lunes, 12 de mayo de 2014

¡VIVA EUROVISIÓN!

En Eurovisión lo raro no es que gane un tipo disfrazado de mujer con barba, sino ver a más de dos heterosexuales en la misma habitación siguiendo el acontecimiento. Sin embargo, y a pesar de que sólo me gustan las señoras, he de decir que yo soy muy fan del festival. Y la verdad es que no sabría decir la causa. Me viene a la memoria mi señora madre acordándose de los portugueses que pasaron más de una década sin votarnos. Sin olvidarme de los hijos de la Gran Bretaña que sólo nos han dado 8 puntos en la historia. No nos votaron ni el día en el que ganó Massiel con esa canción tan profunda  del lalala. Así que recuerdos, lo que se dice buenos recuerdos, no he tenido muchos como espectador. Cosas de querer que España siempre gane hasta a las bolas. Y hablando de bolas, ayer mismo me habría gustado que las polacas hubiesen  ganado con esas magníficas domingas que lucían en el escenario de Copenhague. En realidad, para el que aquí suscribe son las ganadoras morales del festival. Vean las imágenes que acompañan esta entrada y entenderán la causa por la que algunos tenemos unas ganas locas de invadir Polonia.

No es que me parezca mal que se bote a un hombre con barba. Es más, si de alguna manera sirve en la lucha de la igualdad del colectivo homosexual, bienvenida sea la victoria de Conchita. No obstante considero que de no haber mediado barba, el austriaco habría tenido poca garantía de éxito. He de reconocer que la campaña de marketing por la que todo el planeta sabía quien era el representante de Austria y, casi nadie conocía la cantante española por muy superior que ésta fuera. Insisto; por no haber usado la maquinilla de afeitar. Muchos han apuntado que Conchita ha ridiculizado al mismo tiempo al hombre y a la mujer. No estoy yo tan seguro. Lo único que digo es que ante la duda, la más tetuda. Especialmente con esos movimientos al mover el café, o lo que estuviera haciendo la joven de Cracovia con el palito. Y el personal palote, claro está. Pero si eligen al barbuo, yo no soy nadie para rasgarme las vestiduras.

Barbas contra bolas. Peludo versus a dos señoritas muy guapas; una holandesa y otra sueca. Y ganó quien  tenía que ganar. Con el mamoneo de los países amigos repartiéndose votos. Lo habitual vaya. Lo que se salió de madre fueron los pitos y abucheos que el personal le dedicaba a Rusia cada vez que obtenía votos de los diferentes jurados. Por una vez hubo un buen nivel de casi todos los representantes y España quedó entre los 10 primeros. Tal vez no podamos aspirar a más. El festival, lejos de languidecer, debería agradecer lo que Conchita y las polacas han hecho por el futuro del acontecimiento europeo. ¡Qué siga la fiesta!


Sergio Calle Llorens

sábado, 10 de mayo de 2014

EL EFECTO POMPIDOU

Un malagueño siempre acude a las páginas del grupo Joly para saber si un proyecto va a cuajar en la provincia. Si el tema levanta críticas furibundas entre sus columnistas, entonces respiramos tranquilos. Ocurrió con el Museo Thyssen y, ahora, vuelve a suceder lo mismo con el Centro Pompidou que abrirá sus puertas en 2015 en el Cubo de el Puerto de Málaga. Otra fuente para medir el grado de éxito, es el twitter de María Gámez cuyo oído para la política es similar al de Vang Gogh con la música. La portavoz socialista en el ayuntamiento de la Capital de la Costa del Sol siempre nos desvela su desasosiego cuando el alcalde de la ciudad se anota un nuevo tanto. Y que el Pompidou haya elegido Málaga para abrir su primer centro fuera de Francia, lo es. En realidad, es un golazo por la escuadra que la hija del farero no ha podido parar.

Los resultados del turismo en Málaga capital son comparables a los que tuvo Barcelona con las olimpiadas, pero sin tanta inversión. La ciudad es ya por derecho propio el cuarto destino cultural de España tras Madrid, Barcelona y Bilbao. Un hito impresionante si tenemos en cuenta que hace 20 años la Junta de Andalucía llegó a prohibir que la urbe de Picasso señalizara sus hoteles con el delirante argumento de que no era turística.

El gobierno regional andaluz ha intentado dinamitar el desarrollo político, cultural y económico de una provincia en la que nunca ha creído. Los enemigos de hoy son los mismos que en 1992 recomendaban ir a dormir a Portugal si no había plazas libres en la Expo. Hoy, sin embargo, la marca Málaga- Costa del Sol vuelve a volar mientras las de sus competidoras se han estancado por completo. Recientemente el Ideal de Granada publicaba un gran trabajo donde comparaba la realidad de esa ciudad con la malagueña. El estudio era un homenaje a todos los logros obtenidos por la ciudad hermana en los últimos lustros, mientras se recogían los deseos legítimos de los granadinos de equipararse a Málaga.

Con un centro histórico que ha completado una gran transformación; con sus calles y plazas coquetas y, museos como el Picasso, el Thysen, el CAC, el Revello de Toro, tenemos una oferta cultural incomparable en el sur de Europa. Incluso podemos presumir de  Festival de Cine español que, por cierto, es el más consolidado y el único que no  tiene financiación del gobierno andaluz. Por eso, cuando hemos sabido que el Pompidou va a ser una realidad el mismo año que el Arqueológico y el Bellas Artes, llegamos a la conclusión de que los miles de cruceristas que arriban a la ciudad van a tener difícil elegir entre tanto museo, iglesias, Catedral y monumentos romanos o árabes.

 En cualquier caso, el efecto del Pompidou va a ser tan brutal que ya hay quien habla de revolución en la ciudad. Y todo se ha conseguido a pesar de las trabas de la Junta de Andalucía; con trabajo, con dedicación y con mucho, muchísimo esfuerzo. Quedan todavía algunas cicatrices por cerrar como es el caso del Guadalmedina. Sin embargo, los malacitanos ya saben que el único camino posible para rematar el proyecto de ciudad es el sacrificio. Tenemos el convencimiento de que el gobierno de taifa es como un perro corriendo detrás de un coche pero, aunque termine alcanzándolo, no podrá conducirlo jamás. A esa certeza le añadimos que seguimos aplicando aquella arenga de nuestras madres; “Id con Dios pero pelead como el diablo”. Y en esa estamos, luchando con el mismísimo Satanás. Pasen y vean porque esto no ha hecho nada más que comenzar.


Sergio Calle Llorens

viernes, 9 de mayo de 2014

GRACIAS SCHUSTER

 Estuve en la primera rueda de prensa de Schuster en Málaga. Mi labor allí era la de intérprete para un par de canales extranjeros. Fue justo el mismo día en la que media Málaga pedía que me pegaran un tiro por un artículo mío sobre los enemigos del club de la Capital de la Costa del Sol. Todos los “valientes” que habían azuzado a las fieras, fueron incapaces de decirme nada a la cara. Por eso, se me ha quedado grabada aquella presentación en la Avenida de Martiricos. El alemán no engañó a nadie desde un principio. Afirmó que el equipo lo iba a pasar muy mal. Empero, gracias a su labor los blanquiazules no han ocupado plaza de descenso en ninguna jornada. Y eso, a pesar de los muchos mantas que defienden nuestra camiseta. Les hablo de jugadores, porque los periodistas que cubren las noticias del club siguen pareciéndome una pandilla de enemigos.

