martes, 23 de noviembre de 2021

¡LA TELEVISIÓN HA MUERTO!

 

Tom Peters es un ciudadano inglés que afirma ser un perro. De hecho, no sólo camina a cuatro patas, sino que va disfrazado como un dálmata. Además, duerme en una casita para perros y, lo deben de estar imaginando, ladra cuando se enfada. El tipo pide ser considerado transespecie. En cualquier otro tiempo, este ser mononeuronal habría sido enviado al manicomio más cercano. Una simple llamada al loquero hubiese sido suficiente para alejarlo, y para siempre, de los humanos. Pero vivimos tiempos extraños en los que cualquier demente con aspecto apayasado es invitado a la tele para hablar de su tara. El señor Peters. Spot es su nombre como mascota-tiene cara de bobo, de bobo absoluto e irreparable.  Es obvio que el hombre perro no tiene toda la culpa.

En nuestro reino las taras también cotizan al alza. Sin ir más lejos, Antena 3 Deportes vende como una hazaña que una mujer nade en una charca infecta metida en un saco.  El lector inteligente se estará preguntando, siempre hay gente razonable en este mundo, por la decadencia televisiva. La respuesta es simple: la tele ha muerto porque los hábitos de la población han cambiado. Ahora preferimos informarnos por otros canales como youtube y el entretenimiento lo hallamos en grandes plataformas como HBO, Netflix o Amazon Prime. Hoy somos nosotros los que elegimos los contenidos. La televisión a la carta ha terminado por poner el último clavo en el ataúd de los medios generalistas. Incluso cuando Sandra Golpe- en la cabeza se dio- sale a anunciar el liderazgo de su cadena, la información es totalmente ficticia.  Les cuento; en España hay 4500 audímetros que están colocados en 4500 televisores. Si de ese número de teles hay 300 aparatos conectados a la Sexta de 15 millones, pues hay un millón de espectadores viendo esa cadena. Pero, como les digo, ese dato es completamente falso. A día de hoy los anunciantes, que prefieren pagar a influencers para que consuman un refresco en uno de sus vídeos en los que salen ligeritas de ropa, jamás apuestan por unos medios cuya audiencia corresponde a un perfil determinado: televidente de más de 65 años, de escasa formación intelectual y más bruto que un arado.

Para tratar de ganar audiencia, los medios generalistas apuestan siempre por el triángulo de las Bermudas informativo: cambio climático, el volcán de la Palma, cuyos habitantes siguen esperando las ayudas anunciadas por Pedrito Sánchez y el apagón que está siempre a la vuelta de la esquina donde ejercen las puñeteras madres de estos visionarios. Y si lo del apocalipsis falla, montan un circo alrededor de una tragedia como la del niño Julen en Totalán. Todo por la audiencia. Todo por la pasta. El engaño tuvo la respuesta habitual del populacho que mordió el anzuelo: “Julen resiste, aquí te esperamos”.  Una historia truculenta marcada por la puerilidad popular de una sociedad que lo mismo se traga las promesas electorales de la secta del capullo, que condena a Dolores Vázquez sin prueba alguna por un asesinato que no cometió.  La magia informativa.

La televisión, más que les pese, ha muerto y tanto los canales autonómicos como los generalistas sólo siguen emitiendo por las inyecciones económicas que les conceden los gobiernos de turno. Evidentemente para asistir al funeral definitivo de estos medios necesitamos que usted controle el mando a distancia para evitarlos. Les aseguro que ese aparatito funciona como una pistola. Así que como decía la canción del grupo Los Elegantes: “Apunten y fuego”.

Sergio Calle Llorens

jueves, 18 de noviembre de 2021

¡UN PARAISO CULINARIO!

 


Abandono mi retiro en el Valle del Genal para encontrarme con Carolina. Una mujer, y con todas las letras, a la que admiro profundamente porque tiene una habilidad pasmosa para enriquecerse. En verdad, ganar dinero trabajando mucho es considerado una vulgaridad, pero hacerlo sin hacer prácticamente nada, es lo que tiene un mérito apabullante. En ese sentido, Carolina no tiene rival. Nuestra cita es en el cubo del Museo Pompidou, en la capital de la Costa del Sol. Llega radiante y bella como siempre con su pelo azabache y su dulce boca de carmín. La madrileña es una compleja reminiscencia, más o menos difusa, de mi vida pasada. Me estampa dos besos y camina cogida de mi brazo hacia el restaurante José Carlos García donde ha reservado mesa para dos. En el paseo sentimos la sugerente caricia de la brisa marina que nos acompaña hasta la puerta.

Afuera las lucecitas del puerto embellecen con su centelleo las misteriosas aguas del Mediterráneo. Apenas media hora de conversación sobre lo que pudo ser y no fue. Y entonces aparece el primer plato de este restaurante malacitano que presume de tener una estrella Michelin. Una delincuencia sensorial. El alfabeto del éxito que se aleja de la lepra andalucista. Un plato efectista que nos arriba de una cocina que se encierra entre cristales para que los comensales podamos ser testigos de la producción culinaria de cada manjar. La voluptuosidad del voyerismo hecha cocina. El espejo brillante de la mar con su carnación azul. La generosidad que la patria salada nos brinda.  Y sólo ha sido una lubina, unos salmonetes y un foie de Las Landas. Los pimientos asados de la Vega del Guadalhorce son como una cresta soleada sobre las olas Efectivamente los fogones de José Carlos García son alta cocina para calmar nuestros más bajos instintos. Una delicia.

 La cocina, este tipo de cocina, es la manera en la que Málaga le cuenta al mundo su historia de éxito. La misma que ahora narran las personas que se encuentran en el restaurante: daneses, noruegos y nacionales. Alabanzas en diferentes lenguas que suenan como un jadeo de placer en el restaurante. Carolina sonríe satisfecha y me guiña un ojo y después otro.  Luceros de un azul pálido sobre cuya superficie se dibuja el destino. Una vez más mi amiga ha acertado con la elección del restaurante. Un templo culinario ajeno al entontecimiento de aquellos que niegan la superioridad de la alta cocina del país cuyos relámpagos asombran al mundo.

