martes, 8 de noviembre de 2011

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA


El descubrimiento y posterior conquista de las Américas, puede ser considerado como una de las epopeyas más grandes de la historia de la humanidad. Una hazaña protagonizada por unos seis millones de españoles que surcaron las aguas atlánticas durante siglos en busca de un dorado que la madre patria les negaba. Una gesta que ayudaría a que España se convirtiera en la primera potencia mundial durante trescientos años. Sé que escribir sobre el tema, y más al incluir en mi lista de héroes a los conquistadores, puede herir ciertas susceptibilidades. Por ello, me gustaría hacer ciertas puntualizaciones al respecto. Para empezar, la colonización española no fue muy diferente a la de otros países europeos. La diferencia esencial, a mi entender, radica en el hecho de que la nuestra regó los nuevos territorios de cultura, idioma y civilización, además de masacres, que también las hubo.


Sin duda, el hecho de que todavía haya muchos que critiquen la intervención española en el nuevo mundo, se debe muy probablemente al desconocimiento más absoluto de aquellos episodios pretéritos. Además la leyenda negra ha atacado a lo largo de los siglos el componente hispánico de América, en un intento de minimizar por un lado, la presencia española en aquellas tierras, y por otro atacar a la nación española en su conjunto. Recordemos que en muchas naciones europeas se habló durante siglos de la depravación natural de los españoles, fruto del mestizaje, cuya cultura y mentalidad están contaminadas por elementos judíos y árabes. Por si fuera poco, los españoles se contaminaron aún más al mezclar su sangre, con la de los pueblos indígenas, a los que consideraban subespecies humanas, y que según la propaganda que vertían, vivían en un estado paradisíaco hasta que llegaron los españoles. Pero en qué quedamos. Si eran una subespecie humana, cómo podían vivir en una sociedad perfecta cercana al jardín del Edén. Esta contradicción sólo puede explicarse por el intento ya comentado en líneas anteriores, de erosionar el poder de la nación española en el mundo, desde posiciones provenientes de la cultura europea de base protestante, convencida de su superioridad, frente a los mediterráneos del sur. Por todo ello, han tratado de ningunear todo lo que huele a hispano, saltándose por las bravas lo bueno que España hizo en el nuevo mundo, donde por cierto se fundó la primera universidad en 1538- mucho antes que en la mayoría de países europeos- y donde incluso se inició un debate sobre los derechos de los indígenas, al ser considerados por los monarcas españoles, súbditos de la corona española.


El problema radicó desde el principio en el hecho de que la legislación española era de difícil aplicación en los vastos territorios conquistados. Hay que tener en cuenta de que debido a las grandes distancias era imposible verificar si las leyes que trataban de proteger a sus indios, se aplicaban con rigor o no. Lo que dio lugar a numerosos abusos por parte de los nuevos colonos. Pero si hoy día, comparamos los territorios de la corona española con los de las colonias británicas, veremos que allí donde estuvieron los anglos, los indios fueron exterminados. Algo que no ocurrió en los territorios bajo soberanía española. De hecho, a finales del siglo XX, muchas tribus indias norteamericanas recuperaron sus territorios ancestrales, gracias a los tratados firmados por la corona española, antes de ceder la soberanía de esas tierras, ya que en esos documentos se dejaba muy a las claras que las naciones indias no podían ser desalojadas de la tierra de sus ancestros.


