lunes, 11 de noviembre de 2013

CANAL NOU

Los trabajadores de Canal Nou perdieron la dignidad al no informar sobre el accidente del Metro de Valencia y, ahora, pierden sus puestos de trabajo. Sus protestas y manifestaciones son música de viento para mis oídos. Sencillamente han sido demasiados años de manipulación informativa de la mano de sus jefes del PP. Dicho de otra manera; a todos los cerdos les llega su San Martín.

Si alguien cree que estoy siendo demasiado duro, que vaya a leer otra cosa o que se ponga una película de Disney. Sin embargo, queda claro que las teles autonómicas son un instrumento de propaganda al servicio del partido en el poder. La vida castiga siempre a quien llega tarde. Y los periodistas de Canal Nou hace tiempo que arribaron tarde al mundo de la información veraz e independiente.

Hay un proverbio ruso que dice que por mucho que retuerzas la cuerda, siempre llegas al extremo. Y eso, aunque no lo sepan los trabajadores de Canal Nou, es lo que le ha pasado a la radio y televisión pública valenciana. Su inmersión  en un océano de bajezas informativas les ha llevado al extremo de ocultar la realidad circundante de la comunidad valenciana. Ahora pagan el precio por haber vendido su alma al diablo. No seré yo quien vierta una lágrima por su destino cruel.

El gobierno de la República Bananera de Andalucía debería tomar buena nota y cerrar su canal para anormales. Un ente que, entre otras cosas, tiene unas pérdidas diarias de 71.000 euros. Un Potosí que podríamos dedicar a políticas de empleo. Sin embargo el bipartito andaluz se negará siempre a cerrar su canal propagandístico que recuerda, aunque duela, al peor nodo franquista de la época con sus folclóricas y sus toreros.

La única diferencia entre Canal Nou y Canal Sur es que la primera servía para fomentar la lengua valenciana y, en Andalucía, el farfullín andalusí todavía no es idioma oficial protegido por ley. Además, la tele andaluza nació para mejorar el nivel cultural de los andaluces y, hoy día apenas una pandilla de descerebrados defiende que el objetivo haya sido cumplido en forma alguna. A Canal Sur, por tanto, sólo le queda la opción de su cierre por muy dolorosa que sea la decisión para sus indignos trabajadores.


La tele andaluza tiene un prestigio tan descolorido como los eslóganes a la gloria del comunismo cubano en las paredes de La Habana. En sus tertulias e informativos se niega la corrupción andaluza y se echan balones fuera mientras hay andaluces que mueren por falta de medios en los hospitales. Andalucía debe seguir el ejemplo valenciano y matar la indignidad de tener un canal abyecto que nos sale por un ojo de la cara. Entre otras cosas, porque siempre es preferible un copista discreto a un genio en mangas de camisa. El cierre de Canal Sur es un plato tan rico que es per a xuplar-se als dits. Tarde o temprano nos lo vamos a comer.

Sergio Calle Llorens

lunes, 4 de noviembre de 2013

HELMET FOR MY PILLOW




Mi casco por almohada es un grandioso y épico poema en prosa contado por un soldado norteamericano llamado Robert Leckie. Su vida como Marine en la campaña del pacífic Una recolección de eventos de un muchacho que, de alguna manera, consiguió sobrevivir. Una historia llevada a la pantalla en la miniserie de HBO The Pacific.

Me estoy bebiendo el libro que, junto a The Old Breed, supone otro testimonio de primera mano del sufrimiento de unos soldados enfrentados al miedo, a la jungla, a la fiereza japonesa en aquel conflicto bélico. En sus páginas uno puedo sentir ese pavor por morir degollado o tiroteado de unos seres humanos que llevan el sacrificio hasta el extremo.

Un homenaje a todos aquellos que dieron la vida por, vaya usted a saber qué. Gente que nunca se consideraba héroes pero que sirvió en compañía de héroes. Encuadrado en la primera división de Marines, Leckie participó en las brutales acciones de Nueva Bretaña, Guadalcanal y Peleliu. Desde las tumultuosas juergas de los días de permiso, conscientes de que puede no haber un mañana, hasta los horrores del combate. No es difícil coincidir con sus meditaciones sobre el sentido de la guerra y de por qué luchar. Barro, sangre, miedo, muerte.

Un acercamiento a la odisea bélica sin una pizca de patrioterismo. Una historia que suelo leer de noche, al abrigo de las sombras. El mejor tiempo para entender por lo que pasaron esos soldados. Voy pasando páginas y no puedo evitar estremecerme ante la narración de Leckie. Le imagino disparando desde su trinchera mientras las bombas estallan a su alrededor y sus compañeros caen  inertes. Muchos de ellos no supieron jamás lo que significa compartir juegos en  la cama con los hijos que nunca tuvieron. Pagaron un alto precio en aquella campaña del Pacífico. 

Degustando cada línea del libro, muy bien escrito por cierto, me voy acercando al corazón de unos chicos que tuvieron la mala fortuna de vivir en el peor de los infiernos posibles. Temo terminarlo demasiado pronto porque tengo el convencimiento de que esos seres de carne hueso; Yardas, Indiana, Leckie  volverán al bosque de los olvidados o, donde quiera que van los héroes de verdad.

Sergio Calle Llorens


COPA INSTITUCIONAL II

Mientras el cielo del sur se curvaba en la noche aterciopelada cuajada de estrellas mi espíritu se agitaba inquieto cuan borracho en la Casa del Guardia que, para no iniciados, es la Capilla Sixtina de Málaga. El templo sagrado del Dios Baco y sus millones de seguidores. Degusté un maravilloso líquido oscuro que corría libre por mi garganta. Iba a pagar la cuenta cuando un mensaje me desmenuzaba la factura de la copa institucional de la UGT en la Feria de Hispalis.

Cantidades abrumadoras, contantes, insultantes para el oído crítico. 1162 jarras de cerveza, 154 refrescos, 167 botellas de manzanilla, 124 jarras de rebujito, 27 botellas de agua y 25 tintos de verano. Eso para ayudar a ingerir las 100 bandejas de canapés, las 150 de jamón ibérico, las 107 de cañas de lomo, las 65 raciones de queso, los 50 platos de gambas-¿de Sevilla?- los 57 platos de tortilla, los 20 de pimientos, los 20 de tomatitos, los 31 de flamenquines, los 20 de olivas, las 102 delicias de bacon,, los 115 solomillos y las 26 croquetas. Todo por el módico precio de 11619 euros.

Y no dimite nadie y la Sexta calla, y Canal Sur se centra en repartir la solidaridad entre los pobres que crea su socialismo aldeano. Esa gente que pone el grito en el cielo con la corrupción ajena. Como podemos observar, los descendientes de los fariseos son legión. Los nuestros lo hacen a sabiendas de que no les pasará nada. Son tan discretos en sus atracos como un elefante verde en una playa de Marbella.