Sergio Calle Llorens


domingo, 14 de noviembre de 2021

¡SILENCIO EN EL VALLE!

 


Camino en silencio por las calles de Gaucín, mientras la noche se enfría. Primero un paso y después otro tratando de digerir el exquisito revuelto de setas y gambas que he tomado en la cena. En las calles reina la calma del nocturno y a mí mente, vaya usted a saber por qué, me viene la imagen de Carmen de Bizet que, según cuentan los que saben, nació en esta localidad de mi país.  El pueblo, naturalmente, está adormecido y sólo me llegan las notas del viento jugando con las copas de los árboles de los bosques cercanos. 

La localidad está situada en una cresta hendida que asciende al castillo del Águila.  La vista es gloriosa. Parece que de sus viejas almenas brotan historias guerreras. Bajo la espectral luz de la luna uno advierte la belleza incomparable de la comarca.  Creo advertir el tañer de una campana.  Probablemente la Iglesia renacentista de San Sebastián de la centuria XVI. En cualquier caso, son ecos armoniosos de la eterna canción de la tradición cristiana. Decido volver por la mañana para deleitarme con las vistas de Sierra Bermeja, la Sierra de las Nieves y la del Hacho. Anchos horizontes e infinitas posibilidades para mi alma curiosa. Pero es de noche y el potro de la imaginación tiene una sangre muy viva.  Y en esta tesitura desciendo hasta la fuente de los Seis Caños que lleva saciando la sed de los lugareños desde el siglo XVI. El rumor del agua me calma el espíritu. Las luces de las farolas realzan la belleza de este lugar. Sin duda, ha sido una suerte que una amiga me dejase una casa en el corazón del pueblo, y con conexión a internet, para seguir ganándome la vida. Me siento el más afortunado de los hombres, ajeno a todos los problemas de la humanidad. Un lucero en el cielo parece guiñarme con su luz intermitente.

La noche se va deslizando por la dulzura otoñal. Ni siquiera la cacofonía de mis pasos rompe el equilibrio de la belleza del “pueblo más perfecto de España” según The Telegraph, con sus casitas blancas que desprenden el encanto de las villas de la Serranía. No hay nadie. Me parece que Gaucín es mío y los problemas son de otros. ¡Bendita Málaga!

Sergio Calle Llorens

viernes, 12 de noviembre de 2021

¡EN YUNQUERA!

 


Cruzo Yunquera, una localidad situada en el Parque Nacional de Sierra de las Nieves y no puedo evitar una llamarada de nostalgia; la casa en la que pasábamos las vacaciones con los amigos, las juergas en el Caballo Loco y el fuego de leña de la chimenea en la que señoreaba el retrato de una mujer de bellos ojos azules y una sensualidad cautivadora.  Siempre quise conocer su identidad, pero mi curiosidad chocaba con el muro del silencio de la familia.

Aquellos años desaparecieron como las sombras del crepúsculo.  Pero me acuerdo de la voluptuosidad de la luna del invierno sobre los pinsapos aquella madrugada en la que tuvimos que abandonar la casita para dormir en la sierra. No creo haber pasado más frío en mi vida en aquel rincón boscoso en el que flotaba una neblina azulada. Imposible dejar atrás esos recuerdos.

Camino, insisto, por las empinadas calles del pueblo hasta arribar a calle agua en la que sigue abierta, y me pongo de rodillas para dar gracias al Altísimo, la taberna “El Por Fin”, con su comida efectista en la que la calidad del conejo al ajillo es literalmente indescriptible. El bar se llama así porque después de la visita a varios locales, por fin se llega al último templo del vino.  Desgraciadamente, la bebida me no evita alejarme del rumor de la melancolía que va saltando entre las piedras que componen el puzle de mi ajetreada vida. Después de todo, estoy en el mismo sitio en el que, muchos años antes, alquilamos el Molino de la Teja; una impresionante casa rural. Una vivienda muy cercana a un camino que conduce a la sierra que tanto amo.

Yunquera tiene todas las bendiciones derramadas. El brillo resplandeciente de la vida cómoda. El olor de las castañas asadas. La palpitación del tiempo que nunca es perdido. Las mujeres que suben con celeridad cargadas de alimentos por las empinadas calles. El agua cristalina que emana de la Fuente del Poyo y que nos hace a todos más sabios. El dulce paisaje de “La Catedral de la Serranía”.  Todo eso, y mucho más, es este pueblo, aunque, para ser justos, me faltan los adjetivos que le hagan justicia, pero me sobran huecos en las calles. Esas a las que vuelvo de vez en cuando para soltar un suspiro. Yunquera; siempre en mi corazón.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 10 de noviembre de 2021

¡BRUJAS!

 


Sepa, en primer lugar, que la diferencia entre una hechicera y una bruja, son cinco años de matrimonio. Para hablar del tema me desplazo al Valle del Genal. Un lugar idílico en mi país. Un paraíso con alma tradicional y paisaje cambiante en el que los bosques de castaños cubren de cobre las montañas y las colinas. Una visión que parece sacada de la paleta infinita de un pintor. Del marrón se pasa al amarillo en una idealización de la foresta que hechiza el alma.

En Gaucín comemos en la Taberna del Zorro. Allí degustamos unas croquetas caseras de jamón, unas costillas asadas y un bacalao a la plancha. Todo regado con vino de la comarca. En definitiva, un delicioso almuerzo que me salva del verbo enmarañado de mi interlocutora. Una mujer que afirma pertenecer a una larga extirpe de hechiceras.  Afuera, entretanto, el viento sopla furioso y yo pido un nuevo brebaje. Finalmente contrataco recordando un filtro de amor que fue muy popular en la vieja Europa:

“Tollunt piscem vivum, et mittunt eus in puerperium summ, et tan diu ibi tement , donec mortuus fuerit, et decocto pisce vel assato, maritis suis ad comendendum tradunt; ideo faciunt hoc, ut plus in amorem earum exardescant”

La hechicera queda embobada escuchándome hablar en latín, pero su sorpresa se dispara cuando le hago de traductor simultáneo.