El caso es que no he vuelto a escribir sobre el Málaga porque no me ha parecido bien hasta que no se acercara el fin de la temporada. Ahora, en cambio, con el equipo casi salvado, tomo mi pluma para defender a un gran técnico como Schuster. En realidad, creo que soy uno de los pocos defensores del rubio entrenador que le quedan a esta orilla del mediterráneo. No obstante, y a riesgo de que me vuelvan a llover los insultos, quiero hablarles de Bernard.

Puede que pise todos los charcos. Puede que sus maneras no sean las adecuadas. Incluso puede que sea demasiado tudesco en la forma de dirigirse al personal, pero me gusta su fina ironía que aquí nadie parece entender. Y es que para comprenderla, hay que tener algo de inteligencia en la cabeza. No es de extrañar que esa pandilla de patanes que escribe sobre deportes en Málaga, no se entere de nada cuando Bernard habla, pero sólo a la madre naturaleza se puede culpar de sus limitaciones intelectuales. El problema es que los supuestos periodistas no soportan que un técnico no baile al son de su desentonada melodía. Desconfíen de todos aquellos que hablan bien de un jugador o de un técnico, porque lo que esconde la realidad es que el alabado le ríe las gracietas al informador.

En Málaga, como ocurren en el resto de España, confundimos presencia en el trabajo con rendimiento y, también, simpatía con profesionalidad. Y así nos va. Schuster es un tipo honesto, malencarado, borde pero que sabe más del deporte rey que todos los mamarrachos que se dedican a desinformar sobre deportes en esta bendita tierra. Habría que preguntarse; ¿con quién coño han empatado estos palurdos para hablar de nada? ¿Cuántas Copas de Europa han ganado? A no ser, claro está, que hoy esté al alza haber participado en el prestigioso torneo internacional de Solteros contra Casados que, por supuesto, perdieron.

Seamos serios de una vez;  ha pasado un año desde que al Málaga C.F lo sancionaran en Europa, y ni uno de esos palurdos ha escrito una sola línea que valga la pena. Ni siquiera un artículito para llevarnos a la boca sobre los que movieron los hilos para desterrar al club. Hasta mi abuela Ernestina sabía más de fútbol. Con lo fácil que hubiera sido ir a Escocia y tirar de la manta, o al menos a Sevilla o a Madrid. Pero eso es como pedir que un socialista andaluz no robe. Así que desde esta tribuna quiero lamentar la marcha de Bernard Schuster, aunque bien pensado, no está hecha la miel para la boca del asno.

¡Mil millones de gracias Mister!


Sergio Calle Llorens

martes, 6 de mayo de 2014

CANCIÓN DEL VALOR

Aprendí, como dice la canción, que sólo las sombras nos enseñan a ver. Sé por ese mismo tema que hay que desconfiar muy mucho de las luces y que si buscas al sol, dentro de la noche lo verás mejor.  Y lo sé porque he caminado muchos años tratando de ver al Lorenzo y, de paso, arrojar algo de su maravillosa luz sobre la corrupción andaluza. Sin embargo, he de anunciarles que tiro definitivamente la toalla. Creo que ha llegado el momento de pasar el testigo. Yo ya he hecho lo mío. Son demasiados conflictos. Demasiadas querellas y sinsabores en la oscuridad de la madrugada. Estoy seguro de que muchos no podrán olvidar jamás mi mirada, ni mi pluma, ni todas las investigaciones en las que he puesto en la picota a los del régimen. Con eso me doy por satisfecho.

Es una decisión madurada bajo la luna mediterránea y, considero, que es lo mejor para mi. En cualquier caso, quiero decirles que voy a hacer una última contribución a la causa; la publicación de un trabajo sobre la corrupción andaluza donde aporto innumerables pruebas en una tesis impactante. Pruebas que, por cierto, voy a poner a disposición de la justicia cuando sea llamado a declarar en un próximo juicio. Así que el Clan Gámez- Martínez no se va a ir de rositas ni mucho menos. Los becarios, de momento, no deben de pasar por estas páginas más veces. Vaya que ya llamará un juez a sus jefecitos.

Seguiré en otras batallas pero no quiero perder mi alma por una pandilla de mangantes. Durante años me han acompañado en estas páginas pero todo lo que empieza tiene un final. Le daré  a la tecla todo lo que pueda con temáticas que nada tienen que ver con la taifa del sur. Andalucía no me merece la pena.  Ahora nuevos horizontes se abren ante mí. Estoy lleno de esperanza y de ilusión.  Simplemente he de soltar el lastre para que mi nave cabalgue sobre las olas.

Espero sepan comprenderme; he estado demasiado tiempo interpretando sólo la canción del valor para que, de paso, el andaluz pasara de presa a cazador. Sin éxito.  He pasado noches muy malas combatiendo a esos corruptos, dejándome la piel y la espada en callejones oscuros. Sin gloria. Me he sentido como el último hombre en pie, como un soldado peleando en tierra extraña sin que a nadie le importara lo más mínimo. Me queda el consuelo de haberlo dado todo en la batalla en la que, por cierto, he encontrado a algunos camaradas fantásticos que me han hecho más llevadera la guerra. Pero ya basta.

 Ha llegado el tiempo de hacer balance y no me arrepiento de nada. Ni siquiera de los momentos en los que me he sentido lleno de nada. Vine sólo y me marcho sólo. Y ahora que escribo el parte de bajas y veo que siempre salgo a flote donde el resto naufraga, noto que mi nave ha de recorrer otros mares lejanos, para experimentar de nuevo la calidez que sólo hallo bajo la lluvia torrencial.

Abandono con la cabeza alta, cicatrizadas las heridas y fuego en el corazón. Me esperan otros aceros y otras batallas pero ahí te quedas Andalucía, con tus taras y tu cretinismo infinito. El soldado viejo que aquí les cuenta, verá pasar, y con mucho gusto, su cadáver putrefacto mientras elevo al cielo la canción del valor de mis compañeros de armas.

Coda: Les mantendré informados sobre la publicación del libro de investigación. Mis seguidores podrán adquirirlo por el módico precio de 1 euro.


Sergio Calle Llorens

MI NOVELA

El pasado sábado presenté mi novela “Memorias de un Prepucio Colorado” a dos cañas de mi sagrado mediterráneo, en el precioso barrio marinero de Pedregalejo. No sabría decir la causa pero, sorprendentemente, sabía que iba a ser un éxito de ventas y de público. Allí acudieron amigos de toda la vida, familiares y seguidores que querían conocer más sobre la obra. Un libro que es una oda a Málaga y a su mar. Un recorrido por un erotismo sutil y variado Un viaje iniciático que me lleva por todo el mundo hasta que vuelvo a la patria chica. Un homenaje a todos aquellos que, de alguna manera, compartieron vivencias en el pasado con un servidor. Una manera, supongo, de traer de vuelta a los que se convirtieron en sombras. Creo que el resultado es para estar orgulloso porque, en verdad, mi intención siempre ha sido que ellos vivan para siempre en esas páginas.

