viernes, 31 de enero de 2014

L'HIVERN

M'encanta l'hivern, especialment en el mediterrani. Aquest fred humit que cala els ossos. Aquestes muntanyes nevades que competeixen en bellesa amb un intens mar blau. Caminar pels boscos amb l'única companyia de la meva respiració profunda. En realitat, l'hivern existeix perquè l'ésser humà recordi que no és etern i que, tard o d'hora, serà cendra. Com la qual té la meva xemeneia. De vegades em quedo esbalaeixo mirant cremar aquests troncs. Aquestes espurnes entre vermelles i ataronjades. Aquestes ombres projectades en la paret. Primer és una gran flamarada, després la seva combustió, és una mica fumosa, finalment el tronc forma un caliu que es manté durant molt temps viu i deslumbrador. 

A més, l'hivern està ple de zones fosques i apartades de la mirada inquisitorial de la gent. Hi ha més silenci i, per tant, més temps per a la reflexió. D'altra banda, estimar és molt millor en l'estació hivernal. I no parlo tant del tema del cor sinó de l'aspecte físic de la coyunda. Tot és molt millor a l'hivern. Com sóc un home que estima el silenci quan no hi ha gens que ho millori, l'absència de sons em embeleza l'ànima. Pensar, escriure, passejar, compartir, tot és molt més senzill i evocador. Ahir mateix, vaig rebre una notificació sobre un article que vaig escriure sobre Jack The Ripper en anglès. M'ho havien publicat en The Ripperologist Gazette. Treball escrit en ple hivern. No podria, en veritat, relatar gens sobre l'assassí més famós de la història a l'estiu. Necessito, com a escriptor, les boires londinenques, la foscor anglesa i aquesta llum moribunda dels fanals de WhitechapelNo vull ni pensar el mal que vivia la gent en aquell forat en l'època dels crims però, òbviament, el millor no és pensar en això, sinó gaudir de lectures misterioses plenes d'enigmes mentre el foc de la xemeneia segueixi cremant. I tot en la quietud de la nit. De vegades, sento el  ulular del vent. Unes altres la fullaraca que gemega en l'exterior i, per descomptat, penso que m'encantaria que l'hivern durés 6 mesos com a mínim.

No m'agradaria ser un ós perquè passen l'hivern tancats en les seves coves fosques. Es perden tota la diversió. Amb el bonic que està la Val d'Aran en està època de l'any. A més, aquests animals no saben escriure i jo, a l'hivern, em dedico a la producció literària o, en defecte d'això, a rellegir versos pretèrits:

Penses en els teus avantpassats? Són pols
Amb la pols confosa. Parles dels seus mèrits?
Mira'm somriure, pren aquesta àmfora i beguem, escoltant sense inquietuds,
El vast silenci de l'univers.


En els últims temps trobo bona poesia en velles melodies rescatades. I sempre les rescato a l'hivern perquè, a l'estiu, senzillament, el soroll m'impedeix concentrar-me en la lectura. Ara, fins i tot en els dies de sol més poderosos del sud, l'únic soroll és el de les ones de la meva pàtria salda besant la platja. Ahir aquests van ser els versos rescatats per un servidor. Són en anglès.

Have you seen behind the screen
That severs life from art?
Or do you see the same as me,
Completeness come apart?
And who am I to qualify
The contents of your heart?

It's a simple understanding
Of the way you hand it over
And hold on to it, too
With the lightness of a feather
It's the web that ties together
What is true

Make it happen
Make it happen
Create the night anew
It's a hymn to the grace
That's found a place in you

Could I look into a book
And find the answer there?
Or do the angels prearrange
An eye for what is rare?
And would the prize anaesthetise
The ache that makes me share?


La bellesa de l'hivern és el meu lloc querencioso per excel·lència. La suau bellesa d'una muntanya com la corba d'una galta de dona. Com caminar sobre les cuixes d'una dama que es lliura en la foscor de la nit. Sense reserves, sense excuses. Una estació que és un recordatori del que ens passarà en el futur i, per tant, hem de donar-nos pressa a gaudir perquè quan ens arribi, puguem caminar cap a l'altre costat amb una ganyota dibuixada en el rostre. Aquest hivern etern en el qual ja no podrem admirar com la llum es dissol lentament en el crepuscle i, arriba la nit més negra. Miro la llenya cremar i no puc més que estremir-me. Com diria el gran Omar Khayyam; Germans, beguem que a la mort, ja arribarém.

Sergio Calle Llorens








jueves, 30 de enero de 2014

MÁS ESCÁNDALOS

Andalucía es el paraíso de la economía sumergida. La reina del paro y del enchufismo. La tierra donde hay más parados y menos hospitales públicos. La campeona del fracaso escolar. La reina de los escándalos y, sin embargo, los periodistas sureños se dedican a mirar para otro lado o, a lo sumo, a criticar mirando a Madrid. El argumento es el siguiente; “si el bipartito andaluz hace recortes es por culpa del gobierno de Madrid”. Un mantra que repiten todos los allegados y turiferarios del régimen.

Como en la taifa del sur no hay una sociedad civil crítica con los abusos del poder, se nos antoja más necesario que nunca la existencia de  un cuarto poder que luche contra la extendida metástasis que está matando hasta las ilusiones. El pueblo acrítico no hace nada en virtud del magnífico apotema regional que dentro de cien años estaremos todos calvos y, para qué afeitarnos. Total, si todos los políticos son iguales.  Total para qué moverse si nada va a cambiar. Y aplicando esa lógica todo sigue igual y por los siglos de los siglos, mandarán los mismos.

Susana Díaz estampó su firma en un convenio con el sindicato horizontal UGT en un convenio para que la secta del capullo recibiera dinero por los cursos de formación. Al ser cuestionada sobre el asunto, ella dijo que tenía prisa y se fue a Bruselas donde tampoco saben que el marido de la susodicha ha sido contratado por Canal Sur. A todo esto, los periodistas del sur bajan la cabeza y siguen escribiendo sobre la inmortalidad del cangrejo rojo o loas a su presidenta. Esa que ellos afirman que es una garantía de gol, pero no de media punta o delantera, como dicen, sino de portera, porque se los mete hasta en propia puerta.


Visto lo visto, sería mucho más positivo cerrar todas las facultades de periodismo del sur de España. Nos ahorraríamos dinero, recursos y, total, si algunos quieren seguir haciendo literalmente el ridículo con sus opiniones, pues siempre tendrán la posibilidad de entrar a trabajar en un periódico subvencionado o en la mismísima Canal Sur donde, por cierto, sólo hay que pasar una prueba oral. 

Sergio Calle Llorens

miércoles, 29 de enero de 2014

LOS COLUMNISTAS ANDALUCES

Hay un elemento que los periodistas del régimen andaluz llevan en la sangre; no pueden  aguantar la menor crítica, la más ligera alusión a su deber de informar sobre los abusos del partido que lleva gobernando más de 30 años les vuelve locos. No lo toleran, por más que les demostremos objetivamente que su silencio es nefasto y perjudicial para el interés general de los ciudadanos. Aunque la autonomía está basada en el saqueo continuado de las arcas públicas, no soportan nuestra crítica a sus panfletos llenos de fervor y halagos a los que les pagan.