Convendrán conmigo que los sindicalistas tienen, además de un temperamento claramente sádico, un ingenio mordaz y nervios de acero para cometer hurtos de todo tipo. También es de derecho resaltar su desvergüenza a la hora de justificar el desaguisado como una reunión de trabajo. Queda preguntarse quién podría trabajar ciego de gambas y de alcohol. A no ser que seas un socialista bien alimentado por el régimen. Mi madre me dijo que me encontraría en mi vida con individuos de esta calaña, pero no tantos. Visto lo visto, espero que ahora entiendan mi interés en darnos de baja de Andalucía.

Sergio Calle Llorens

TÁRREGA Y OTROS RIDÍCULOS

La mediocridad misma es la negación del sentido del ridículo y, para toparse con ella, no hace falta más que abrir las páginas de cualquier diario. Los andaluces, por poner un ejemplo lleno de patetismo, piensan que utilizar las piernas para caminar es un acto excepcional reservado a su raza de primates. Sin embargo, no andan, sino que van arrastrándose como cucarachas por el suelo. Tienen tanto miedo de mirar hacia arriba, que siguen marcando el paso al son de las políticas infectadas de gonorrea del bipartito. Lo grave es que cuando alguien como Cristina Tarrega les pone delante de un espejo, se enfadan al verse reflejados cuan palurdos cualquiera. En realidad, la valenciana no dijo nada que fuera mentira por más que se hayan molestado en la taifa del sur. En mi opinión, se quedó corta. Lo único que se le puede echar en cara es no haber mencionado la cantidad de problemas que azota a la comunidad corrupta de Valencia, con su PP a la cabeza.

Otro episodio lleno de mediocridad es el del PSOE preguntando en el congreso de los Diputados como afecta la ley de Costas a Guadalajara. Parece que ningún socialista se dio cuenta del hecho fundamental Guadalajara está a más de 300 kilómetros del mar. Pero bueno, si en Sevilla son capaces de decir que el pescado de Triana viene de sus playas, yo estoy dispuesto a aceptar pulpo como animal de compañía.

En Cataluña, CIU pedía ayuda a la Unión Europea para que “la bandera Franquista “de San Andrés que todavía portan algunas unidades de nuestro ejército fuese retirada. Tampoco advirtieron los catalanistas que estamos ante una bandera que viene del tiempo de los Reyes Católicos de la mano de Felipe Hermoso. Y es que la Cruz de Borgoña es un símbolo patrio muy vinculado a nuestra historia. Por cierto, en el Castillo de San Agustín de La Florida sigue ondeando en honor a la herencia española. Chúpate esa Arturito Mas.

Como IU no deja que nadie la supere en ridículos, el diputado Centella acaba de declarar que su formación se sienta especialmente espiada por los americanos. Por supuesto, todos sabemos el gran interés que tiene Obama por conocer de primera mano las asambleas de la cantera de Hugo Chaves en España. Y es que el circo de payasos sin frontera hace estallar en carcajadas hasta al granjero de Wisconsin.

No cabe un tonto más. No hay espacio para palurdo alguno. Están todos aquí copando todos los sectores de la vida política, social y cultural española. A veces, arriba algún cretino con un nuevo proyecto para salvarnos y, faltaría más, es aceptado por la masa estúpida y vociferante que nos domina. No nos puede extrañar que se haga un arte por debajo de Altamira, una política del nivelito de la I república, un cine donde no hablan sino que farfullan, y un periodismo de trinchera. Ante el panorama, lo único que se me ocurre es escapar en compañía de una dama del norte y susurrarle al oído, por si cuela; mi dinero es de los políticos españoles, mis ojos son de mi padre, las orejas de mi madre y el resto, uh cariño, el resto es todo tuyo. Cualquier cosa con tal de escapar de esta pandilla de hispanos.

Sergio Calle Llorens


COPA INSTITUCIONAL I


No creo mucho en el ser humano y, espero, que el ser humano no crea mucho en mí. Consecuencia, imagino, de ser un hombre de muchas dudas y escasas convicciones. Una de mis certezas es que no creo en los sindicatos horizontales de España. Especialmente tras saber que la copa institucional de UGT en la Feria de Sevilla nos costó 58.000 euros a todos los contribuyentes. Incluso, apuntan, a que el sindicato socialista tiene un sistema informático para impedir que los ciudadanos sepamos de qué manera cometen el latrocinio institucionalizado.

Lejos de mejorar la cosa para unión general de trincadotes tras los ERE, las últimas revelaciones señalan que estamos en manos de una panda de atracadores, a cual más gandul. Hasta que no se produzcan dimisiones, hasta que no devuelvan el dinero robado-lo recaudado hasta ahora es calderilla- hasta que no cesen en su empeño criminal, la violencia está más que justificada en Andalucía. Sobre todo si pensamos que ellos deberían estar defendiendo a los trabajadores en vez de hurtarles hasta los presupuestos destinados a la reinserción laboral de los parados.

Hay que acabar con esta pandilla de criminales con querencia por las prostitutas y la cocaína. No es que no haya pan para tanto chorizo, sino que faltan hombres dispuestos a quitarle la presa de las manos a esta gentuza. La paciencia, queridos amigos, se ha agotado. Con 200 valientes como el que aquí suscribe, el Palacio de San Telmo, hace años que habría sido tomado.  


Coda: Ante la violencia que ejerce la Junta, no queda sino batirnos.

Sergio Calle Llorens

LA TERCERA VÍA

Enseñar valores democráticos a los andaluces ha sido uno de los grandes retos de mi existencia. El segundo reto ha sido retratar a una sociedad enferma y atrasada. Al hacerlo, me he ganado enemigos, amenazas y algún que otro mal rato. Todo lo doy por bueno, pues es un placer hacer de cronista de la realidad circundante.

En todos estos años, he podido observar a una derecha primitiva y siempre en posición de fuera de juego. En cuanto a la izquierda, puedo atestiguar que siempre elige la opción que más pueda hacer daño a España. En sus dirigentes habita el resquemor de no haber acabado con Franco. Por eso, se echan en los brazos de cualquiera dispuesto a rematar al estado.

Simpatizaron con los asesinos del ogro de Carrero. Justificaron, y durante muchos años, a los etarras. Echaron la culpa del 11-M a la invasión de Irak pero no se pararon, ni en segundo, a mostrar solidaridad con el gobierno que trataba de luchar contra el islamismo radical. Se alían con el gobierno de Gibraltar cuando se trata de hacer la puñeta a Rajoy o a cualquiera que, por la cara, se atreva a quitarles el poder que es suyo por derecho. Escupen a las victimas del terrorismo vasco llamándoles cerdos fascistas.