Sin embargo el libro también es una actitud hacia la felicidad que, como saben, es un estado de ánimo. Y la vida es un 10% lo que nos pasa y un 90% como reaccionamos a ese pequeño porcentaje.  En realidad, la obra es un tratado de esperanza a través de mis aventuras vitales. Yo, sencillamente, tomé la decisión de que quería ser feliz y, juro que lo he logrado razonablemente. Decía Abraham Lincoln que no son los años de tu vida sino la vida en tus años. Y de eso se trata amigos; de ponerle vida y pasión a todo aquello que hacemos para alcanzar la gloria.

Por eso si usted es una persona que tiene sueños, no lo dude, persígalos hasta alcanzarlos. No haga caso de aquellos cretinos que, probablemente por miedo, intenten persuadirle de lo contrario. Todavía conservo en la memoria a aquellos que trataron de ridiculizar mi idea de hacerme escritor. Y miren la carita de envidia que se les ha quedado. Creer es la esencia más poderosa de la fuerza emocional. Da igual que piensen aquellos que odian tanto. Lo importante es la fe en nuestras posibilidades. El miedo es una muralla que separa lo que somos de lo que realmente podríamos ser. Yo hace mucho tiempo que dejé atrás ese sentimiento. Les invito a hacer lo mismo.

 Como les decía, algunos de los personajes de la novela me hicieron compañía el pasado sábado. Muchachos con los que compartí experiencias que hoy son difíciles de creer. Gentes que querían comerse el mundo y, se lo terminaron comiendo; algunos son hoy músicos en bandas de Rock, otros abogados de prestigiosas firmas e, incluso, Luthiers. Gracias a todos por no haber olvidado los lazos de amistad fraternal que nos unen. Ese hilo invisible que nos conectará para siempre a través de las páginas de Memorias de un Prepucio Colorado. Mi más sincero agradecimiento a todos. 


Sergio Calle Llorens

lunes, 28 de abril de 2014

PATADA A CURRITO

Como ya he comentado en alguna ocasión, Andalucía desde fuera parece un acuario lleno de bestias-peces a cual más monstruoso- y de cosas absurdas, pero cuando uno se acerca y se mete en las aguas andaluzas, el acuario se transforma en pecera con un letrero que dice manicomio. Y de esa casa de locos nos hemos ocupado unos cuantos. Algunos desde una perspectiva típicamente andaluza cuyo sol trae consigo el fanatismo y la intolerancia. Los menos hemos intentando arrojar algo de luz sobre los falsos tópicos del pintoresquismo peninsular sureño. Ese al que tan bien pertenece el columnista Curro Troya que, según su versión de los hechos, ha sido censurado por el  Diario Sur de Málaga. La noticia que viene corriendo como la pólvora en los mentideros del país malagueño, ha despertado una cadena de simpatías con el periodista. Yo, que no quiero ser menos, voy a darles mi opinión sobre el tema.

Lo que debe sorprender no es que el periódico de todos los malagueños censure, porque eso lo lleva haciendo durante demasiados años y con todos, sino por el hecho de que alguien que escribe tan mal como Currito, pueda haber estado tanto tiempo como columnista. Él mismo se describía como no agradador cuando, en realidad, lo era porque sus textos quedaban tan mal como Falete en tanga por las playas de Ibiza.

Curro Troya llevaba demasiado tiempo haciendo el más espantoso de los ridículos con sus columnas. A diferencia de otros articulistas bien asentados, discretos, que no pretenden deslumbrar a nadie, ni ser más que los demás. Además, a todos esos que se rasgan las vestiduras por el cese hay que recordarles la censura de Canal Sur. Ese medio plural que admite tanto opiniones a favor del bipartito como en contra de la oposición. En la RTVA ningún periodista ha osado mantener una línea crítica con el latrocinio institucionalizado de la República Bananera de Andalucía. Así que no sé a qué viene tanta lágrima porque a un columnista tan malo lo hayan puesto de patitas en la calle. En cualquier caso, ya tendrá tiempo de ser contratado por un medio “progresista” donde la unanimidad por el odio al gobierno es total.

Lo increíble, como les digo, no es que lo haya echado, sino que hayan tardado tanto en hacerlo. Y, mucho más sorprendente, es que le hayan dado una patada en su trasero por un artículo en el que compara al presidente de la Diputación malagueña con Mocito Feliz, con lo honrado que es mi amigo el barbudo. Todo parece sacado de una película mala de serie B en la que quedan de manifiesto las taras del personal que, serían peligrosísimas si no estuvieran gobernadas por las limitaciones del tiempo.

Me cuentan que Currito está hundido a pesar, claro está, de la falsa solidaridad del personal, pero es lo que hay. Su despedida, como no podía ser de otra manera, estará siempre ligada a la figura del Mocito Feliz. Patética forma de pasar a la historia del periodismo. A veces el destino tiene una forma curiosa de poner fin a la tortura que suponía la lectura de sus escritos que recuerdan a aquel chiste que decía; - Paco por detrás no. Pues ya me dirás por dónde Antonio. Lo dicho, un completo absurdo.

¡DEP Currito Troya.!



Sergio Calle Llorens

domingo, 27 de abril de 2014

CAZA DE BRUJAS


Dicen que un gallego con mucha mala leche persiguió el catalán pero, increíblemente,  se publicaron miles de libros en ese idioma con el dictador vivo. En cambio, en el Rosellón cada vez se habla menos esa lengua porque, aunque no hayan tenido un Franco, hay muchos francos que sólo aman el francés. Por lo tanto, no es la verdad lo que viaja por el mundo sino la opinión. La historia nos da ejemplos de lo que afirmo; ahí tienen el episodio de la Armada Invencible que fue una batalla dentro de una guerra que le ganó España a Inglaterra. Como también ocurrió con la guerra anglo-española de 1625-1630 como atestigua el Tratado de Madrid. Más recientemente los historiadores patrios se han dedicado a escribir mucho sobre el desastre de Annual y, han olvidado que todo terminó con el desembarco de Alhucemas y con los nuestros dándoles lo suyo a los rebeldes rifeños. Tal fue el éxito hispano que los aliados lo tomaron de ejemplo para acometer el desembarco de Normandía

Hablemos de más mentiras históricas:  De todos los escándalos protagonizados por la Junta criminal en la República Bananera, los andaluces del régimen se quejan, no del dinero defraudado de los ERE o de los cursos de formación, sino de que hayan salido a la luz en época electoral. Ese es el nivel de esa panda de garrulos lisérgicos que, a diario, insultan y amenazan a todo aquel que no comulga con rueda de molinos.

Si en verdad todos los de la secta del capullo hubieran tenido el mismo celo en controlar las ayudas fraudulentas que ponen en perseguir a los funcionarios, otro gallo nos hubiera cantado en la inútil taifa del sur. Y ese es el problema porque a diario, aunque usted no lo crea, los del bipartito se dedican a rastrear la red en busca de posibles disidentes entre los funcionarios andaluces. No tienen que navegar mucho para leer como los trabajadores, sus trabajadores, están hasta las pelotas de su nepotismo y corrupción.

