martes, 6 de octubre de 2026

¡PEDRO, EL MADRID Y LA VERDAD!

 

Cuando el Real Madrid compró la plaza del C. D. Tacón, Marca nos regaló una portada para la historia: «¡El fútbol femenino entra en otra dimensión!». Desde entonces, el F. C. Barcelona se ha enfrentado en 26 ocasiones al club de Florentino Pérez, con los siguientes resultados: 25 victorias para las azulgranas y una para las blancas —este único triunfo blanco, con escándalo arbitral incluido—, y 99 goles a favor para las culés y 12 para las capitalinas. A eso le llamo yo hacer un ridículo espantoso.

El último clásico, disputado en el Camp Nou, se ha saldado con un bochornoso 7 a 0 que ha provocado un boicot informativo al clásico femenino en Real Madrid TV. Por un día, los protestones blancos se han tenido que meter la lengua por el culete.

Y si en el fútbol las cifras terminan poniendo a cada uno en su sitio, en la política ocurre exactamente lo mismo: basta con echar un vistazo a la hemeroteca para comprobar que entre lo que Pedro Sánchez dice y lo que finalmente hace suele haber más distancia que entre el Real Madrid y el Barcelona.

Y es que Pedro ha tenido que convocar elecciones porque le tiraron abajo los decretos de vivienda y vio una oportunidad de que los suyos se manifestaran contra… la oposición. Unos decretos que ahora quiere colar por la puerta de atrás, a pesar de la ilegalidad señalada hasta por los letrados del Congreso.

El resumen, grosso modo, es este:

Pedro dijo que no pactaría con Bildu y pactó.

Pedro afirmó que no gobernaría con Podemos y gobernó con el chepas.

Pedro prometió que presentaría presupuestos para cumplir con la Constitución y la incumplió.

Pedro aseguró que lo de Ceuta estaba arreglado y se marchó de vacaciones, pero nada estaba solucionado.

Pedro dijo que su hermano era inocente, pero ha sido condenado.

Pedro puso la mano en el fuego por Ábalos y compañía, y están todos en la cárcel.

Pedro se tomó varios días de reflexión tras la imputación de su mujer —qué manía con los días de descanso— y la va a juzgar un jurado por delitos gravísimos.

Pedro confió en Zapatero y ya nadie duda de que va a ser el primer presidente español que entre en prisión. Al tiempo.

Pedro juró que toda la corrupción de su partido tenía su origen en una campaña de desinformación de la máquina del fango ultraderechista y, tras las elecciones de noviembre, su partido va a ser imputado por financiación ilegal.

Pedro miente más que habla y nos trata como si todos fuésemos Pablo Bujalance.

En conclusión: Pedro Sánchez no le dice una verdad ni al médico, y la historia le juzgará tan duramente como al idiota que crea las portadas del diario Marca. Al menos, el fútbol tiene el consuelo de que los resultados quedan escritos en el marcador.

Sergio Calle Llorens

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