En realidad, a la izquierda le importa un comino la democracia y, mucho menos España. Su misión es destruirla, ahora pactando con los nacionalistas catalanes o con los hijos de la secta de Mahoma. Lo suyo es reescribir la historia, terminar con la nación nacida al abrigo de la romanización y el cristianismo.

Cualquiera que se les oponga en su siniestro camino, será señalado por sus gurús televisivos de la Sexta y de otros medios afines. Su ADN totalitario aboga por una destrucción simple y efectiva del enemigo ideológico. Y ahí, queridos amigos, es donde radica el problema, porque hoy, como entonces, hay una España que se resigna a morir y que tiene las mismas ganas locas de despellejar al enemigo. Y cuanto antes mejor.

La única opción posible que nos queda es la de un partido de tercera vía. Una agrupación que bien podría ser la de Albert Rivera que defiende la igualdad de todos los españoles,  aspiración suprema, sin importar el lugar de origen. Una doctrina liberal reformadora al servicio de los ciudadanos y no de la casta política que nos lleva al matadero de las dos Españas. Así que pido el voto para su formación en las próximas elecciones. De paso, sugiero una intervención divina en el asunto, aunque sé que Dios no habla mucho, infinidad de mujeres han dicho su nombre gracias a mí. Sólo por eso, debería ayudarme.



SILENCIO

La Junta no sabe a cuantos médicos ha contratado el SAS. Tampoco tiene muy claro cuando abrirá metro Málaga y, mucho menos, el día en el que comenzará el curso en La Cónsula. En realidad, no tienen ni puñetera idea de nada. Están ahí por ser miembros de una organización criminal conocida en el pasado como La Garduña y, convertida al socialismo andaluz. Pandilla de cretinos que no sabe hacer la o con un canuto. Así cada proyecto, cada fecha es siempre rebasada por unas gotas de realidad. Lo único claro es que a Andalucía ya la superan muchos países africanos.

Si los políticos son rematadamente malos y peligrosos, los periodistas del régimen no le van a la zaga y, continúan culpando del atraso al Generalísimo. A veces, me pregunto qué habría sido de todos ellos sin Franco. Ellos que estudiaron con becas del franquismo y que, tras aprovecharse de ello, han colocado a sus vástagos en puestos de relevancia a pesar de su la idiocia de todos ellos. Con el dictador vivieron muy bien, y lo siguen haciendo en su nombre. Aplican los valores culturales del Nodo trasplantados a su abyecto canal sur. El movimiento es apoyado por una masa ingente que responde a ese franquismo ideológico que siempre ha gobernado la taifa del sur.

Tres décadas de autogobierno no han supuesto ningún cambio entre los terratenientes andaluces cuyo pacto, hay que decirlo, con los descamisados socialistas que vienen del franquismo, les permite seguir gobernando la tierra de María Santísima. Nos hablan de educación pública pero sus hijos están en la privada. Nos comentan lo ideal de apoyar la sanidad pública pero sus señorías acuden a la privada. Dan mítines sobre la justicia social y el igualitarismo, pero si no perteneces a la Garduña, no podrás trabajar ni de revisor en el suburbano malagueño. Todo es un cuento chino. Nada es lo que parece. Nadie hace lo debido. Ninguno cree ya en el mañana bajo el paraguas de la República Bananera de Andalucía.

Hay que salvar a los andaluces de ellos mismos. Cerrar sus estúpidas sedes de autogobierno. Ponerle un candado a su televisión. Impedir que se manifiesten públicamente por nada. Alejarlos del poder y, luego, si es menester, formarlos como ciudadanos libres. A veces, es necesario acabar con los gusanos para que el árbol florezca. No tengo nada más que decir de Andalucía. Por hoy.

Sergio Calle Llorens







LAS CALENTONAS DE CANAL SUR

Me parece estupendo que las señoras de edad avanzada tengan ganas de darse una alegría en la entrepierna. Están en su derecho y, tras años de fatigas, es de recibo que sueñen con cosquillas. Incluso, algunas llevan tantas décadas sin pillar carne, que de conseguir la jodienda, podrán decir que la experiencia ha sido como la primera vez que le sacaron un diente; que duele al principio pero que luego no quiere que se la saquen de ninguna de las maneras. Por lo tanto, soy el primero en apoyar sus deseos lujuriosos. No obstante, la cuestión es si deben encontrar pareja a través de un canal público como Canal Sur. Dicho de otra manera, hemos de encontrarle sentido a que el ente público use nuestro dinero en que el personal, algo añejo, ligue.

Ver a Juan Imedio con su verborrea simpática sacando lo peor de cada casa. Comprobar el bajo nivel cultural de esas señoras y sus desagradables chascarrillos. Asombrarse por el machismo y las taras mentales de los señores cuyo único objetivo parece ser mojar y que le limpien la casa. Todo apunta a una manera estúpida de gastar nuestro dinero cuando en Málaga los estudiantes de La Cónsula siguen dando clases en los aparcamientos. Como vemos, Susana Díaz sigue con la tradición de no cumplir con las promesas. Algo habitual entre los primates de la secta del capullo. Y hablando de capullos, deberían saber estas señoras que succionarlos es un asunto sencillo. Basta con bajar al parque, mover las caderas y algo de coqueteo. Les saldrán novios en cada esquina. Sepan que los andaluces están bastante necesitados de carne, lo de fresca a estas alturas, no es relevante.


Hay viajes del Inserso, manifestaciones pagadas de los sindicatos, hogares del jubilado, playas malagueñas, romerías a cual más chabacana, grupos de baile, tertulias de poesía. En verdad, basta con una vista a cualquiera de esos lugares para que la cosa termine en penetración segura y, por muchos años. No es de recibo que encima, ustedes perdonen, les paguemos su aparición en el servicio matrimonial y de citas de Canal Sur, cuando ya nos hacemos cargo de todo lo demás. Entiendo que no existe demasiada vida inteligente entre esas señoras ridículas y palanganeras que exponen sus deseos en la caja tonta, su casa, pero alguien debería advertirles de que con su participación, unos cuantos listos se llevan la pasta y, con ello, se impide que sus nietos tengan una educación andaluza de calidad. Mucho me temo que es tal la calentura de estas señoras, que no atenderán a razones. La pela es la pela catalana se traduce al andaluz como la polla es la polla. Precisamente lo que es la Cofradía de la fiebre uterina.

Sergio Calle Llorens

lunes, 28 de octubre de 2013

MÁLAGA COMUNIDAD AUTÓNOMA

Recientemente todos los medios de comunicación nacionales se hacían eco del movimiento malagueño para segregarse de Andalucía. Un proyecto auspiciado por la organización Rayya. Desde entonces, se han ido sucediendo las reacciones que, por supuesto, irán en aumento a medida que se vaya acercando en el calendario la manifestación convocada el 28 de febrero, día de Andalucía, para pedir que la provincia rebelde acceda a ser región. Entre ellas, las más furibundas han partido de medios sevillanos que acusan a los malacitanos de ser una mala copia de los nacionalistas catalanes. Con la venia, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones sobre este asunto que, espero, arrojen algo de luz entre el personal despistado.

