lunes, 6 de marzo de 2017

THE COMMITMENTS

Recuerdo como una neblina malva trepaba por las calles de Dublín el día en el que fui a ver la  que entonces era la última película de Alan Parker; The commitments. Una historia basada en la novela homónima de Robert Doyle. Si el libro es un regalo, la cinta deja, además de frases impagables para la posteridad como “los irlandeses son los negros de Europa, los dublineses son los negros de Irlanda y los de Dublín norte son los negros de Dublín”, una brillante banda sonora que me lleva endulzando la vida desde aquella lejana década de los noventa.

La historia narra los intentos de un energético joven, Jimmy Rabbitte, para crear una banda de Soul con interpretaciones de artistas de la talla de James Brown, Wilson Pickett y Ottis Redding. Con esta idea en mente, el protagonista decide colocar un anuncio en el periódico buscando músicos. Lo que encuentra es un brebaje explosivo en el que destaca la voz angelical de Andrew Srong y el coro de chicas del que emana sensualidad a rauadales. Con estos mimbres,  el regidor es capaz de darnos un paseo por el lado optimista de la supervivencia.  El filme, por tanto, es un viaje de ida a la alegría que nos hace recordar que por muy fuerte que arrecie la tormenta, la vida hay que bebérsela a tragos hasta que no quede nada en la botella. Puro Soul en la vieja isla verde.

The commitments no es solo un trabajo sobre el auge y la caída de una banda de música negra compuesta por gente de la clase trabajadora, sino la lucha de todos sus componentes por alcanzar la excelencia. La batalla por no vender el alma al diablo que, como saben mis lectores, se disfraza de las maneras más increíbles. El combate por no renunciar a la esencia pura que emana del corazón. Una narración sonora que de alguna manera enlaza con la arcadia feliz de John Ford en el Hombre Tranquilo.

Curiosamente, casi ninguno de los actores-artistas de la película ha llegado a triunfar del todo fuera del metraje- 118 minutos- orquestado y dirigido por Alan Parker. Un hecho que bien pensando nos debe llegar a la conclusión siguiente; el éxito y el fracaso, como la vida y la muerte, son dos caras de la misma moneda. Sin pena- Blues- no puede haber alma- Soul.  Verdad que solo pueden alcanzar aquellos que  tienen esa chispa de la vida llamada Swing.

The Commitments, sin duda, es una chispa vital para las jornadas en las que los humanos sentimos el miedo al abismo que, desde Atapuerca hasta hoy, nos atrapa en la oscuridad de nuestras cuevas. Otrora era el sonido de un tam-tam y en la actualidad una bella señorita que nos seduce cantando; “I can`t stand the rain agaisnt my window”, bringing back sweet memories. Partituras que sentimos como la esperanza que nunca debemos perder.

¡ No  tengan miedo!


Sergio Calle Llorens

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