Les cuento esto, entre otras cosas, porque próximamente unos funcionarios tendrán que declarar en Sevilla por unos comentarios hirientes sobre la Consejera Carmen Aguayo que han molestado a su señoría. Como estamos de caza de brujas, el bipartito andaluz busca a esos empleados públicos que, según su parecer, están filtrando las noticias a los diarios. Si es así, no seré yo quien les afee que colaboren con la justicia, porque ellos no parecen haber olvidado aquello de que bloqueas tu sueño cuando permites que tu miedo sea más grande que tu fe. En las tierras del sur hay demasiados cobardes que se excusan  en la guerra de los papas para no ver que en el presente, como antes en el pasado, nos siguen robando con total impunidad. Por eso, la próxima vez que usted se crea con el derecho de insultar, vejar y faltar al respeto a esos mismos funcionarios que se la juegan por el sueño de ver una Andalucía  donde la honradez sea lo común, y no la excepción, piense que está ante unos héroes de verdad. Ni más, ni menos.  Les hablo de gente que siguen sin perder la fe. Y eso, en la tierra de la eterna chalaura, debe significar algo. 

Sergio Calle Llorens

viernes, 25 de abril de 2014

EL BAILE DE FIN DE CURSO


La luz de la tarde se iba desparramando a la hora en la que Albert decidió pedirle a Sharon que fuera al baile de fin de curso con él. Un acontecimiento que los americanos llaman The Prom. Se conocían desde hace años y, a pesar de las diferencias, se habían hecho inseparables. Él era judío y ella católica practicante. Él de clase humilde y ella de clase acomodada. Parecía que fue ayer cuando la había visto por primera vez con su pelo rubio al viento y su cara de ángel. Fue mirarla y ella le correspondió con una sonrisa de miel. Pensó que era la chica más bella que había visto nunca. Y, probablemente, lo era.

En Sharon había encontrado a una alma gemela y, cada vez que sonreía su mundo cobraba sentido como por ensalmo. Todavía recordaba aquella jornada en Nueva York cuando ella le tomó de la mano para ir al club donde tocaba su tío Edward. Un garito mítico de la ciudad de los rascacielos situado en el 57 de Grove street. Tras el concierto durmieron en casa de su padre que tenía un lujoso apartamento en Tribeca- Triangle Below Canal- y en la que había hecho su vida con su nueva familia. Albert siempre se refería a esas jornadas como su “escapada mágica”. Desgraciadamente la leucemia que padecía no le permitía hacer las actividades de los otros jóvenes de su edad.

Curiosamente Sharon era la única que no parecía importarle que su amigo no tuviera un solo pelo en su cuerpo. Tampoco que la gente le pusiera motes hirientes a su amigo. Los dos compartían aficiones como el baile y la música. Ambos tocaban la guitarra y, como no podía ser de otra manera, la idea de que fueran juntos al baile de fin de curso, se les antojaba a todos de lo más natural del mundo.

Albert respiró hondo y continuó andando en dirección a la casa de su enamorada. De pronto escuchó su voz al otro lado de la valla. Hablaba con alguien cuya voz le resultaba familiar. Aceleró el paso para doblar la esquina y ver de quien se trataba, cuando al hacerlo vio que ella estaba besando al capitán del equipo de baloncesto. Un chico muy alto que era el objeto de deseo de la gran mayoría de las compañeras del colegio. Creía que era de Boston aunque no estaba muy seguro. Se besaban con una ternura infinita y entonces el mundo, su mundo, la única salida que él había encontrado para salir de su enfermedad, se hizo añicos. No podría decir cuanto tiempo estuvo allí mirando como Sharon y aquel chico se comían a besos. Quería moverse pero era incapaz de hacerlo. Estaba, por decirlo de alguna manera, paralizado. Entonces ella alzó la vista y lo vio. A él se le cayeron las flores al suelo antes de salir corriendo.

Ella lo llamó por teléfono repetidamente aquella noche pero él, destrozado como estaba, no quiso responder. Fue su madre la que le dio algunas excusas extravagantes a la joven cuyo único pecado había sido enamorarse del tipo más popular de la escuela. En la cabeza de Albert una idea fija campeaba libremente; ¿cómo podía haber sido tan estúpido para pensar que una chica tan impresionante pudiera sentir algo por un cadáver como él? No pudo pegar ojo en toda la noche y, lo más duro fue enfrentarse a ella en el colegio. El inevitable encuentro tuvo lugar en la cafetería y, allí ella le sacó la promesa de que, a pesar de que no irían juntos al baile de fin de curso, el último baile sería para él. Lo vio sonreír y ya más tranquila se fue a sentar junto a sus compañeras.

El día del baile Sharon estaba radiante con su vestido blanco y su peinado chic. Pasó la velada junto a su nuevo novio moviéndose a ritmo de los éxitos del momento. Sin embargo, por mucho que esperó a Albert, éste no apareció y aquel último baile prometido jamás llegó a ocurrir. Su amigo falleció tres semanas más tardes de una infección al quedarse sin defensa alguna por la maldita quimioterapia. Sharon nunca se perdonó haber dejado tirado al muchacho que más la quiso en su vida.

Este año su hija mayor está tremendamente ilusionada por el baile de fin de curso. Tina, que así se llama la criatura, se parece muchísimo a su madre y, como ella muchos años antes, cuenta los minutos para poder asistir al acontecimiento de la mano de un chico especial. Cuando su madre la vea salir de casa para el acontecimiento, sus ojos volverán a llenarse de lágrimas como viene ocurriendo, de forma matemática, desde aquel lejano 1988. Como de costumbre volverá a escuchar “For the longest time” de Billy Joel y se abrazará a la almohada para contener el llanto.

¡Maldito cáncer! 


Sergio Calle Llorens

jueves, 24 de abril de 2014

EL PARACAIDISTA AMERICANO


Eisenhower se había despedido del jefe de la 101ª División, mayor general Maxwell D. Taylor; que dirigiría a los hombres en la batalla. Taylor se había alejado erguido y con paso firme. No quería que el Comandante supremo supiera que esa tarde se había roto un ligamento de su rodilla derecha jugando al Squash. Podía obligarle a quedarse.

Eisenhower permaneció observando el rodar de los aviones por las pistas y su lento despegue. Uno tras otro se adentraron en la más absoluta oscuridad. Mientras se agrupaban en formación, describieron círculos por encima del campo. Eisenhower, con las manos en los bolsillos, miraba hacia el cielo nocturno. Cuando la enorme formación de aviones rugió por primera vez por encima del campo y enfiló Francia, el corresponsal de la NBC, Red Mueller, miró a Eisenhower. El Comandante supremo tenía los ojos llenos de lágrimas.

Minutos después, en el Canal, los hombres de la flota de invasión oyeron el rugido de los aviones. El ruido se hizo por momentos más fuerte, y oleada tras oleada pasaron por encima de sus cabezas. La formación tardó un buen rato en acabar de pasar. Luego, el zumbido de los motores comenzó a decrecer. En el puente del U.S.S, el Teniente Bartow Farr, los oficiales de guardia y el corresponsal de guerra de la NEA, Tom Wolf tenían la mirada puesta en la oscuridad. Nadie podía decir una palabra. Y mientras pasaba por encima la última formación, una luz ambarina pestañeó la flota. Lentamente señaló en Morse tres puntos y un guión: la V de Victoria.

La luz de la luna inundaba la habitación. La señora Angéle Levrault, de sesenta años, maestra en Ste- Mére- Église, abrió lentamente los ojos. En la pared que estaba frente a su cama parpadeaban silenciosamente luces rojas y blancas. La señora se incorporó y observó con detenimiento. Las titilantes parecían deslizarse lentamente pared abajo. La maestra se puso los zapatos y una bata, se dirigió a la cocina y, por la puerta trasera, salió fuera de casa. En el jardín reinaba la tranquilidad más completa.  Casi parecía de día a causa de los resplandores y de la luz de la luna. Fue entonces cuando oyó un extraño revoloteo por encima de ella. Miró hacia arriba. Flotando en dirección al jardín había un paracaídas con un bulto balanceándose debajo de él. Por un segundo se tapó la luna y en ese momento el soldado Robert M. Murhpy, perteneciente al 505º Regimiento de la 82 División Aerotransportada un explorador, cayó con un golpe seco en el jardín, a veinte metros de distancia. La señora Levrault se quedó petrificada.