 Vaya por delante que el tema identitario me produce cierta pereza, algo así como volver a casa y comprobar que la cama sigue sin hacer. Añadiría que no me parece nada práctico pasar por la vida reflexionando sobre si uno es más de mamá que de papá. Empero, he de reconocer que yo nunca me he sentido andaluz y que mi patria chica es el mediterráneo que, como saben, lo engloba todo. Por tanto, no creo que la mediterraneidad y el ser andaluz sean incompatibles, pero lo segundo es ciertamente ajeno a mi persona y, creo, a la gran mayoría de miembros de la organización que piden la autonomía para la provincia que más aporta a las arcas andaluzas. Pero, como les digo, los sentimientos no tienen nada que ver. La cuestión aquí es si Málaga hizo un buen negocio uniéndose a la taifa andaluza, y la respuesta es claramente negativa. El propio alcalde popular de Málaga ha declarado, y en diferentes medios, que “de haber sabido lo que iba a pasar luego, la provincia no se habría adherido al proyecto andaluz”. Quiero esto decir que nadie en Málaga está hablando de romper con Andalucía ni con sus tradiciones, sino de iniciar un camino que no marque el gobierno de San Telmo con su centralismo que ahoga a todas las provincias del sureste andaluz. A muchos les puede parecer normal que no haya ni un consejero de Almería o que, entre otras cosillas, el 60% de los consejeros y altos cargos sean de Sevilla.

 En tres décadas bajo el yugo de la Junta, no ha habido unos presupuestos que no hayan hecho abandonar Málaga del furgón de cola en las inversiones. Una realidad que forzó a Manuel Chaves a declarar que, tras años de centralismo, había llegado la hora de la Capital de la Costa del Sol que, por lo visto anda con cierto retraso. También Pepe Griñán montó un despacho en Málaga como guiño a aquellos que decían que nos tenían muy olvidados No lo usó nunca. Málaga sigue siendo la provincia con más clases prefabricadas y en la capital no se ha construido ningún hospital desde lo tiempos de Franco. De ahí que las listas de espera sean aquí mucho más largas que en ninguna otra parte de España. Por si fuera poco, Marbella tiene el triste honor de ser la única ciudad del país con más de 100.000 habitantes que no tiene conexión ferroviaria. A pesar de las trabas, el turismo malagueño supone un 25% de las pernoctaciones nacionales y en ningún lugar de Andalucía se crean tantas empresas como en Málaga y, muy a pesar del gobierno regional que, un día sí y otro también, torpedea los proyectos malagueños.

 La lista de agravios es tan larga que no terminaría nunca de exponerla. El hecho de que algunos no lo sepan, se explica porque la realidad es aquello que no sale en Canal Sur. Ese medio plural que admite opiniones tanto opiniones a favor del bipartito como en contra de la oposición. Un canal público que vende los valores culturales de la Andalucía occidental como propios del resto de provincias. Si embargo, el desapego de los malagueños hacia el gobierno de la Junta es diáfano y palpable. La Junta es vista como un lastre para el vuelo de las provincias orientales. De hecho, es muy raro ver banderas andaluzas fuera del mundo sindical y otros colaboradores del latrocinio institucionalizado andaluz. La Junta de Andalucía está catalogada entre la fauna local como una especie dañina que nos hace mal.

Oyendo la miriada de movimientos bajo ese ritmo irregular de su forma de trabajar, los ciudadanos normales queremos darnos de baja para siempre. Personas que amamos las cosas tangibles y útiles. Andalucía es, desde el punto de vista administrativo, una cosa difusa que impide que el capital extranjero se instale en nuestra tierra. Nos prometieron trenes de cercanías, facilidades para atraer el capital foráneo, metros, hospitales con habitaciones con una cama por enfermo, el pleno empleo y, en cambio, hemos sabido que todo nuestro dinero se lo embolsan una pandilla de cuatreros con sede en la Sierra norte de Sevilla. La manifestación pidiendo la autonomía para Málaga es un grito desesperado. Una forma de desahogo y de protesta en la que, muy probablemente, todos los asistentes recuerden aquellos versos satíricos escritos por un alma atormentada tras vivir en Andalucía:

 -Cuando llegue al cielo
 A San Pedro le dirá Se presenta un malagueño señor
Ya he cumplido mi pena en el infierno

 Queremos salir del infierno que supone estar dominados por ese espíritu siniestro que habita en los gobiernos de Andalucía. Pedimos lo que pidieron nuestros padres. No se trata de crear otro ente autonómico más, se trata de gobernarnos a través de uno existente; La Diputación. Una autonomía que devuelva las competencias de educación y sanidad al estado y, cuyo objetivo sea la de responder a las necesidades reales de los ciudadanos del siglo XXI. Así lo entienden muchos empresarios en privado y otros sectores de la sociedad civil local harta de pagar impuestos, de imposiciones, de agravios sin sentido. Como no podía ser de otra manera, muchos periodistas pretenden, como Mcbeth, asesinar el sueño, ese anhelo de sentirnos libres para decidir nuestro futuro. No queremos ser, lo somos. Se trata, simplemente, de una cuestión administrativa que una vez solventada, impida que nos sigan tomando el pelo con la excusa de un mayor progreso que nunca llegará de su mano.

 Se trata de sacar a la zorra del corral para que deje de comerse los huevos que tanto trabajo nos cuesta poner. No estamos contra nadie, sino por Málaga pues, como dijo otro poeta: Sueña en Málaga Que tu sueño en Málaga vivirá Que en Málaga está más el que sueña Que el que está. Un sueño que, como no podía ser de otra manera, es la mejor manera de obtener una España en la que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley. Una vieja aspiración liberal en la tierra que siempre ha sido la primera en el peligro de la libertad. Por ello, decimos un sí rotundo a la constitución de Málaga como comunidad autónoma.

 Sergio Calle Llorens

BELLEZA

El sol se había puesto tras el bosque. La noche avanzaba hacia nosotros desde la mar, cubriendo la sierra de púrpura, como si pretendiera envolvernos. La foresta se quedó muda y las montañas fueron bañadas por una luz rojiza muy mediterránea. Pensé en la suave belleza de la montaña como la curva de un cuerpo de mujer. Fue un momento manchado de lujuria en el que imaginé el vino corriendo por la sangre, el roce de unos labios, el brillo de unas piernas enfundadas en unas medias. Alejé esos pensamientos y me senté junto al grupo a disfrutar de la Sierra de las Nieves.