Además, a muchos lectores les sorprenderá conocer que según su propia confesión, Hitler se inspiró en el exterminio llevado a cabo por los anglos en América, como base para llevar a cabo la solución final contra los judíos. Es decir, el exterminio de una raza con fines de expansión económica y territorial, basada en la idea de pertenecer a una raza superior. Esta es la historia basada en hechos irrefutables, y sin embargo en muchos países pervive la idea contraria. Sin duda, el descubrimiento, la conquista y la colonización de América, despertaron la envidia y la codicia en otras naciones europeas, que ansiaban adueñarse de lo que las naciones ibéricas disfrutaban hasta entonces. De esa lucha por arrebatarle a España la posición dominante en el mundo, surgen las opiniones negativas sobre la colonización española. Pero como dijo Walter Raleigh lo que viaja por el mundo no es la realidad, sino la opinión. Una opinión negativa de la acción de España en su conjunto, que todavía sigue vigente en numerosas partes del mundo. Por lo tanto, no es de extraño la difusión del término Latinoamérica creado por los franceses Chevalier y Poucel como denominación frente a nuestra Hispanoamérica. Un intento más, como no podía ser de otra manera, de ningunear la importancia de España en el nuevo mundo, donde los españoles de entonces cometieron muchos errores, pero también, justo es reconocerlo, tuvieron muchos aciertos al regar con su sangre, su lengua y su cultura las nuevas tierras, y creando de paso un híbrido maravilloso entre la madre España y sus hijos mestizos. Avergonzarse por ello es un acto necio e injustificable, tanto como echarle la culpa a nuestro país de los problemas del presente, a las secuelas de la colonización hispana, en vez de culpar a sus actuales gobernantes corruptos e incompetentes. Pobres argumentos, sin duda, entre los indigenistas y las fuerzas de la ultraizquierda europea.


Para nosotros, la colonización debe ser, como no podía ser de otra manera, un motivo de orgullo. Y no podemos juzgar a esos hombres y mujeres del siglo XV con la mentalidad y moral propia del siglo XXI. Hoy día, nos corresponde a nosotros, españoles e hispanoamericanos defender ese legado para mirar al mañana con la esperanza de que esta centuria sea, por fin, la de la hispanidad. Finalmente me gustaría añadir que las descalificaciones globales de nuestro país por parte de las naciones del centro y norte de Europa se basan en un componente doctrinal de superioridad, que no lo es tanto, si tenemos en cuenta que si España era un país sádico y estúpido, cabe preguntarse ¿cómo es posible que nuestra nación fuera la primera potencia mundial durante tres siglos? ¿Cómo serían entonces los otros pueblos de Europa?


Sergio Calle Llorens

11 comentarios:

  1. Bendito seas, Sergio, por este artículo. Inolvidable. Llevo años defendiendo lo que tú tan bien aquí expones.

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  2. Se agradecen tus palabras. Saludos otra vez.

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  3. Una puntualización. los indios fueron completamente exterminados del caribe. De hecho, hoy no queda indio alguno (Santo Domingo, Cuba, Venezuela... siendo sustituidos por negros) aunque es verdad que los españoles no lo hicieron conscientemente, sino por largas y mortíferas epidemias involuntarias a la que los naturales no pudieron hacer frente.

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  4. tengo muchas más puntualizaciones, Sergio, pero no mucho tiempo.

    Ahí va otra:
    Ni de broma España fue 1ª potencia Mundial durante tres siglos. La primacía le duró hasta 1643 y la primera derrota en campo abierto de los famosos tercios, por lo que deberíamos rebajar esos tres siglos cuanto menos a la mitad.

    Se perdió momentáneamente Cataluña. Después vino el ridículo de la Guerra de Restauración contra Portugal (pobres onubenses de la raya) y el no menos lamentable de la de Sucesión (un rey de España nombrado en Versalles (sic)). Gibraltar, Menorca, el colapso del monopolio en América. Todo ello en los tres siglos que citas. La verdad es otra, creo.

    Está bien recordar el pasado (no todo fue malo ni mucho menos). Pero decir que todo fue bueno porque sí...es casi lo mismo que negarlo.

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  5. Pues te puntualizo también: Los indios caínos fueron exterminados por enfermedades, nunca de forma consciente. En cuanto a lo de primera potencia mundial, bueno por supuesto que fue así. No hay discusión posible. Y lo que mencionas de Gibraltar, hombre los ingleses perdieron toda América por la intervención franco-española. El padre de Bernardo de Gálvez venció a los británicos en America Central y su hijo, el malagueño Bernardo de Gálvez los expulsó de Florida, algo clave en la independencia americana.

