sábado, 11 de marzo de 2017

¡APUNTEN Y FUEGO!

Al Barça, como decía Francisco de Quevedo, el tiempo se le resbalaba de las manos. Moría el partido y los azulgranas debían meter tres goles para no caer eliminados de la champions. Entonces apareció Neymar para echarse, y una vez más, el equipo a la espalda y colgar un balón en el área- tras marcar un golazo de falta y anotar una rigurosa pena máxima-  que mandó Sergi Roberto a la red  culminando una remontada histórica. De hecho, en ciento ochenta y seis ocasiones nadie había podido levantar cuatro goles de desventaja en una eliminatoria de la Copa de Europa. Una cifra- 186- que sumada hacen 15 que, como saben los maestros cabalistas, es el número que corresponde a Satán del que habla la Biblia. El Seth en su vertiente negativa para los egipcios. No había otra opción, por tanto, que blanquear al diablo y, lo lograron con grandes dosis de fe y sacrificio.

Para el más prestigioso diario deportivo italiano; “Il Barcelona diventa poesía” y, para los ingleses, no muy dados a destacar los logros de los españoles, “the greatest comeback ever”.  Solo los medios madrileños han puesto en duda la mayor y más épica remontada de la historia. El problema, como ya pueden imaginar, no es que la haya conseguido el máximo rival, sino que el equipo de sus amores, El Real Madrid, no ha sido capaz ni siquiera de remontar contra el 4 a 0 del Alcorcón. Y eso debe de doler muchísimo. Especialmente tras dar la barrila durante dos semanas de que las remontadas son solo cosa del Madrid, Raúl Blanco dixit.

Capítulo aparte merece Unai Emery; un técnico, ya de por sí de color blanco lechoso, cuya tonalidad cromática iba adquiriendo durante el partido la pigmentación de un cadáver. El vasco demostró una vez más que es un entrenador asustadizo cuyo trasero huele a pañal de recién nacido. La UEFA, en cambio, no es un episodio aparte, sino que hay que echarle de comer aparte. En esta ocasión, llegaron a darle un cero por ciento de posibilidades al Barcelona de remontar la eliminatoria. Tan seguro estaban que no pasarían los culés que le dieron el partido a un árbitro sin experiencia internacional. Acontecimiento que le vino tan grande como els collons de los de Luís Enrique. Curiosamente el asturiano había pronosticado en la víspera que le meterían media docena a los parisinos.

Al margen de natalicios, filias y fobias, no creo equivocarme al afirmar que el mundo vivió maravillado la proeza barcelonista. Una gesta que viene a recordarnos que nunca, jamás hemos de perder la fe cuando damos lo mejor de nosotros mismos porque el talento y el talante unidos obran milagros como el del pasado miércoles. El mundo, sencillamente, pertenece a los valientes que nunca dejan de creer. Cuestión de fe.

Visto lo  visto en el partido que diputaron el Barcelona Y el PSG llego a las siguientes conclusiones; la primera es que los hombres deberíamos siempre buscar mujeres que nos quieran como Messi quiere al Barça. La segunda es que hay que dar gracias por haber sido testigos de la mayor hazaña deportiva de la historia por más que duela en Madrid. La tercera es que Dios siempre bendice a los valientes.  A estas certezas tan solo hay que ponerle una banda sonora a la heroicidad y lo primero que me viene a la cabeza es un tema de la banda mod de los Elegantes;Apunten y fuego”. Y es que los blaugranas escucharon la señal y abrieron fuego sobre la capital.


Sergio Calle Llorens

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