sábado, 11 de febrero de 2017

ROCK THIS TOWN

En un garito junto al mar escuché a los Stray Cats  cuando me aproximaba al mundo de la música, como el que se asoma al balcón de un escote de mujer; lleno de lujuria y deseo.  Un grupo rockabilly que, allá en el rompeolas, era la mejor banda sonora de nuestra furia juvenil. 

Escuchar al trío americano era como hacer volver a la vida a Johnny Burnette o a Eddie Cochran. Sin embargo, no lo tuvo fácil el trío de Long Island- Nueva York- que tuvo  que hacer una gira inglesa en 1980, por aquello de que nadie es profeta en su tierra, para conocer las mieles del éxito. Cuentan que vinieron de la gira con menos dinero del que partieron del aeropuerto JFK. Sea como fuere, aquello fue el inicio de una gran carrera musical que tenía a Brian Setzer- una de las mejores guitarras de la historia del Rock and Roll- a Lee Rocker  como contrabajo- hijo de un músico de la orquesta filarmónica de la ciudad de los rascacielos- y a Jim Phantom como semibatería como la reencarnación del rock primigenio.  Músicos muy dotados capaces de hacernos vibrar con un género que, como todos saben, estaba de capa caída.

Este año se han cumplido treinta y cinco años de su disco debut y, justo es reconocer el talento y la capacidad de regenerar el género que tanto amamos algunos. Empero, creo que la mayor aportación a la música fue la de Brian Setzer, con su talento para unir la tradición de las Big Bands americanas con el Rock and Roll. Algo que nadie, hasta entonces, lo había ni siquiera pensado. Precisamente porque cuando las Big-bands comenzaban a declinar, comenzó a despuntar el Rock and Roll. Dicho de otra manera; que nunca llegaron a encontrarse.  Por si fuera poco, los grandes éxitos de la banda junto con otros temas nuevos eran dirigidos, también por primera vez, por una guitarra. Eran los acordes y el virtuosismo de Setzer los que marcaban el ritmo, la intensidad y el paso al resto de los músicos. Un espectáculo nunca visto.

La historia de Setzer y compañía es la mejor metáfora de que, no a veces sino siempre, hay que hacer las cosas desde el corazón para conectar con una muchachada deseosa de emociones fuertes. Nosotros, jóvenes rockeros del mediterráneo aunque ya pintemos canas, seguimos fieles a esos ritmos endiablados. Y hoy, tal como entonces, salimos de noche gritando aquello de “we´re gonna rock this town, Rock it inside out”.


Sergio Calle Llorens  

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