viernes, 22 de febrero de 2019

LA FINAL


El F.C Barcelona ha ganado la Copa del Rey tras remontarle al Madrid 17 puntos de desventaja. El Real, por su parte, se queja de la actuación arbitral- el chiste se cuenta sólo- y amenaza con abandonar la ACB.  Sí, el club al que si le aplicáramos el VAR de forma retroactiva haría que la visita a la sala de trofeos del Bernabéu durase apenas cinco minutos. El equipo que se reía de Morabanc Andorra con aquello de "era campo atrás" en otro partido de copa en el que, como casi siempre, los blancos fueron los beneficiados. El conjunto al que nacionalizaban a sus jugadores extranjeros con urgencia. La escuadra que hizo cambiar las reglas del deporte del baloncesto- véase Pedro Ferrándiz y la autocanasta contra el Ignis de Varese-  En fin, la repanocha.

Es evidente que existe una presión mediática para que los azulgranas y los merengues se enfrenten en las finales. La audiencia manda y, aunque a los aficionados de otros equipos nos duela, no es lo mismo un Joventut- Unicaja Málaga que el clásico entre los clásicos. En la NBA ocurre algo parecido. Miremos, por ejemplo, a todos los colegiados que más tiempo han arbitrado en la competición más importante del mundo. Pues son  los mismos cuyas  decisiones han permitido que las finales las jugaran las franquicias que más interés despertaban en el espectador. Por la misma razón, y aunque nadie lo cuente, el Tenerife fue perjudicado en su semifinal contra los blaugranas. Empero, en la final fue el Barcelona el que tuvo que soportar que le tangaran una falta antideportiva que hubiese finiquitado el partido, por mucho que rebuznen los Ronceros de turno.

El Real Madrid, en cualquier caso, abandonará la ACB, pero no ahora. Esperarán a hacerlo en compañía de otros clubes europeos para fundar la Superliga europea que, sin ningún género de dudas, reportará muchos más beneficios. Pero también existe la posibilidad de que los madridistas decidan echarse al monte teniendo en cuenta la radicalidad que les caracteriza.   Y más estando, como están, como una cabra. Personalmente espero que el odio que se tienen los dos grandes de nuestro deporte no los separe el amor que Florentino tiene por el dinero.

Sergio Calle Llorens