo creer al mundo usando mucha propaganda para que pasaran por alto sus crímenes. Una vez descubierto el pastel, el rey hizo que el Estado belga le comprase sus dominios en África. Fue un negocio perfecto ya que cedió sus derechos por cincuenta millones de francos de la época. Dinero que invirtió en comprar propiedades en la Riviera francesa. Allí pudo disfrutar con su amante, Blanche Zélie Josephine Delacroix, aflautadora de miembros desde su más tierna juventud, gastando el dinero que le llegaba de la explotación del caucho del Congo.

Sin embargo, los belgas no tuvieron suficiente con la muerte de diez millones de africanos, sino que una vez el país africano accedió a la independencia, volvieron a la carga cuando Patrice Lumumba fue designado primer ministro tras ganar las primeras elecciones en ese desgraciado país.  Y es que los belgas querían seguir controlando la riqueza minera de su antigua colonia. Para lograrlo montaron un guirigay apoyando la escisión de Katanga y Kasai del sur, donde había una nutrida colonia de ciudadanos belgas, apoyando gobiernos títeres en dichos territorios. El pobre de Lumumba solicitó ayuda a los norteamericanos que, lejos de dar una respuesta positiva, organizaron un golpe de estado junto a los servicios secretos de Bélgica para derrocarle. El plan terminó con el fusilamiento de Lumumba y la toma del poder por parte de Kusabutu. Años después los partidarios del primero quisieron tomarse la revancha, apoderándose del norte del país. Tras ser nombrado primer ministro Moise Tshombe , hombre prooccidental, Estados Unidos y Bélgica apoyaron al gobierno central con armamento y un ejército de mercenarios. La última bala de los rebeldes fue el secuestro de ciudadanos occidentales que fueron liberados por paracaidistas belgas el 24 de noviembre de 1964. Finalmente llegaron los asesinatos de más ciudadanos congoleños y la dictadura de Mobutu.

Con todo lo expuesto se puede llegar a varias conclusiones: la primera es que Leopoldo II era un supremacista blanco y un asesino de masas sólo superado en número de muertos por tipos como Stalin o Pol Pot. La segunda es que Bélgica sigue explotando ese país africano como muchas otras empresas occidentales. La tercera es que mientras los belgas, que siguen sin retirar las estatuas del asesino sanguinario de su rey, van dando lecciones de humanidad al resto del mundo. Otrora  protegiendo a terroristas  sanguinarios etarras y en la actualidad acogiendo a fugados de la justicia española. Todo en nombre de la civilización.

No creo que haya que retirar esas estatuas porque son un buen recordatorio de que Bélgica es el mal personificado.

Sergio Calle Llorens

 

 

 


lunes, 15 de marzo de 2021

"STRIKE UP GARRY OWEN"



La propia existencia de los Estados Unidos de América estaba basada en la desposesión de la tierra de los indígenas. Si Custer estaba equivocado, la joven nación compartía ese error.   El problema era simple; los nativos vivían en unas tierras que el hombre blanco necesitaba  para desarrollar al país.  Para lograrlo depositaron sus esperanzas en el militar al que sólo se le daba bien una cosa en la vida: ganar batallas. Custer era, por mucho que se haya arrastrado su nombre por la ciénaga de la historia, un excelente combatiente, además de un grandísimo hijo de puta. La clase de tipo que uno quiere tener al lado cuando las cosas se ponen feas en el campo de batalla.  Su plan era recrear "su victoria" en Wichita

 El problema es que las Black Hills no estaban en venta. Toro Sentado y los suyos sabían que luchaban por la supervivencia de su forma de vida. Además, en muchos sentidos, los Lakotas estaban en su máximo esplendor de poder cuando “cabellos dorados” entró en sus dominios al mando del séptimo de caballería.  No sabía, porque los servicios de inteligencia de su país habían fallado, que se enfrentaba a una fuerza colosal armada hasta los dientes. De hecho, sus soldados llevaban riles Springfields- de menos cadencia de tiro- mientras los indios portaban los mortíferos Winchesters.  Por otra parte, todo aficionado a la historia conoce la siguiente máxima:  a conquering people could not be expectted to surrender without a fight.