    También decirte que no no niego lo malo que hubo, pero no fue mucho más de lo que sufrieron otros países. Pero para eso, ya os tengo a todos vosotros.

    Saludos

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  6. Tu última frase la suscribo al 100%. Lo malo no fue tan malo, al menos en comparación con lo que hicieron los anglosajones.

    Lo de la desaparición de los indios creo que dejé claro que fue de forma inconsciente como bien indicas. Nunca fueron los españoles diciendo "vamos a llevar una bonita gripe para que se mueran todos". Y luego la sociedad mestiza. A los güiris nunca les dio por eso. Pero vamos, que por culpa de los españoles el caribe indígena entero fue exterminado.

    En lo de 1ª potencia vuelvo a discrepar. Una nación que no comparte la primacía mundial nunca tiene guerras en su propio territorio, nunca una corrupción tan espantosa (léase el sistema de Lerma u Olivares) y nunca esas frecuentes bancarrotas, carestías, crisis de subsistencia y sobre todo la defensa de un lamentable Antiguo Régimen de forma tan fanática como ineficaz. En todo caso sería un país fuerte militarmente con gigantescos territorios bajo su soberanía, pero con el veneno del fracaso dentro. Aunque es muy fácil opinar como yo, imbuido de presentismo sabiendo lo que pasó después.

    Los ingleses fueron derrotados en América pero mantuvieron relaciones bastante ventajosas, mientras nos hundían nuestros barcos del pésimo y anticuado monopolio, del que fuimos también arrojados, no lo olvides, con la misma violencia y peor resultado.

    Después cabría debatir si lo que hicieron los hispanos lo hicieron bajo la idea de España. Eso no era España, era la Corona, que es muy distinto. Que después nos duele que se inventen la historia catalanes y vascos. Pero eso es otro tema.

    Saludos.

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  7. Creo que te equivocas. En mi opinión, nunca ves nada bueno en la historia de España. Te lo he comentado alguna vez pero eres de esos españoles que ha interiorizado la leyenda negra. Y yo, desgraciadamente no puedo hacer nada para que cambies de opinión. La respeto pero no la comparto. Simplemente decirte que España fue una potencia mundial y que eso no lo niega ningún historiador serio. El problema es que no quieres ver que los británicos, los franceses y los demás también tuvieron sus problemas. Por eso no puedes ver el cuadro entero.

    Saludos

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  8. no estoy para nada de acuerdo con eso de que he interiorizado la leyenda negra.

    Yo no niego la primacía española, sólo la rebajo de tres siglos a uno escaso.

    Los británicos tuvieron sus problemones, claro, como franceses y holandeses. Pero se te olvida un pequeño dato. Ellos se repartieron el poder mundial durante el siglo XIX hasta la II Guerra Mundial. Es decir, que en la confrontación en nuestro siglo de oro, la ganaron ellos y no España. Añado que por corrupta, ineficaz y ultra en religión y política. Por eso, a pesar de nuestro genio innegable, ese enfrentamiento global cuando "no se ponía el sol", terminó en fiasco por mal gobierno. Eso tampoco lo niega ningún comentarista serio.

    Yo tampoco pretendo que cambies de opinión. Pero sí querría hacerte ver lo que sigo y seguiré en simpatía con Celestino Mutis, Cosme Churruca, Blas de Lezo, El Empecinado, Luis Cernuda, Leopoldo Panero, Hernán Cortés, José Ortega y Gasset, Menendez Pidal, Velázquez, el Cojo de Málaga, José Menese, Goya o Bartolomé de las Casas, pero nunca, jamás, con Felipe González, Aznar, Pedrarias Dávila, Torquemada o Fernando VII, auténticos cánceres de la verdad y la justicia.

    Ni más ni menos. Ni todo bueno ni todo malo, me repito.

    Saludos

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  9. Pues nada, seguro que tú tienes toda la razón en todo y yo soy el equivocado.

    Saludos

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  10. quizás te interese: http://quehagoaquienperu.blogspot.com/2012/02/complejo-colonizador.html

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    1. Muchas gracias amiga. Un placer leerte. Saludos

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