En una tierra de puntillosos columnistas, la supresión de toda posible crítica representante una inmensa cucaña. Lo suyo es mencionar los recortes sanitarios de Madrid y obviar que es en Andalucía donde hay un enfermero por cada 18 pacientes. Málaga, la que más aporta a las arcas de la república bananera, tiene el triste récord de ser la región de Europa con menos camas por habitante. Y cuando quintuplica su población en época estival, el gobierno socialista cierra plantas enteras en los hospitales.

A mí me gusta coincidir con todo el mundo siempre que la coincidencia pueda producirse sobre cualidades probadas y ciertas. Se me hace ciertamente difícil, en cambio, sumarme a la opinión de los demás si de lo que se trataba esencialmente es contribuir al entontecimiento general de una población, por lo general, no muy espabilada.

Estos soberbios majaderos que escriben en los diarios del régimen andaluz no conocen la palabra vergüenza, pero tal como les sucede a sus mentores políticos, han de aprender a vivir con el hecho de que no aceptemos que se llamen periodistas.  Sé que el impulso natural del reportero andaluz a dar a las palabras su significado auténtico y trocarlo por otros más adecuados a sus intereses determinados. Empero, sus formas endiosadas contrastan con la ocultación de la realidad andaluza.

Cuando camino por la taifa del sur, leo, y las letras y el paisaje se me funden en la retina. En los artículos, la presencia del sentido común es difusa, en el paisaje también encuentro esa difusión. El personal parece avanzar como pollo sin cabeza y, lo que es más grave, sin esperanza.

Nacer en Andalucía es una maldición pero vivir es todavía peor y, ahora, incluso morir se nos antoja difícil. Moribundos mezclados con bebés recién nacidos, salas de espera donde huele a desesperación y a miseria. Parece que vinieran a decirnos; ya que os hemos jodido toda vuestra existencia, no podemos dejar de hacer lo que mejor se nos da a la hora de la parca.


 Cuando critico a los periodistas que callan, uso el tono más amable que es susceptible el método socrático. Estoy más habituado a la ironía que a la intolerancia pero, aceptar sus mentiras se me hace imposible. Incluso cuando me tienden la mano, uso a Cervantes y respondo: “que la mano que me pides y quieres darme, no sea por cumplimiento, ni para engañarme de nuevo”. Esas manos con las que escriben, tristemente, son cómplices del mayor engaño de la historia de España; la autonomía andaluza. 

Sergio Calle Llorens

martes, 28 de enero de 2014

NACER EN ANDALUCÍA

Nacer en Andalucía es una de las mayores desgracias que le puede ocurrir a un ser humano. Tal vez los andaluces no necesiten conocer el infierno de Dante pues ya lo experimentan en carne propia cada mes. Ahí tienen a los recién nacidos de un hospital sevillano compartiendo espacio con enfermos o, a esos malagueños que sufren el menor gasto sanitario por habitante de toda la Unión Europea. Resultado de un régimen basado en el latrocinio cuya presidenta jamás ganó unas elecciones. A lo sumo, unas primarias cocinadas en el Palacio de San Telmo.

En Madrid una marea, con la que simpatizo, acaba de parar la privatización de la sanidad y, en cambio, no han hecho nada para que en la tierra de María Santísima se pare la misma privatización que sufrimos los ciudadanos del sur. Es la eterna contradicción de la izquierda. Es esa Maribel Verdú dedicando su premio a los desahuciados y que, veinte minutos antes, estaba haciendo comerciales de hipotecas bancarias. Podemos concluir que las cosas son buenas o malas dependiendo quien las protagonice. Es sintomático que ningún actor español haya tenido a bien protestar por los recortes en la república bananera de Andalucía.


El socialismo andaluz es teórico y absurdo. Fantasmeo pedantesco y desagradable que defiende todo lo público para, a continuación, tener a todos sus dirigentes con seguros médicos y a sus vástagos cursando estudios en colegios privados. Y mientras lo defiende, nos enteramos que UGT mandó comprar Casas del Pueblo al PSOE para justificar los escándalos de las facturas falsas. Susana, por su parte, sigue callada. La prensa andaluza, salvo ABC y El Mundo Andalucía, sigue muda. El Diario Sur continúa en la campaña de promoción de Susana Díaz por su visita a Bruselas. Con seguridad no hablará de los escándalos de sus sindicatos, ni de la lista de enchufados, ni del paro, ni de la precaria situación de los centros educativos. No, según la propaganda oficial, nacer en Andalucía es una de las mejores cosas que le puede pasar a cualquiera. Aquí todo es perfecto porque lo dice Canal Sur, los de la secta de la Rosa y sus turiferarios.

Vivir en una autonomía donde, como sabemos, te roban los del bipartito, los sindicatos, los empresarios y, por último, los periodistas con la ocultación de la terrible realidad circundante, no debe sorprender a nadie que la externalización de la sanidad pública andaluza sea considerada como un asunto menor por la turba andaluza.

Harto de tanta Andalucía, mi único escape es entrar en la casa de campo donde puedo pisar un terreno más firme. Penetrar en un refugio donde se conservan algunos residuos de civilización; libros y la visión del mediterráneo mientras un olivo luce sus flores blancas que hacen competencia al manto claro de la Sierra de las Nieves.  La encantadora fluctuación de la belleza que colocan en la lontananza a esa casta corrupta e indolente. Del pequeño bosque  sale volando un mochuelo con querencia por esas encinas oscuras y sombrías de hojas perenne. Un lugar perfecto para esconderse de miradas curiosas durante el día. Y yo, con él, de todos los andaluces que siguen condenándonos al último puesto de toda Europa.

Sergio Calle Llorens



lunes, 27 de enero de 2014

GOODFELLAS

El nuevo presidente del Barcelona afirma que hay un fiscal en Madrid que no conoce, que no es de los suyos. Pretende que sea uno de Barcelona que le saque del atolladero del caso Neymar. En Andalucía, Del Nido pide el indulto porque puede hacer más bien fuera que dentro de prisión. Los suyos, es decir todos los presidentes de clubes de fútbol, menos los del Málaga, Rayo, Atheltic y Osasuna, han firmado la petición para librarlo del trullo. Florentino, cuyo partido siempre es en casa, se ha librado de explicar como supuestamente un banco rescatado con dinero público ha podido financiar el fichaje de Bale.

Todos estos tipos me recuerdan a aquella peli de Martin Scorsese en la que se narran el ascenso y caída de tres delincuentes abarcando tres décadas. Como olvidar esa primera escena en la que Ray Liotta admite que desde que tenía uso de razón, siempre había querido ser un gánster. Se refería a la idolatrada familia criminal Lucchese. Desconozco cuando sintieron ellos la llamada del mal. La llama que hizo prender un deseo malo en sus corazones. Familias del fútbol, familias de clanes políticos, familias de todo tipo que hielan el corazón de los hombres más templados.

