lunes, 27 de febrero de 2017

EURABIA

A la hora de mentir, está científicamente probado, hay que tener en cuenta el grosor del embuste, la vanidad y la estupidez del destinatario. Yo, particularmente, nunca miento a la gente; se mienten ellos mismos. Un buen mentiroso les da a los lerdos lo que quieren oír. Voy a darles varios ejemplos;  George W Bush, en un discurso  en el centro Islámico de Washington  en 2001,  diciendo que como nos enseña el Corán cuando ese tío no ha leído un libro en su vida. Barack Obama afirmando que los salvajes del Isis decapitando a soldados norteamericanos eran ajenos al Islam y que, de alguna manera, esos terribles actos tenían menos que ver con esa religión que con cualquier fe a pesar de que esos barbudos gritaban “Ala es grande” cuando despegaban las cabezas de los cuerpos de esos pobres desgraciados. La verdad es que yo no imagino a un budista, ni siquiera a un testículo de Jehová, decapitando en nombre de su religión.  Los bobos, como siempre, se tragaron las patrañas.

Este tipo de argumentación ridícula en defensa del Islam suele producirse tras un ataque terrorista islámico. En esos momentos en los que a muchos se nos afila el colmillo, millones de personas se convierten en expertos en los dogmas de Mahoma. Entonces todos los esfuerzos son necesarios para darnos la barrila sobre la pureza y  las buenas intenciones del cabrero analfabeto de Arabia.  La realidad, por supuesto, es bien diferente y es que en el Corán hace parecer al Mein Kampf de Hitler como un libro apto para menores. Lo peor de estos turiferarios occidentales de la región islámica no es solo el intento de hacernos creer que los mahometanos viven como en el bosque de los cien acres de Winnie the pooh, sino que sus dogmas son compatibles con occidente. Ahora estos trovadores de la mentira andan ocupados en demonizar a aquellos que denunciamos los siguientes datos:

·         En Francia la natalidad está bajo mínimos y no supera el 1,8 %. En cambio, la de la población musulmana asciende a un 8.1 y en ciudades como Marsella o Paris la cifra se eleva hasta el 45%. La conclusión es simple; a este ritmo el país galo será una república islámica en el 2050.
·         En España, donde nacen menos niños que gorriones, hemos pasado de tener a 15.000 árabes hace 50 años a contar hoy con 2,5 millones.
·         Los Países Bajos tendrán altos números de musulmanes que convertirán, si nadie lo remedia, uno de los lugares donde se aplicará la Sharia sin descanso.
·         En Dinamarca, donde se aplica la excepción religiosa para que los hombres musulmanes puedan casarse con niñas- en realidad cuando se produce un matrimonio  con una niña el juez de turno les permite vivir en la misma casa pero en habitaciones separadas- el proceso de islamización parece ya irreversible.

A pesar de la tozuda realidad, los cretinos pegados a lo políticamente correcto tipo “Ni un día sin reporterismo y tal”, tratan de vendernos la moto de que aquí no pasa nada.  Por eso surgen monstruos como la señora Le Pen que va camino de ganar las elecciones francesas, aunque luego caiga en la segunda vuelta por la unión de todos los demás candidatos. 
No estaría mal que los pánfilos responsables de la desinformación que aquí relato fuesen enterrados con el culo al aire para que los mahometanos aparquen sus bicicletas. El heraldo perfecto de lo que se nos avecina.


Sergio Calle Llorens

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