domingo, 15 de marzo de 2015

PODEMOS EN TIERRA LIBERAL


La Capital de la Costa del Sol tiene dos lugares mágicos que no pertenecen a la ciudad. Uno de ellos es el Cementerio inglés cuya titularidad ostenta el Consulado británico. El enclave, que lo sepan todos, es el único camposanto de España en el centro de una gran urbe española que no es católico. Allí guardan descanso eterno desde náufragos tudescos hasta combatientes de la segunda guerra mundial. Incluso genios como Jorge Guillén y liberales como Robert Boydd están enterrados en la necrópolis . El segundo rincón es la cripta bajo el obelisco de la Plaza de la Merced donde reposan los camaradas liberales de Boydd. Esos que junto a Torrijos fueron fusilados con las primeras luces del alba en una playa malagueña. Un lugar que pertenece, aunque lo desconozca la mayoría,  a Francia por aquello de que los nuestros temían que una vez hubieran vuelto los enemigos de la libertad, los cadáveres fuesen violentados. En esa misma plaza nació Picasso y allí, fue donde los totalitarios de Podemos dieron su mitin de ayer en Málaga.
Escuché a ese gentío bolivariano junto a la basílica de la Victoria, en pleno corazón del barrio donde la Reina Isabel la católica plantó su campamento de guerra. Desde allí bajé la calle hasta la coqueta ermita de San Lázaro pasando al lado de la preciosa calle agua y, justo al entrar a la plaza me los encontré de lleno. No eran demasiados pero, sin duda, suficientes para montar un estropicio nacional. Desconocían, porque casi no saben nada, que bajo sus pies se hallaban los huesos de unos héroes nacionales que dieron lo más sagrado que tiene el ser humano; la vida, y todo por la libertad.  Ya ha llovido mucho desde aquel lejano 11 de diciembre de 1831 pero el sueño liberal sigue en pie. Ese anhelo que es un grito desgarrado para que todos los españoles seamos, pero de verdad, iguales ante la ley.
 Hablaba Pablo Iglesias y sus palabras parecían puñales dirigidos a los adversarios políticos. Alzaba la voz como elevó su mano en el parlamento europeo para defender los crímenes del régimen del estúpido de Maduro. Sorprendentemente, no hallé ningún entusiasmo desmedido entre las bases del movimiento bolivariano. Escuché susurros quejándose de cómo Pablito impone su criterio a su gente y, ni siquiera es capaz de aceptar una sola propuesta del sector crítico.  Lanzó su discurso Iglesias y no aplaudió Vargas, el candidato no oficialista de la formación de la ultraizquierda. Contraatacó Vargas, y no movió un músculo el hijo del terrorista. Dejé de escucharles para concentrar mis cinco sentidos en el imponente obelisco con los nombres de mis valientes caídos por una traición. El pedestal de base cuadrada que lo sostiene parecía estar incómodo, no era para menos, por la presencia de aquellos que  odian la libertad con mayúsculas. La pirámide decorada con una serie de coronas de bronce en forma de laurel en honor a las cuarenta y nueve víctimas del suceso. Esas que murieron demasiado pronto y que, junto a la burguesía malagueña de origen extranjero, trajeron el liberalismo a estas tierras. Sentí en lo más profundo de mi corazón que esa gente estaba violentando la memoria de Torrijos, Boydd y los suyos. Alcé la mirada para toparme con el mismo cielo que los vio morir y, al bajarla leí esta leyenda:

-A la vista de este ejemplo,

Ciudadanos.

Antes morir que consentir

Tiranos.
Espero que Dios me de fuerzas para seguir combatiendo a las fuerzas del mal hasta el final. Mientras tanto, aguardo a que el ayuntamiento de Málaga haya iniciado ya las tareas de desinfección tras la visita de la gente de Podemos al rincón más liberal de la provincia donde, por cierto, hasta los Reyes de España han de colocar en sus visitas a la urbe una corona de flores en respeto por su memoria. Esa que ayer fue violada por aquellos incapaces de condenar el asesinato de un chico venezolano de quince primaveras. 

Sergio Calle Llorens

2 comentarios:

  1. No descartemos que al final Ciudadanos acabe desbancando a Podemos de las encuestas; de momento, a tiro los tienen; en fin, a ver si aparece, por fin, un partido liberal de verdad y no la mierda actual.

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    1. Yo no me creo ninguna encuesta; veremos.

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