En cualquier otro país, los ciudadanos que denuncian a los corruptos son elevados a la categoría de héroes. En Estados Unidos tienen la ley WhistleBlower que protege a todos los empleados que desvelen casos de abuso, fraude, corrupción o malgasto de dinero público. Una forma de parar las represalias de un grupo, organización o gobierno que sea responsable de lo denunciado. Igualito, vaya. 

Podrían ustedes pasarse por la taifa del sur y ver la persecución que está sufriendo Cristóbal Cantos tras haber denunciado las irregularidades de Invercaria. Fu él quien grabó a Laura Gómiz diciendo “si estuviera comprometida con la ética, no estaría trabajando aquí”. Tras hacerle la vida imposible, lo denuncian y lo amenazan en un intento de convertirlo en un apestado social, en un hombre sin rostro. Se trata de un anuncio a navegantes para que nadie saque los pies del tiesto.

Desde que denuncio los abusos y corruptelas de la Junta de Andalucía he sufrido amenazas, seguimientos, insultos, acosos, llamadas a horas intempestivas, denuncias delirantes. No cuela que tenga testigos, pruebas documentales y reconocimientos implícitos de que todo lo que denuncio es cierto. Nada importa. Lo realmente capital es meterme el miedo en el cuerpo y, si sigo sin dar mi brazo a torcer, hacerme saber que el partido siempre se juega en casa, en su casa, en un campo embarrado e impracticable, con unos árbitros de su cuerda.  No son pocos los dispuestos a hacerles el trabajo sucio y, si la ocasión lo requiere, mandar al osado a cenar con Jesucristo. Gente que soñó con enchufes y prebendas para los suyos y, una vez obtenidos, son capaces de liquidar al más pintado para no perderlos.

España se ha convertido en la mejor escuela de gansterismo del mundo. Atracos al aire libre, latrocinio institucionalizado, comisiones ilegales y unos periodistas que callan la corrupción porque comen de ella. Los viejos camelos han sido desplazados por nuevos camelos. Los viejos rostros han sido sustituidos por caretos lozanos pero, en cualquier caso, son las mismas familias mafiosas de siempre. En realidad, ya no queda ni rastro del paso de la honradez por estas tierras hispanas. Y es que tenemos Goodfellas para rato porque el resto interpreta,  y muy a gusto, el silencio de los corderos. En el plano personal, ya sólo queda que me prohíban escribir por pertenecer, supuestamente, a la Orden de los Gorriones Fornicantes.

Sergio Calle Llorens

domingo, 26 de enero de 2014

LAS PRISAS

Prisa, lo que se dice prisa, yo no la he tenido nunca. La prisa es un simple pretexto para perder el tiempo. Una manera de escapar de uno mismo. Ni siquiera cuando llega el momento de decir adiós, me entran ganas de salir corriendo que, como todos saben, es cosa de cobardes. Aguanto y medito. Observo y trato de calibrar lo que veo para luego describirlo. Trato de saber hasta que punto manejo mi primera lengua. Escribo desde la desnudez estilística como una forma de simplificación literaria. En el fondo, se trata de colocar el adjetivo correcto en el lugar exacto. No tengo ningún inconveniente en confesar que el considerable esfuerzo no ha sido logrado. A veces pienso en ello mientras observo un manto de mar escarlata y, al fondo, unos bosques verdes. La única cosa que se me ocurre es que he superado, y en gran medida, las formas confusas y temerarias de esa pandilla de turiferarios que escriben en las tierras sureñas.

Tal vez yo sea el resultado de pensar y vivir en varias lenguas, de haber amado a mujeres de diferentes latitudes. De esa forma, parece que mi pluma fluya en un alejamiento perpetuo del tartamudeo andaluz. Toques de dulce para valenciana mezcladas con voces anglosajonas y una pizca de español meridional. De mi pluma puede concluirse que  huyo de la taquicardia andaluza de ir siempre corriendo como pollo sin cabeza; sin pararse a pensar, sin crítica alguna; la ausencia de rebeldía. Cuando les leo, observo que todos dicen lo mismo, que todos se repiten porque, como he expuesto en infinidad de ocasiones, sus odas políticas están saturadas del dogma de la subvención. Sus análisis siempre errados, Sus sesudas reflexiones. Ay, ¡qué frágiles son las teorías!

Los andaluces me aburren al escribir, al caminar, al hablar. Gritos, ruido y poco más. No encuentro una conversación interesante que llevarme al oído. No, no tengo prisa, sólo que a veces cuento los segundos para que llegue el nocturno y, ella atraviese el umbral de mi habitación. El día, a pesar de la ausencia de prisas, es un esfuerzo inhumano. Callo. Llega un momento que no vale la pena insistir en rebatirles. Sus argumentos de puro trillados y manoseados se convierten en vulgares insultos a la inteligencia. Argumentos de una fuerza granítica. Ideas delirantes de sus cabezas de chorlito.


Yo defiendo la muerte de Andalucía; con sus nodos, su paro, sus frases trilladas, su copla, sus corruptelas. Abogo por elevar al altar de los héroes a todos los que alguna vez lucharon contra la mafia de la Junta de Andalucía. Lo hago sin prisa, pero sin pausa, sabiendo que a los andaluces no hay manera de meterlos por la senda de la racionalidad. Es un acto de rebeldía aunque sería mejor dejar a esas almas muertas inmensas en su triste cobardía. Un acto inútil. Un grito que se apaga en mitad de la noche. Entro en la vieja biblioteca donde arde un gran tronco de olivo que emite una llama pequeña viva, azulada como mi mar. Apuro lentamente el néctar divino en mi boca y admiro un cuerpo de mujer desnudo que me ofrece la divinidad. No, no tengo prisa.


Sergio Calle Llorens

viernes, 24 de enero de 2014

MÁS DE MARTÍNEZ

Las llamas de la lumbre nos enrojecen las mejillas, nos sombrean la espalda ya un poco cargadas de fatiga. Los ruidos del bosque se alejan. La botella de vino está vacía. El atardecer es dulce y camina lentamente hacia el crepúsculo. Ella, entonces, me pregunta por Andalucía. Se sorprende que una tierra tan rica obtenga resultados tan paupérrimos. Antes de contestar percibo el silencio de la foresta. Le cuento un caso muy ilustrativo para que entienda.

Juan Carlos Martínez natural de La Carolina ha seguido la carrera típica de un socialista. Estudió en un instituto llamado Martín Halaja. Sólo llegó a 2º de BUP porque pasaba gran parte de su  tiempo en la Cafetería del centro. Era el representante de los estudiantes y encabezaba todas las huelgas. Tras su fugaz paso por el mundo de los estudios, “El Negro” fue captado por la secta del capullo y, con sólo 20 años y ninguna preparación, ni talento especial, fue en las listas del PSOE. Iba de número 10. Para lograr salir elegido, empapeló las calles de su pueblo con la siguiente leyenda; “No votes en blanco, hazlo en negro”. Ganaron las elecciones y ahí comenzó su carrera de vuelo  gallináceo. Siempre a la sombra de Vallejo. Un ex Consejero de la Junta involucrado en los escándalos de Invercaria que investiga el Grupo de Blanqueo de Capitales de la Policía Nacional. 