Estudiando con sosiego los momentos previos a la legendaria batalla de little bighorn, podemos concluir que Custer avanzó porque tenía la impresión de que los indios estaban huyendo, y de haber sabido que iban a su encuentro, estoy convencido, hubiese actuado de forma muy diferente.  Seguramente no habría dividido sus fuerzas al tener que enfrentarse con una fuerza superior. Probablemente no habría dejado atrás las ametralladoras Gatlling-, y el resultado hubiese sido diferente.  No fue culpa de Custer el rocambolesco asalto del Mayor Marcus Reno al poblado donde concentraban sus fuerzas los lakotas, arapahoes y cheyenes. 

Las conclusiones de la comisión que investigó el desastre de little bighorn estableció, y sin ningún género de dudas, que el gran número de indios fue clave en la derrota. Reno podría haber estado borracho cuando asaltó, y a pie, el poblado indígena, o podría haber rayado la insubordinación, pero el factor clave permanece; el número superior de  lakotas y cheyenes y sus ganas de luchar. Intentando prevenir que los nativos escaparan a campamentos satélites, Custer cometió un grave error de cálculo al dividir sus tropas. Su decisión fue fatal, pero comprensible. Por poner las cosas en perspectiva, hay que decir que nadie en el ejército esperaba un enfrentamiento con una fuerza de tal calibre.  Al ser preguntado por la batalla Sheridan declaró lo siguiente: “ I cant´believe that Custer and his whole command would be swept away. I don´t think there were enough indians to do it like this”. El Mayor Reno declaró a su vez que el objetivo de Custer era atacar el poblado simultáneamente desde los dos lados opuestos al poblado.  

Desgraciadamente la narrativa popular mantiene como verdad indiscutible que la personalidad alocada de Custer llevó a sus hombres a la muerte en aquella  lejana jornada de 1876. Sin embargo, nuestro protagonista demostró ser un gran soldado  desde la guerra civil hasta las dos batallas en las que venció en Yellowstone. 

Podemos concluir que Custer contribuyó a transformar el viejo mundo en uno nuevo, pero no llegó a comprenderlo. Hombre de frontera incapaz de entender a los indios. Fracasado hombre de negocios, pendenciero, mujeriego y jugador compulsivo. Un  sureño que luchó por el norte.  Racista que creía en la democracia del hombre blanco como todos los miembros del partido demócratas de su tiempo. Enemigo de Grant, a cuya administración acusaba de corrupción en su oficina de defensa, llegó a señalar al mismísimo hermano del presidente por lo que fue apartado de su puesto,  Hombre contradictorio que fue en busca de una victoria militar para redimirse. De haber hallado el paso correcto del río, hubiese tomado a las mujeres y niños de los nativos como rehenes. A punto estuvo de salir victorioso.

La explicación más simple para explicar el desastre del séptimo de Caballería es la siguiente: el ejército perdió porque ganaron los indios gracias, alguien tenía que decirlo, a la gran estrategia de Caballo Loco. Sin embargo, son legión los que todavía tratan de justificar la derrota en las tierras dulces de Montana recordando que el de Ohio fue, además de un loco, el último de su promoción en West Point. A todos habría que hacerles la misma pregunta: ¿Quién recuerda al primero? Seamos claros; miles de lunas después todavía recordamos al teniente coronel George Armstron Custer cabalgando hacia la muerte gritando aquello de “Strike up Garry Owen”. Por algo será. 

Sergio Calle Llorens


domingo, 7 de junio de 2020

¡ARRODILLARSE!


La luz de la luna cubre el césped de un velo tenue y el gran cedro pone el contraste de sus sombras de oscuro terciopelo. Como estoy más libre que el aire, puedo contarles las novedades. En un principio tenía en mente hablares de un tipo de ojos penetrantes y calma de glaciar. Un personaje que parece haber salido de las páginas de una de mis novelas. Sin embargo, la actualidad manda: la novia de un conocido lo ha dejado a causa de su obsesión por el fútbol. Él, supongo que para defenderse, dice que llevaban juntos cinco temporadas y estaban a punto de renovar. El pobre está tan triste que sus labios parecen haber olvidado la sonrisa. Obviamente el desengaño amoroso de Arturo no ha provocado reacción alguna en ninguna parte del mundo que sólo  tiene ojos para la muerte de un señor de color en los Estados Unidos de América.  Es evidente, el desamor no es noticia. Tampoco es relevante el fallecimiento de más de 40.000 españoles para aquellos que son incapaces de señalar Minesota en el mapa. 

