domingo, 22 de agosto de 2021

¡LA ÚLTIMA NOCHE DE JOSÉ ANTONIO!


 

Todo el mundo sabe que va a morir, pero muy pocos conocen el momento exacto.  José Antonio Primo de Rivera si lo sabía. Lejos de mostrar pesar, se abrazó al presidente del tribunal que le condenó a ser fusilado. No sólo eso, sino que le dijo que sentía “el mal rato” que acababa de pasar por culpa suya. Eduardo Iglesias Portal nunca olvidó ese momento. Quedaba esperar el fusilamiento en su celda de la cárcel de Alicante adonde había llegado acusado de tenencia ilícita de armas. Sin embargo, en su maleta apareció, tras su muerte, el permiso de la misma. El fundador de Falange española no podía saberlo, pero su sentencia venía dictada por orden del mismísimo Stalin a Largo Caballero. 

Me he imaginado muchas veces esa última madrugada en la que José Antonio aguadaba lo inevitable: “Help me to die brave” le había dicho a su hermano en inglés para que los guardias no oliesen su miedo. Tal vez recordó aquella terrible noche en el Parador de Gredos en la que el amor de su vida, Pilar Azlor de Aragón y Guillama, la bella mujer que se acababa de casar con Mariano Urzáiz, apareció para destrozarle el corazón por segunda vez. El líder político dudó unos instantes antes de cruzar el hall y dar la enhorabuena a la pareja. Luego siguió conversando con sus camaradas, pero oía y no escuchaba. Su mente volvía una y otra vez a los años en los que la amó hasta que el padre de ella puso fin a la relación. Después de todo había sido Miguel Primo de Rivera el causante de la caída de su amado rey. Un doloroso e imperdonable recuerdo en la mente del monárquico.  

Sí probablemente José Antonio recordó aquella fatídica madrugada en la que no paró de deambular por la habitación del hotel imaginando como los dedos de otro hombre recorrían los pliegues del cuerpo de su amada. Sus amigos oían sus pasos, su continuo abrir y cerrar de la terraza, tal vez mirando la negritud de la noche con lágrimas en los ojos. Y mientras moría de dolor imaginándola yaciendo en el lecho con su esposo, otra de sus enamoradas, Elizabeth Bibesco- hija del primer ministro británico Asquith, trataba de salvarle la vida usando los contactos de su marido, el embajador de Rumania. Todo fue en vano.

Seguramente la vida de José Antonio habría sido diferente de haberse casado con Pilar Azlor. Con ella no habría entrado en política, ni tampoco habría habido intentos fútiles de reivindicar la figura de su padre. Así que el líder falangista terminó de redactar su testamento en el que dejaba la posteridad aquello de: “Ojalá fuese la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles”. Y cuando dejo la pluma, su mente volvió a aquel dichoso tiempo en el que tenía un despacho en el entresuelo de la calle Los Madrazo en Madrid, muy cerca del teatro Apolo. Una época en la que tardaba cinco minutos caminando hasta la puerta del Palacio de Villahermosa, donde esperaba su enamorada en los días en los que su padre estaba fuera de la capital, pues de lo contrario, quedaban en el Prado para ir subiendo juntos hasta el parque del Retiro.

Y tras el viaje en el tiempo, José Antonio pudo darse cuenta de que sólo se ama de verdad una vez en la vida, sin ambages y con toda la pasión que un hombre puede sentir por la mujer que te ha robado el alma. Esa que él estaba a punto de entregar al Altísimo aquel fatídico día en el que recibió ochenta disparos a menos de tres metros de distancia. Una carnicería en toda regla. Pero antes de ser doblegado por las balas, soñó a Pilar conduciendo con su preciosa sonrisa y su piel de porcelana con el viento acariciándole el rostro. Tal vez supo entonces que un hombre muere dos veces; la primera cuando pierdes al amor de tu vida y la segunda cuando se cierra definitivamente el telón de esta función a la que llamamos existencia.

 Tras su asesinato, Elizabeth Bibesco le dedicó su último libro, the romantic, con estas bellas palabras: “te prometí el libro antes de que empezara. Es tuyo ahora que está terminado. Los que amamos mueren para nosotros sólo cuando morimos”. Ella no dejó de quererle hasta su muerte en 1945 a los 48 años. Puede ser que incluso su amor, como el de José Antonio por Doña Pilar, siga vivo en alguna parte del universo. El querer, después de todo, nos sobrevive.

Sergio Calle Llorens



viernes, 20 de agosto de 2021

¡MI PRIMER AMOR!

 


Me hubiese gustado componerle una canción. Cabalgar eternamente las olas subido a sus caderas femeninas y romper juntos las olas antes de que me rompiera el corazón. Perderme con ella en la marejada sin dejar la pista clave, esa que me señala como majara. Pagar el precio por tocar su piel, subirme después a un escenario y cantarle mi tonada.  Llevarla al paraíso un segundo antes de que me bajara al infierno, y los humos. Salvarla del dolor del desamor que llevaba escrito en sus pecas. Darle de beber a cambio de devolverme la cordura.

Lamentándose están todavía las cuerdas de esa guitarra, instrumento musical que es un testigo de cargo de la breve historia de amor que nunca cruzó el umbral de aquella maldita iglesia, ni falta que le hacía. 

Sí, me hubiera gustado que me amase, pero ella me condenó al olvido y yo le pagaría con mi soledad. Claro que me hubiese gustado, aunque, bien pensado, yo me eché en los brazos de otras mujeres al tiempo que soñaba proyectos literarios mientras ella decía; ¿Y a mí que me importa Josep Pla, yo me voy a casar con él?

Fin

Sergio Calle Llorens

 


miércoles, 18 de agosto de 2021

¡WINSTON Y LA BEBIDA!

 


Winston Churchill empinaba el codo más de lo razonable. Bebía champán, brandy y scotch tanto en el almuerzo como en la cena.  Ni siquiera en aquellos años oscuros en los que Gran Bretaña se enfrentaba en solitario a la maquinaria de guerra nazi, el premier británico renunció a la bebida. Incluso llegó a declarar que le parecía una tontería dejar el alcohol sólo porque el rey, Jorge V había renunciado a los licores.  Después de todo, cada uno se suicida como quiere. 

El terrible hombre del ridículo bigote, también conocido como Adolfo, era completamente abstemio.  El resultado es que el inglés ganó la guerra con ayuda de la bebida- también de los Estados Unidos-  y el tonto de Hitler perdió. Creo que esta anécdota histórica nos debería hacer reflexionar sobre la idoneidad de la abstinencia. De hecho, yo he conocido borrachos que aportaban soluciones a cada problema, y a monstruos cuyos labios jamás saborearon una gota de vino.  A mí me gusta mucho beber alcohol. Tomar un vermut malagueño en la Odisea. Degustar una rubia contemplando la bahía malagueña. Recrearme la vista mientras disfruto de un mojito en el barrio marinero de Pedregalejo. La canción báquica de Espronceda es el himno perfecto y la bandera libertaria toma la forma del logo de la Cerveza Victoria. Beber es un arte que necesita dedicación exclusiva como nos advertía Manuel Alcántara.