Muchos años antes de que estallaran los escándalos protagonizados por el Clan de La Carolina, el pueblo decidió que ya había tenido bastante con la paupérrima gestión de los socialistas y, los mandó a la oposición. Sin preparación, peleados con la ética más elemental,  fueron integrando diferentes cargos en la administración andaluza. Juan Carlos Martínez se veía en el centro del poder con la única experiencia de haber copeado en bares de su pueblo como El Ágora, el Donde, Siempre Más y el Q. Aparte, claro está, de sus contactos. De un puesto a otro sin pasar por oposición alguna.

Andalucía es una región dominada por la pereza mental más absoluta donde lo importante, tristemente, es aparentar pero nunca ser. De ahí que con una crisis estructural profunda, los cambios en los organigramas de gobierno no están basados en la excelencia sino en los contactos que los socialistas puedan tener en el partido. Esa, y no otra, es la clave para progresar en el escalafón. Tipejos como Martínez- esposo de la hija del farero con menos luces que un barco pirata- son responsables del desastre andaluz.

Su incompetencia es, además de alarmante, el elemento a tener en cuenta para entender las causas por las que Andalucía no puede salir de la realidad del paro. Es como si para ganar el mundial de balonmano, España, en vez de contratar al entrenador con más títulos en la historia de ese deporte, Valero Rivera, hubiera elegido a Falete. 

Por eso, no hay plan que cumpla con sus objetivos, obra que se inaugure a tiempo, o año en el que no seamos el hazmerreír de medio planeta. Y qué decir de los periodistas; Ni siquiera en la cercanía excesiva, uno no puede dejar de sorprenderse cuando observa a esos plumillas departiendo como hermanos con los inútiles responsables del desastre andaluz. Inmensos en el pathos de su romántico e  interesado diálogo, unos siguen destrozando y, los otros continúan mirando para otro lado.


En tres décadas largas de autonomía, los diarios malagueños no han publicado ni un solo reportaje de investigación que exponga las vergüenzas de la Junta de Andalucía. Todos son balones fuera, críticas de perfil para seguir cobrando de la publicidad institucional. En conclusión; la taifa del sur está compuesta por miles de Martínez; inútiles, soeces, malencarados, tabernarios y sin una idea brillante a la que agarrarnos. En cualquier otro lugar, esta gente estaría limpiando calles, cavando zanjas o limpiando culos en los asilos.

Cuando termino de compartir mis pensamientos, de la cocina me llega el aroma de una lubina de carnes blancas. Pasa una nube sobre la casa, dejando una sombra clara, errante e imprecisa. A lo lejos se oyen las campanas que tocan a muertos. Me acerco al gusto  terrenal de las cosas para dejar de pensar en esa mafia truculenta de La Garduña socialista. La dulzura del fuego y otra botella que se abre. Pronto será de noche y, con ella, una vitalidad dionísica y potente se apoderará de todo mi ser. Es hora de dar cuenta de los exquisitos manjares y prepararme para otro asalto. 

Sergio Calle Llorens

martes, 21 de enero de 2014

LA INFIDELIDAD

En realidad, ser fiel es algo muy sencillo. Basta con encontrar a esa persona que supone tu complemento ideal. Una alma gemela que sea capaz de elevarte al cielo con una mirada. Todo responde a una lógica aplastante; teniendo un marisco perfumado por las suaves calmas saladas y las lunas de las noches blancas, no hay necesidad de salir fuera a comerte una hamburguesa. El problema es que ese milagro sucede muy pocas veces e, incluso, cuando sucede, el amor va muriendo muy lentamente hasta que te ves con las maletas en la calle.

Hoy día para evitar las rupturas, muchos psicólogos sesudos recomiendan ser infiel que, además, ayuda a mejorar la relación con el cornudo o cornuda. En cualquier caso, los que estudian la mente aconsejan también no confesar nunca la falta. Aplican lo de ojos que no ven corazón que no sienten. Después de todo, a día de hoy no ha habido ningún lumbreras que haya inventado una maquina para detectar cuernos. Sin duda, el que lo consiga, se forrará. Otros expertos en los secretos del cerebro humano desaconsejan, colocar unas astas a la parienta y, menos, si padeces del corazón.

Ser infiel no es algo que se reconoce y, mucho menos, en una encuesta. Yo he conocido a mujeres de misa dominical que se tiraban a medio barrio. Dicho de otra manera, las apariencias engañan y las encuestas más. No voy a negar que gran parte de la población sea infiel, de ahí que pululen por la Web miles de páginas que se dedican a buscarte pareja de guarrerías, pero de ahí a saber el porcentaje de infieles va un abismo.

No tengo ni puñetera idea de si ser fiel es una virtud o en un defecto. Cada uno que se meta en la cueva que quiera que yo, como saben, no voy a ir a sacarles. Lo que si digo que el matrimonio  es la tumba de la pareja. Y más, si se tiene descendencia. Las mujeres, por regla general, se convierten en Mantis Religiosa que una vez apareada intenta, y por todos los medios, destruir al padre de sus criaturas. Poco a poco, y sin prisa, las excusas para no hacerlo superan en imaginación a las del caso Bárcenas del PP; dolores de espalda, de cabeza, menstruales y hasta de huesos que uno desconocía que existieran. De ser como El Molino con pases de mañana, tarde y noche, pasas a escuchar el Réquiem de Mozart cada vez que te metes en el lecho conyugal y, así, por supuesto, no hay forma de que se te levante. Un amigo mío de origen sueco me confesaba que en el último año de casado, se ha hecho más gallardas que en toda su adolescencia. Un día que había tomado unas copas de más, le confesó a su legítima su descenso al onanismo y, ésta, muy sorprendida, le preguntó si cuando lo hacía pensaba en ella. En verdad, no hay ningún hombre que se masturbe pensando en su mujer; con esos dolores y esa permanente mala leche. Sí, ya sé que el sexo es como las cartas, si no tienes una buena pareja, lo mejor es tener una buena mano, pero cansa.

La sexualidad femenina es interior y la masculina exterior. Una mujer necesita un abrazo después de hacerlo y el hombre necesita, al menos, un brazo amigo que le alivie de vez en cuando. Todos los que tenemos colita debemos eyacular cinco veces por semana para alejar de nosotros el fantasma del cáncer de próstata. Al margen de la salud,  un hombre por muy enamorado que esté, si no tiene sus necesidades cubiertas, le dará igual una guapa o una fea para matar el gusanillo. Una mujer, en cambio, no se va con cualquiera por muy desesperada que esté.