Salvo llevar una vida decente, puede decirse que sé algunas cosas. Después de todo, mi vida me ha llevado a cruzar el charco varias veces. Conozco algo la psicología humana pero no tanto para comprender lo que lleva a alguien a asaltar un supermercado en Gerona, por el homicidio de un miembro de la comunidad negra en América.
 
El colmo de este despropósito es ver a miles de personas arrodillarse como medida de contrición. Personalmente se me hace duro ver a tanto descerebrado en posición genuflexa. Sobre todo en el aniversario del desembarco de Normandía.  Es absurdo hacer una comparación entre esa juventud que era masacrada en la Playa de Omaha y los que hoy protagonizan el mayor espantoso de los ridículos. Porque los primeros se sacrificaron para librar a la vieja Europa del fascismo, y la única renuncia que hacen los segundos es pasar media hora sin móvil. Y lloriqueando. 

 A todos estos grupos que se denominan antifascistas- en realidad sus actitudes recuerdan a los camisas pardas- les recomendaría el libro de Cornelius Ryan “The longest time” que recoge una de las gestas más legendarias de nuestra historia.  Tal vez así llegaran a conocer las andanzas de aquellos que se fueron  demasiado jóvenes.  Algunos murieron matando. Otros gritaban los nombres de sus madres al experimentar el terror de ver sus cuerpos destrozados por las balas alemanas.

Yo, que crecí liberal y libertario, jamás pensé arrodillarme ante nada, ni ante nadie. Sin embargo, en una mañana de un otoño mal encarado de 1994, sentí la  necesidad de hacerlo. Ocurrió en el cementerio americano de Omaha Beach en Colleville sur, sobre la costa normanda. Un camposanto que es un remanso de paz que incita al recogimiento y a la oración. Un espacio verde encaramado en un acantilado con vistas a la playa de Omaha, 10.000 cruces blancas perfectamente alineadas apuntan a América. 70 hectáreas que abrigan las tumbas de los soldados estadounidenses que sacrificaron sus vidas por la libertad el 6 de junio de 1944.  Ante aquel bosque de cruces, mis rodillas tocaron la hierba  para rendir homenaje a nuestros héroes.  Pero no me pidan que yo me postré a los pies de nadie porque ni es mi estilo,  ni soy racista, ni soy tan idiota como para pedir perdón por una muerte ocurrida a miles de kilómetros de distancia. 

Por todo ello, sólo me queda añadir: ¡Que se arrodille su puta madre!

Sergio Calle Llorens




miércoles, 7 de febrero de 2018

WHY HITLER LOST THE WAR?

The primary reason Germany lost the war, a conflict they would have won, was that Adolf Hitler always prioritized his ideology instead of taking the best interest of the III Reich. He saw the war in ideological terms rather than in strategic one such as Bismarck would have done. It’s a pattern that explains everything.

Right at the beginning of operation Sea lion- German invasion of Britain- Hitler only had 42 U-Boat submarines. If he had had 140 like at the end of the war, he would have been able to strangle Great Britain. But he never thought was necessary partly because he believed in this Anglo- Saxon union even though he fought the British in the First world war.

The final battle against communists was not driven by strategist. It is true that the initial victories of the Nazis over Soviet forces were astonishing but because of ideology he was incapable of seeing the necessity of strategic withdrawn.

He appointed General based on their political loyalty to him and to his ideology rather to the capability as military men. As a result, the most fanatical Nazi Generals were in charge. Once again ideology trumped the best interest of the country.

When the Werchmat entered Ukraine the elderly welcomed them wearing their traditional costumes. Let´s remember that 2 millions of Ukrainians were starved to death in an artificial famine produced by Stalin and yet Hitler could not grant Slavic autonomy. Had he turn the Ukrainians against the Soviet Union, everything would have been possible.

When the Russians winter in 1941 closed in Hitler assumption of victory resulted in the German forces did not have the right clothes and equipment to face General Winter. He did not even think of providing the German soldiers with the right clothes.

