miércoles, 18 de febrero de 2026

¡ARBITROS, BORREGOS Y LOBOS"


 

Los árbitros españoles de fútbol y baloncesto no son tan malos si los comparas con la peste bubónica y el ébola. De hecho, con sus delirantes actuaciones, el espectador medio piensa que a veces te dan y otras te quitan. Quiero decir que a veces te dan ganas de vomitar y otras te quitan las ganas de ver un partido. Esencialmente porque su único objetivo es beneficiar al Real Trampas de Madrid y perjudicar al resto.

Por cada piscinazo hay una pena máxima para el equipo de Florentino. Por cada agresión a los rivales, el VAR deja de funcionar. En el baloncesto pasa lo mismo y los codazos de Tavares existen en el mismo plano metafísico que la honradez de Pedro Sánchez. Ya hay estudios estadísticos que nos indican que es el equipo con más penaltis a favor del mundo y el que más tiros libres lanza. Esos mismos informes apuntan a que el Málaga es perjudicado por sus florentinezas cada siete minutos.

El otro día, en San Sebastián, el club de la capital de la Costa del Sol fue atracado en un nuevo episodio de La Casa de Papel, pero aquí no pasa nada y todo es muy bonito. En consecuencia, he decidido solo ver los partidos de Unicaja Málaga en el Carpena, porque mi salud ya no resiste más injusticias ni más corrupción.

Además, con el deporte en nuestra nación me pasa como con la política: no soporto escuchar a los tontos defendiendo lo indefendible. Porque siempre me topo con un patán, al estilo Tomás Roncero, demostrando, un día sí y otro también, que hay que volver a organizar el Día del Subnormal. Porque siempre hay un Manu Sánchez hablando de Franco en un carnaval en la taifa del sur, pero que se niega a mencionar, ni de refilón, a los cuarenta y siete muertos por un accidente ferroviario provocado por la desidia y la inutilidad del ministro socialista de turno.

Así, el defensor de las esencias andaluzas calla mientras Tony Bolaños se muestra alterado porque el Pequeño Marlaska se ha visto envuelto en otro monumental escándalo. Un ministro cuyas exdirectoras de la Guardia Civil, elegidas por él, están imputadas y, por si fuera poco, el número uno de la Policía Nacional, que también fue nombrado por su feminista mano, ha dimitido por estar imputado en un caso de agresión sexual a una subordinada.

El problema es que este tipo de gente pretende que cuando Rüdiger hacía el gesto de cortarle el cuello a la grada del Metropolitano estaba defendiendo la Alianza de Civilizaciones y, a renglón seguido, cuando Bellingham mandaba a paseo a un rival con un contundente fuck off, que todo hay que decirlo, el inglés empleaba un término que la nobleza británica de alto abolengo usa para saludarse.

Pensando en la corrupción en el deporte y en la política, me viene a la memoria aquel viejo lema de la criminal KGB soviética: “Pueblo de borregos, gobierno de lobos”. Por eso, en España todo lo que cambie será a peor. Después de todo, luchar contra las mafias es una actividad de riesgo.

Sergio Calle Llorens

 


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