Me encontraba yo el otro día en la Sierra de las Nieves en este punto de mis reflexiones, cuando observé como se acercaban unos jóvenes que, en vez de contemplar la belleza del paisaje, no paraban de mirar sus móviles y de mandar mensajes. Aquella realidad me dejó perplejo por unos instantes. Llegué a la conclusión de que las nuevas generaciones serán incapaces de satisfacer plenamente a sus parejas en el futuro. Sus dedos están hechos para mandar SMS y desconocen los masajes clitorianos. Incluso, los imagino levantándose en pleno acto sexual, para ver si alguien les ha escrito algo en el Facebook. No me extrañaría que en los tiempos venideros, las compañías que se dedican al tema de la infidelidad coticen al alza en  la bolsa.

En el confín, apareció el Torrecilla, gran diamante del país malagueño, todo cubierto de blanca nieve. Las aguas gemían en los ríos cercanos y los árboles se alargaban esbeltos y puntiagudos hacia el cielo. Esa bóveda celestial a la que debemos llevar a nuestra pareja y, en caso contrario, dejarla marchar para siempre. No se puede ser el perro del hortelano toda la vida. El matrimonio aleja de ese gustodivino por el disfrute en pareja. Ciertamente, hay algo mucho peor que ser infiel a la otra persona, que es serlo con nosotros mismos. Dejen de engañarse y, sobre todo, dejen de hacerse pajas de una puñetera vez.

Dedicado a mi buen amigo Tony en homenaje a su recobrada libertad.

Sergio Calle Llorens



PERIODISTAS Y LA JUNTA

El nivel de la política en Andalucía es de vuelo gallináceo, para echarse a temblar. No muy diferente es el de los periodistas que escriben sobre la actualidad de la taifa más pobre de España. En realidad, hay razones más que suficientes para quedar perplejo ante los desvaríos de unos y de otros. Decía Goethe que la felicidad consiste en la limitación y éstos, por muy tarde que se levanten, siguen intentando ir más allá de sus límites.Y miren que son limitados. Leer a articulistas como Loma o a Currito Troya provoca vergüenza ajena. Hay que tener buenas dotes para el ejercicio de la paciencia para aguantar su cretinismo. Al final, los poetas elegíacos antiguos van a tener razón con lo de la tendencia humana a la ilimitación.

Hoy se requieren condiciones especiales de perspicacia para tomarse el asunto a broma. El Alcalde de Málaga cronometrándose en la ducha  para asegurarse de los litros de agua que consume a diario. El tema, tal vez, no sea baladí pues un amigo mío hacía lo propio con el tiempo que pasaba en la cama con su amante y, no lo duden, llegó a concejal. Ese PSOE con sus amigos bermejos pidiendo que la Diputación de Málaga debata sobre el aborto produce sorpresa pues, que yo sepa, esos temas están para tratarlos en el congreso. A estas alturas, los de bipartito no tienen ni idea del uso de las instituciones que no sea su continuo latrocinio. El desvarío, ya les digo, es infinito.

Qué amplitud y anchura de matices! ¡Qué desastre más inagotable! Toda esta gente se caracteriza por su simplicidad inenarrable. Vivimos en un manicomio al aire libre en el que los periodistas y políticos juegan a hacer de cuerdos mientras ¡el Rey andaluz sigue, como en el cuento de Andersen, desnudo. La Junta de Andalucía se caracteriza por dos cosas; la mala calidad de sus obras y el despilfarro del tiempo, de nuestro tiempo. Los periodistas del régimen que son incapaces de dejar pasar una metedura de pata de la oposición, justifican con todo tipo de argumentos absurdos la corrupción y el nepotismo del gobierno regional. Los amigos del bipartito se quitan la máscara de la independencia informativa para abrazar el dinero de la publicidad institucional. Los reporteros se caracterizan por la mayor idiocia que ha conocido el globo terráqueo, porque ni para engañar tienen talento.

Guardianes de la moral y las buenas costumbres mientras beben Gin- Tonics que nublan aún más sus confusas mentes. El resultado es algo pavoroso cuyo único fin es que nada cambie en su Status Quo. Políticos y periodistas andaluces con su recalcitrante  cinismo capaz de helar hasta el mismísimo infierno. Todos son instrumentos ciegos y taimados de la estupidez general reinante para que el PSOE siga controlando los presupuestos de la comunidad.

Todos vociferan al cielo su celo. Todos hablan pero callan lo fundamental que es el engaño de vivir en la región más pobre de España por culpa de las políticas equivocadas de la secta del capullo. Ciertamente no les interesa ni el aborto, ni el precio del agua, ni los recortes sanitarios. Lo suyo ha sido, es y será vivir del cuento y, si es posible, que el gobierno andaluz le conceda el premio andaluz de periodismo.

El problema andaluz es el de la desmedida porque, queridos amigos, en el día en el que se volvía a descubrir que UGT, sindicato horizontal donde los haya, había vuelto a timar a la Junta y, Susana Díaz le concedía otra subvención millonaria, los periodistas malagueños se enzarzaban en criticar el precio del agua de la Capital de la Costa del Sol. Ni una línea, ni una reseña encontraremos en los escritos loquinarios de los chupatintas del régimen sobre las cloacas andaluzas. Con el objeto de conservar sus generosos peculios, hacen como los periodistas de Canal Sur, y rodean a la señora Díaz con sus micrófonos que, por arte de magia desaparecen cuando hay casos de corrupción protagonizados por sus jefes. Pues, en lo que a mi respecta, ya saben que pueden hacer esta gentuza con sus alcachofas.

Sergio Calle Llorens



lunes, 20 de enero de 2014

NOBODY TOLD ME

En España hemos de elegir si queremos ser Dinamarca o Venezuela. Una elección que marcará nuestro destino como nación. De momento, en la vieja piel de toro el porcentaje que se posiciona contra la economía de mercado es el mayor de toda Europa. Por momentos parece que hay algunos iluminados que quieren ponernos el chándal bolivariano. Como no lo logran en unas elecciones, intentan aprovechar cualquier algarabía para asaltar la voluntad popular. El problema, en cambio, no es sólo político, sino moral.

Ahí tienen a un presidente de un club de fútbol sevillano pidiendo el indulto tras atracar Marbella a plena luz del día y, como no podía ser de otra manera, el Presidente de la RFEF, señor Villar apoya la moción como hace algunas semanas hiciera el alcalde de Sevilla. En la perla de Málaga, no se habla de otra cosa y se recuerda como un alto cargo de la LFP pedía ayuda para que el club de la capital de la Costa del Sol descendiera a Segunda B tras lo cual, sin vergüenza alguna, salvaba al Deportivo del descenso.

También podemos tornar nuestra mirada hacia esos empresarios que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, contratan a jóvenes en prácticas con la promesa de un sueldo tras dos largos meses de prueba en los que con toda la crueldad de la que son capaces, no les dan ni para el transporte. De tener unos sindicatos como Dios manda, esos terroristas empresariales no podrían luego irse de rositas tras cometer la tropelía. Empero, la UGT está ocupada en seguir aplicando el latrocinio institucionalizado. La última es que gastó 421 euros en material y facturó a la Junta 91.102. Susana Díaz, por cierto, sigue sin mover un músculo para terminar con esta mafia sindical tan bien conectada con la secta del capullo.