Hitler believed that America was run by Jews and black people- considered inferior by him- so when the Japanese attacked Pearl Harbor he declared the war on the US. In his mind was clear that America could not run a war properly. It goes without saying that most of the Senior Nazis did not know America. In fact, only Ribbentrop visited the country when he was trying to sell Champagne in New York.  According to Hitler the deployment of American forces in the Western front would not have before 1970.

In June 1941- Operation Barbarossa- if Hitler had coordinated the attack with the Japanese and if Japan had attacked Russia from the east, it would have been impossible for Stalin to defend Moscow and ultimately the Soviet Union had lost the war. The Germans and the Japanese fought completely different ward happen to be occurring at the same time. They did not help each other. They did not coordinate with each other and they did not exchange sensitive information. As the result of that; both countries lost their respective wars.

Between 1936 and 1943 Hitler killed most of the most intelligent people Germany got. It made no sense whatsoever but it meant everything to him. It was part of “his final solution”. This way he lost all liberal minded and the most prominent scientists. When the Military assistant of Winston Churchill was asked why Hitler lost the war, he simply replied; “Because we had better German scientists that Germany had”.  I could not agree more.

Ideology killed Hitler´s dreams.

Sergio Calle Llorens



lunes, 10 de julio de 2017

LA VERDAD SOBRE PALESTINA

Tengo un amigo que, pese a ser gay, nunca saldrá del armario porque con el tamaño de su cabeza es imposible que hubiera entrado allí anteriormente. Mi colega, también conocido como macrocéfalo,  es un gran amante del mal llamado pueblo palestino del que, por cierto, tiene mucho de Pedro Sánchez por aquello de que siempre van diciendo no a todo lo que se les propone. Lean:

·         Tras la revuelta árabe en 1936 durante el mandato británico de Palestina, se formó la comisión Peel con el objeto de determinar el origen de la revuelta. La conclusión es que había dos pueblos; el árabe y el judío compartiendo la misma tierra por lo que, echando una imaginación extraordinaria,  decidieron que lo mejor era la solución de dos Estados para dos pueblos. Una solución que incluía que los árabes dominarían un 90% del territorio y los judíos el 10% que quedaba. La respuesta sorprendió tanto a los británicos como un árbitro pitando un penal contra el Real Madrid en el Bernabeu. Los judíos dijeron que sí y los árabes que naranjas de la China.

·         En 1946 las Naciones Unidas volvieron a ofrecer la solución de los dos Estados pero, para sorpresa de casi todos, los árabes volvieron a decir que no, con la salvedad de que en esta ocasión lanzaron un ataque a gran escala contra los judíos al día siguiente de la creación del Estado de Israel que venció a la coalición formada por Siria, Egipto, Jordania y Líbano.  Otra consecuencia es que Jerusalén Este y la franja de Gaza fueron ocupadas por Jordania.

·         En 1967 una nueva coalición árabe formada por Jordania, Siria y Egipto atacó a Israel volviendo a salir esta última vencedora. Fue la guerra de los Seis días que, como su propio nombre indica, duró menos que el conflicto entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón. Israel conquistaba a su vez la Franja de Gaza, Cisjordanía, Jerusalén Este- incluyendo la Ciudad Vieja y los Altos del Golán. Sin embargo, lejos de llevarse por una política altanera, los israelitas decidieron que era posible intercambiar territorios por paz. La respuesta árabe llegó en la Cumbre árabe de 1967 con los siguientes puntos:

A-     No habría paz con Israel
B-      No habría reconocimiento de Israel.
C-      No habría negociación con Israel.

·         En el año 2000 Ehud Barack se reunió con el líder palestino Yasser Arafat en Camp Davis. Le ofreció un Estado Palestino que controlaría el 94% de Cisjordania y Jerusalén Este como su capital.    Bill Clinton resumió de la siguiente forma las negociaciones que duraron 14 días;

“                                          "Arafat estuvo todos los días diciendo no a todo”.

·         En el año 2008 Ehud Olmert ofreció a los palestinos el mismo  trato que su tocayo en el 2000 incluyendo tierra adicional a la oferta. Y, como imaginan, los palestinos dijeron que no de nuevo por la boca del nuevo líder palestino Mahmoud Abbas.

·         Entre estas dos ofertas Israel unilateralmente cedió Gaza a los palestinos en 2005 que, en prueba de su buena voluntad, lanzaron miles de cohetes contra Israel.