El mundo necesita a más tipos como Churchill y a menos personas como Chamberlain. Hombres que beben lo que haga falta para que los efluvios del alcohol les guíen por el peligroso desfiladero de la vida. Especialmente en esta sociedad dominada por idiotas que organizan chochocharlas y talleres feministas para enfrentarse a la amenaza talibán.  Estar borracho no es tan malo porque, como le dijo el Premier británico a Lady Astor, se te pasa, pero ella seguiría siendo fea por la mañana.  Hitler no bebía y los islamistas tampoco. 

 Churchill, bebedor empedernido, nos dejó frases para la posteridad. Como esa que decía que la diferencia entre los hombres y los animales es que estos últimos nunca permitirían que el más inútil de la manada los lidere.  Lo que nos viene a recordar que Pedro Sánchez o Zapatero en una manada de lobos hubiesen durado menos que un perro en China. Como mi gratitud es infinita, levantó una cerveza bien fría en honor de Winston en esta noche mediterránea en la que he liberado mi alma con la ayuda de un Moscatel

Sergio Calle Llorens


lunes, 16 de agosto de 2021

¡EL PALO!

 



Las gaviotas se han detenido en la arena esperando alguna señal secreta que venga del mar. Están junto a un montículo donde se encuentran unas barras de madera con unas cuerdas que hacen de barrera en la playa. Calculo, a ojo de buen mediterráneo, que el velero que sale de puerto de El Candado tiene una eslora de 26 metros. La embarcación navega en dirección a poniente antes de que el cielo se cubra de estrellas. Desde la playa de el Dedo se atisba, además de las coquetas embarcaciones, un horizonte encarnado tras el cual se perfilan las costas de África. El sol, por su parte, pide su ingreso voluntario en la mar. Poco a poco el disco amarillo emite su alargada sombra anaranjada y sólo por encima del astro quedan unas pequeñas nubes en forma de puro. Decido capturar en mi memoria la lindeza de esta estampa que queda ante mis ojos. Buscando el adjetivo perfecto me pierdo definitivamente.

Mi ambición de escritor siempre se topa con mi torpeza. Como no salgo del embrollo literario y, además, mis escritos tienen algo de partisano, degusto un caldo de pintarroja.  Este manjar me ayuda a recobrarme del mal rato. Un caldito que, por cierto, se suele servir en todas las localidades marinas de Málaga. Antaño se preparaba con una base de ajo, almendra, pan y almejas. La pintarroja, para no iniciados, es un tiburón que señorea por el Mar de Alborán. Un plato que sólo comían los marineros y pescadores de la barriada malagueña de El Palo. Después de la pintarroja acometo una buena copa de vino blanco que acompaño de una lubina ejemplar y todo, en el restaurante El Tintero donde un músico interpreta un solo de violín en medio de la quietud de las jábegas varadas en la playa. En este restaurante tan popular suele haber subasta de platos y, gentes de todo el mundo acuden a ponerse morado de pescaíto malagueño. Pero yo siempre vengo en las noches entre semana en las que lo más ruidoso a lo que uno se enfrenta es el movimiento de los veleros volviendo al Puerto de el Candado. Sí, el velero sigue su camino y yo sigo con lo mío.

Sergio Calle Llorens

 

 


viernes, 13 de agosto de 2021

¡ EL PAÍS DE LEOPOLDO II!

 


Bélgica ha mejorado mucho en los últimos años. De hecho, ha pasado de exponer a familias africanas en pequeñas jaulas de bambú en zoológicos en la exposición universal de Bruselas en 1958, a enseñar a Puigdemont en una casa de Waterloo. Los primeros compartían barrotes con los monos, mientras el segundo vive en una jaula de oro a la que algunos transeúntes no dudan en echarle cacahuetes cuando pasean junto a sus jardines. El país de Leopoldo II, el rey que cometió las peores atrocidades de la historia de la humanidad en el Congo, siempre ha tenido querencia por el exotismo.

 Curiosamente a los belgas les escandalizó que su monarca no se llevase bien con sus hijas, o su gran apetito sexual que incluía a chicas menores de edad y vírgenes, pero no hubo ningún reproche a los millones de africanos asesinados en nombre del progreso. Incluso hoy, los belgas siguen sin aceptar la quema de pueblos enteros, las mutilaciones de miles de personas que no podían seguir trabajando, o las personas azotadas con un látigo hecho con piel de hipopótamo. Un instrumento de tortura que era conocido como chicotte en el Congo.

 La historia belga, como ven, se escribe con sangre por culpa de la codicia de un tipo al que algunos  de sus contemporáneos apodaron “Satán”.  Sólo el tiempo y las fotografías realizadas por misioneros y viajeros sacaron al mundo del engaño del estado libre del Congo. Un embuste que Leopoldo II hizo creer al mundo usando mucha propaganda para que pasaran por alto sus crímenes. Una vez descubierto el pastel, el rey hizo que el Estado belga le comprase sus dominios en África. Fue un negocio perfecto ya que cedió sus derechos por cincuenta millones de francos de la época. Dinero que invirtió en comprar propiedades en la Riviera francesa. Allí pudo disfrutar con su amante, Blanche Zélie Josephine Delacroix, aflautadora de miembros desde su más tierna juventud, gastando el dinero que le llegaba de la explotación del caucho del Congo.

Sin embargo, los belgas no tuvieron suficiente con la muerte de diez millones de africanos, sino que una vez el país africano accedió a la independencia, volvieron a la carga cuando Patrice Lumumba fue designado primer ministro tras ganar las primeras elecciones en ese desgraciado país.  Y es que los belgas querían seguir controlando la riqueza minera de su antigua colonia. Para lograrlo montaron un guirigay apoyando la escisión de Katanga y Kasai del sur, donde había una nutrida colonia de ciudadanos belgas, apoyando gobiernos títeres en dichos territorios. El pobre de Lumumba solicitó ayuda a los norteamericanos que, lejos de dar una respuesta positiva, organizaron un golpe de estado junto a los servicios secretos de Bélgica para derrocarle. El plan terminó con el fusilamiento de Lumumba y la toma del poder por parte de Kusabutu. Años después los partidarios del primero quisieron tomarse la revancha, apoderándose del norte del país. Tras ser nombrado primer ministro Moise Tshombe , hombre prooccidental, Estados Unidos y Bélgica apoyaron al gobierno central con armamento y un ejército de mercenarios. La última bala de los rebeldes fue el secuestro de ciudadanos occidentales que fueron liberados por paracaidistas belgas el 24 de noviembre de 1964. Finalmente llegaron los asesinatos de más ciudadanos congoleños y la dictadura de Mobutu.

Con todo lo expuesto se puede llegar a varias conclusiones: la primera es que Leopoldo II era un supremacista blanco y un asesino de masas sólo superado en número de muertos por tipos como Stalin o Pol Pot. La segunda es que Bélgica sigue explotando ese país africano como muchas otras empresas occidentales. La tercera es que mientras los belgas, que siguen sin retirar las estatuas del asesino sanguinario de su rey, van dando lecciones de humanidad al resto del mundo. Otrora  protegiendo a terroristas  sanguinarios etarras y en la actualidad acogiendo a fugados de la justicia española. Todo en nombre de la civilización.

No creo que haya que retirar esas estatuas porque son un buen recordatorio de que Bélgica es el mal personificado.

Sergio Calle Llorens

 

 

 


martes, 10 de agosto de 2021

¡LA WEB MÁS TRISTE DEL MUNDO!

