lunes, 20 de julio de 2026

¡ESPAÑA ES INVENCIBLE!


 

En el siglo XXI, el fútbol se ha convertido en una modalidad deportiva de once contra once en la que siempre ganamos los españoles. Por eso, España ha vuelto a vencer en la Copa del Mundo. Un torneo que empezó de verdad en cuartos porque, tristemente, a la FIFA se le ocurrió convertir el Mundial en una serie de Netflix: diversidad, selecciones infumables y equipos que estarían jugando en Primera Federación. Infantino incluso ha amenazado con ampliar el número de selecciones. Un día veremos a un combinado del barrio de la Victoria compitiendo para que todos se sientan incluidos. Strange times indeed.

Sí, España acaba de sumar una nueva estrella a su camiseta. Treinta y nueve partidos sin conocer la derrota y, cuando hinca la rodilla, es en los penaltis, porque nadie tiene la destreza ni el gen competitivo español para derrotarla en el tiempo reglamentario.

España jubiló a Cristiano Ronaldo —otro que se une a la larga lista de grandes jugadores que nunca han ganado un Mundial—, a Messi, a Deschamps y a De Bruyne. Grandes selecciones que han ido claudicando y aceptando la superioridad hispana. Todas menos Argentina, cuyas entradas en el campo no es que rocen el límite del reglamento, sino el Código Penal.

En la final, España era la clase. Tocaba y tocaba, y las ocasiones se sucedían mientras los argentinos homenajeaban la película Karate Kid: dar cera, pulir cera. Seguro que el profesor Miyagi se sintió orgulloso desde el cielo. Más henchidos de felicidad nos sentimos los españoles al ver cómo Ferran Torres le daba el segundo Mundial a nuestra selección con un gol antológico que hizo saltar de alegría al planeta fútbol. La gente ama la belleza y detesta a los matones de barrio que hablan con acento porteño.

 Por cierto, durante semanas algunos como Jordi Évole buscaron identidades, porcentajes y etiquetas. Mientras contaban melaninas y apellidos, España contaba victorias. Debe de ser que el fútbol sigue teniendo la mala costumbre de decidirse sobre el césped y no en una tertulia.

Hoy hemos amanecido felices porque nos sentimos imbatibles y victoriosos. Después de todo, la selección de Luis de la Fuente ha batido todos los récords e, incluso en regiones como Cataluña y el País Vasco, el seguimiento y el apoyo han sido masivos. El mensaje que España ha lanzado al mundo ha sido este: juntos somos más fuertes y casi invencibles.

Enhorabuena.

Sergio Calle Llorens


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