El paracaidista de dieciocho años, sacó rápidamente un cuchillo, cortó las ligaduras que le sujetaban a su paracaídas, recogió un gran saco y se puso de pie. Entonces vio a la señora Levrault. Se miraron uno al otro un instante. Mientras la anciana le miraba horrorizada, el soldado se pudo un dedo en los labios, haciendo un gesto de silencio, y desapareció velozmente. Eran las doce y cuarto de la noche del martes 6 de junio. El día D había comenzado.

Al igual que Murphy, todos los paracaidistas lanzados en esa zona intentaron llegar a sus objetivos. Estos paracaidistas de feroz aspecto partieron hasta sus puntos de reunión, avanzando silenciosamente de seto en seto, con sus abultados trajes de salto y sobrecargados con fusiles, minas y paneles fluorescentes. Muchos de ellos murieron por el fuego enemigo, otros, en cambio, perecieron ahogados en las marismas cercanas. Sin embargo, uno de ellos no sólo evitó a la muerte, sino que encontró al amor de su vida tras poner un pie en  territorio francés. Aquel soldado que fue advertido de que en Normandía su único amigo sería Dios, pudo ver la cara de un ángel que luego se convertiría en su esposa para el resto de su vida. Y es que aunque el destino no hace visitas a domicilio, a veces, muy pocas veces, podemos encontrarlo sin que hayamos hecho casi nada por merecerlo. Por eso si usted es uno de esos que ya no cree en la buena suerte o, simplemente se encuentra deprimido, decirle que aunque la desesperación toque en nuestra puerta, lo mejor es abrir y comprobar que no hay nadie. Tengan fe y, sobre todo, esperanza en un futuro mejor.

Finalmente, y en homenaje a todos los caídos en aquellas ya  lejanas batallas, quiero compartir la canción del otoño. Ese poema que sirvió a los aliados para comunicar a la Resistencia francesa que la invasión iba a producirse. Murieron por nuestra libertad. Tengamos nosotros la valentía de seguir luchando por ella. Con fe. Con esperanza.

Les sanglots longs
Des violons
De l'automne
Blessent mon coeur
D'une langueur
Monotone.

Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l'heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure

Et je m'en vais
Au vent mauvais
Qui m'emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.

Sergio Calle Llorens






martes, 22 de abril de 2014

EL MOURILLISMO


La estupidez de esa raza de monos a los que llamamos humanidad se disfraza de muchas formas. La historia nos da muchos ejemplos de ello; ahí tienen a esos nórdicos dejando la fría Escandinavia para asentarse en la helada Minnesota, o a los mismísimos escoceses que pasaban 6 meses viajando hacia los trópicos para terminar viviendo en el punto más miserable de Nueva Zelanda. En realidad, de estupidez no se salva nacionalidad, ni gremio alguno. Miremos al deporte rey en cuyas filas se encuentran la mayor concentración de estúpidos, si exceptuamos a la Junta de Andalucía, claro.

Mourinho, cuyas pataletas cada vez que pierde recuerdan a las de la hija del farero con menos luces que un barco pirata cuando pierde las elecciones, no engaña a nadie en el Reino Unido. Saben que su táctica es, primero, quejarse del calendario y, después, de los supuestos perjuicios arbitrales. Cuando gana él es el único responsable. Cuando pierde, hace gala de su mala educación y torna sus ojos a una confabulación contra sus intereses. A veces es la UEFA, otras Unicef y, casi siempre, las federaciones nacionales. Sus métodos de presión contra los colegiados funcionaron a veces en Italia y en España cuyos campeonatos son mucho más corruptos que el inglés. Especialmente en nuestro país donde una piara de tarados escribe a los dictados del presidente del club conocido como “El Trampas”. Sin embargo en la vieja Inglaterra no hay ni un solo periodista deportivo dispuesto a defender las locuras de un personaje como Mou y su ayudante Farias. En otras palabras, no existe nada parecido al periodismo de bufanda, ni encontraremos a cretinos como Alfonso Duro o Tomás Roncero. Faltaría más.

El Mourillismo es una corriente que sirvió al madridismo para no aceptar la superioridad del mejor equipo de la historia del fútbol; El F.C Barcelona cuya temporada ha terminado en desastre por aquello de que van cayendo las hojas del calendario y los jugadores se van haciendo mayores. El propio Nadal acaba de afirmar tras ser derrotado por David Ferrer que, a partir de ahora, perderá más partidos porque el tiempo hace mella en él y en  todos. Hubiera sido, por tanto, mucho más fácil esperar que tipejos como Rosell o Zubizarreta terminaran de despeñar al Barça en vez de echarse en manos de un personaje tan patético como el luso. Ese que sólo se apunta a las fiestas de cumpleaños cuando él es el niño al que van a repartir el mayor trozo de tarta y que, después, se lleva todos los regalos.

Dios, dijo una vez el payaso portugués, debe de pensar que “soy un tipo cojonudo”  cuando la realidad es que, de existir, haría que Mou se reencarnara en un árbitro malo como Andújar Oliver y de esta manera hacerle sentir todo el daño que está causando el acomplejado entrenador del Chelsea.

Como les decía, la estupidez se disfraza de diferentes formas. Sólo es cuestión de observar bien la naturaleza de las cosas para que, entre otros menesteres, no les vaya a pasar como a un servidor cuando le dije a una amiga en una fiesta de disfraces; “Me gusta tu disfraz de vaca” y me contestó, “perdona no es de vaca sino de Dálmata”. Y es que hasta el mono corroncho más chillón puede ser confundido con un tipo elegante.Y la dama más delgada con un rumiante bóvido. 


Sergio Calle Llorens

domingo, 20 de abril de 2014

FANTASMAS DEL ROCK AND ROLL

 El sonido de la lluvia en el empedrado hace competencia a la voz espectral de Budy Holly en el viejo tocadiscos que sólo uso en días de extrema nostalgia. En la mar, un rayo de luna perdido se tiende sobre la cama deshecha del agua somnolienta. La canción en cuestión es not fade away versionada años más tarde por los Stones.  Con toda seguridad la historia del Rock and Roll hubiera sido diferente si aquella fatídica madrugada Budy Holly no hubiera tomado aquel avión que terminó, a su vez, con la vida de Ritchie Valens. Parece que nuestro héroe estaba cansado y quería volar con los miembros de su banda The Crickets; Tommy Allsu y Waylin Jennings. El batería, Carl Bunch, había sido hospitalizado la noche anterior. No sólo estaban agotados sino que llevaban la misma ropa desde el comienzo del tour en el frío medio oeste americano.  El mismísimo Valens, que siempre tuvo miedo de volar, pensó que era mucho mejor viajar por aire esa noche de tormenta que tomar el autobús donde iba a pasar un frío terrorífico. Así que lanzaron una moneda para ver si era Tommy Allsup o él mismo quien tomaba el último asiento libre en la avioneta. Ustedes ya saben como terminó la historia. Y yo, al escuchar la lluvia caer, me he acordado de esos muchachos.