-         La mujer se metía un pez vivo en la vagina y, una vez muerto éste, se lo cocinaba al marido que sentía un amor irrefrenable hacia ella. Una especie de viagra de la alta edad media, pero en plan guarro.

-         Increíble

-         Pues mucho menos complicado y más asequible era otro sistema: Tollunt menstrum suum sanguinem, et inmiscent cibo vel potui, et dant maritis suis ad manducandum, vel ab bibendum, ut plus diligantur ab eis.

-         No me lo puedo creer- responde la mujer.

-         Yo tampoco me lo creía, pero las fuentes son verídicas. Algunas para encenderse ellas, preparaban algunas pócimas con el semen del esposo. Como hechicera deberías conocer estos métodos.

-         Ya.

Pero la mujer, que tiene cara de tonta, absoluta e irreparable, dice que ella es más bruja  que hechicera, y que está en permanente contacto con espíritus que la llevan alertando del peligro de un tsunami en las costas de mi región.

-         Eso haría muy feliz a Juan Espadas- respondo divertido.

-         En serio.

-         Y tan en serio, lo que me parece de broma es que lleves dos años anunciando el maldito tsunami, pero nunca termina de llegar.

La bruja, o lo que sea, sigue dando datos que apoyan la tesis del tsunami.  Por mi parte trato de huir del torrente de majaderías que suelta por la boca. Al rato escucho el llanto lejano de un niño. Ella habla y habla y un servidor, ajeno a la algarabía del viento, acomete una tarta de fresa. Finalmente declina la tarde, se alargan las sombras y la villa queda suspendida entre el misterio de la noche y los sonidos del campo. En la vida de este país, de vez en cuando, es mucho mejor manducar en la más absoluta soledad.

Sergio Calle Llorens


lunes, 1 de noviembre de 2021

¡EL REY DEL SEXO|

 


De las últimas revelaciones se desprende lo siguiente: el Rey emérito cuando folla, no falla. Les hablo del secreto de alcoba que han hecho público sus amiguitas. Señoras que han llegado a declarar que el monarca las dejaba siempre satisfechas y que les hacía, como el Molino de Barcelona, pases de mañana, tarde y noche. 

Don Juan Carlos es, ya podemos decirlo, el rey de las camas. Un machote al que le gusta mucho el tema de la coyunda. A resultas de todo esto, he de confesar que me identifico mucho con este personaje. No solamente porque detesto cualquier ejercicio físico que no vaya destinado al orgasmo, sino porque defiendo la posición de tener a las mujeres en todas las posiciones posibles. Soy como el borbón; una fiera en el lecho y nunca he tenido que pagar, a diferencia de los socialistas andaluces, por sexo.

En serio, entiendo muy bien a nuestro monarca que, al tiempo que beneficiaba a España con su reinado, se iba beneficiando a todo lo que se meneaba. ¡Algo complicadísimo! Pensemos que la gente folla mal y poco, pero nuestro Juanito no entra ni el grupo de malafollás, ni en el de los que chingan menos que los teletubbies.

El sexo, el buen sexo, es el arte de llevar a tu pareja al séptimo cielo sin pasar por el infierno. No todo el mundo conoce los entresijos: hay que ser ardiente como las ascuas de la chimenea, imaginativo al nivel de un buen novelista y estar siempre dispuesto a usar la lengua al estilo de los jabalíes que buscan trufas con desesperación en los suelos de nuestros bosques. Al buen amante nada le detiene y cualquier hora es buena para una buena refriega. 

Don Juan Carlos y un servidor hemos llevado a muchas damas a la gloria de la liga de campeones. Pero luego éstas se niegan a volver a disputar sus encuentros en segunda. De ahí que nos hayan llovido los problemas con el sexo femenino a lo largo de nuestras vidas.  Les hablo de venganzas personales.  Creo que es justo reconocer que ha habido mucho desagradecimiento a los servicios que ambos hombres hemos prestado al sexo femenino. Ya va siendo hora que ellas enmienden el inmenso error cometido. 

Me hace mucha gracia que el mundo del periodismo, o como se llame ahora, se rasgue las vestiduras por las hazañas sexuales del emérito.  No hay tertuliano que no saque el tema para cerrar con un: “había otra amante por ahí, pero hasta ahí puedo leer”. Cuando todos sabemos que, de conocer la identidad de la susodicha, el dicharachero reportero iba a soltar su nombre en todas las televisiones del mundo. ¿Ven cómo algunos sólo usan la lengua para decir chorradas? En fin, al César lo que es del César: Don Juan Carlos es el rey del sexo y yo, que entiendo del tema, quería hacerle este homenaje.

¡Va por usted, maestro!

Sergio Calle Llorens

lunes, 25 de octubre de 2021

¡ESPETOS!

 


El espeto de sardinas es el máximo exponente de la cocina marinera. En verdad es una de las cosas más suculentas que produce la gastronomía de mi país. Málaga, la cocina mediterránea de Málaga, es una bendición divina. De hecho, la región malagueña tiene más estrellas Michelin que toda la taifa andaluza junta. El éxito malagueño se explica por el cosmopolitismo de sus gentes. Ahora bien, preparar un espeto, saber asar un espeto, es considerado un trabajo que todo el mundo puede llevar a cabo. Pero esta delicatesen malagueña es muy difícil de obtener y pocas personas tienen el pulso adecuado.  Un buen espeto es que mantiene bajo la piel dorada, una carne delicada y sabrosa.  Esa diferencia pocos la saben establecer, dejando el pescado crudo o totalmente quemado. En la preparación del espeto es muy importante la leña de olivo- se puede usar otro tipo- que ha de arder hasta extinguir el fuego, dejando un buen rescoldo. El frescor de la sardina es también esencial. Además, la sardina, aunque esté fresca, cambia de sabor en proporción a la distancia que se come en relación al mar. A tiro de piedra conserva todas sus cualidades y presenta mil sabores. A diez kilómetros mar adentro, el consumidor está probando un pescado diferente de lo que fue en su lugar de origen: el Mediterráneo. Las mejores sardinas, en circunstancias iguales, son las que se degustan junto a la patria salada. Curiosamente la mejor sardina es aquella que se toma en los meses que no tienen la letra erre. Y es que es el tiempo en el que están más gorditas y sabrosas.