 La luz se disolvía en el crepúsculo de la otoñada. Todo era de una fugacidad trémula maravillosa. El azul de la patria salada conjugado por el verde del bosque y el cielo naranja me hicieron pensar que esa visión justificaba toda mi existencia. Las dificultades no son nada en comparación con la belleza de ese momento en el que permanecimos en silencio, como no queriendo romper la magia que lo envolvía. Incluso la hojarasca empujada a nuestros pies con la mecida del viento, ponía la banda sonora a ese instante de nuestras vidas.

 Comenzó a llover. Los árboles goteando, el bosque susurrando. Era puro realismo mágico sentir las gotas casi invisibles calando nuestras ropas. Descendimos en silencio por temor a que la tormenta arreciase. Y eso hizo, al poco, con su celestial pirotecnia. Temps de bolets pensé, para mis adentros imaginando esas setas grandes y sabrosas en mi boca. Soñé con trufas de camino a la cena donde la señora de la casa nos había preparado manjares regados con un buen vino de la tierra. Conversaciones inteligentes lejos de la necedad de necedades que ha convertido el patio sureño en un lugar irrespirable. Me dejé flotar en el oscuro mar de la noche, feliz, inmensamente dichoso por la jornada que acababa de vivir. No podía pedir más a la vida y susurré un elocuente agradecimiento desde lo más profundo de mi corazón.

 Sergio Calle Llorens

LOU REED

Lo extraño no es la muerte de Lou Reed sino que haya tardado tanto en hacerlo. Caminó muchos años de su vida por el lado salvaje y, fueron tantos los excesos, que el milagro es que haya llegado a los 71. Admirador de Poe, el líder de la Velvet Underground escribió algunos de los mejores himnos de la historia del Rock and Roll. Para la posteridad quedan.

El primer álbum que escuché de él, fue el Coney Island Baby, con temas que aún hoy me siguen arañando el corazón. Sin duda, aquella canción que hablaba de aquella niña que se lamentaba de que nunca pasaba nada hasta que conectó con una emisora de Rock and Roll y, su vida cambió para siempre. Esa música mestiza nacida de la mezcla de ritmos blancos y negros con su sabor a destilerías ilegales que alejaron el tedio de las vidas monótonas. Cuando la escuché por primera vez, supe que había llegado a casa, que a partir de ese momento, podría fallarme todo pero el Rock and Roll sería el amigo que jamás me fallaría. Ha estado ahí en los peores momentos, en los lugares más sórdidos cuando nada más tenía sentido. Recuerdo una noche en un bar llamado Side Car en compañía de tipos que vestían de cuero y que, entre otras cosas, aspiraban a ser tan duros como Reed. Pandilleros habituales en la parte que sube a Pedregalejo alto. Memorias de juventud, bandas sonoras de mi vida que me han seguido hasta aeropuertos lejanos o estaciones en medio de la más absoluta soledad. Recuerdo cantar el Rock and Roll de Lou Reed en un bosque de Finlandia o en estación de Bayswater en Londres. A solas o acompañado por la hermandad de los rockers de todo el mundo. Se fue el hombre, nos legó su música y sus poemas urbanos. DEP

 Sergio Calle Llorens

sábado, 19 de octubre de 2013

EL PRESERVATIVO

Es ilustrativo que en el barco malagueño, no tenemos todos los mismos mareos. Cada cual, reacciona según su propia armadura ideológica. Una pincelada de ello, es el edificio de Correos sito en la Capital de la Costa del Sol. Una torre que albergó el edificio de correos hasta 2010. La construcción es conocida por los malagueños como el preservativo, por aquello de la enorme red que lo cubre para que ningún ladrillo impacte en la cabeza de algún turista. Y es que aunque padece de aluminosis, fue la forma que tuvo la Junta de Andalucía de pagarle a Málaga la deuda histórica que, a su vez, se había cobrado del estado.

Según publica el Diario Sur, un grupo internacional que ha pedido permanecer en el anonimato- LA TÍA SUPONGO- quiere construir un hotel y tiendas de lujo. Incluso, apunta, la Dirección General de Patrimonio en Sevilla ya está trabajando en la propuesta de cambio de uso. El ínclito Delegado de la república bananera en Málaga afirma que a favor del proyecto está el hecho de que el edificio se encuentra sin uso desde hace más de tres años. De la responsabilidad de los socialistas en el estado del edificio no dijo nada. Al parecer, tenía prisa en ir a jugar al golf tras pelearse con la oratoria.  

El precio que pide la Junta es de 30 millones de euros  que es lo que costaría hacerse con los 16.780 metros cuadrados con casi 2500 de aparcamiento y 2200 de planta baja. Y todo junto a la Alameda, a un paso de la estación del Cercanías y a dos cañas del Soho Malagueño. El supuesto grupo empresarial afirma que el precio está inflado pues el real sería de unos 15 y 20 millones. Por no hablar de que al cambiar el uso del mamotreto, habría que modificar el PGOU. Todo muy complicado y al estilo andaluz.

Ya son muchos los entregados que han abrazado la noticia como de buena nueva. Olvidan, parece, la cantidad de promesas incumplidas por los andaluces en Málaga. Conociéndoles, como les conocemos, no es de recibo ser optimistas al respecto. Además, queda por despejar la incógnita sobre la cantidad que recibiría la ciudad en caso de que la venta del edificio se llevara a buen puerto. Teniendo en cuenta los antecedentes, es mucho más probable que se gastaran la pasta en encargar un cerebro para María Gámez o, en un curso de escritura para su amigo Currito Troya que ciertamente necesita.

 Como les decía, el mareo del barco malagueño no afecta a todos por igual. A los medios de comunicación la resaca andaluza supone ganancia de pescadores por tapar los escándalos de la Junta. A otros, nos hace vomitar en alta mar y, a la mayoría, los golpes de ola son tan habituales que reaccionan como el que escucha llover. Es cierto que nunca llueve a gusto de todos y, por supuesto, no todas las noticias nos afectan igual. Todo depende del color con el que se mire a las cosas. Es casi como esa mujer que le pregunta al marido, ¿Manolo, llevo mucho maquillaje? Eso depende de si vas a salir a matar a Batman. A los chicos de Sur les parece bien el maquillaje que emplea la Junta para tunear la realidad pero, lo de especular con un edificio para ganar un pastón y repartirlo entre la secta del capullo, no tiene ni puñetera gracia, por más que la hija del farero se pinte la cara del Joker en su rostro bobalicón.

Sergio Calle Llorens


LENGUAS

Soy un gran amante de las lenguas. En casa, además del español, se pueden escuchar el danés y el inglés. Escuchar a mis hijos discutir en varias lenguas me produce gran satisfacción. Creo que es una ventaja criar a los niños en diferentes idiomas. Una manera de prepararles para el mundo globalizado y competitivo en el que tendrán que lidiar. No hay nada malo en ser bilingüe o trilingüe. Todo lo contrario. Yo mismo, a la hora del crepúsculo acudo a buscar a un amigo para tener conversaciones en catalán y, hay días en los que la parla de Shakespeare domina mi maldita. Otras jornadas me sumerjo en la literatura italiana y llamo a los amigos transalpinos del pretérito. Mi españolidad, por cierto, no se resiente aunque cada vez me sienta más ciudadano del mundo.