Y qué decir de Sánchez Gordillo del que sólo queda preguntarse cómo ha podido un tipejo semejante ser Alcalde de una localidad, si no fuera por el bajo nivel cultural de sus habitantes. No se trata tanto de que pida la independencia de Andalucía o, sus patéticas fantasías históricas sobre la región más pobre de España, sino que haya tanta gente dispuesta a defenderle en la taifa donde ETA ha golpeado tanto. Y es ahí donde duele, porque ver que un señor  tan cobarde como Gordillo abusa de cajeras en los asaltos al supermercado tras fotografiarse con los terroristas, demuestra la cobardía y el patetismo de un pueblo. Escribir sobre esta gente es como escribir sobre el agua.

Es muy posible que Blesa, del Nido, Gordillo y compañía no den nunca con sus huesos en la cárcel. En España, como ya he explicado muchas veces, estar cerca del poder garantiza inmunidad completa. Y a nosotros, sufridores ciudadanos se nos aplica la justicia de los vencedores. Por eso, leer las torpes justificaciones para pedir los indultos de esa calaña me induce a pensar en las parvas posibilidades que tenemos, desgraciadamente, para salir de la crisis moral en la que nadamos. A levante la diestra y a poniente la siniestra proyectan una sombra de corrupción que todo lo tapa. Como decía aquella vieja canción de John Lennon; Nobody told me there’d be days like this; strange days indeed.

 Sergio Calle Llorens


jueves, 16 de enero de 2014

LOS COJOS MANTECA

Una mente privilegiada como la mía que, digamos, surge cada diez o doce generaciones, no puede vivir bajo la dictadura de una turba tan delirante como la andaluza y, mucho menos, de izquierdas. A veces he soñado con la posibilidad de haber nacido en una tierra normal aunque, dicho sea de paso, eso hubiera resultado en perderme el mediterráneo. Al menos me hubiera librado de cretinos como Felipe Alcaraz.

El comunista irredento aprovechaba los sucesos de Gamonal para pedir una concentración en la Puerta del Sol madrileña y, de paso, abrir un proceso constituyente. Todo acabaría en una III República de estilo bolivariano. En realidad, el patético andaluz sigue la estela de Largo Caballero cuando en 1936 afirmaba:

“No creemos en la libertad ni en la democracia como valor absoluto. Si las derechas ganan en las elecciones, tendremos que ir a la guerra civil”.

Por eso, Alcaraz, Lara y Llamazares llaman a la movilización general para que los manifestantes consigan en la calle lo que no han podido nunca en las urnas. Uno que sí venció en unas elecciones como miembro de un partido de izquierdas fue Rubalcaba pero al perder dejó la siguiente perlita:

“Tras la victoria de las derechas por la inoperancia del PSOE. Queremos otra democracia”

La frase de Rubalcaba, que nunca subió una paga, fue pronunciada el año pasado. El mismo en el que sus sindicalistas granujas le montaron un escándalo porque la Juez Alaya había enchironado a unos cuantos de los suyos. Ya les digo que esta gentuza es la misma que luego se lleva las manos a la cabeza cuando alguien quiere evitar que a la Infanta Cristina le hagan el paseíllo. Y no seré yo quien defienda privilegios relaes, pero un poquito de coherencia no les iría mal a esta pandilla del absurdo.

Como la izquierda no puedo hacer de Indalecio Prieto en 1931 cuando sacó una pistola en el congreso y apuntó a sus rivales ideológicos, pues se apuntan a las algaradas callejeras. Dicho de otra manera, se meten a Cojos Manteca y, sin moverse del sillón ya que siempre hay descerebrados profundos dispuestos a hacerles el trabajo sucio.

La peor opinión es la opinión pública y, especialmente, cuando está basada en una cristalización ideológica tan absurda. Además es contradictorio en sí mismo que apoyen las reivindicaciones de un barrio de Burgos y, escupan a las víctimas del terrorismo a continuación. Incluso un actor de infausto recuerdo ha apoyado una manifestación de simpatizantes de ETA en Madrid. También se ha atrevido a decirnos que en España llevamos 4 décadas luchando para conseguir lo que tiene Cuba: La cartilla de racionamiento, imagino.

La estrategia de la izquierda es criminalizar a todo aquel que vote a sus contrarios. Tienen el apoyo de muchos medios de comunicación cuyo encefalograma plano está próximo a la babosa aquella del pleistoceno. Ninguno de esos gurús informativos sería invitado nunca a un congreso de mentes, como la mía, brillantes, a no ser que lo pagaran ellos.

Sólo en un país completamente desnortado, tipos como Alcaraz o Sánchez Gordillo podrían tener un asiento en un parlamento y, al mismo tiempo, apoyar a todos los movimientos que aspiran a asaltarlo. Les puedo garantizar que en países como Dinamarca  los mencionados  estarían en la cárcel. Y es que nadie podría tomar en serio a zangolotinos que dicen lo siguiente:

Rajoy, descendiente de los "conquistadores" pide el aval para su política a un sucesor de los esclavos africanos. ¡Quien lo iba a decir!


Estamos hablando del Coordinador de IU que, como se puede deducir de sus palabras, no tiene coordinadas ni dos neuronas en el cerebro. Por no hablar de ese Albertito Garzón que a veces parece aspirar a dirigir una checa en pleno siglo XXI.


España necesita una derecha moderada y moderna pero, también, a una izquierda que huya de las siguientes palabras del fundador del PSOE, Pablo Iglesias:

“Nuestras ideas no se encuentran en el parlamento. Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permite adquirir  lo que necesita, fuera de la legalidad cuando ella no le permite realizar sus aspiraciones”.


Por eso, me gustaría dirigirme a todos esos políticos que he bautizados como Cojos Manteca, para decirles que siempre hay alguien mucho más duro de pelar y que cuando la sangre empieza a correr, bien lo sabe España, luego es muy difícil  taponar la herida. Respeten como mejor forma de hacerse respetar. Pónganse en la piel de los rivales ideológicos y no nos traten como enemigos a los que eliminar. Tienen una gran responsabilidad y la historia les juzgara por ello. Pero si insisten en quemar, destruir, usurpar y atacar, sólo me queda una cosa por añadir una frase atribuida a un soldado de los viejos Tercios de Flandes: Espada tengo. El resto, Dios lo remedie.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 15 de enero de 2014

LOS MEDICAMENTOS DE BANGLADESH

Millones de tinta derramadas para defender lo conveniente de contar con una autonomía en Andalucía. Billones de editoriales programados para apoyar la locura del autogobierno. Nos prometieron el cielo y nos condujeron al más perverso de los infiernos. Y hoy, precisamente, hoy, es un buen día para recordarles lo equivocados que estaban todos. A los directores de Diarios, a los periodistas, a los tertulianos y a todos los andaluces, porque, en realidad, todo fue un monumental engaño.