¿Qué hubiera sido del Rock and Roll si aquel avión no se hubiera estrellado? ¿Cuántas canciones hubieran grabado, cuántos números uno habrían obtenido en las listas de éxito? Sólo Budy Holly con sus arreglos vocales y su Gibson j-45 fue capaz de registrar una lista interminable de éxitos en sus 22 años de vida. Todos los grandes de la música desde John Lennon a Bob Dylan han reconocido la influencia que el tejano ejerció en sus vidas. Y, en realidad, es difícil imaginar donde hubiera llegado de no haber encontrado a la parca aquel infausto 3 de febrero de 1959.  Richi Valens cuya versión de La Bamba revolucionó el rock en español, también está fuertemente ligada a lo que se conoce como the day the music die y su influencia es extensa. Los Lobos o Carlos Santana así lo reconocen. Su carrera apenas duró 8 meses pero fue suficiente para, al menos, entrara para siempre en el mundo de las leyendas.

Añadir leyenda
Así que  la lluvia sigue cayendo y yo convoco a los espectros de estos dos amigos a base de canciones. Unas veces pincho Dona, un homenaje a la novia de Valens o el mismísimo Maybe baby de 1958. Cuesta creerlo pero, a veces, algunas veces, los fantasmas de Budy y Richi se filtran por la pared para cantar juntos a media voz e incluso la luna se para a escucharnos de madrugada. Pasarán los siglos y estos dos caballeros seguirán asombrando al mundo con los acordes de sus canciones. Y es que a veces es imposible morir. Esta noche, simplemente, tengo una cita con los fantasmas del Rock and Roll.


Sergio Calle Llorens

SPIDERMAN 2

De pequeño yo siempre quise ser Spiderman, o mejor dicho, Peter Parker con esa novia pelirroja y esos poderes sobrenaturales mientras trepaba por los muros de la ciudad de Nueva York. Un tipo que me convenció de aquello de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Hoy, en cambio, no me importaría convertirme en su creador, el inefable y genial Stan Lee cuya rueda de prensa antes del estreno de la película Spiderman 2 ha quedado para la posteridad.

Peter Parker representa el sueño de ser adulto. El recorrido de alguien que va enfrentándose a un mundo amenazante que no entiendes del todo. Creo no equivocarme al afirmar que un Comic del Hombre Araña hace más por recomponer la psicología de un adolescente que cualquier sesión con un psiquiatra cuyas taras, en ocasiones, son más acentuadas que las de la mayoría de los mortales. La máscara que tanto atrae a los niños, es la que oculta el verdadero rostro del héroe que sufre con la amistad, los celos, el amor y el desamor más absoluto. Stan Lee, en cambio, es la realidad palpable de haber cumplido sus sueños de tener una vida cojonuda. Estoy seguro, o casi, de que hay mucho de Lee en el propio Parker. Al menos muchas de sus frustraciones juveniles que gracias a su joven creación, pudo vencer siendo ya un adulto.

Spiderman, como ya he escrito otras veces, es el héroe de los adolescentes porque nos vemos reflejados en él. Y escribo en primera persona del plural porque todavía conservo parte del espíritu joven que me hacía tomar vuelos a la ciudad de los rascacielos y gritar en pleno vuelo; “My spider sense is tingling like mad”. Conservo, y no sólo en la memoria, aquellas vivencias leídas en noches de verano; las lágrimas por la muerte de Tía May en el número 400 de The Amazing Spiderman. Una saga que todos los amantes del personaje guardamos en el corazón.


Hoy que nuestro superhéroe es un ídolo de masas cuyo merchandising casi iguala al de Elvis Presley, la figura de Spiderman se alarga con cada estreno en el cine. La última la firma Marc Webb. La primera recaudó más de 750 millones de dolares en todo el mundo. Desconozco si la segunda será tan buena como la primera pero, en cualquier caso, muy pronto iré a disfrutar con la vieja batalla inacabada con dos de sus archienemigos; Electro y el Duende Berde. El primero odia a Spiderman y el otro, a Peter Parker. Y yo, como no podía ser de otra manera, amo a Stan Lee y a Emma Stone cuyo papel de Mary Jane en la primera parte de la saga es imponente. Sencillamente: Spiderman por siempre. 

Sergio Calle Llorens

sábado, 19 de abril de 2014

HOMENAJE A SIDE CAR

Caían los hojas del calendario a finales de los felices ochenta cuando, sorprendentemente, la ciudad estaba tomada por diferentes tribus urbanas y la imaginación nos cubría como el agua a su playa con la marea alta. Por los rincones de la Capital de la Costa del Sol ocurrían cosas que hoy, desgraciadamente, son difíciles de creer. Muchas de ellas tuvieron lugar  a 3 cañas del mar mediterráneo en un bar mítico llamado Side Car. Un lugar que elegimos para poner en práctica nuestras querencias de Rock and Roll; chupas, motos y millones de litros de cerveza corriendo por nuestras venas juveniles. En ese glorioso bar, Manu iba sirviendo copas al ritmo frenético que le marcábamos los clientes habituales.

Era un local pequeño en el que las Tedy Girls movían sus cuerpos a ritmo de Beach Boys o de los Trogloditas. La fiesta comenzaba cuando las sombras se alargaban y la luna comenzaba su reinado. No podría decir cuantas veces aullamos aquellas canciones del Loco en la que el Cadillac Solitario era, sin duda, nuestra favorita. Aprendimos entonces que para mirar al sol es mejor adentrarte en la madrugada. Comprendimos que había que desconfiar de la luz para mirar y ver claramente. Aquellas jornadas marcadas por Budy Holly o Stray Cats en la que tuvimos los pies en el suelo para poder tocar el cielo. Y algunos, todo hay que decirlo, lo lograron. De aquellas jornadas nació un grupo musical que llevaba el nombre del local; Side Car. Allí en ese viejo callejón del barrio marinero de Pedregalejo que sigue oliendo a salitre, tocaron esos muchachos sus primeros temas. Creo recordar que yo les compuse un Blues que decía más o menos así en su primera estrofa;

-Cuando la luna esté llena
No me abandones nena
Más si lo haces sin pena
No tendré más remedio que
Romperte el corazón….

La tocaron una noche de verano con un mar embravecido por el levante travieso que no dio tregua en toda la jornada que, por cierto, nos impidió darnos el baño pelotero habitual en las aguas del mediterráneo. Una forma, como otro cualquiera, de despejarnos de tanta farra antes de volver a casa de madrugada. Aquel grupo dio lugar a otro mucho más profesional llamado Biscuter en el que tocaba, por cierto, Tony Cantero que hoy es guitarrista y compositor de la banda malagueña Chambao. Un tipo que entonces bebía los vientos por el buen Rock and Roll y al que tengo el gusto de contar entre mis selectos amigos.

Side Car fue el lugar donde iniciar nuestro rito de Rock and Roll. El templo musical donde cantamos Doo Wop, ese estilo musical americano que tanto nos gustaba entonces, y nos sigue gustando todavía. Había un estribillo que solíamos cantar a las chicas extranjeras que pululaban por el local, y por todo el barrio;

Every time I look at you
Something is on my mind ( dat-dat-dat-dat-dat- duh)
If you do what I want you to do
Baby, we’d be so fine

Oh, life could be a dream (sh-boom)
If I could take you up in paradise up above (sh-above)
If you would tell me I’m the only one that you love
Life could be a dream, sweetheart.