Empero, el anuncio de RENFE de exigir hablar todas las lenguas españolas en las líneas ha desatado cierta sorna en la sociedad. Unos califican la medida de inaceptable. Suelen ser gentes de derecha tramontana que no han aceptado nunca la realidad lingüística de España. Ojo, digo lingüística y no nacional, porque en mi opinión, en Cataluña, por poner un ejemplo, no hay dos culturas, sino una misma en dos idiomas distintos. Además, la medida sólo se aplicaría en los tramos ferroviarios donde se habla otro idioma cooficial.  De tal manera que los empleados de RENFE a su paso por Málaga, no tienen que hablar vasco como los tarados de Twitter apuntaban. Dicho lo cual, me gustaría añadir que me parece ciertamente sorprendente que se le pida a un trabajador dominar el vasco cuando el mismísimo Ibarretxe fue incapaz de aprenderlo nunca. En mi opinión, bastaría con la presencia de algunos trabajadores con el dominio de esa lengua autonómica para salvar el asunto. Entre otras cosas, porque tenemos una lengua común que, al margen de que hablen 500 millones de almas en todo el mundo,  todos conocemos. Ya puestos, podrían mandarnos los pinganillos que se ponen Griñán y los suyos en el senado para la traducción simultánea.

Entre el radicalismo de derechas que aboga por exterminar las lenguas autonómicas y, la ultraizquierda y su odio a todo lo español, hay una tercera vía que apueste por el bilingüismo práctico y sin complejos. Esa tercera vía se encuentra en Ciutadans con su líder, Albert Rivera, a la cabeza. Esa formación defiende aquello que millones de españoles realizamos en la práctica; hablar diferentes parlas de forma natural.

La tercera vía, en cambio, también debería apostar para que el Presidente de un gobierno o una taifa autonómica hablaran idiomas. Ya que se lo exigimos a los camareros de las líneas del AVE, no estaría mal ser consecuentes y hacer lo propio con las habilidades lingüísticas de sus señorías. Sería una bonita forma de desembarazarnos de personajes como Susana Díáz y Manolito Chaves.

Sergio Calle Llorens





LA SEDE DE TUENTI

La nueva sede de Tuenti rompe los moldes de la oficina tradicional y, eso, al parecer, ha provocado una ola de admiración por toda España. Las imágenes de un espacio laboral donde abundan los futbolines, sofás, videojuegos, instrumentos musicales ha acaparado la atención de nuestros nacionales. No les culpo.

El problema es que la admiración surge porque el empresario español está acostumbrado a organizar la oficina teniendo en mente la imagen del campo de concentración de Auschwitz. Cada nimio detalle esta concebido para la tortura del trabajador. Desde el  trato hasta las horas laborales. En cambio, las empresas norteamericanas de internet llevan años aplicando una política de contentar a su gente con innumerables atractivos. La idea es que el trato sea exquisito entre los jefes y los empleados. Éstos últimos, por cierto, se organizan su propio horario de trabajo pensando en la productividad y nunca en el estar por estar. Masajes a los empleados, un ambiente cordial y festivo que huye del alma de la empresa española; la inquisición.

El trabajador español que ha visto las imágenes de Tuenti ha entrado en trance. Parece que hubiera viajado al futuro pero, simplemente, está siendo testigo de un mundo desconocido y fascinante, el de los empresarios jóvenes con ideas del siglo XXI. Esos que no quieren, ni por asomo, que sus empleados se vayan a trabajar a la competencia. Es un tipo ciertamente curioso porque huye del mamoneo de ascender al personal en relación a lo bien o mal que se lleve con su persona. Algo que desconoce, y por completo, el empresario malencarado que se dedica a los seguros o a la construcción. Gentuza, hablando en plata, que tiene ese tono condescendiente y perdonavidas cuando explota al personal o lo manda a la cola del paro. Mierdecillas que después de un día fuera, llega a última hora y decide que es el momento de que todos hagan el trabajo en ese preciso instante. Yo mismo, he sido víctima de Escuelas de Idiomas que tras tratarme peor que un perro, ponían el grito en el cielo al ver como les abandonaba hartos de su miseria moral.

La sede de Tuenti representa lo que la España laboral debería aspirar, el bienestar de sus trabajadores, porque sólo cuando los empleados están a gusto rinden al máximo exigido y, las empresas tienen innumerables beneficios. A más seguridad, mayor compromiso. A más ventajas, menos posibilidad de abandonar el barco. Tuenti, en definitiva, es una música de violín que acaricia profusamente los oídos de los trabajadores. Una visión celestial del mundo que anhelamos.

Sergio Calle Llorens





LA MARCA ANDALUCÍA

Mercedes Milá estrenó su programa Mongolia sobre ruedas, aunque mejor le podría haber llamado mongola sobre ruedas. Sin embargo, el espacio fue líder de audiencia en la república bananera de Andalucía. Y es que a tontos, no nos gana nadie. Basta que haya un espacio televisivo diseñado para mentes vacías para que el andaluz medio se siente frente a la caja tonta para decirle; “te echaba de menos hermana”.

El andaluz es preso de su incultura y falta de talento. Si no encuentra un programa digno de su incapacidad intelectual, acude raudo a canal sur. Allí no se hablará de las ayudas a la sanidad cubana por parte de la Junta, mientras hospitales como el Carlos Haya o el Clínico Universitario de Málaga derivan cada vez más operaciones a la privada por no dar abasto. Tampoco será noticia en el Nodo andaluz el cierre de quirófanos de los hospitales malagueños. Si pasan alguna desgracia, el dudo acusador señala a Madrid y a sus pérfidos ciudadanos.

Aquello que no sale en la tele de los andaluces no existe. De ahí que aunque el bipartito andaluz no pague a los abogados de oficio, si tenga para pagarle la minuta a los picapleitos que defienden a su gente en los ERE fraudulentos. Como el andaluz no lee mucho, tampoco tiene tiempo para centrarse demasiado en que ningún periodista de canal sur tuviera a bien grabar ninguna imagen de los insultos a la juez Alaya. A juicio del subdirector del ente autonómico, fue la casualidad la que privó a los andaluces de ver como se las gastan los granujas de los sindicatos cuando les pillan con las manos en la masa. En realidad, Joaquín Durán siempre tiene tiempo de dar jabón a los suyos o, en su defecto, cubrirles con un manto espeso de niebla tras el que ocultar sus fechorías.