Más de tres décadas de dominio socialista en la taifa del sur para que, al margen de ser los reyes del paro y de los recortes sanitarios en toda España, los laboratorios asiáticos se hayan hecho con el 70 por ciento del volumen total de la tercera subasta de medicamentos de la Junta de Andalucía. Dicen que para ahorrar. Hablamos de laboratorios de países tan avanzados como Bangladesh y la India. Parece que Susana Díaz se ha metido a cantarnos “We are the World, we are the children”.

A la inútil de Díaz se le olvida mencionar que dos de esos laboratorios están vetados en Estados Unidos. Sin embargo, a partir de ahora todas las farmacias tendrán que dispensar por pelotas medicamentos mucho más difíciles de digerir y cuyo olor, aspecto y sabor es similar al de esas cochambrosas naciones donde se han producido. Huelga decir que si los de la secta del capullo no son capaces de seguir el rastro al dinero de las empresas a las que subvenciona- véase Isofotón- no van a mandar a sus inspectores a Bangladesch a vigilar la fabricación de esos medicamentos.

Como les digo, tres décadas de autonomía han servido para llevarnos a la ruina más absoluta: corrupción, corruptelas, nepotismo, insoportable carga fiscal, más paro y más descerebrados a los que mantener. Nada ya pueden ofrecernos los mismos que nos condujeron al averno andaluz. Y lo peor, es que no se les cae literalmente la cara de vergüenza.

Afirmar hoy que Andalucía es el ejemplo a seguir por el resto de España es un eufemismo de proporciones cómicamente grotescas. Por eso, escuchar  la Sexta hablando de derechos sociales mientras oculta los recortes de la taifa del sur, es un insulto a todos los ciudadanos. Sobre todo ahora que hablan tanto de Burgos, lugar que desde los tiempos del Cid no había sido tan nombrado.

Si se trataba de ahorrar, Andalucía tiene miles de rincones en donde recortar; subvenciones a los medios amigos, Canal Sur, Delegados provinciales, enchufados y, sobre todo, en los sindicatos a los que la propia UE ha dejado de enviar fondos tras los escándalos económicos en los que andan envueltos.

La realidad es que tanto la clase media como los más desfavorecidos están pagando las locuras de un autogobierno que no se puede mantener por más tiempo. Lo dije entonces y lo vuelvo a repetir ahora; la primera medida para que Andalucía salga de su crisis particular es la de suprimir la autonomía andaluza.

La historia de la autonomía andaluza es la de un fracaso colectivo que ya, ni siquiera el periodista más entregado a la causa puede negar. La Junta, sencillamente, no ha podido evitar tras más de 30 años que la mayoría de los medicamentos que tomábamos hasta ahora son alemanes distribuidos o fabricados en Cataluña. En Andalucía, por lo visto, sólo se les ocurre hacer ERE para que la gente de La Garduña socialista se enriquezca. Y tener una autonomía que roba a cara descubierta no es algo que quisiera nadie en ningún rincón del planeta.

Como hay ganas de aprovechar una protesta vecinal en una ciudad castellana para, como dice el iluminado de Felipe Alcaraz,  abrir un proceso constituyente, podrían algunos dirigirse a Andalucía con objeto de asaltar el Palacio de San Telmo. Pero claro eso sería fascismo en estado puro. En cualquier caso, muchos deben de ir intuyendo que en este matrimonio con Andalucía, en vez de un juez, nos debería haber casado un jurado formado por gente inteligente. Ahora queremos el divorcio y mandar a toda esta pandilla de sanguijuelas al paro. Después de todo, siempre podrán ir a Bangladesh a trabajar en los laboratorios a los que han hecho ricos esos hijos de la grandísima puta.

Sergio Calle Llorens

lunes, 13 de enero de 2014

UN CUENTO DE TERROR

En la literatura de terror, como en el periodismo andaluz, lo más potente es lo que se deja fuera. Muchos de los relatos están plagados de erratas y de atentados contra los principios básicos de la gramática. Sin embargo, todavía hay cosas potables para los amantes del género. En mi caso, siempre me han gustado los escritores que dejan al lector la escena final. Mi interés por el género comenzó en un noviembre tristón en el que leía con la luz sesgada de la otoñada; Poe, Lovercraft y Finney. Desde entonces siempre me gusta leer una buena historia de terror en la oscuridad.

Poco podía imaginar que no hay nada más terrorífico es vivir en un país en el que existe un salario mínimo para los ciudadanos y, los políticos tienen como mínimo tres salarios. En cualquier caso, la pregunta que siempre nos hacemos los amantes de lo tenebroso es por qué nos gusta tanto este tipo de literatura. Francesca, una amiga toscana de caderas finas y pechos generosos, apunta a una teoría psicológica muy potente; “las personas que disfrutan con las películas o la literatura de horror, sufrieron terrores infantiles muy traumáticos. Por consiguiente, nos recreamos en esas historias con la intención de experimentar esos miedos y poder controlarlo” En el fondo, sabemos que todo es mentira. En verdad, la florentina que sólo ha leído a Kafka para comprender el absurdo, no está tan mal encaminada. Como ella misma afirma en su italiano; ogni storia racconta una storia gia raccontanta. Y mi historia de terror cuenta la historia mil veces contada por mi madre en las largas noches de invierno.

Mi padre salía de casa muy temprano para ir a trabajar y, como un reloj, un desconocido llamaba a mi madre para declararle su amor. Era un hombre educado y jamás dijo o hizo algo que indicara que estaba loco. Lo más intrigante es que de su voz enlatada y pastosa relataba a mi mamá la ropa que ella había llevado el día anterior y los lugares que había visitado. Una vez, incluso, le dijo que se acercó a olerla y le acertó hasta el perfume que llevaba. Así, cada vez que mi padre abandonaba el domicilio familiar, el corazón de mi madre se aceleraba. De sus labios salían una especie de oración; Mare meva del meu cor…

La paranoia de mi madre sobre la identidad del acosador transcendió al círculo más íntimo de la familia. Fue así como la historia llegó a los oídos de un amigo de mi padre, policía él que, viendo como mi madre perdía peso y se sentía cada vez más asustada con las intenciones del desconocido, decidió tomar cartas en el asunto. Incluso yo, que no pasaba de dos años, sentía que algo no iba bien pues, de un sueño profundo, me despertaba sobresaltado cada vez que sonaba el teléfono aunque estaba situado muy lejos de mi habitación. Ese vínculo invisible entre madre e hijo que nos hace comprender todo.

El policía comenzó a hacer funciones de lo que hoy llamamos contravigilancia, hasta que un día, pudo localizar al desgraciado que bebía los vientos por mi señora madre que, por si no lo saben, era una rubia que entonces quitaba el sentido a los varones. Nunca más se supo del tipo. A mis progenitores les decía con una mueca dibujada en la cara: “hay cosas que es mejor no conocer nunca”. Y nunca desveló nada más. Lo único que transcendió es que el tipejo estaba casado y vivía cerca de casa. Lo mejor es que las llamadas cesaron y a los dos años, nos mudamos de casa para no volver jamás a ese barrio.

