PATÉTICO MADRID

Entraba de puntillas la madrugada cuando Messi Potter ejecutaba al Madrid de una forma sublime. El equipo de la capital asistía impotente a una nueva derrota en el feudo barcelonista. Un nuevo título para el Barça, y eso que el Real había preparado a conciencia la final durante todo el verano. De cualquier forma, había sido un gran espectáculo al margen de las patadas de Marcelo y Pepe. Ambos alumnos aventajados de la escuela de Kárate. Pero hubo más cosas tristes destacables en el Nou Camp; la primera es que el equipo de Florentino Pérez se ha convertido en un equipo macarra y faltón. Una escuadra que no sabe ganar ni perder. Un club hecho a imagen y semejanza de un señor con pinta de pastor lusitano que responde al nombre de Mou. El resultado es que el madridismo, a día de hoy, no es una religión, sino una enfermedad mental incurable. Así si el entrenador portugués decide dar ejemplo metiendo, literalmente, el dedo en el ojo de Tito Vilanova, su tropa siente que es momento de tirar de florete y ajusticiar a los rivales. Mou ha abducido a su tropa con un discurso victimista, poco creíble, violento y fanfarrón. En el otro extremo se sitúa Guardiola que en catalán significa hucha, con una educación y un saber valorados por propios y extraños. Pep es el yerno que toda madre querría tener, y el marido por el que suspiran no pocas mujeres. Un señor elegante, culto y encantador que mezcla seny y rauxa para elevar al Barça al papel de equipo mitológico. Pasarán las hojas del calendario marcando el paso inexorablemente del tiempo, pero siempre recordaremos los quiebros de Iniesta, los molinillos de Xavi, las diagonales de Pedro y los goles de Messi. Podremos contarles a nuestros nietos que les vimos jugar, sufrir y emocionarnos. Trataremos de explicarles que aquel Barça fue lo más parecido al arte que presenciamos en una alfombra verde. En cambio, del Madrid de Mou apenas evocaremos sus malas formas, sus insultos y su decadencia. Tal vez para entonces el Madrid siga soñando con la independencia de Cataluña como única manera de reinar en España, Incluso puede que en el futuro esté jugando la liga china ganando sus campeonatos de calle. Aunque bien pensado, el Real Madrid debería pensarse muy seriamente jugar un campeonato de acuerdo a su esencia más primitiva que incluye las riñas tabernarias, el insulto y su querencia por la ilegalidad; Sí, el Madrid debería decantarse por jugar un campeonato fiel a sus esencias: ¿Qué tal la liga penitenciaria española? Un lugar donde Mourinho iba a estar más a gusto que un guarro en una charca.


Sergio Calle Llorens

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