 


Entrar en la web más triste del mundo me produce una gran desazón, pero al mismo tiempo me fascina que lo que tendría que basarse en el amor por una tierra, logre ser tan deprimente. No es sólo la cara de oriundo panoli de su creador, sino la paupérrima forma de expresarse. En realidad, no he podido pasar ni dos segundos leyendo los infumables reportajes escritos por el espeluznante personaje. Artículos sin alma de un ánima corrompida. No hace falta ser licenciado en óptica para detectar al cretino petulante cuyas composiciones debería meter en la cuenta del banco para que con los años me dejen algún interés. Pero su sitio es el contenedor donde tiramos las infumables películas de Eduardo Casanova. Porque no hay nada peor que un tonto motivado, especialmente por dinero.

Entrar en la web más triste del mundo provoca insomnio y hasta vómitos. Pero es salir de ella y el mundo se convierte en un lugar repleto de muchachas alegres con miradas arrebatadoras. Alejarme del cabeza de chorlito es abandonar el infierno. Cambiar el tórrido verano del Guadalquivir por la dulzura exquisita del Mediterráneo.

En síntesis, basta que este pánfilo recomiende un producto para que un servidor acuda a la competencia o reserve noche en el hotel D´Anglaterre de Copenhague. Cualquier excusa es buena para celebrar la vida y huir del enterrador cuyas hazañas se contarán en las memorias de un pavitonto sin corazón. El que no conozca a este majadero, que lo compre, pero luego no quiero reclamaciones.

¡Quedan advertidos!

Sergio Calle Llorens

 

 


jueves, 5 de agosto de 2021

¡MALAGUEÑIZAR ANDALUCÍA!

 



La taifa del sur ha pasado de estar en bancarrota a tener superávit en la época del coronavirus. La autonomía sureña también ha pasado de ser la reina en desempleo a liderar la bajada del paro. Lo curioso es que el triunfo viene de la mano de dos políticos malagueños que no tienen ningún talento conocido, pero que beben de las fuentes del comercio.  Y con eso basta.

Como ven, Málaga era, es y será la solución al esperpento andaluz.  Sí, Málaga, la segunda ciudad industrial de España en el siglo XIX ha sido, para pasmo del respetable, la segunda provincia en la que más baja el desempleo de todo el país. Además, las cotizaciones a la seguridad social han crecido en más de trece mil en tierras malagueñas mientras Sevilla registra un menos novecientos.

Es evidente que la capital de la Costa del Sol es una historia de éxito porque mezcla el liberalismo económico con la forma de trabajar de la burguesía malagueña arribada desde todos los rincones de nuestro continente. Gentes que no tienen nada que ver con la mentalidad andaluza de la subvención y el mamoneo.  Porque el talento y el trabajo bien hecho constituyen las mejores herramientas para marcar diferencias, hay que malagueñizar Andalucía. Y es que esta tierra mediterránea es la partícula de Dios, el polvo de estrellas que habrán de seguir los andaluces si quieren escapar de la miseria del socialismo.

Malagueñizar la taifa, más que a algunos le duela, significa abandonar al Facuo, las agencias de colocación de amiguetes donde se gastaba más dinero en sueldos que en inversiones.

 Malagueñizar Andalucía supone renunciar al papanatismo  de Blas Infante y su funesto andalucismo. 

Malagueñizar el sur implica arrojar a la hoguera las políticas del gasto desmedido y arrojarse en los brazos de los gestores malacitanos. Las Marías Gámez de turno se han de acabar.

 Hay que pensar bien que consiste, aunque no lo sepan, en conocer la verdad o en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ella. Y la verdad es que Málaga es la solución para liberar a Andalucía de sí misma.

Sergio Calle Llorens


lunes, 2 de agosto de 2021

¡MISTERIOS DE JESÚS|

 


Hay misterios de la vida de Jesús que me siguen fascinando.  El primero de ellos tiene que ver con su nombre.  Para hablar del mismo he de centrarme en aspectos históricos ya que de fe yo sé poca cosa. Basándome en ellos, puedo afirmar que Nazareno no significaba al principio hombre de Nazaret, sino Jesús el Nazir, el santo, el hijo de Dios. Fue posteriormente en el ámbito griego donde comenzaron a llamarle Jesús de Nazaret. Como este nombre iba unido al siervo de Yahvé y pronto en ambiente heleno se le llamó “Kyrios”, señor.  La denominación nazir/santo/siervo que fue reemplazado por señor.  En resumen, con el tiempo, cuando la iglesia se hizo más grecorromana, la denominación griega  fue la que se impuso, que no era la habitual en la vida de nuestro personaje.

Otro misterio que siempre me ha cautivado es la conciencia mesiánica que le atribuye a Jesús la comunidad cristiana.  Y es que el hijo de María jamás mencionó en vida que la tuviera. La pregunta, por tanto, es obligada; ¿A que venía ese prolongado silencio? Habría que explicar que Jesús habría fracasado, como otros antes que él, en su misión como mesías redentor muriendo en la cruz. Los evangelistas inventaron la solución: Jesús prohibía a sus discípulos decir que era el mesías. Estamos ante lo que se conoce como el secreto mesiánico. Es justo afirmar que este agente mesiánico divino no tenía nada que ver como el que esperaban, y todavía esperan, los judíos, ya que el de Jesús era de otra clase que incluía el sufrimiento y la muerte como redención en pro de los pecados de toda la humanidad.  Jesús habría mantenido en secreto su misión que sólo habría de revelarse tras su muerte y resurrección. Llegado a este punto, este humilde investigador no puede añadir nada más porque nos movemos en el resbaladizo terreno de la leyenda y no de la historia. Y yo no puedo ir más allá.

¡Que cada cual saque sus propias conclusiones!

Sergio Calle Llorens

 


¡AQUÍ NO LA CHUPA NADIE!

 



El éxito de cincuenta sobras de Grey tiene que ver con la  aburridísima vida que llevan millones de mujeres en todo el mundo:

-         No les comen el coño.

-         No les comen el coño

-         No les comen el coño

-         Quedan con uno para que se lo coma. No tiene ni puta idea.

-         Mueren.

Por eso no dudan cuando aparece un guaperas millonario, aunque sea en el plano literario. Sencillamente se dejarían hacer todo tipo de “guarradas”, prácticas sadomasoquistas incluidas en hoteles de Paris, Londres, la costa azul y Nueva York. Cualquier cosa con tal de escapar de la rutina que sufren en compañía del príncipe azul que se convirtió en rana. También aplauden al atractivo Grey aquellas que fueron abandonadas por sus cuchicuchis. Estas lectoras, tras apuntarse a clases de pilates, yoga, meditación, baile y taichi, abren la mente y hasta el culo, aunque el sujeto gaste una pistola del calibre veintidós. Porque Badoo vale para escaparse un rato, pero no para huir de ellas mismas todo el tiempo.  De lo que no podrán escapar es de la autoría femenina de la obra. De haber sido un hombre el escritor, ya habría tenido que pedir asilo en alguna galaxia lejana por machista y cosificador de mujeres. De vergüenza ajena.

