Cuando llega una cierta edad a cada uno se le pone la cara
que se merece. Ahí tenemos a la ínclita
Amparo Rubiales con su carita a lo momia de Tutankamón para demostrarlo.
Se lo recordaba la otra noche en Twitter y ella, muy flamenca, me hacía ver que
hace tiempo que el vino tinto le sienta mal de ahí que, el egipcio y la
socialista parezcan gemelos. Degustaba un borgoña tocado de la voluptuosidad
del rubí cuando pude verla afirmando que todo lo de los ERE es fruto de una
cacería del PP contra su partido. Ocurrió cuando torcía la madrugada envuelta
en una niebla azulada del mediterráneo.
Los socialistas andaluces como Rubiales se ponen de víctimas
demostrando que tienen el rostro de hormigón armado. Desconocen que las
personas no son ridículas sino cuando parecer lo que no son. En este caso
honradas. Víctimas somos todos aquellos que jamás hemos votado por el
latrocinio institucionalizado del régimen andaluz. Víctimas son los que son los
opositores que no pueden acceder a la administración pues los puestos están
copados por los enchufados. Víctimas son los funcionarios castigados por su
desapego al régimen. Víctimas son los andaluces que vieron como morían asesinados
sus familiares en el País Vasco y sufrieron desprecio por parte de la izquierda. Víctimas son los parados a los que le han robado su
dinero los socialistas. Víctimas son los huérfanos de la Guardia Civil a los que mangaron los socialistas. Víctimas son los que murieron asesinados por el GAL que montó la X con olor a G. Víctimas son los
que ven las estupideces diarias que transmite Canal Sur. Víctimas son los
investigadores a los que dejaron de pagar porque los consejeros se lo gastaban en putas y cocaína.
Víctimas somos aquellos que sufrimos un centralismo atroz. Víctimas son los
escolares que padecen un sistema educativo que conduce a los niños andaluces
a la miseria intelectual de majaderas
como Bibiana Aído. Víctimas son aquellos que han visto como el SAS lleva
haciendo recortes en los últimos diez años. Víctimas son aquellos jóvenes, y no
tan jóvenes, que se han marchado al extranjero por sus políticas. Víctimas somos
todos por tener que sufragar las sinvergonzonerías. de los sindicatos y
fundaciones apegadas a la secta de la rosa y el capullo.
El asma del discurso socialista sólo excita a los que
sienten más el pasado que el futuro. Ese que se escribirá cuando ellos hayan
dado con sus huesos en la cárcel. Las víctimas, queridos socialistas de la Junta , somos todos nosotros
y exigimos justicia, pero no una cualquiera que persiga la reinserción del
ciudadano. Pues en tres décadas han demostrado que es imposible que vivan sin
robar al personal en Andalucía. Yo hablo de una justicia que nos compense a los
damnificados de las políticas loquinarias de su formación política. Y no se me
ocurre ninguna otra forma mejor que una condena de 30 años a trabajos forzados;
pico y pala para arreglarnos las carreteras y los hospitales que
nunca construyeron. Una penitencia de acorde con el infinito mal que nos han
causado. Sólo así, podremos encarar el futuro con la dignidad que merecemos. Hasta
ese día, las víctimas seguiremos sufriendo a esta partida de bandoleros o a
esas momias que se pimplan el vino a costa del contribuyente.
Sergio Calle Llorens
Yo creo, querido tocayo, que incluso te pasas de moderado...
ResponderEliminarCon tu permiso, reproduzco parte del primer párrafo.
Un abrazo.
Cogieron Andalucía, hace treinta años, cuando estaba a la cola de España y Europa en Sanidad, Educación, Cultura, Infraestructuras, Empleo,...Treinta años después, Andalucía sigue exactamente en el mismo lugar, en el último de la fila. Con el agravante de que también estamos a la cola en independencia y libertad informativa. Si tienes tiempo, Sergio, publica un día los nombres, sólo los nombres de los pájaros y pájaras que han regido los destinos de la PSOE en Málaga. Cuando los veamos a todos juntos y recordemos sus brillantes biografías comprenderemos el estado de desolación, ruindad y desespero en el que vivimos. Todo ha ido a peor. Por ejemplo: Amparo Rubiales es de la vieja guardia, una impresentable de todas todas, pero al lado de María Gámez, Bustinduy y todo lo que ha venido después es una mezcla de Golda Meir y Margaret Thatcher; una lumbrera al lado de la bazofia, políticamente hablando, que ha supuesto y suponen las Gámez, las Bibianas, las Leyres,... en cuyas manos seguimos por mor de esa parte soez del pueblo andaluz que vota a una cabra con tal de que lleve las cuatro letras de la marca. Cuatro letras que insultan la inteligencia de principio a fin. Ni son un partido, son una mafia; ni son socialistas, si no trincones; ni son obreros, si no señoritos de lo peor; ni son españoles, ahí los tienes votando con Bildu .
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