miércoles, 3 de octubre de 2018

¡LA POSESIÓN!


Jugar la Liga Adelante es, a pesar de su rimbombante título, un paso atrás. Eso no resta felicidad a los malaguistas de todo el mundo, encantados de  ver al club de nuestros amores liderando la Segunda División que, para muchos, es la mejor del viejo continente. No obstante, al equipo que dirige Muñiz se le achaca que nunca domina la posesión de la pelota  lo que, bien mirado, es cierto. Incluso el Córdoba C.F- probablemente el peor equipo de la competición en estos momentos- controló ese apartado del juego pero terminó llevándose una goleada en su última visita a la Rosaleda.

 Los más jóvenes ya no se acordarán pero hubo  un tiempo, probablemente mucho más triste, en el que se jugaba al balompié con tres centrales- a uno de ellos le llamaban líbero-  dos carrileros y un medio defensivo.  Entonces llegó Johan Cruyff y lo cambió todo demostrando que el arte no está reñido con la eficacia. Su apuesta fue jugar con tres defensas, cuatro centrocampistas y dos extremos muy abiertos.  Era, y creo que todavía lo sigue siendo, el modelo Barça que luego perfeccionó Guardiola y que para muchos, entre los que me incluyo, debe ser la única salida en tiempos de crisis. Aquel modelo, la envidia de todo el planeta futbolístico,  hizo campeonar a la selección española y al F.C Barcelona. La roja fue la primera en encadenar de una misma tacada, y por este orden,  Eurocopa, Mundial, Eurocopa. Y el Barça es el único club del mundo que ha ganado dos tripletes en la historia.

Para un aficionado al deporte rey no totalmente cretinizado por la prensa de la Capital del Reino, la posesión es crucial para ganar partidos. Pero no entienden que el rondo es la biblia del juego de posesión cuyo objetivo  es el de descolocar al rival para cansarlo y meterle, indefectiblemente, más goles. Dicho de otra manera, de nada sirve tener la pelota todo el tiempo en tu propio campo, o echar  balones atrás constantemente como si fueras el mediocre Real Jaén.

 El Málaga C.F también sueña con la posesión como McArthur con las Filipinas pero, faltaría más, el sueño se hace realidad en campo contrario para hacer daño a los rivales y ganar los partidos.  Los blanquiazules funcionan como un reloj suizo en el que cambian las piezas pero no el mecanismo letal de disponer del esférico en el espacio justo. Como el norteamericano  desembarcando en Leyte, los malaguistas también volveremos a pisar la “tierra prometida” bajo el mando del Capitán Muñiz. Su apuesta es la correcta. 

La posesión mal entendida me recuerda aquella frase de Moliére: “¿Qué verdad es esta, que encierran estas montañas y se convierten en mentira en el mundo exterior?” Y es que es una patraña que el dominio constante de la pelota lleve a la victoria. Una obsesión que tiene un peso de gravitación sentimental por un pretérito lleno de gloria.  Todos estos contadores de nubes deberían dejar paso a un análisis más profundo del juego. Tal vez así entenderían que la posesión eficaz de la pelota es la llave que abre todas las puertas rivales.  Y en acabando este artículo me percato de que muchos comienzan a cerrarme las suyas por los que aquí les dejo escrito.  Después de todo, el fútbol va, como todo lo demás, de tener la posesión de la verdad que es un balón al que todos queremos dominar.

Sergio Calle Llorens



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