Sin duda, la clave de este plato se encuentra en la perfecta simbiosis que el espetero encuentra entre la forma de prepararlo y las características esenciales de este pescado azul. Pero insisto; o las sardinas se comen junto al mar o el producto pierde todas sus cualidades. Incluso cuando son pasadas por el hielo, pierden todo su sabor. Para las personas de interior, de poca cultura mediterránea, continúan con esa práctica boba de comer un pescado a cientos de kilómetros de distancia de su paraíso. Y eso, evidentemente, tiene consecuencias letales para una cocina de calidad.  No podemos olvidar que sobre la mar y los peces la ignorancia es inmensa.

Sergio Calle Llorens

jueves, 21 de octubre de 2021

¡SINTIENDO TODO!

 


El anuncio de Durex invisible manda un anuncio contundente: follar con su nueva marca de preservativos es algo maravilloso.  El comercial tiene una duración de veintes segundos. Puro ingenio publicitario. Un homenaje a aquello de lo breve si bueno, dos veces bueno.  En resumen; tres parejas reales reciben el regalito para que luego compartan sus experiencias con el invento. El protagonista masculino dice que “la sensación es como si no llevases nada”, pero la cosa lleva a la risa tonta cuando ella afirma rotunda: “totalmente conectada con él. Sintiendo todo”.  En el caso de la segunda pareja sólo habla él para decir que “es tan fino que no lo notas” y ella se le agarra al cuello para besarlo apasionadamente. Parece pedirle una nueva penetración. La tercera parejita es, además de gay, desternillante. Y es que el barbudo primero exclama que “te olvidas que está”, y el segundo barbudo contesta ufano: “te da más placer que es lo que importa”.

Nadie puede negar que la agencia de publicidad ha dado en el clavo porque el anuncio no pasa indiferente. Sin embargo, yo me pregunto cómo alguien tiene los santos cojones de aparecer en televisión diciendo esas cosas. Miremos a la primera chica que viene a comunicarnos, aunque de forma más fina, que ha sentido todo el cipote mientras su novio le daba candela. Por no hablar de la pareja de hombres. El primero nos aclara que es él la parte activa porque cuando lo usa: “se le olvida que está” y su amorcito nos desvela su condición de honrado comealmohadas  ¿Really, George?

 Yo entiendo que el dinero es muy goloso y por pasta, por una buena cantidad de pasta, el personal es capaz de anunciar papilla de bebé con una zanahoria clavada en el culo. Llegado a este punto me gustaría saber cuándo se perdió el rubor. Esa cosa que inventó los vestidos para disfrutar más de los desnudos. Seguro que hay explicaciones para todos los gustos. Después de todo las hipótesis abundan. Las teorías no se acaban nunca. Pero los hechos ciertos y probados son muy raros.  El caso es que las grandes compañías, y eso incluye a todas las redes sociales, ganan cuando exponemos nuestras vergüenzas sin ningún límite. Ahí tienen a las mujeres posando ligeritas de ropa en el libro de las caras o en Instagram. Por no hablar de cómo el personal hace públicas todas sus desavenencias. Todo se expone. Todo se muestra. Y todo por un módico precio ya que los psicólogos salen muy caros. Lo que no sabe el personal que a la larga la factura a pagar por tanto sobreexposición sale mucho más gravosa. 

Vivimos tiempos extraños y la única verdad es que con las redes sociales y con el gobierno pasa como con los preservativos invisibles: que nos follan mejor a todos.

¡Blandito sea el Señor!

Sergio Calle Llorens


lunes, 18 de octubre de 2021

¡CARMEN MOLA!

 


Siempre digo que no puedo, ni vengo a inventar el fuego, pero puedo calentarme con él. Y lo consigo, aunque parezca mentira, con las sombras del crepúsculo y las luces  parpadeantes que se van encendiendo cada noche en la bahía.  Mi única aspiración es andar por la vida sin pisar la cárcel. Sí, ya sé que mirar la mar  como hombre libre puede resultar un premio de consolación, pero para un mediterráneo lo es todo: la voluptuosidad de la luz, la lluvia alcanzando la orilla y el cimbrear de los pinos acunan mi sueño. Mi intención es, naturalmente, vivir alejado del mundanal ruido al tiempo que disfruto de las delicias culinarias locales. Esta noche, sin ir más lejos, degusto unos caracoles producidos por la empresa Axarcol de Benagalbón que acompaño con una cerveza artesanal que se llama Murex. Una obra maestra hecha en Vélez Málaga. Y entre la fascinación que me producen los manjares de mi país, veo que se enciende una lucecita en mi móvil que me avisa de la última polémica: el premio Planeta.

Al parecer, muchas feministas andan alborotadas porque tres autores han ganado el premio más suculento de las letras hispanas, usando un seudónimo de mujer. Lo que nos viene a confirmar que escribir con nombre de señora, lejos de presentar inconveniente alguno, supone muchas ventajas. Y Mary Shelley llora en el cielo porque no se premia el talento sino el himeneo. También es posible que la obra ganadora del Planeta sea una maravilla, pero a nadie se le escapa la estratagema del grupo ganador para que les hicieran caso entre tanta candidata.

Nada despierta más la rabia del emperador que la revelación de su desnudez. Y estos premios van en pelotas como, por cierto, las publicaciones del centro andaluz de las letras. Un chiringuito en el que mujeres publican a otras mujeres por el simple hecho de serlo. No debe sorprendernos, pues, ni el poco éxito que tienen, ni lo poco que tienen que contarnos. Pero en este mundo todo tiene su contrapeso. Y en esta ocasión la historia de Carmen Mola es la igualación perfecta al rostro de cemento armado de muchas escritoras. Y con la birra, el salchichón, los caracoles y esta historia impagable, he estado a punto de atragantarme.