Las ventas millonarias de la novela Crepúsculo se explican por los cientos de miles de adolescentes de todo el mundo que se sienten identificadas con la sosísima protagonista. Una muchacha de padres separados y cuerpo cambiante de quien se enamora el vampiro más guapo de la historia. El problema es que Edward Cullen, así se llama el chupasangre, tampoco le come el coño a Bella Swan.  El caso es que el espectro es tan bueno que se niega a alimentarse de la sangre de otros seres humanos. Como ven aquí no la chupa nadie. Personalmente he de reconocer que no pude terminar Twilight. Imagino que tras leer el Drácula de Bran Stoker, todas las novelas vampíricas no me parecen gran cosa.  Lo que sí es grandioso es que el editor de mi novela el Guardián del cementerio siga sin pagarme los derechos de autor correspondientes al año 2020.  Argumenta haber tenido un año muy malo. En fin, que a algunas no se lo comen nunca y a otros nos chupan a diario la sangre que es la tinta con la que escribimos.

Sergio Calle Llorens

domingo, 1 de agosto de 2021

¡EL TIMO AUTONÓMICO!

 



Los hombres de cortas luces y pocos escrúpulos se han tragado la gran mentira de la España autonómica que es un secreto restringido. Un sistema por el cual el gobierno le tuerce el brazo a la justicia y ésta se lo rompe a los ciudadanos incautos cumpliendo los deseos de los virreyes autonómicos. Y esto ocurre en un país como España donde los secretos más graves tardan poco en circular alegremente por la calle. Pero nadie se da por aludido hasta que tienen que enfrentarse a la realidad de un sistema judicial corrompido hasta las trancas.  Por eso un toque de queda es legal o ilegal dependiendo de los estandartes políticos que señoreen en cada taifa.

Imagino que todavía existen pepitas de oro entre la escoria que, muchos años después de su creación, aún conservan su brillo luchando contra esta aberración política. No obstante, la verdad ha sido emborronada, destruida y mutilada para que el ciudadano medio desconozca que el sistema español sólo se puede pagar esquilmando al contribuyente. Unos lo llaman socialismo, otros simplemente un timo. El resultado es mortal ut plurimum. Las sombras que se desvanecen con el paso del tiempo pueden ver a la luz del día las desnudeces de un Estado autonómico que ocultan los pasquines volanderos.

Igual que una mujer veinteañera no deja nunca pasar un buen empalme, un político siempre se conecta al enchufe más cercano. Ahí tienen el caso de Susana Díaz, que tras ser denostada en la taifa del sur, ha sido elegido senadora, mientras su sustituto ha encontrado acomodo en el ayuntamiento de San Fernando en la agenda 2030, y sólo dos días después de dejar el senado español.  Piense en ello cada vez que vaya usted a trabajar por la mañana. Reflexione cuando le frían a impuestos porque el gran timo autonómico se nutre de su sangre para que estas sanguijuelas sigan chupando.

En realidad, todo se reduce a esto; mal sistema, mal Estado y la mala leche que me entra al comprobar que la mayoría sigue sin enterarse del latrocinio institucionalizado que supone la España de las autonomías.

Sergio Calle Llorens

domingo, 25 de julio de 2021

¡PASEO ECOLÓGICO!

 



El Paseo ecológico de los Rubios es ideal para poner un paso y después otro. Una extensión de tres kilómetros que se une a los otros paseos del municipio. Este lugar es un espacio verde que le da la mano al Parque de la Serrezuela. Aquí los paseantes encontramos nuevas maneras de explorar el municipio al tiempo que contemplamos unas playas cubiertas de arena blanquita, o de verde intenso por la cantidad de plantas endémicas que reinan sin mucho esfuerzo. El que viene a disfrutar de estas vistas debe respetar unas básicas normas si no quiere tener un encuentro desagradable con aquellos que aspiramos a que este enclave natural no pierda ni un ápice de su encanto. El Paseo, por cierto, carece de cemento y la naturaleza señorea o, al menos, hasta que llegaron los dueños de los perritos que se creen en el derecho de pasear a sus canes por estas orillas pese a la prohibición expresa contraria a esta práctica. El otro día, sin ir más lejos, aproveché el paseo para refrescarme en las aguas del Mediterráneo cuando una bella señorita llegó con un perrito. Le comenté que en el Rincón de la Victoria hay una playa acondicionada para ese tipo de animales pero que en la Playa de los Rubios está, como acampar, terminantemente prohibido.

 Desgraciadamente, la mujer no hizo caso de mis indicaciones y siguió lanzando la pelotita al chucho que, entre captura y captura, tuvo tiempo de orinarse en las cercanías de mi toalla. De nada importaron mis quejas, ni mis ruegos desesperados para respetar la normativa ciudadana que alude a los dichosos perritos. La muchacha se mostró inflexible alegando que hay animales de cuatro patas que son más sucios que los de dos. Un argumento incontestable, pero qué de llevarlo a la práctica en todas las situaciones, yo podría llevar a mi mascota, pese a la prohibición a no ser que fuese un perro lazarillo, a darle un paseo en autobús o a la biblioteca para que me hiciera compañía en mis ratos de lectura.  

Esto de igualar a perros con seres humanos está de moda por lo que huelga decir que, aunque no pare de quejarme, terminé yo mismo lanzando la pelotita al agua para que Lucía, que así se hacía llamar al setter, se alejase de mis dominios.  Un completo desastre que me amargó un poco el paseo y el baño matutino. El lector se estará preguntando por la razón por la que no llamé a la policía para denunciar la infracción. La respuesta es simple; durante la discusión me di cuenta, básicamente por la espuma que echaba por la boca al ladrar, que la dueña de Lucía no había sido vacunada de la rabia.

¡Ladran, luego nos jodemos!

Sergio Calle Llorens


miércoles, 21 de julio de 2021

¡ACOJONADOS!

 



Por primera vez en la historia de occidente ciudadanos, que comparten la misma unidad espacio temporal, viven en épocas distintas. A un lado se encuentran los que han rescatado del calabozo del olvido los felices años veinte con sus bacanales y sus orgías. Al otro lado están los anormales que tienen tanto miedo al coronavirus que evitan cualquier contacto con amigos y conocidos. Este segundo grupo vive en alerta permanente a pesar de haber recibido las dos dosis de la vacuna. Es la gente que se cambia de acera cuando te ve venir. El grupo que lleva la mascarilla puesta hasta en la ducha. La pandilla infeliz que se lava las manos cada vez que un familiar se la casca a miles de kilómetros de distancia. Y es que cualquier precaución es poca y ya, si eso, volverá a retomar las relaciones sociales a finales de la década.  A los del espíritu atormentado se les cambia el rostro cuando oyen la noticia del fallecimiento de alguien cercano y se torturan preguntándose la causa del óbito del finado: ¿Fumaba mucho? ¿Bebía más de la cuenta? ¿Era espectador habitual de Canal Sur?

Si el buen pensador procura ver en los objetos todo lo que hay, pero no más de lo que hay, podría decirse que estos gurruminos no piensan correctamente porque no quieren ver que los cementerios están llenos de hombres que se creían imprescindibles, y los consejos de ministros se nutren de políticos de los que podríamos prescindir sin ningún esfuerzo. Individuos que pensaban que serían eternos y ya ven como al final todos terminamos criando malvas. A esta caterva de acojonados quiero recordarle, porque es mi deber, que el miedo a la muerte no les evitará la visita de la parca, pero si de que vivan intensamente. Y porque no son los años de tu vida sino la vida en tus años, ya saben, si me necesitan, podrán encontrarme en los bares.