Si la teoría de Francesca es cierta, yo he tratado de recrear el miedo que me producía ver a mi madre con los ojos muy abiertos, con una mano tapándose la boca cada vez que ese maldito teléfono comenzaba a sonar aquel lejano invierno de 1970. Tal vez con las historias o películas de terror, puedo vencer ese miedo que me traspasó Consuelo hace ya tantos años. Puede que de alguna manera, yo quiera vencer esos días en los que el horizonte se tenía de rosa oscuro y el cielo azul de negro.

Todo ello explicaría mi querencia a las visitas a cementerios a la hora del crepúsculo, mis melancolías sobrenaturales, mis lecturas secretas. Y no hay mejor que una lectura que verse de aquellas cosas que tanto me aterran. Curiosamente, la mayoría de quienes practican el arte de lo inquietante suelen ir directos a la yugular, olvidando que los mejores depredadores son siempre sigilosos. Como aquel desconocido que acosaba a mi madre como un lobo en la noche sin luna.

Así que el género del terror ha sido necesario para vencer un miedo añejo y sobrenatural. Un día, tras visitar un camposanto donde supuestamente se producían sucesos paranormales, me planté en el viejo cine Echegaray. Allí según mi amiga Francesca, que por entonces era lo que los ingleses llaman a friend with benefits, se aparecía el fantasma de una joven que había muerto durante la sesión de una película de serie b. Aunque sospechaba que la historia era falsa, allí estaba yo esperando ver la figura de una bella muchacha de otro tiempo. Recuerdo como mi corazón se aceleró cuando las  luces del viejo cine se apagaron. Podía oír a la gente comiendo palomitas, incluso los pasos del acomodador que yo deseaba fueran los del espectro de la chica. De pronto, una pareja se sentó unas filas delante. Desde ese momento, olvidé al espectro y la historia que me había relatado la toscana entre las sábanas de su cama. Mis ojos comenzaron a contemplar la mujer más bella que yo había visto hasta el momento.

De algo estoy seguro, aquella noche conocí, y en primera persona, lo que significa la expresión pasar miedo. Si lo que me atrajo del género de terror fue que toma los elementos básicos de la literatura y los lleva al límite, aquella pareja me atraía por dos razones fundamentales; la primera era la belleza de la morena y, la segunda, pero no menos importante, era que al mirarlos yo sabía el terror que me esperaba en la vida. Allí, en esa butaca del hoy remozado Teatro Echegaray, quedé encerrado en una vieja y sofocante cámara oscura; la del temor al tiempo no conquistado.

No es que tuviera miedo al paso de las hojas del calendario, sino a pasar por la vida sin encontrar a una mujer tan bella que me mirara con los ojos que esa muchacha contemplaba a su novio. Era una mirada limpia y apasionada de entrega total y absoluta. Ayer que hojeaba las páginas quebradizas y amarillentas  de un viejo libro del género, con su delicioso olor a desván, me invadió una marea vertiginosa de recuerdos. Rescaté esa imagen de algún rincón del ático de mi memoria y exclamé, como Shakespeare en su Noche de Reyes, acto III, escena III, que los viajes terminan cuando los amantes se encuentran. Y de eso trata la vida, de viajar hasta encontrar  a alguien que nos mire con un amor infinito y sin reservas, porque no hay nada más terrorífico que pasar por el mundo sin haber sido amado. En verdad, lo malo de morirte no es que te quedas sin aire, sino que te quedas sin cielo. Y no imagino otro cielo que no sea en los ojos profundos de una mujer enamorada. Espero que mis lectores hayan concluido su viaje que es la mejor forma de huir del terror.

Sergio Calle Llorens



sábado, 11 de enero de 2014

¿DÓNDE ESTÁ NERJA?

Personalmente estoy muy vinculado a Nerja pues pasé allí unos veranos maravillosos. Paseos junto a la mar. Amores estivales en las coquetas calles del pueblo y experiencias entrañables en las playas vírgenes de Maro. Tirar del copo al amanecer. Salitre y pescado. Guardo en algún rincón de mi memoria esos momentos y, siempre que puedo, mis ojos tornan a ese mágico enclave mediterráneo y la magia fluye. En Nerja aprendí el dolor por el final del verano cuando los ligues se iban para no volver, y un servidor se quedaba aullándole a la luna. No tenía yo entonces ningún problema con las mujeres porque, sencillamente, no tenía mujeres con las que tener problemas. Yo moría por aquel lugar al que siempre volvían esas chicas de pieles rosadas próximas a la descubierta. Amores fugaces. Añoranza de unas damas nórdicas con las que uno se bañaba en la mar de madrugada. Besos robados y caricias secretas. La universidad de mi vida.

No creo equivocarme al afirmar que no hay español que no conozca donde está situada Nerja. Ese maravilloso pueblo malagueño junto al mediterráneo. Las vistas a la patria salada desde el Balcón de Europa, una atalaya a la que nuestros compatriotas comenzaron a asomarse con la bendita serie de Verano Azul. Serie que ha tenido varias repeticiones en TVE con gran éxito de público. Como olvidarnos de Chanquete y sus niños. Y el día en el que toda España lloró su muerte televisiva.

Sin embargo, los hombres y mujeres de la Junta de Andalucía no tienen muy claro la ubicación exacta de Nerja. De hecho, acaban de publicar un folleto turístico en el que aparece Almuñecar, Frigiliana, Torrox pero de la perla más importante de la Costa del Sol oriental nada se dice. Parece que la guía fue escrita por alguien como María Gámez que si antes era indecisa, ahora no lo tiene muy claro.

Como no podía ser de otra manera, las autoridades de la localidad andan de uñas con la Junta y ya le han pedido rectificación. No es que Nerja necesite mucho de Andalucía para promocionarse. Ya les digo que las 14.000.000 millones de almas que han pasado por el aeropuerto de Málaga- Costa del Sol- en 2013 conocen perfectamente la ubicación exacta del pueblo malagueño que, por si no lo saben, aporta millones de euros a las arcas de la inútil taifa andaluza.

Lo de la Guía podría ser un error sin más, si no lloviera sobre mojado. Recordemos como la Junta ha tratado siempre de substituir, sin éxito, la marca Costa del Sol por la patética de Andalucía. Incluso recordamos como el gobierno regional prohibió a Málaga Capital poner indicaciones de sus hoteles en la ciudad. En cualquier caso no importa porque el Museo Picasso es la segunda institución más visitada del sur de España tras la Alhambra y, Málaga es el motor económico de Andalucía. Y es que en la región de Málaga hay turismo de sol y playa, nieve y los mejores museos de toda la taifa. Pese a quien pese, y duela a quien duela. Nerja, sencillamente, es otra guinda a un pastel extraordinario a pesar de las zancadillas y locuras de los señoritos andaluces que nos gobiernan. Lo de la Guía de la Junta en la que no aparece nuestra amada Nerja, me recuerda a aquel anuncio que decía; hombre invisible busca mujer transparente para hacer lo nunca visto. Y ese es el problema, que lo nunca visto es que el pueblo malagueño hubiera aparecido en la jodida Guía Turística. Son tan previsibles.

Sergio Calle Llorens