Y saben qué, estoy convencido de que todos aquellos que compartieron noches en el Side Car y en el resto de garitos de finales de los ochenta y principios de los 90 pagarían, e incluso darían años de su vida, por volver, aunque fuera por unas horas, a vivir aquellas jornadas mágica donde, sencillamente, lo imposible se hacía realidad a nuestros ojos. Hoy que ya peinamos canas la mayoría, me sigue sorprendiendo lo que puede evocar la imagen de una botella de bourbón, una canción de entonces o el ruido de una Harley Davidson a todos los que vivimos aventuras en aquel santuario de hombres valientes; Side Car donde aprendimos la canción del valor en el que de presa pasabas a cazador. Por eso, en esta noche de melancolía levanto mi copa por las glorias pasadas de Side Car, y que, entre otras cosas, no nos falte jamás el Rock and Roll.


Sergio Calle Llorens  

viernes, 18 de abril de 2014

SONRISAS ANDALUZAS


La humanidad lleva siglos preguntándose por la enigmática sonrisa de La Gioconda. Hoy, en cambio, gira sus ojos al rostro de Moreno Bonilla cuya permanente risa constituye el siguiente enigma a descubrir; ¿de qué coño se ríe tanto el candidato del PP en Andalucía? Descartada la posibilidad de que las encuestas le den como ganador, algunas malas lenguas apuntan a que el origen de esa sonrisa Profidén se deba a que considera un chiste su elección como candidato, teniendo en cuenta su Currícula. Sea como fuera, los meritos nunca son aspectos a tener en cuenta en la tierra de la eterna chalaura.

A la que se le ha borrado la sonrisa de un plumaza ha sido a Susana Díaz tras descubrirse un nuevo fraude protagonizado por los suyos. Esos muñidores de la secta del capullo que, como se sabe, han usado los fondos para cursos de parados como nueva fuente inagotable de ingresos. Y mientras las empresas se creaban de un día para otro con el objeto de asaltar los fondos públicos, los empresarios que si impartían los cursos han ido a la ruina por los impagos de la Junta. Como se puede comprobar, ser honrado en la República Bananera de Andalucía no sale rentable.

Luciano Alonso tampoco estaba para bromas y exigía, manda huevos, explicaciones por las supuestas filtraciones a la prensa por parte del Ministerio del Interior. Otros malagueños han aprovechado la mejor semana santa del mundo; la de Málaga, para hacerse los compungidos y olvidar su laicismo por un día. Ni la hija del farero con menos luces que un barco pirata  ha dicho nada, ni Heredia ha abierto la boca para hablar del mayor fraude económico en la historia de España cuya cuantía podría ascender a más de 3000 millones de euros. Y menciono a la Capital de la Costa del Sol porque, al parecer, el gran fraude se ha concentrado aquí.

Los de IU, por su parte, que suponen un 15% del electorado andaluz, mantienen esa sonrisa de desdén porque aunque el fraude condujera al adelanto electoral, ni el risueño Moreno Bonilla, ni la ínclita Susana Díaz tendrían mayoría. La suya es hoy, cuesta creerlo, una sonrisa llena de prepotencia. Se les ve los colmillos afilados. El único que cuenta con aprensión los minutos es Diego Valderas consciente de que tiene un año, y poco más, para seguir tocando poder. Trascurrido ese tiempo, va a ser menos conocido que el papanatas de Blas Infante cuando estaba vivo.

Mientras todos ríen y dedican sus sonrisas al personal, yo me pregunto qué tiene que pasar para que el pueblo llano le borre la sonrisa a estos cretinos. Probablemente nada, porque los andaluces, sencillamente, son anteriores al idealismo platónico y al siglo de las luces. Y mientras esto sea así, Andalucía seguirá siendo la reina del paro y de la estulticia. El andaluz debería escribir en su DNI, como aquel señor, cómico sexual; porque cada vez que se baja la ropa interior, las señoras de parten de la risa. Es lo que le ha pasado a la Princesa Europa tras conocer las vergüenzas andaluzas del fraude de los cursos de formación. Es una sonrisa helada como las cumbres de la Sierra de las Nieves en invierno.


Sergio Calle Llorens

domingo, 13 de abril de 2014

HISTORIAS MEDITERRÁNEAS


Camino guiado por las trémulas notas de la canción triste del mar. Mis pasos arriban a un acantilado amplio desde donde contemplo las diferentes tonalidades de la patria salada; azul y turquesa. No hay ni rastro de la neblina nocturna de la noche anterior. Todo es de una luminosidad intensa mediterránea. A esas horas, en la capital un gentío saluda el trono de la Virgen del Amparo. La famosa Pollinica. Tronos que son barcos y que, como ellos, se mueven a toque de campana y se mecen como olas marinas. Sólo el de la Esperanza malagueña pesa la friolera de 6000 kilos. Y mientras los santos titulares van avanzando por las calles de Málaga, unos pequeños veleros cabalgan esas olas en la bahía con motivo de la Copa de Vela de su Majestad el Rey. El puerto, además de barcos y veleros, contará próximamente con una sede del Pompidou, y casi a la altura del viejo faro, que los lugareños llaman Farola, se ubicará la primera noria del mundo donde las cabinas entran en un acuario. Un espectáculo de vistas panorámicas de la ciudad del paraíso y del paraíso de la mar. Un acuario que será, tras el valenciano, el segundo de España.

Ando ahora por la playa de Torre de Benagalbón ajeno a los 600.000 turistas que arriban en el aeropuerto malagueño en semana santa. Mis ojos contemplan ese mediterráneo por donde surcan cruceros que traen, y sólo jueves, a 20.000 cruceristas. Sin embargo, ahora todo está inmerso en una calma extrema. Sólo contemplo las blancas crestas de las olas y, sin saber muy bien la causa, a mi mente llega la historia del heroico General de Brigada German Cota que en una playa de Normandía caminaba arriba y abajo sin temor al fuego alemán para dirigir, como un héroe, el avance de la 29 División norteamericana. Me meto en el agua para cumplir con el primer baño del año en mi mediterráneo. Está algo frío pero ideal para refrescarme el cuerpo. Este lugar, a la luz de la luna, parece un grabado de Dalí. Otro mediterráneo genial. Ahora, en cambio, es un lugar inundado por una luz incomparable. Me sumerjo una y otra vez hasta que mis pulmones se quedan sin aire y decido regresar a la orilla donde, como siempre, el mar besa a su playa.

El sol dora mi piel y pienso en la cantidad de héroes que murieron en la mar, en cualquier océano del planeta. Unos intentando cumplir misiones extrañas y, otros, la mayoría, haciendo lo propio con las que les encomendaron. En las tierras del sur ya no queda lugar para el heroísmo. Atrás quedaron las glorias del pasado. Ahora todo es un homenaje a la cobardía. Esta misma semana, IU Andalucía provocaba una crisis de gobierno por entregar casas a ocupas saltándose las listas de espera. Y es que los comunistas siempre han confundido los intereses de los trabajadores con los de los miembros de su partido. Algo que alcanza a los de la secta del capullo en la tierra de la chalaura.

