lunes, 2 de enero de 2017

PRETTY IN PINK

Molly Rinwald ha confesado varias veces como la gente la sigue parando por la calle para agradecerle la frase; “I just want them to know that they didn´t break me “ en la película Pretty in pink del director Howard Deutch. Lo mejor, como casi siempre, el guión del gran John Hughes. Un trabajo en el que el personaje de la pelirroja cae bajo los hechizos de un joven de barrio rico.- Andrew McArthy que tiene menos gracia que el recibo de la luz. Una vez más, Hugues nos regala una historia de adolescentes que parecen más adultos que sus mayores. Yo, como la muchachada con la chica de rosa, quiero agradecer al señor Hugues sus pinceladas artísticas.

 Ayer mismo volví a ver la cinta y, por un momento, solo por un momento, torné al fin de la década de los ochenta. De nuevo pude ver a Ducky- John Cryer hoy muy famoso por su participación en la serie Two and half men- interpretando un tema de Ottis Redding en la tienda de discos para impresionar a Andie- Molly Rinwald-  y sentí que todos, unos más y otros menos, nos hemos dejado arrastrar por la chica de nuestros sueños sin importarnos, tal vez no importe demasiado, estar protagonizando el más espantoso de los ridículos. 

 Quizá haya muchos Duckys en el mundo. Chicos que, si nadie lo remedia, se convierten en adultos para ver como el objeto amado siempre  se va al baile de fin de curso del brazo de otro tipo. Puede que el mundo esté lleno de Andies que, lejos de venirse abajo, arreglan un vestido de mamá- más que nada porque no tienen dinero suficiente para comprarse uno nuevo- para conseguir lo que buscan.  El cortejo insistente y fracasado de Ducky frente a la tozuda realidad del desamor.  Pensaba en ello mientras escuchaba de fondo el Pretty in Pink de Pshychedelyc furs y, como casi siempre, supe que, como en la película, el mayor sacrificio que un hombre puede hacer es dejar marchar, aunque duela, a la mujer que ama si, por supuesto, eso es lo que ella desea.

Todos somos Ducky y todos hubiéramos querido que él y Andie terminaran juntos tras el baile de fin de curso aunque, bien pensado, el final de la película pudiera recordar la cantidad de veces que las mujeres terminan con el hombre equivocado.

Si no vieron la película, me la vean, porque vale realmente la pena. Como curiosidad  final quiero recordarles lo siguiente; Molly Ringwald es hoy una cantante afamada que, un día no solo hizo películas de culto como de la que hoy les escribo, sino que también tuvo el cuajo de decir no a protagonizar películas como Ghost o Pretty woman.  Creo llegado el momento de usar  una de las frases que Ducky le regala en el film;  May I admire you again today?


Sergio Calle Llorens

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