Sergio Calle Llorens


jueves, 14 de octubre de 2021

¡FUEGO!

 


Aquella mujer tenía una enfermiza obsesión por quemar uno de mis libros. Era incendiaria. Creo que a la luz de una biblioteca donde flotaba el aire cansado de su personaje, decidió que aquella obra sería abrasada por el fuego y cumplió su amenaza. Parece que las temblorosas sombras del tiempo perdido en la lectura la empujaron a ello. Yo no podría hacerle ningún reproche.  A lo sumo alejarme para evitar que la lumbre de su mechero alcance mi cuerpo.  

Los que le tratamos tenemos la sensación de haber conocido a un demonio, un demonio sensacionalmente demoníaco, como lo demuestra el hecho de que fuera mi único compañero de trabajo que se negó a darme el pésame por la muerte de mi padre. Creo que se llamaba Antonio. Por entonces vivía con su viejo al tiempo que soñaba con lugares lejanos hablando otras lenguas. Pero nunca salió de la barriada de Pedregalejo. Vestía siempre con la ropa indicadora de esa cosa terrible que se llama el indecente gusto del cateto. Me cuentan que odiaba mi popularidad entre los estudiantes y hasta mi heterosexualidad. El tipo rezumaba odio y segregaba grandes dosis de soledad. Hoy,  a pesar de los años trascurridos, sigue desamparado y su triste historia hace gemir a las cuerdas de los barcos. No creo necesario señalar al lector la pobreza espiritual del personaje que se sigue quemando en su infierno particular.  

Un hispalense me abroncó en la avenida del Mediterráneo por el título de una de mis creaciones literarias: “Memorias de un prepucio colorado”. Le dije que el título no abarca el verdadero secreto de la obra. Para mi sorpresa me recitó de memoria todo el prólogo del libro. Sin anestesia, ni previo aviso. Puede que fuesen mis carcajadas, pero el ofendido terminó confesándome que lo que no le gustó en realidad es que le dedicara mi primera novela a su mujer. Sólo entonces me di cuenta de que el tipejo debió quedarse en la primera temporada de la serie “Cuéntame”.

Algunas personas pueden llegar a ser tenidas por animales racionales, alguna vez, muy de tarde en tarde, esporádicamente, pero no es el caso de la señora que vino acompañada de su anciana madre a uno de mis tours en la Cueva del Tesoro. Al acabar, una hora después de lo previsto- en realidad tuvimos que ir al paso de las muñecas de famosa que se dirigen al Portal porque la anciana era contemporánea de Nefertiti- la arpía subió a dirección para pedir que jamás me dejaran organizar visita alguna a la gruta. Justificaba su petición afirmando que yo había escrito artículos terribles contra la Junta de Andalucía.

Si no hubiera escrito me habría ahorrado muchos problemas. Sin embargo, escribir es mi destino. Es la forma en la que yo me defiendo de un mundo hostil. La manera en la que doy mi versión de las cosas. Escribo porque, francamente, el resto de las cosas se me dan mucho peor. Escribo buscando la adjetivación perfecta que ilumine el alma de mis lectores. Escribo porque soy infinitamente mejor que todos esos que comienzan quemando una obra y terminan chamuscando a su creador. Ellos son el fuego exterminador y un servidor es el agua que apaga las llamas de su particular averno.

Sergio Calle Llorens

 

martes, 5 de octubre de 2021

¡LA COTORRA ARGENTINA!

 


Juan Pablo II pedía a los jóvenes no tener miedo. Borgoglio, en cambio, produce un inmenso pánico. Wojtyla era la cara del bien y Francisco encarna como nadie el rostro del mal. El polaco era una paloma blanca. El argentino es un cuervo negro. El primero era muy amigo de España. El segundo le tiene una ojeriza contumaz a nuestro país.  Sin embargo, hay un grupo considerable de personas, generalmente de poca solidez de entendederas, que apoya cualquier majadería que salga de la boca del actual jefe de la iglesia católica. La penúltima es pedir perdón a México por la conquista. El "Santo Padre" podía haberse acordado del exterminio de los pueblos nativos en Norteamérica o en Australia. También podría haberse disculpado por el genocidio perpetrado por Argentina- cinco minutos después de independizarse de la madre patria- en la sanguinaria campaña del desierto comandada por Julio Argentino Roca cuya imagen, por cierto, sigue apareciendo en los billetes de cien pesos. Pero no, el Papa Paco tuvo que escribir una extraña carta en la que culpaba de todo a los españoles.

En verdad, me fascina que el personal siempre se decante por el  tipo más malo. En el Vaticano, nombre que deriva de una planta alucinógena que se encontraba en las montañas de Roma, ya se están arrepintiendo de su elección. Porque el Papa, aunque tiene un arie distinguido, se les ha ido cretinizando con su peronismo barato, fábrica de todas las desgracias, y su querencia por todos los tiranos como los hermanos Castro, Maduro y los hideputas de los mexicas. A estos últimos los venció Cortés con la ayuda de los indios subyugados por Moctezuma.

Curiosamente Borgoglio habla mucho sobre los derechos de la mujer, pero se niega a ordenar a ninguna al sacerdocio. Paquito también habla de la pedofilia. Sin embargo, si usted lee “Lujuria” de Emilio Fitipaldi- buen periodista italiano- comprenderá que el argentino ha hecho muy poco contra los abusos sexuales cometidos por su gente.  Francisco habla y habla, pero no dice nada que valga la pena. A lo sumo encuentra las palabras justas para quedar bien con la audiencia: “Chi sono io per giudicare a un gay”. Ovviamente nessuno.