 Alejo de mis pensamientos la República Bananera de Andalucía y vuelvo a sumergirme en la mar.  En contacto con el líquido elemento, me siento un titán. Al contrario de los hombres del sur, yo nunca he tenido miedo porque cuando el temor llama a mi puerta, mi fe la abre y nunca hay nadie. Y si la cosa se complica en exceso, elevo la plegaria de Sir Jacob Ashley en la batalla de Edgehill librada en Inglaterra en 1642; “Oh Dios, ya sabes lo atareado que estaré hoy. Si te olvido, no me olvides tú. La canción del mediterráneo puede ser triste, pero también es sabia. Y yo, por supuesto, un valiente.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 9 de abril de 2014

LOS BECARIOS CATALANES


Los diputados catalanes que fueron a Madrid a defender la consulta parecían tres perezosos despistados. Sus movimientos eran torpes lejos de las ramas de la señera, con esas caras de bobalicones dando patadas a la oratoria. Esa Marta Rovira expresándose en un catañol cerrado y hablando de sentimientos y de otras chorradas por el estilo. Ese Joan Herrera dándonos lecciones de democracia, y ese convergente amenazando, una vez más, con “el camino sin retorno”.

Particularmente sembrados estuvieron el Presidente Rajoy y el jefe de la oposición, señor Rubalcaba, que fueron desmontando con suma facilidad todo el andamiaje en el que se basan los supuestos derechos ancestrales de un pueblo catalán anterior a las criaturas aquellas del pleistoceno. Es un placer ver como los socialistas patrios recuerdan a veces, no muchas veces, que llevan la e de España.

Mas, por su parte, se quedó en Madrid para no terminar como Ibarretxe sin saber, pobrecito él, que ya lo es. Tras dar la vuelta al mundo pidiendo apoyos a su plan soberanista y, no encontrar ninguno, pide hora y fecha para dialogar con Rajoy. El mismo que ha rescatado a Cataluña de la debacle económica mientras él gastaba millones de euros en papanatadas identitarias.

 El problema catalán es que si le damos una mano nos toman un brazo, y si nos negamos, nos acusan de levantarlo cara al sol. El caso es que hagamos lo que hagamos nunca estarán contentos. Todo es el resultado de una educación nacionalista basada en un fraude monumental. Quieren la independencia y no quieren que el resto de españoles votemos lo que, en caso de producirse, nos afectaría a todos. Y cuando hablamos de afectados, no me refiero a esos becarios que fueron al parlamento español a hacerse las víctimas, sino del coste económico que tendría para todos la independencia de un territorio que siempre ha sido español.

Si los becarios estuvieron a la altura del betún, los de la izquierda más bermeja demostraron, una vez más, que han apoyado todas las iniciativas que suponen dar muerte a la nación más antigua de Europa. Esa a la que ellos consideran nacida de la guerra civil. Cayo Laro y Llamazares, que no son becarios, de votar iniciativas como la de ayer en países como Francia o Estados Unidos, tendrían prácticamente imposible volver a tener presencia en sus parlamentos, pues el único sitio en el que les admitirían sería en las canteras como picapedreros. Un lugar que también deberían conocer esos separadores que llaman lengua tribal al catalán y que insultan a todos los catalanes a diario, sean o no independentistas. Y les recuerdo que apoyar la independencia no convierte a nadie en nazi como sostiene la derecha más rancia que une a su anticatalanismo, el  madridismo y  las querencias taurinas. 

El drama catalán no es sólo crear una generación en el odio a todo lo español, sino que encima, han sido incapaces de presentar un solo producto cultural de primera mano. Si hablas de cine, es un desierto total. Si tocas la literatura, nadie ha podido, ni de lejos, igualar al maestro Pla. En verdad, con Franco tenían la excusa de que no publicaban o hacían versos de calidad por aquello de la censura. Hoy no hay pretextos que valgan que justifiquen su falta de grandeza. Yo, por mi parte, cansado de subyugar Cataluña, me voy a dedicar el resto de mi existencia a someter otros territorios. Así, con la venia, pongo mis ojos en Baviera para hacer lo mismo que antes con los territorios dominados por Barcelona, agotar sus existencias. No se extrañen si la próxima Oktoberfest no se celebra por falta de cerveza. A partir de ahora no voy a escribir más de esos separatistas y, mucho menos, de esos separadores que escupen odio por todo aquello que es, o parece catalán.

Hans; ein Bier bitte.

Adéu.


Sergio Calle Llorens

martes, 8 de abril de 2014

EL DOBLAJE

Recién vuelto de Irlanda pude ver una entrevista a un actor de doblaje que afirmaba que Mr Bean era al que más le gustaba interpretar. Decía que el actor inglés tenía una serie de matices que lo convertían en interesantísimo. Aquella explicación me hizo pensar en lo cretino que se puede volver cualquiera cuando le ponen una alcachofa delante de la boca. A pesar del choteo general, el actor siguió demostrando que una cosa es ponerle la voz a Paul Newman y otra, bien distinta, tener algo de cerebro. En cualquier caso, soy incapaz de seguir una película que no sea en versión original. Y defiendo, por supuesto, acabar con una industria que supone un ataque al mismísimo arte.

Escuchar al australiano Mel Gibson imitando el acento escocés para interpretar a William Wallace es un placer. Al igual que la Paltrow hablando español con esa voz sexy cuya dicción es un aliciente más para decantarse por el original. Es realmente sorprendente que un actor se pase varios meses, a veces años, intentando dominar un acento, una forma de hablar para capturar el alma de un personaje, para que luego alguien le doble con acento de Valladolid.  

Tal vez mi intolerancia con los dobladores se explica por el hecho de que soy capaz de hablar en varios idiomas y, me molesta que me roben el placer de escuchar, además los gritos y las exclamaciones de los protagonistas son realmente genuinos y dan sentido a la narración. Les pondré un ejemplo; en la escena de Pretty woman en la que Richard Gere regala un estuche con una joya a Julia Roberts y, la guapa norteamericana al intentar tomar el regalo en sus manos, el apuesto amante le cierra el estuche lo que la hace gritar de sorpresa. Vean la escena en el original y luego en la versión doblada al español o al italiano. Les garantizo que cualquier parecido con el original es pura coincidencia.

La manía española de quitarle la voz a los actores y entrevistados para implantarles una postiza es de una estupidez mayúscula. No sólo va contra el arte, sino contra el sentido común en un mundo multilingüe. Ya podrían los padres que se gastan ingentes cantidades de dinero en academias y en cursos de verano en el extranjero, obligar a sus vástagos a ver cine, y del bueno, en versión original.  

El término doblar, también conocido como sincronizar, nos viene de aquel intento del régimen de  Franco de que las películas extranjeras no hubiera ningún comentario que fuera en contra de los Gerifaltes de aquella época. Lo peor no es sólo esa vieja suplantación, sino el hecho consumado de que todo tiene que estar en español. Y como a los nacionalistas periféricos no les gusta ser menos, ahí tienen a películas de John Huston dobladas al catalán o al gallego. Y como ustedes comprenderán, escuchar a John Wayne con acento de Lugo no es exactamente lo que yo tengo en mente cuando pienso en disfrutar de un rato de buen cine. Por eso, si usted es de aquellos que se considera cinéfilo y, un cuarto de hora después, se va a ver la película en lengua vernácula, no lo dude; su señoría es un cretino integral.

Como ven, Mr Bean no es el único que tiene matices.


Sergio Calle Llorens