El primate andaluz medio que permite este tipo de sociedad es un peligro para el progreso y, a cada paso, demuestra que no tiene nada que ofertar al resto de compatriotas. Cualquier español no nacido en la taifa sureña asume que la marca Andalucía supone un esquematismo primitivo. Un tormento que rezuma corrupción y malas artes. Un mal mayor que visto a la luz del microscopio resulta grotesco y peligroso. La marca Andalucía no es un mal necesario, es un mal con el que se puede acabar. Basta con devolver las competencias a Madrid y cambiar su corrosivo y mediocre sistema educativo. Hay que exterminar la marca Andalucía cuanto antes, por el bien de España y la humanidad.

Sergio Calle Llorens





SISTEMAS DE ESPIONAJE

Los servicios de inteligencia de una dictadura que ha pasado a ser una democracia, o en proceso de serlo, deben adaptar sus métodos de represión a aquellos que permitan proteger al mismo pueblo que antes vejaba. España supo con la ayuda del Mossad modernizarse y cambiar la mentalidad de los agentes operativos. Rusia, en cambio, ha seguido realizando operaciones encubiertas de asesinatos de líderes políticos opositores al régimen de Putin. En los últimos tiempos, los rusos asesinaron a 14 periodistas rusos que informaban sobre Chechenia desde un punto de vista muy crítico con el Kremlin.  Cosas de un sistema corrupto y asesino como el ruso. Sin embargo, también hay muchos gobiernos democráticos que usan a sus servicios de inteligencia para cometer fechorías de todo  tipo. Hoy vamos a repasar algunas informaciones al respecto que pueden parecerle inquietantes al profano en la materia.

Los servicios de inteligencia tienen como misión fundamental asesorar a los presidentes y gestionar situaciones de crisis. Para ello recaban información que pueda suponer jugar con ventaja frente al enemigo y, llegado el caso, eliminar a cualquier elemento que suponga un riesgo para la seguridad nacional de los países para los que trabajan los servicios de inteligencia. Por lo tanto, hay que reconocer que los agentes se mueven siempre en el filo de la navaja. Hay ocasiones en las que se saltan la ley y, las menos, en las que la respetan.

Con la amenaza islamista que sufre el mundo occidental, los gobiernos de medio mundo han puesto en marcha medidas que suponen una violación fragrante de la libertad individual de los ciudadanos. Y todo, claro está, en nombre de la seguridad de todos. En ocasiones, los responsables políticos quieren ir más lejos en el recorte de derechos con propuestas como las siguientes:

-         Alemania: el ministro del interior propuso la ejecución de terroristas en el extranjero. Una sugerencia que venía precedida por su antecesor en el cargo defendió la posibilidad de pinchar los teléfonos a abogados.
-         Francia: Sarkozy intentó establecer un sistema de cámaras espías por todo el país.
-         Gran Bretaña: Gordon Brown trató, sin éxito, elevar el período de Habeas Corpus de los detenidos.
-         Estados Unidos: Introducción del acta patriótica que permite vulnerar derechos ciudadanos con la excusa del terrorismo.

Muchos ciudadanos no les importan ser espiados pues alegan, tal vez con razón, que al no tener nada que ocultar, los gobiernos pueden centrarse en los verdaderos criminales. Yo no estoy tan seguro. El caso es que la lucha contra el terrorismo internacional en general y, contra el islámico en particular, requiere de grandes sacrificios. Después de todo, nunca podremos ser iguales que los árabes porque ellos matan para vivir y los occidentales vivimos para no morir. Por eso, ni nunca nos entenderemos, ni jamás podremos bajar la guardia.

Algunas medidas adoptadas por los gobiernos no son tan negativas La UE ha establecido 160 medidas contra el terrorismo y blanqueo de dinero. Italia ha empujado a sus aliados a crear una base de datos sobre robo de explosivos. En cualquier caso, el peligro de sobreactuar está presente en las acciones de los gobiernos y sus servicios de inteligencia. Sin olvidar que la información que tienen de nosotros podría caer en las manos equivocadas.

En España, aunque muchos no lo sepan, tenemos el sistema de espionaje SITEL: Sistema integral de comunicaciones electrónicas. Un programa elaborado por Ericsson para el gobierno español de Aznar que permite pinchar todos los teléfonos de España al mismo tiempo y, conocer además de las conversaciones, la identidad del sujeto, su operador telefónico y el punto geográfico desde donde se realiza la llamada. El sistema puede incluso conocer todos los mensajes de SMS que mandamos y el contenido de nuestros mensajes en Internet. Como al vigilante no lo vigila nadie, el CNI pincha teléfonos sin autorización judicial. Dicho de otra manera, los servicios de inteligencia españoles tienen un poder basado en la constitución española pero que luego conculca esos derechos que supuestamente ampara la norma suprema de los españoles. Para los más rezagados informativamente hablando, he de añadir que el sistema SITEL fue introducido por Aznar pero utilizado mayormente por Zapatero y Rubalcaba.

Entiendo que no se puede tener libertad al 100% sin recorte de libertades ciudadanas. Empero, ya que tenemos grandes medios de espionaje, también podrían ser utilizados para defender a los ciudadanos. De hecho, me permito lanzar una idea; cada año, las compañías se reúnen clandestinamente para subir el precio de la gasolina y, justo antes de vacaciones. No estaría mal que el gobierno de turno pusiera fin a esta práctica abusiva. Pero claro, como el estado se llama el 0,80 por ciento de cada vez que repostamos, seguirá sin usar SITEL para exponerles ante la opinión pública. Lo mismo podríamos decir de las compañías de la electricidad con sus subidas pactadas ilegalmente.

Vivimos en la época de Internet y cada vez hay más posibilidades de que sepan todo acerca de nosotros. Es imposible evitar el espionaje electrónico. Microsoft y el Explorer presentan puertas traseras desde la que acceder a nuestra información. Ni siquiera estamos tranquilos con el procesador más usado del mundo, el Microsoft Word. Si no me creen, hagan una prueba; Tomen un documento y ábranlo usando el bloc de notas que incluye el sistema operativo Windows, descubrirán una serie de símbolos y gráficos, entre ellos, podrán ver incluso las horas en las que han escrito el documento e incluso aquellas partes del texto que fueron borradas antes de dar por cerrado el documento. Por desgracia, no hay forma de escapar del Gran Hermano. No obstante, estaría bien que los Servicios de Inteligencia se dedicarán a luchar contra los verdaderos responsables de la crisis mundial que padecemos los ciudadanos, sin olvidarse de los islamistas. Sencillamente sufrir más restricciones no supone ser más seguros, a veces ocurre justo lo contrario.  


