martes, 13 de enero de 2026

¡FEMINISMO DE PANCARTA Y SILENCIO ANTE LA HORCA!

 



Pintarse el pelo de morado no es feminismo. Organizar chocho charlas no es luchar contra el heteropatriarcado. En cambio, salir a la calle para combatir el criminal régimen de los ayatolás es, además de un acto heroico, una declaración de intenciones por parte de las mujeres persas contra la opresión islamista. Las del 11M no se juegan nada. Las iraníes se lo juegan todo.

Curiosamente, Irene Montero y sus iguales guardan un clamoroso silencio ante la guadaña islámica que se cierne sobre las cabezas de estas valientes. A mí me resulta profundamente emocionante verlas danzar con los cabellos al viento mientras Teherán es pasto de las llamas de la libertad. De hecho, ya queda menos para mandar a sus opresores al lugar del que nunca debieron salir, el infierno. Y cuando ocurra, que ya les digo yo que ocurrirá más pronto que tarde, las falsas feministas volverán a marchar por el lado equivocado de la historia. Como ahora, cuando claman contra unos supuestos abusos cometidos por Julio Iglesias, pero cierran el pico ante la barbarie de la república islamista de Irán.

Debe de ser duro interpretar todo el tiempo el papel de las malas en esta película. El caso es que lo clavan y ya apenas les queda, y a veces ni eso, el comodín de Francisco Franco, cuya muerte parece estar siempre fresca en su calendario.

En Venezuela no había presos políticos, clamaba Zapatero. El sistema electoral cubano era una maravilla. Irán era un ejemplo de democracia mientras llegaba dinero de allí, afirmaban algunos. Y al final la realidad ha vuelto a dejarlos retratados y, lo que es peor, desmentidos.

Otros que parecen vivir completamente desconectados de la realidad son los miembros de la prensa deportiva española. El domingo, tras haber perdido el Real Madrid la Supercopa de España contra el Barcelona, los plumillas mancharon las rotativas con titulares campanudos del estilo de “El Madrid es el campeón moral” o “Xabi Alonso sale reforzado y no peligra su puesto”. El problema es que el relato se cayó del caballo, en este caso del burro, y el donostiarra fue cesado tras otro partido infame de los blancos, sin posesión y a merced del máximo rival, pese a la calamitosa actuación del trío arbitral.

Llama poderosamente la atención que esta pandilla de pánfilos no acierte nunca. No hay ni uno solo que vea que, juegue donde juegue Mbappé, si el técnico es cesado por discrepancias con el galo y el otro gallo del corral, es decir, el jugador que puede hacerle sombra, no es renovado y se le invita a marcharse, algo huele mal.

Como vemos, esta gente vive en dimensiones paralelas en las que lo negro es blanco, Irene Montero sabe pensar y Florentino Pérez es un genio como director deportivo. Esperemos que algún día podamos cerrar los vasos comunicantes entre nuestro mundo y el suyo.

Porque al final la realidad siempre acaba entrando, aunque sea a patadas, en los salones donde se fabrican los relatos. Y cuando eso ocurre, no hay consigna, titular ni eslogan que pueda tapar el estruendo. Solo quedan los hechos, desnudos y brutales, señalando a quienes eligieron mirar hacia otro lado. La historia no absuelve a los cobardes, solo los enumera. Y a estos ya los tiene perfectamente fichados.

Sergio Calle Llorens

 


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