Sergio Calle Llorens


miércoles, 14 de julio de 2021

¡OPERACIÓN MAQUILLAJE!

 



La operación maquillaje es aquella que permite que el pueblo español desconozca que el estado autonómico es insostenible. En el colmo del cinismo los creadores de este engendro se atrevieron a difundir el bulo de la Andalucía política o de la Cantabria región. Ni siquiera les tembló el pulso para crear la autonomía murciana cuyo territorio estaba vinculado a la provincia de Albacete. La procelosa pintura viene a esconder lo sucedido y en medio de la barahúnda un silencio atronador.  El resultado es el siguiente; estamos en quiebra técnica y el antiguo reino de León pinta lo mismo en el panorama nacional que el cabildo de Lanzarote. Ni siquiera Cataluña, infierno fiscal en la tierra, se salva del espantoso ridículo de tener menos relevancia internacional que la comuna danesa de Skanderborg.

La historia no absolverá a nadie porque estamos en la más espantosa de las ruinas. Lo que viene a demostrar que las crónicas también las escriben los asesinos de la esperanza de tener un futuro mejor. Seamos claros; hay que pagar diecisiete parlamentos autonómicos a costa de las pensiones, y una gran mayoría de ciudadanos no podrá nunca tener una casa propia.  Desgraciadamente los periodistas de la falsificación y los cátedros ignorantes, pero próximos al poder, seguirán mintiendo en sus columnas de opinión. Después de todo, los embusteros profesionales están subordinados a la paguita y se sostienen con impertinencia saducea. Seguirán los homenajes folcloristas  porque casi nadie se atreve a contar la verdad.

La mentira de la España autonómica no es más que literatura para hacer digerir el cuento de los poderosos que controlan la justicia, los medios de comunicación y hasta sus pensamientos. Habría que mostrar a nuestros escolares los dos elementos principales para construir un país próspero: lo que no hay que hacer nunca y lo que hay que hacer siempre. Que el cielo castigue a los responsables de este desvarío patrio.

Sergio Calle Llorens


lunes, 12 de julio de 2021

¡PLAYAS DE ESTEPONA!

 



He escrito en alguna ocasión, y algunos se han llevado las manos a la cabeza por ello, que mi máxima aspiración vital es coleccionar paisajes marinos. Como la memoria tiene casi tantos límites como las tarjetas que uso para mi cámara digital, me hago acompañar por un cuaderno, que no es de campo sino de playa, para plasmar las tonalidades cromáticas que cabalgan en estas olas mágicas.

 Hoy mis piernas me han traído a las orillas de Estepona; bella localidad situada en el extremo occidental de la región malagueña. Una de mis playas favoritas es la de Bahía Dorada. Un enclave ideal para los amantes de la cromatología porque las aguas aquí pasan, y sin advertencia alguna, del azul suave al verde y del verde al azul más índigo. En estas aguas, hay muchas clases de olas, pero hay unas ondulaciones intercambiables, los deportes acuáticos que, según la época, van del submarinismo a las ruidosas motos que van dando saltos cuan si fueran delfines. Por eso siempre llego a esta playa a primera hora, y es que las compañías molestas me impiden la concentración a la hora de entablar una conversación desigual con ese superior que es el mar. En realidad, más que un diálogo es un monólogo en el que el Mediterráneo habla y un servidor escucha. Y tanto me concentro en sus palabras que, sin saber muy bien cómo, he arribado a la playa contigua; la de Arroyo Vaquero que, a su vez, está unida a la Playa de Costa Natura y a Playa de Guadalobón. Es una playa tranquila de arena dorada y fina cuyo encanto se agiganta por la presencia de la torre vigía que luce altanera. Piedras que conservan la tenacidad de unas gentes en la lucha contra sus enemigos. Y hablando de enemigos, la Playa de Arroyo Vaquero ha sido galardonada, como muchas otras de la Costa del Sol, con la bandera azul. Prueba de que los de la bandera verde y blanca no han podido ensuciarla este año con sus tejemanejes administrativos.

La Playa del Cristo conforma una cala de pequeñas dimensiones de un azul dulcísimo. Setecientos metros bañados por aguas limpias y protegidos por un espigón y por las extensas arboledas.  En esta calita los niños de la localidad encuentran estupendas zonas de juego mientras sus padres se turnan en la vigilancia. Ellos alternando la lectura del periódico, también conocido como el mentiroso, con el seguimiento ocular de los movimientos de los pequeños. Ellas, cuan pulpos, con tres patas para untar las manos o con cuatro ojos para el control de los infantes. El resto de las patas las usan para preparar bocadillos, recoger las palas con las que los pequeños construyen castillos en la arena y para miles de otras cosas. Y con tanta pata realizando cosas, al final es obvio que terminen metiéndola. Los días de playa en pareja y con hijos pueden ser la antesala del divorcio.

Quiero pasar de puntillas por la Playa de la Rada porque en ella se concentra gran cantidad de bañistas lo que provoca, además de algunos sustos para los socorristas que tienen que arriesgar su vida para que la cosa no pase a mayores, que muchos nos alejemos rápidamente de ella. Hoy, en cambio, me quedo absorto oyendo la discusión entre un bañista de campo y un socorrista- la playa cuenta con el mayor dispositivo de seguridad de toda la parte occidental de Málaga- y es que el primero le afea que el otro día estuvo a punto de ahogarse y que el mozo, a pesar de que está obligado a tirarse al mar a salvarlo, se quedó en la orilla sin hacer nada. El muchacho esbozó una sonrisa sardónica antes de contestar:” cuando hay bandera roja, un socorrista no está obligado a arriesgar el pellejo porque la bandera, además de indicar peligro extremo, es un recordatorio que aquel que se lance al mar será responsable de su suerte. El socorrista, por tanto, sólo intentará salvarlo si lo estima oportuno”. El anuncio del socorrista deja sin palabras al hombre de interior hasta que, tal vez poseído por una fuerza demoníaca, comienza a echar espumas por la boca; grita, vocifera y hace grandes movimientos con las manos advirtiendo que no volverá nunca a veranear en la localidad.  Dice que el servicio de seguridad en la piscina de su pueblo es mucho mejor. El joven, paciente y educado, aguanta el chaparrón para espetarle a la cara que él se casa la semana que viene, y que no iba a poner su vida en peligro porque un papafritas del interior decidiese, a pesar de todas las advertencias, bañarse en un Mediterráneo enfadado.  Barrunto que el cateto, que ha sido capaz de comparar el servicio de vigilancia de una piscina con el de una playa, además de no bajarse del burro, seguirá anclado a la perplejidad del asno y volverá a Estepona el año que viene.