Así que la próxima vez que usted escuche a algún diplomático descerebrado o algún líder de opinión púbica diciendo que la solución a la cuestión palestina pasa por obligar a Israel- la única democracia de Oriente Próximo- a aceptar la solución de los dos Estados, recuérdele lo que acaba de leer en esta columna y así, tal vez, pueda que entienda que a los únicos que hay que convencer es a los palestinos si, en realidad, quieren alcanzar la paz. Pero eso sería, por supuesto, el principio de que algunos comenzaran a pensar con la testa que, aunque grande, alberga poco contenido y muchos prejuicios.


Sergio Calle Llorens

jueves, 4 de mayo de 2017

NATIVOS

La línea que separa el éxito del fracaso, tanto en la vida como en el deporte, es tan corta como la distancia entre Barcelona y Cornellá cuyo equipo de fútbol, el Espanyol, solo mete la pierna cuando juega contra los de Messi y Compañía. Los pericos parecen estar contentos de disputar dos partidos al año al máximo nivel. Aún así, ser blanquiazul en la ciudad condal tiene algo de resistencia india. Y en España sabemos mucho de indios aunque no pertenezcamos a la nación Lakota- mal llamada Sioux- y somos más del pueblo Navajo al que, por cierto, la Corona española ayudó en vez de exterminar como hicieron los anglos al norte de Río Grande con todas las naciones indias. Un genocidio que fue tomado como modelo por Adolf Hitler  para acabar con el pueblo judío. Pero lejos de las matanzas en Norteamérica que nos retrotraen a Wounded Knee y a otros tantos lugares regados con la sangre de los pieles rojas , hay unas ideas preconcebidas y falsas que apuntalan la noción de que hoy los Estados Unidos de América no hace nada por los nativos americanos que ,desgraciadamente, sufren los mayores índices de pobreza y alcoholismo de todo el país. Por ello hoy comparto una serie de datos que, además de acabar con estas ideas que explicarían el atraso de los descendientes de Caballo Loco y Gerónimo, van a sorprender a más de uno y de dos.

 Tanto el BIA- Bureau of Indian affaires- como el BIE- Bureau of indian education- gastan muchísimo dinero en estos pueblos. Solo la oficina de educación india destina unos 3 billones de dólares anuales en formar a sus infantes. Además, el organismo cuenta con 9000 empleados, es decir que hay un trabajador por cada 109 nativos. Incluso la inversión por cada niño indio es de 20.000 dólares mientras que la media nacional por estudiante en la tierra de las barras y estrellas es de 12.400 dólares.  En materia sanitaria el Service Indian Health emplea la friolera de 4.6 billones de dólares anuales en las reservas indias que, por cierto, tienen un 30% de los recursos de carbón, un 50%  de uranio y un 20% de petróleo y gas. En conjunto, las reservas indias tienen un valor de unos 1.5 trillones de dólares. Sin embargo, los nativos americanos son, permítanme el comentario, como los andaluces, los primeros de todo lo malo y los últimos de todo lo bueno. Ante esta realidad, la pregunta es obligada; ¿Por qué? La respuesta es simple: la falta de libertad económica.

Los indios no pueden vender sus tierras por aquello de- Indian land in trust- que hace que el gobierno federal tenga la titularidad de las mismas. De esta forma, ni los nativos pueden venderlas ni nadie puede adquirirlas. Además, cualquier actividad económica  en las reservas se enfrenta a una cantidad de burocracia, regulaciones y cargas impositivas que hace imposible la creación de empresas. Solo para la actividad minera se necesitan 59 pasos y pasar por el filtro de 4 agencias federales, lo que descorazona a cualquiera ya que la deseada autorización puede tardar años.

La solución pasa por finiquitar el Trust System- y conseguir apartar del camino de los nativos a tanto burócrata descerebrado. En otras palabras, libertad, libertad y más libertad económica para que estos pueblos tengan el mismo éxito empresarial que sus conciudadanos. En Málaga, que no somos nativos americanos pero observamos la reserva andaluza como Toro Sentado miraba al Séptimo de Caballería, hemos demostrado lo que se puede hacer cuando dejamos atrás el lastre de la Junta y sus camisas azules. Y es que comanches, apaches, cherokees o malacitanos queremos romper las cadenas y escapar de las reservas.

Sergio Calle Llorens