El Papa Paco sólo tiene palabras hirientes contra la vieja piel de toro. Incluso cuando viene de visita, cosa rara porque nos odia con toda su alma, dice ir a Santiago de Compostela, pero no a España. Y cuando daba ánimos a las víctimas del volcán de la Palma, mencionó a las Islas Canarias, pero obvió el nombre del país al que pertenecen. Ese que realizó la primera campaña de vacunación de la historia- la expedición Balmis de 1803- llevando la vacuna de la viruela a América y a Asia. La misma nación que construyó treinta universidades y diecisiete colegios mayores, además de incontables escuelas en el nuevo mundo. La primera universidad fue fundada en 1538 en Santo Domingo. De hecho, Portugal no creó ninguna universidad en su época colonial y los holandeses crearon una ya entrado el siglo XX. Así que son otros los que deben pedir disculpas. Entre ellos la cotorra argentina por estar siempre del lado equivocado de la historia. Tal vez así, cuando haya que escribir su epitafio, los españoles, a los que nos enseñaron a hablar bien de los muertos, podamos decir aquello de: ¡Borgoglio ha muerto! ¡Bien!

Sergio Calle Llorens

 

lunes, 4 de octubre de 2021

¡LA AXARQUÍA!

 


La Axarquía es la Toscana malagueña. La comarca donde la luz intensa del Mediterráneo se torna dulcísima en la otoñada. La misma que ahora cae sobre las calas ensortijadas y las casitas encaladas. Entre el cielo y el mar se extiende este singular edén. Aquí el paso lento de las nubes encaja a la perfección con la ternura azulada de la bóveda celestial que se asoma sobre los acantilados que protegen unas playas virginales y límpidas.

 En la Axarquía el tipismo es una seña de identidad presente y no un recuerdo lejano.  Por eso es un placer caminar por sus estrechas calles empinadas, con sus ventanas pobladas de coloridos geranios junto a la iglesia del Rosario en el Borge. Piedras antiquísimas como el Puente romano de Sedella o las ermitas junto al mar cuyas campanas siempre tocan por el eterno descanso de los marineros que perdieron la vida en alta mar.

El condado, en el que el cielo adquiere a levante unos tonos morados y un intenso bermejo a poniente, es un homenaje para los sentidos, como el aceite verdial de Periana, la incomparable pasa y el rico mango que hacen de la zona un destino gastronómico de primer orden. Huerta, laberinto de vides, aguacates, almendros, naranjos y limoneros que nos alejan del triste escepticismo.

La Axarquía es el amor por las cosas bien hechas, el lento trascurrir de las tradiciones añejas. Coquetas calas y torres vigías que observan discretas cómo las nieves derretidas de Sierra Tejeda caen en una catarata inmensa en la patria salada.

En este paraíso terrenal hay una luz amoratada sobre el país y el crepúsculo es un desmayo que se desenfoca en la vaguedad del infinito. A veces escucho el arrullo del mar mecido por un viento de tierra, fresco y tímido, que alcanza al misterio acaramelado de la existencia. Silencios campestres: Frigiliana, Cómpeta, Nerja, Macharaviaya y todos los pueblos de la comarca tienen un encanto singular. Tampoco se puede olvidar el bello hechizo que producen  las Cuevas de Nerja y la del Tesoro en el Rincón de la Victoria- la única gruta de origen marino del mundo que se puede visitar- cuyos aires guardan los arcanos del origen del ser humano.

 La Axarquía es, al igual que nuestra moneda, el axarco, un milagro en el que las desgracias quedan amortiguadas y las catástrofes aplazadas. Un vergel de la región de Málaga que nadie debería perderse.

Sergio Calle Llorens

 


martes, 28 de septiembre de 2021

¡MARÍA NO SABE INGLÉS!

 


Estudiar un idioma no es sólo aprender palabras diferentes para las mismas cosas, sino asimilar otra forma de pensar acerca de las cosas.  El idioma es el mapa de carretera de una cultura. Te indica de donde viene su gente y hacia dónde va. Hablar otra lengua es poseer una segunda alma.  Y cuantos más idiomas dominas, más humano eres. Roger Bacon decía que el conocimiento de idiomas es la puerta de entrada a la sabiduría. Por todo ello, María Gámez nunca podrá aprender otras parlas más allá del farfullín andaluz Ese esperpento que defiende Pilar González, senadora de Podemos, en sus ratos de ocio.

No importan las horas que dedique María al aprendizaje del idioma de Shakespeare, porque el resultado será siempre un fracaso estrepitoso A lo sumo, Calamity logrará que la gente tenga callos de escucharla. El caso es que la triste directora de la guardia civil ya intentó aprender lenguas en su oscuro pasado. Ocurrió con su antigua pareja tudesca. Cuenta la leyenda que ella grabó en su memoria algunas palabrejas del habla de Goethe. El alemán, por su parte, trocó las ganas de  sus paisanos de invadir Polonia tras escuchar a Wagner, por el deseo de destruir España. Gámez da para mucho odio.

Al igual que el amor pide soledad para manifestarse y sólo en los lugares silenciosos se revela su naturaleza, el aprendizaje con éxito de otro idioma, que también tiene que ver con el querer, se aparece únicamente a las personas de anchas miras. Pero no es su caso. Las parvas posibilidades de dominar otra lengua se toparán siempre con la infinita torpeza de Gámez.

Lo grave no es que la hija del farero no aprenda inglés, sino que las clases, a pesar de ganar más de 120.000 euros anuales, se las paga el Ministerio del Interior, es decir todos nosotros. Un escándalo en toda regla, otro más en su hoja de servicios, que en cualquier idioma europeo habrían terminado con la conjugación de la primera persona del verbo dimitir. Pero esto es España, el país donde la honestidad de los gobernantes se esfuma en la vaguedad de la niebla.

Sergio Calle Llorens

 

martes, 21 de septiembre de 2021

¡HORROR EN EL ULTRAMARINOS!

 


La esquizofrenia paranoide no tiene cura. La justicia española tampoco. La enfermedad mental, que no conlleva alteración anatómica observable, se caracteriza por un predominio de ideas delirantes y alucinaciones que suelen resultar en graves lesiones para los demás. ¿Pero qué es un juez? Es un tipo que, tras cursar estudios en una facultad donde jamás se pronuncia la expresión “hacer justicia”, se encierra varios años a estudiar en un piso. Al parecer es la única manera que existe para aprobar las oposiciones a la judicatura. El aspirante a señoría pierde, como el esquizofrénico, todo contacto con la realidad. A resultas de todo esto, cualquier caso que incluya trato judicial entre un magistrado y un enfermo mental grave termina siempre en tragedia. Lo repito: juez y un perturbado maridan lo mismo que “Sevillanas de Brooklyn” con cualquier obra maestra de John Ford.