Mi paseo esteponero de hoy termina en Punta Plana. Una playa de dos kilómetros con agua clara, suave oleaje y cielos, al menos hoy, de nubes blancas errabundas. Aquí contemplo un hecho tan extraordinario como una playa de Fuengirola sin la presencia de cordobeses; es un grupo de simpáticos gorriones fornicantes. Un pajarito que ha ido desapareciendo de nuestro país por la estupidez manifiesta de aquellos que importaron aves de otras latitudes que han ido colonizando los otrora territorios querenciosos de nuestros graciosos pajarillos que ahora revolotean por la playa para colocarse, y literalmente, a dos escasos pasos de mi toalla. Uno de ellos saca pecho ante una hembra de menor tamaño a la que, en caso de preñar, dejará en busca de otra conquista femenina que echarse al coleto. Y es que el gorrión es, si aplicamos la definición más radical del feminismo actual, un sinvergüenza de calado producido, y en masa, por el pérfido heteropatriarcado. Un criminal en potencia que se desentiende de criar a la prole dejando sola a la hembra en tan difícil tarea, aunque yo creo que todas las acusaciones contra mis amigos son una burda patraña inventada por envidiosos. En cualquier caso, yo soy el primer defensor de este vivaracho pájaro cantor de plumaje con manchas negras y grises.  Unos quince centímetros de poderío que ha ido cediendo, como les decía en líneas precedentes, por la presencia de esos loros argentinos tan ruidosos que no los dejan vivir tranquilos. Me pregunto por qué me gustan tanto los gorriones, pero no hallo respuesta en mi cabeza. Sólo sé que estas tierras sin gorriones, es como un domingo en la playa sin domingas: una auténtica tragedia.

Sergio Calle Llorens

 

 

 


miércoles, 7 de julio de 2021

¡LA GUARRA DE LAS GALAXIAS!

 


La historia se burla de los hombres que escriben la palabra jamás en las leyes. Pero poner a Pedro Sánchez al abrigo de las críticas, previo pago con la publicidad institucional, tiene sus riesgos. Incluso para aquellos que defienden su bajada de pantalones en el tema de los indultos. Porque es imposible no recordar que la mayoría de los medios muestra al presidente y ex presidente como grandes estadistas al tiempo que se critica a la oposición sin rubor alguno.  La realidad está basada en películas de serie B.  Para el Diario El País, el jefe es el protagonista de la mejor cinta; “Si no soy Curro Jiménez; ¿Qué hago con este trabuco?” mientras Ayuso protagoniza “la guarra de las galaxias”.  Lo de la izquierda española con la madrileña es de juzgado de guardia. Empero, una lectura detenida de la realidad nos lleva a pensar que los cronistas son culpables de un infantilismo revolucionario ajenos tanto a la incompetencia del jefe, como a la película que se había montado Pablo Iglesias en su organización; “Agente 069: con licencia para mojar”.  Sí, la vida de un personaje siniestro, al que se puede calificar sin vacilar como un paranoico sádico. Incluso tiempo después de haber sufrido el ciclón de Isabel Ayuso en la comunidad de Madrid, todavía resuena la banda sonora de la película que mejor ha retratado a la organización morada según los medios más conservadores; “Mujeres al borde de un ataque de miembros”.  Pero hablando de películas, la boca de Carmen Calvo tiene un título que explica divinamente sus continuos lapsus linguae;  “Abierta hasta el amanecer”.  Como ven, bajo la férula del dinero se dicen y se hacen muchas tonterías.

Sergio Calle Llorens


martes, 6 de julio de 2021

¡PLAYAS DE BENALMÁDENA|


 

De los veinte kilómetros de playas que tiene Benalmádena yo me he decantado por playa Benalnatura. Un paraíso para bañarme como Dios me trajo al mundo. De hecho, estas arenas fueron la primera zona nudista de todo el litoral español. Enclavada en una calita rodeada de vegetación exuberante, ni la ola del turismo supone un problema para sumergirte en sus aguas al resguardo de miradas inquisitivas. Esto se explica porque el acceso a Benalnatura es un poco más complicado que el resto de playas de este mágico municipio costero. He llegado en un amanecer púrpura con un oleaje moderado. Huelga decir que, como estoy solo, he tenido suficiente tiempo para inmortalizar las caricias del mar en esta cala tan presumida que presume de contar con los cuerpos más bonitos de la Costa del Sol. De hecho, poco a poco van llegando señoritas que se quitan la ropa con la misma naturalidad que “un gobierno de progreso” prohíbe cosas a los ciudadanos. En estas orillas las prendas sobran como las etiquetas. Es curioso, pero mirando al horizonte infinito que va adquiriendo una coloración rosácea, advierto las diferencias entre los liberales y los progresistas que, aunque usted no lo sepa, son dos tipos de tiburón diferente. Los primeros usamos el lenguaje como herramienta para comunicarnos. Los segundos lo usan como arma arrojadiza para imponernos su agenda política basada en prohibir todo aquello que no les gusta; películas, libros, obras de arte, opiniones, vicios como el tabaco o el alcohol. Además, los liberales creemos firmemente en la libertad de expresión, y los progres sólo la amparan cuando está en consonancia con lo que ellos piensan. Los liberales apostamos por vivir y dejar de vivir. Los progres, por su parte, prohíben todo aquello que no va con su forma de vida. Ellos nacen con ese don prodigioso de saber lo que le conviene a todo hijo de vecino.  Nunca fallan en sus vaticinios. En el fondo estos mal llamados progresistas son más puritanos que un inglés medio de la época victoriana.  En este momento me pregunto por lo que estarían pensando estos retrógrados al ver el culo blanquísimo de la mujer morena que ahora se mete en el agua. Yo diría que son unas posaderas estupendas que rozan la perfección. Una obra de arte dividida en dos cachetes igualmente divinos.  Como la soledad es un catalizador ideal para la creatividad, grabo la imagen del pompis en mi cabeza para componerle unos versos como tributo.  Como experto en lenguas muertas y en mujeres vivas, espero estar a la altura de unas nalgas tan apetitosas.  De pronto, otra belleza morena se sumerge en las aguas con mi sirena.  De su conversación se desprende que ambas son amigas y de Murcia. Sin pensarlo demasiado, tomo mi cuaderno de notas y vierto estos versos que saben a sal y a brisa satírica.

Tiene usted señora mía

Un culo apocalíptico

Si me permite la licencia

De tener esta querencia

 

Es un trasero divino

Dividido en dos cachetes

Que yo como mosquetero

Me quito hasta el sombrero

 

Dos cachetes de personalidad propia

Dos lados sobresalientes

Que producen agujetas

Y el calentamiento del planeta

 

Una maravilla de trasero

Que nunca pone pero

Al tema de la coyunda

Y que en Brasil llaman bunda

 

Es un culo muy murciano

Que quita al sueño

A este singular malagueño

Que quiere tenerlo en la mano

 

Vio la vida en el Mar menor

Ese culo superior

Que me quita la razón

Y pone alegre al cabezón

 

A mi vera señora mía

Su culo no pasará hambre

Aunque yo me quede como alambre

Y a usted no la llamen pía

 

Será símbolo su trasero

De una nueva religión

Que practica la abducción

En singular achicharradero

 