Sergio Calle Llorens

EL FICHAJE DE BALE

Si no sabemos cuanto le costó al Real Madrid el fichaje de Bale, mucho menos sabremos el origen de su lesión. Los blancos, en realidad, representan al oscurantismo más perverso. Lo que sí conocemos es que ha sido el jugador más caro de la historia. También conocemos, porque lo publicó un diario deportivo, que el nuevo Prosinecki puede tener una hernia discal. La portada de Marca provocó un gran revuelo entre la secta madridista. Teledeporte, sin ir más lejos, dedicó varias horas enteras a hablar concienzudamente del asunto. No puedo resumirles ni lo que decía el diario, ni lo que afirmaba el canal telemático de televisión española. Más que nada porque las noticias del Madrid me producen una sensación de molestar físico, de barullo desagradable. Sin embargo, conozco el  tema por un amigo muy pesado que suele ponerme al día de estos asuntos menores.

La portada de Marca es un despropósito inigualable, pero no porque la hernia del jugador de País de Gales pueda ser falsa, sino porque le colocaron a él en una foto muy grande y, abajo,  en chiquitita, a la primera mujer española piloto de Formula1 que falleció el día antes, María Villota. Esa, y no otra, es la razón por la que se deberían manifestar los aficionados al deporte. Y es que ni siquiera en la muerte de un deportista nacional, los diarios de Madrid consienten en relegar al equipo de Florentino Pérez a un segundo plano. En realidad, los lectores de ese diario, que no imagino muy inteligentes, deberían estar curados de espantos con portadas en las que se aseguraba que Neymar iba a fichar por el club merengue. Años de ridículos periodísticos que, lejos de bajar la tirada de lectores, la ha subido, aunque cada vez estén peor.  También es sorprendente que un canal público pagado por todos los españoles, dedique un 75% de su  tiempo a hablar del Real Madrid. El favoritismo hacia el club blanco es tan grande, que la temporada pasada llegó a emitir un 80% de los partidos de baloncesto de los chicos de Pablo Laso.

El Real Madrid lo quiere abarcar todo y, cualquier evento, cualquier éxito de la selección nacional de fútbol le supone un gran problema a los blancos al desviar la atención de sus éxitos reales o figurados, con la colaboración de una mayoría de periodistas  volcados en animar y alentar al club de Concha Espina. Las críticas le vienen por celos de plumillas que no consiguen las primicias que les exigen los medios para los que trabajan. Curiosamente, todos los éxitos del deporte español han coincidido con la peor época para los blancos. Hace años, aunque ustedes no lo recuerden, cuando la selección española era eliminada de un torneo, a los jugadores del Madrid les gritaban, “a por la séptima”, sin llegar a pensar, ni por un momento, que muchos españoles no se sienten representados por un club de pasado Franquista cuyas maniobras para ganar son ciertamente nocivas.

Mientras peor le vaya a Florentino y a sus chicos, mucho mejor para el deporte patrio. Prevenir, por tanto, las victorias madridistas es apostar por obtener grandes resultados  en diferentes secciones deportivas. España que ganado dos mundiales en balonmano, 5 en tenis, uno en fútbol y otro en baloncesto, tiene deportistas mucho más importantes que el Real Madrid cuya aportación, por cierto, es menor en la consecución de todos los títulos conseguidos en los que no he incluido los campeonatos de Europa porque, básicamente, no terminaría nunca

. Bale no es nadie, simplemente es un jugador que en 24 años ha tenido 20 lecciones graves. Un pupas, un británico que, como todos, fracasará en la liga española donde, para más escarnio, no aprenderá ni una frase bien dicha. Dicho de otra manera, lo única orejona que van a conseguir los blancos esta temporada, es Bale con sus pabellones auriculares de Dumbo. Ya es hora de que entiendan que sin esfuerzo, sin sudar sangre no desbancarán nunca a nadie. Invocar a los espectros pretéritos de Bernabeu y Juanito es propio de fantasmas. Bale o no vale

Sergio Calle Llorens


TODOS LOS NEGRITOS

Entre ustedes y yo, a la gran mayoría de europeos le trae sin cuidado que miles de africanos perezcan en las costas del mediterráneo. Y, sin son magrebíes, las muertes son recibidas con una completa indiferencia. La UE disimula mandando dinero a Roma para que se las apañe. Italia, en cambio, muestra que es un estado fallido al no poder poner freno a la avalancha humana. La inutilidad se une a la desesperación que, como la fe, mueve montañas.

 La joven nación ha pasado de la Primera Guerra Mundial a la Segunda y, tras los conflictos, al espacio económico europeo. En ninguna etapa ha podido Italia desembarazarse del poder oscuro que lleva siglos mandando en esas tierras. Tampoco Europa es un compendio de virtudes a la hora de asistir a los más necesitados. Creó el problema judío al  intentar exterminarlos, cayó ante la barbarie nazi y no hizo nada por ayudar a los que caían ante la bota criminal comunista. Miró para otro lado en el conflicto de la extinta Yugoslavia y, como casi siempre, tuvo que echar mano de los valientes soldados americanos para poner fin al conflicto. Europa, en definitiva, es una vieja chocha que ilumina menos que una bombilla de 25.

El hombre occidental en general y, el europeo en particular, pierde la salud para ganar dinero, después pierde el dinero para ganar la salud y por pensar ansiosamente en el futuro, no disfruta ni el presente ni el futuro. A pesar de ello, los africanos, hartos de guerra y destrucción, buscan llenarse el estómago dos veces al día y, ya que no tienen presente, al menos que tengan futuro. Con su llegada al viejo continente, esperan encontrar su Dorado. Sin embargo, el africano en la mente del europeo queda muy bien siendo discriminado por el pérfido yankee. Fuera de ahí, se convierte en un tipo desagradable que grita mucho y que pide demasiado. A la pregunta de si eres racista, el europeo contesta con un rotundo no, siempre y cuando las autoridades tengan a bien mantener alejada a los de piel oscura. Tampoco le gusta al europeo demasiado el moro que padece, según la opinión mayoritaria, las taras propias de la secta de Mahoma.

Mandar dinero para meter los cadáveres de los africanos bajo la manta, es lo único que sabe hacer la UE. En verdad, es una novedad pues no sabe recibirlos, no cuenta que hay sitio para todos, no puede asimilarlos y, tampoco los quiere tener corriendo libres por las calles de Berlín y Copenhague. Así que los morenitos del sur se apañen con los dineritos de los jubilados del norte y, que Durao Barroso siga con sus ridículos discursos que quedan muy bien entre los tarados de Twitter. Ya habrá tiempo para que los nórdicos se solivianten con las imágenes de los finados en las playas del sur donde se bañan en vacaciones. Y es que estos africanos tienen la poquísima vergüenza de ir a morirse en la orilla que pisan sus blancos pies.

La gran verdad es que para el europeo, racista impenitente, el judío sólo es aceptado en una cámara de gas y, el africano apenas queda guapo en un libro de Karen Blixen; sirviendo, diciendo sí bwana  y siendo devorado por los leones que se sientan a mirar el crepúsculo en la tumba de Denys Finch Hatton.

Sergio Calle Llorens