 Mi tesis explica divinamente la puesta en libertad de Noelia de Mingo después de apuñalar a ocho personas en la Fundación Jiménez Díaz en 2003. Tres de ellas murieron. La atacante, que no pasó por prisión, sino que fue internada en un psiquiátrico, salió del mismo en 2017 para reunirse con su madre casi octogenaria en El Molar.  Los servicios jurídicos del Defensor del Paciente que representaron a las víctimas alertaron del “tremendo error” de su puesta en libertad. No sirvió de anda y, poco tiempo después, Noelia de Mingo ha vuelto a apuñalar.

Pero si grave es la acción de la justicia, no lo es menos el informe favorable de los forenses y psiquiatras acerca de la mejora de la paciente. En el mismo puede leerse que la esquizofrenia paranoide de la Señora De Mingo estaba en completa remisión. Con esta evaluación positiva el juez de turno decidió mandarla con su madre para que ésta, con ochenta castañas encima, supervisase que tomaba la medicación. Era evidente para todo el mundo, menos para su señoría y los psiquiatras, que con esa patología no podía pasar otra cosa. Y a Noelia le dio por hacer buena aquella vieja canción de Alaska y los Pegamoides: “terror en el hipermercado, horror en el ultramarinos”.  

A día de hoy hay dos personas graves en el hospital y el juez responsable de poner fin al internamiento de la susodicha sigue en su puesto. En resumen, no hay consecuencias para esta casta que se sabe intocable. En las próximas horas veremos a la pandilla de tertulianos habituales poniendo el grito en el cielo. Pero no se engañen porque son los mismos que un día niegan las violaciones de grupos de magrebíes y al día siguiente aplauden que los adolescentes se pongan una pila en el ano para tener más energía.

Sergio Calle Llorens

lunes, 20 de septiembre de 2021

¡EL FUTURO DEL UNIVERSO!

 


El devenir del universo es tan negro como la carrera en Hollywood de Anabel Alonso . Sin embargo, nuestro sol sufrirá un destino diferente al de nuestra amada tierra: morirá cubierto de hielo en vez de abrasado por el fuego. Ocurrirá tras haber quemado helio por setecientos millones de años. Así que el astro rey se quedará sin su combustible nuclear y la gravedad se comprimirá en una estrella enana blanca del tamaño de nuestro planeta. Esta estrella enana blanca- ahora no me estoy refiriendo a la señorita Alonso- adquirirá un color rojizo algo pajizo que dará paso al marrón y finalmente se tornará del color de la muerte. Una vez más el astrónomo Donald Brownlee tenía razón cuando dijo aquello de; “Mother Nature was not designed to make us happy”.

Pero para futuro apocalíptico el de las estrellas rojas enanas que da, como las paridas que suelta Elisa Beni por la boca, para un par de enciclopedias.  Su triste final ocurrirá cuando el proceso de quemar hidrógeno y helio llegue a su fin. Las consecuencias serán terribles porque las estrellas dejarán de brillar y el universo será envuelto por la negritud. Las temperaturas también bajarán considerablemente y cualquier planeta que gire en torno a una estrella muerta se helará también. 

Pero no todos son malas noticias porque si las estrellas gigantes duran unos pocos millones de años, nuestro sol billones de años y las estrellas enanas rojas pueden existir por trillones de años, los científicos plantean recolocar la órbita de nuestro planeta alrededor de una de estas estrellas enanas rojas. La más próxima a La Tierra se encuentra situada en Proxima Centauri, a unos 4,3 millones de años luz. Nuestro planeta debería estar suficientemente cerca para recibir la misma cantidad de luz que en la actualidad. Pero una vez colocada en su sitio, podremos seguir con la fiesta en nuestro mundo.  Para lograrlo los científicos han propuesto desviar una serie de asteroides que giran alrededor de la tierra. Y todo para alejar La Tierra de la órbita del sol. De momento no tenemos la tecnología necesaria para protagonizar semejante hazaña, pero todo se andará. No tenemos que ser negativos y hay tiempo de sobra para hallar la solución que, por cierto, también podría incluir escapar de nuestro mundo para arribar a un universo paralelo del que hablaremos en otro artículo. De momento lo único que debe saber es que trabajamos para Evitar el Big Freeze. Nuestro único objetivo como especie es sobrevivir. El resto es jauja.

Sergio Calle Llorens

jueves, 16 de septiembre de 2021

¡SIX DAYS!

 


La película Six Days narra el secuestro de la embajada iraní en Londres en 1980 por un grupo separatista del país de los ayatolás. Esta es la historia que presenta Toa Fraser. Un presente fílmico apoyado en tres palos: el enfoque informativo que una reportera de la BBC quiere dar a la noticia, los preparativos de los soldados de élite del SAS- Special Air Service- para salvar a los rehenes y las conversaciones entre el policía negociador y el líder de los terroristas.

Estamos ante una gran película que no se centra en los problemas personales de los protagonistas, argumento muy manido en el cine actual, sino que se eleva por encima de los mismos para deleitarnos con un producto eficiente lleno de suspense. En la cinta he de destacar la actuación de Mark Strong que borda su papel como mediador, ganándose la confianza del terrorista que está al otro lado del teléfono. Tampoco puedo olvidarme de la brillante participación del camaleónico Jamie Bell que encarna al Sargento Rusty Firmin- responsable de la operación- con sus dotes interpretativas habituales. Impagable es la escena en la que el superior directo de Firmin justifica la elección de Rusty para liderar el comando que lleve a cabo la misión: "Esto es el SAS. No somos guerreros de la palabra, ni poetas, simplemente soldados". Había que salvar a veintiséis rehenes y la elección fue difícil, pero acertada. Porque cuando las cosas se ponen feas las autoridades cuentan sólo con profesionales dispuestos a jugarse el cuello por todos nosotros. Y eso no incluye, obviamente, ni a los funcionarios de justicia, ni a los lameculos tan habituales en el mundo de la televisión.  