Estoy convencido de que algunos, al degustarlos, habrán sentido el deseo de aniquilarme. Bah, ese deseo criminal apenas merita en el apartado de damnificados de Calle Llorens. Gente que, tras leerme, ansía mi cuello como Hitler el de los hebreos. Además, yo mismo habría matado a muchas criaturas. Especialmente a los puritanos incapaces de contemplar con respeto y admiración la mayor creación del universo; el cuerpo de una mujer. La maravilla que yo admiro y que hoy, desgraciadamente, se considera, al resaltar sus cualidades femeninas, una cosificación de la fémina, pero no se cosen la boca tras pronunciar semejante majadería.  Estoy convencido de que esta gente es un torrente de sandeces que en una playa nudista, como es la de Benalnatura, saca todos los complejos por no disponer de cuerpos tan espectaculares como las de las dos murcianas que ahora se secan al sol. La envidia prende siempre en el corazón de aquellas que jamás sacaban a bailar los chicos más populares en las fiestas del instituto.  Y como nadie las miraba con deseo, pretenden que la que nacen bellas oculten sus sensuales cuerpos tras un millón de excusas.   El mar, que tiene el color de nuestro planeta, y esta playa natural y naturista, son el gran centro de nuestro pensamiento liberal. El componente malagueño que siempre rompió las vestiduras de un traje hecho a medida de las mentes obtusas que no entienden que sus líderes políticos, apóstoles del mal, jamás contemplaron un mar bajo esas nubes níveas que rigen en el cielo en estas mañanas rosáceas que rezuman libertad.  Estas playas, que tienen un encanto indescifrable, albergan todas las formas del querer. Porque se puede hacer el amor en cualquier lado para aprobar la asignatura del conocimiento del cuerpo humano, pero sólo aquel que se ha entregado con toda el alma en estas calitas se licencia con matrícula de honor en la carrera de la pasión.  No sé qué he ganado escribiendo sobre estas cosas en la playa de Benalnatura, pero, estoy convencido; desnudo, lo escribo de nuevo, gano mucho.

La playa de las Yucas es pequeña y es uno de los sitios predilectos del municipio para practicar buceo. También suelen venir muchos a practicar el nudismo, aunque hoy apenas hay gente.  En realidad, esta cala está separada, como la de La Viborilla, por rocas y se accede fácilmente porque está situada en la carretera de la costa. Tiene unos veinte metros de ancho y cuatrocientos de largo.  Mi idea es nadar hasta la playa de Torrequebrada que debe su nombre al casino que se encuentra muy cerquita.  Dicen que la clave para ganar una pequeña fortuna en el establecimiento es acudir con una los bolsillos llenos de monedas. Ellos juegan a ganarla y yo a hacerles ver que me importa.

El problema es que en las Yucas hay cangrejeras y escarpines y, sin el calzado adecuado, mis pies pueden sufrir de lo lindo. Allí he practicado el snorkel en ocasiones. Tras pensarlo dos veces, acudo al lugar en coche para disfrutar de sus aguas cristalinas y límpidas.  Una vez en la orilla me dejo llevar por la visión de la playa, de una barca y del mar que me recibe con los brazos abiertos. Estoy bocarriba en las aguas aturquesadas contemplando un cielo azulísimo.  Entiendo que este paseo por calas recónditas me hace huir de los temores que me acosan como las lechuzas a los ratones de campo. En mi alma anida un sentimiento libertario de puro agradecimiento por haber nacido en estas orillas mediterráneas alejadas del fanatismo de los que ni quieren cambiar de opinión, ni pueden cambiar de tema.  Al sumergirme  completamente para iniciar mi actividad subacuática, veo pasar un banco de peces y, justo en el fondo, detecto unas conchas de los colores que adornan estas playas bajo la dulce luz del crepúsculo. La vida, a veces, puede ser maravillosa.

Creo que la mayoría no conoce la importancia que tiene la torre vigía cristiana conocida como Torre de Benalmádena por la existencia de un muelle en esta cala desde época romana. Torremuelle fue un importante fondeadero en la antigüedad, como han demostrado los restos subacuáticos y Villa Mauritania que se encuentra en las inmediaciones. En este clave de gran importancia, dada la facilidad para atracar de barcos por la cercanía del Castillo de la localidad. En la Playa de Torremuelle tomo varias instantáneas. Creo que las guías turísticas suelen recomendar la visita a esta torre, que se asienta en un espacio circular, en el mes de julio. Yo, siempre tan desobediente, acudo aquí cuando menos se lo esperan las autoridades que, como saben, siempre están dispuestas a cobrar un nuevo impuesto al confiado contribuyente. 

Después de un agradable paseo, deshago mis pasos hasta Playa Bonita. Una pequeña calita de aguas calmadas gracias al rompeolas que la protege. Me siento un rato a empaparme del azul cobalto que va dejándose atrapar por un turquesa en las zonas de las rocas.  Al alzar un poco la testa, veo por el rabillo del ojo a varias gaviotas que mantienen un combate en el aire por una pesca reciente. Estas aves son maquiavélicas y no conocen épocas de peces flacos. De hecho, tienen muy claro que a estas orillas o te muestras combativo o no llenarán el buche. Pasar hambre no es una opción para el ave palmípeda marina de plumaje gris en la espada, y blanco en el resto del cuerpo, de pico amarillo, algo curvo en la punta. Súbitamente la pelea adquiere un carácter épico; se escuchan unos mugidos sordos-las gaviotas no necesitan abrir el pico para chillar- que van en aumento y anuncian la tragedia; el pez se les escapa y, para la desgracia de las combatientes, cae al mar donde otra compañera da cuenta del botín. Ahora Playa Bonita se llena de gritos amenazantes. Una letanía aguda y estirada. Es el  sonido que llega del aire. La quintaesencia del mar que nos evoca todo tipo de recuerdos a los mediterráneos. Un grito que yo traduzco a nuestra peculiar jerga de hombres del mar: Los tiempos duros hacen hombres duros. Los hombres duros hacen tiempos dulces. Los tiempos dulces hacen hombres débiles. Los hombres débiles hacen tiempos duros. Por ello, la conclusión es evidente; evite siempre a los hombres débiles.  Lo que uno puede aprender de estas especies marinas no viene en ninguna guía de turismo y, menos, en los pobres diarios de tirada comarcal.

Finalmente llego entre dos luces a un restaurante con vistas a Playa del Bil- Bil. No estoy lejos de ese imponente castillo en el que se celebran eventos culturales durante los meses de verano. Se dice que el responsable de la programación musical del Castillo ha sido detenido en varias ocasiones por los infumables espectáculos con los que tortura a los lugareños y forasteros. Para olvidarme del asunto, y también para retomar fuerzas, me tomo una lubina bien condimentada que acompaño con un vino blanco de uva atintada. La vida puede ser maravillosa. 

Sergio Calle Llorens


 


jueves, 1 de julio de 2021

¡LOS SOSPECHOSOS!

 




El caso de Jack el Destripador está lleno de esas historias circulares que tanto nos gustan a los escritores. Relatos tan poco conocidos como la vinculación al caso del personaje que inspiró al mismísimo Sherlock Holmes. Al parecer éste estudió los crímenes de Whitechapel . Se dice que mandó una carta a la policía en la que figuraba el nombre del criminal. Tampoco es de dominio público que el actor que interpretaba a Dr Jekyll y Mr Hyde fue uno de los primeros sospechosos de ser el asesino en serie más famoso de la historia. El primero se llamaba Joseph Bell y el segundo Richard Mansfield.  Bell, doctor y profesor en Edimburgo, llevó a la horca al despiadado- Eugene Chantrell- que tomó como modelo Robert Louis Stevenson para escribir el extraño caso del Doctor Jekyll y el señor Hyde

 Pero al margen de las singularidades más desconocidas de la investigación, he de añadir que todavía son muchos los detalles que todo el mundo da por veraces cuando, en realidad, son completamente falsos. Para ilustrarlo he de centrarme en los sospechosos. He aquí la lista que va en orden cronológico:

·        Richard Mansfield: La razón por la que el actor fue acusado tiene que ver con la denuncia de un escritor que fue a verle una noche al teatro londinense donde interpretaba los personajes creados por la inmortal pluma de Stevenson. Quedó tan impactado que no pudo dormir en dos noches consecutivas. Era imposible, argumentaba el periodista, que el intérprete pudiera pasar de un papel a otro sin ser el criminal que azotaba el East End londinense destripando prostitutas.