Seis días es una mirada directa a los hechos, sin contemplaciones, sin patriotismo barato. Un trabajo honesto con grandes dosis de ecuanimidad en el trato cinematográfico a los personajes. Un paisaje narrativo en el que los árboles dejan ver el bosque donde el roble de Margaret Thatcher hace sombra a los pusilánimes en el  episodio en el que decidió mandar un mensaje inequívoco al mundo entero; “Esta es la forma en la que Gran Bretaña trata a los terroristas”.  Pero no se confundan, Seis días no es una historia de buenos y malos, sino un recordatorio sobre lo caro que sale bajarse los pantalones con los terroristas.

Si no la han visto, ya están tardando, pero que sea en versión original. Se darán cuenta como en el Reino Unido, además de los diferentes acentos , el inglés que habla la clase trabajadora no tiene nada que ver con la parla de los dirigentes. 

¡Altamente recomendable!

Sergio Calle Llorens


martes, 14 de septiembre de 2021

¡LA MUJER DE ESPADAS!

 


Carmen Ibanco debe pedirnos perdón. Juan Espadas debe pedirnos disculpas. Los jueces deben suplicarnos el indulto por todas las veces que miraron hacia otro lado, y los votantes socialistas tienen que hacerse enterrar con el culo al aire para que los honrados ciudadanos podamos aparcar las bicicletas.  Después de todo han sido muchos años soportando el latrocinio institucionalizado y el nepotismo de la secta del capullo. Décadas de desatinos que hicieron afirmar a la UE que la taifa del sur era la región más corrupta de toda Europa.  

La mujer del candidato socialista mandó su currículum y en manos de veinticuatro horas fue entrevistada, seleccionada y contratada sin que hubiese terminado el plazo para el resto de candidatos. Una vez más el carnet del PSOE era el salvavidas que rescataba del peligroso mar del desempleo, el salvoconducto para llevar una vida de ensueño, la marca de la bestia de un pueblo maldito que se creía descendiente directo de Jesucristo.

La esposa del candidato a la Junta de Andalucía- alcalde de Híspalis- se sentía, como la gran mayoría de enchufados, intocable. Conocía que el partido lo jugaba en casa, con su público, sus palmeros y con magistrados de su cuerda controlando la sala del VAR. Por eso podía permitirse cobrar sin ir supuestamente a trabajar. Y mientras esto ocurría, Canal Sur nos deleitaba con programas esperpénticos como “Lo que yo te cante”. Años de rosas para los miembros de la Garduña del sur y la gente honesta sufriendo un calvario que incluía la emigración a tierra extraña.

La retransmisión de los mejores momentos de la comisión de la FAFFE es un dulce instante con la enchufada desnortada, pidiendo ayuda con la mirada a un miembro de su partido. Pero incluso bajo esas adversas condiciones la pareja sentimental de Espadas se nos pone chula pidiendo respeto. Pero no puede pedir respeto quien nos lo lleva faltando con su contrato por encargo y sus pocas ganas de trabajar.

Serían buen momento para que Doña Carmen y los suyos se postrasen ante las familias que perdieron un familiar por culpa del paro y pidan disculpas por todo el daño causado. Pero no lo harán porque les sobra arrogancia y les falta humanidad. Dicho de otra manera; son socialistas andaluces. No hace falta añadir nada más.

Sergio Calle Llorens

 

viernes, 10 de septiembre de 2021

¡EL BULO DEL CULO!




Soy el único español al que echaron de un medio digital por un articulo crítico con Vox. Sin embargo, le agradezco a esa formación política que apoyase al nuevo gobierno de la taifa del sur a la que, por cierto, nunca he querido pertenecer. Este hecho le da un valor doble a lo que aquí le dejo escrito. Y me da igual que usted sea un honrado come-almohadas, un heterosexual encantado de haberse conocido, un bujarrón profundo o un sectario de otro mundo. Lo importante, al menos para mí, es que ponga todos sus sentidos en la comprensión lectora.

La falsa agresión homófoba de Malasaña no fue creída por la policía en ningún momento. Sin embargo, el bulo del culo- candidato a hashtag del año- fue utilizado por Pequeño Marlaska para atacar a sus enemigos políticos. No es la primera vez, ni será la última. Les recuerdo el falso informe policial que el ministro presentó para justiciar las agresiones físicas a miembros de Ciudadanos a manos del colectivo LGTB.  Seis vergonzosos folios sin firmar y sin membrete que negaban la mayor.  El escrache, que vio todo el mundo, fue pasado por alto por el  titular de Interior que, como su presidente, odia a aquel que no vota a la secta del capullo. De tal guisa que los delitos de odio son tales si atañen a personas afines a la ideología de los miembros del ejecutivo porque las amenazas a los del PP en el País Vasco, las agresiones a chicas con las camisetas de la selección española en Barcelona o las pedradas a los simpatizantes de Vox en Vallecas son catalogadas de provocaciones por parte de los agredidos.

 La seriedad del asunto se agrava cuando este gobierno presenta a España como a un país donde supuestos miembros del KKK salen a la calle a diario para cazar a inmigrantes y a homosexuales.  Así no hay manera de vender nuestro destino en el extranjero.  El ejecutivo viene a demostrar esa máxima de cuando te mueres, no sabes que estás muerto, no sufres por ello, pero es duro para el resto. Lo misma pasa cuando eres imbécil.

Pero nos desviamos del asunto central; el bulo del culo. Y es que hay que estar muy mal del tarro para dejarse tatuar en las nalgas la palabra “maricón”.  Aunque he de reconocer que la falsa víctima, a pesar de su juventud, sabía que medio país caería rendido a sus pies por denunciar un ataque homófobo de tal magnitud. Incluso no descarto que barruntara la posibilidad de que algún colectivo iniciase una recogida de firmas para ponerle una calle en Madrid. A fin de cuentas, en la vida no se trata de ser el mejor sino inolvidable. Y al del bulo del culo no lo vamos a olvidar jamás.

Sergio Calle Llorens