·        Aaron Kosminksy: Fue identificado por un testigo que lo vio hablando con una de las víctimas. El problema es que se negó a testificar porque, siendo un judío como él, no quería que acabase ahorcado.  Robert Anderson, comisionado de la policía metropolitana de Londres, declaró lo siguiente en 1910:

 Undiscovered murders are rare in London, and the "Jack-the-Ripper" crimes are not in that category...I will merely add that the only person who had ever had a good view of the murderer unhesitatingly identified the suspect the instant he was confronted with him; but he refused to give evidence against him...In saying that he was a Polish Jew I am merely stating a definitely ascertained fact.

Kosminsky Fue internado en un manicomio poco después de los crímenes donde, por cierto, no mostró ningún tipo de comportamiento violento. Empero hay otra prueba, considerada por muchos como definitiva: el chal supuestamente encontrado en la escena del crimen de Catherine Eddowes el 30 de septiembre de 1888. Una prenda recogida por un sargento de Scotland Yard y que habría pasado a sus descendientes hasta llegar a nuestros días. En ella se encontró material genético- ADN mitocondrial- que correspondería al barbero polaco ya que sus familiares tuvieron a bien participar en el estudio realizado por la universidad de Liverpool. Pero hay dos pruebas que refutan estas conclusiones que señalan a Kosminsky: la primera es que el agente- Simpson-  que afirmó haber hallado el chal no trabajaba para la policía metropolitana que, como saben, era la encargada de la investigación. La segunda es que este tipo de ADN mitocondrial lo comparten millones de personas.

·        Montaigue John Druitt: Fue encontrado flotando en el Támesis el 31 de diciembre de 1888. Un mes después de haber sido despedido del colegio donde trabajaba. Tenía 31 años y su cuerpo llevaba tiempo en el río. La única evidencia que existe contra él es el convencimiento de sus familiares de que era Jack el Destripador. Hay dos razones que explican su suicidio: su despido del centro donde trabajaba tras ser despedido por un supuesto escándalo sexual, y su temor a estar volviéndose loco como su madre, pero no hay ninguna prueba clara para considerarle el asesino.

·        Leather Apron: A principios de septiembre de 1888 la policía descubre que un hombre vaga de noche por las calles del barrio intimidando prostitutas. Se le conoce por su apodo “Leather Apron”. Un criminal que amenaza a las prostitutas con matarlas y descuartizarlas si se niegan a darle el dinero que éstas han conseguido de sus clientes.  El sargento William Thick arrestó a John Pizer. Sin embargo, las autoridades lo pusieron en libertad porque tenía coartadas en las noches en las que se cometieron los crímenes.

·        Michael Ostrog: Un doctor ruso que fue arrestado en 1873 por apuntar a un policía con una pistola. Los periódicos lo describían como muy inteligente, de modales delicados y de buena educación. Estuvo en varias instituciones psiquiátricos, pero ni era violento con las mujeres y estaba cumpliendo condena en Francia cuando los crímenes tuvieron lugar.

·        Dr William Withey Gull:  Este doctor fue elevado a sospechoso en 1970 por un famoso criminólogo llamado Thomas Stowell y, posteriormente en 1973 se le volvía a señalar como el responsable de las muertes en un documental. Recientemente su nombre también ha salido a colación en el libro de Melvyn Fairclough  “The Ripper and the Royals”. La primera versión que apunta al médico de la Reina Victoria está basada en las visiones de un médium- R.J. Lees- siguió un rastro de sangre hasta la casa del doctor. Interrogado por la policía, el galeno declaró que sufría de frecuentes perdidas de memoria. La segunda alternativa implica al doctor en un complot para silenciar a cinco prostitutas encabezadas por Mary Kelly. Y es que las meretrices habrían chantajeado a la Corona por el supuesto matrimonio del Príncipe Albert Victor con Annie Elizabeth Crook. Creo los que hayan visto la película “From Hell” recordarán bien esta teoría en la que los masones y la realeza utilizaron la locura de Gull para proteger a la Corona. Teoría sugerente donde las haya en la que no es difícil dejarse llevar por ese carruaje del color de la noche donde viajaba en busca de sangre por las calles de Whitechapel. El problema es que Gull sufrió una embolia en 1887, un año antes de que los crímenes empezaran, y ni tenía la fuerza suficiente para cometer los asesinatos, ni el matrimonio entre el príncipe Albert y una mujer católica tuvo lugar.

·        James Maybrick:  En 1992 aparecen las memorias de un comerciante de Liverpool tras haber caído en las manos de Michaell Barrett que afirmaba, sin dar muchos más detalles, que se las había dado un amigo en un pub el año anterior.  Aunque el diario no menciona el nombre del asesino, hay alusiones personales claras a James Maybrick que murió en 1891 tras la muerte de su mujer, Florence, que había sido arrestada por intentar asesinarle con arsénico.  El diario, que siempre ha dividido a los riperólogos, es un fraude como muy bien reconoció el mismísimo Barrett. De hecho contiene todos los detalles de los crímenes que la mayoría ha dado por validos todos estos años.  Para muestra un botón:  el crimen de Mary Kelly  en el 13 de Millers Court del que el autor del diario  describe cómo colocó los pechos y otros órganos de su víctima en diferentes partes de la habitación-  “Being hung around the walls like Christmas decoration”, pero los informes policiales destacan que todos los órganos estaban colocados en la cama.

·        William Sickert: Ciertamente el pintor estaba obsesionado con el caso de Jack el Destripador, pero no cometió los crímenes por más que se empeñe en demostrarlo Patricia Cornwall.  Ya saben que la americana sacó al mercado un libro titulado “Portrait of a killer: Jack  the Ripper case closed” .  En su cochambrosa investigación Cornwall afirma que Sickert  era impotente y que por eso odiaba a las mujeres. El problema es que la mujer del pintor se divorció de él por adúltero y hoy sabemos que tuvo, además de un hijo nacido fuera del matrimonio, muchas y variadas amantes.   Así que de impotente nada de nada. La autora también señala los parecidos entre los cuadros de Sickert y las escenas de los crímenes de Jack.  En este mundo hay que añadir que Sickert tiene un cuadro inspirado en el asesinato de una prostituta- Emily Dimmock- en Camden Town en 1908. Además, el artista no estaba en Inglaterra cuando se produjeron los asesinatos.

En fin, amigos míos, podemos concluir que no es la verdad la que viaja por el mundo sino la opinión, aunque ésta se base en las más descacharrantes teorías apoyadas en datos eminentemente falsos.

Sergio Calle Llorens