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martes, 29 de agosto de 2023

ELLA



Ella era un castillo que asaltar, un puerto en el que amarrar mi nave, el fuego donde abrasarme, el agua para calmar mi sed. Ella lo era todo y yo era la nada que todo lo podía. 

Ella era el amanecer y el ocaso, una compota de fresa en el rocío de la madrugada y un pomelo amargo dos horas después. El blanco y el negro. La vida y la muerte. La pasión y la indiferencia. Con ella aprendí a entender el Blues.  Y con eso está dicho casi todo.

Ella no hacía preguntas estúpidas del tipo “¿me quieres?” Porque quien presenta esas cuestiones sólo tiene dudas y ninguna certeza.  Ella simplemente se preguntaba sobre los miles de placeres que puse a su alcance. Ella sabía y yo aspiraba a saber.

Ella no supo cuánto la amé, pero lo sabe ahora que ha transcurrido más tiempo del que nos gusta admitir a los dos. Después de todo, la juventud tiene sus locuras y cuando uno es joven, lo es para siempre. Ella era una mirada embriagadora y unas acogedoras caderas que movieron los cimientos de mi entendimiento.

Caminamos juntos, pero siempre bailamos separados dejando una huella sonora que sigue pisando fuerte y deja intensos suspiros de carácter melancólico: Style Council, Depeche Mode, the Sonics, The Ramones, Madness, Spandau Ballet, Gabinete Caligari, Os Resentidos, Danza Invisible, Loquillo, Los Rebeldes o The Kinks.

Ella terminó con el muchacho y creó al hombre que hoy soy y está canción; walls come tumbling down es para darle las gracias por todo. Sin ella, no habría podido saber que las buenas compañías son siempre las peores. 

Ella quería ver su foto en todas las paredes y estar contra todas las paredes. Conmigo consiguió ambas cosas. Después de todo, ella me echó una mano en la escuela de la vida y yo, modestia aparte, la enseñé a doctorarse en echar todos los muros abajo. Aquellos a los que cantaba el mismísimo Paul Weller. 

Sergio Calle Llorens


sábado, 26 de agosto de 2023

¡NOTICIAS DE ROCK AND ROLL!

 



Murió Peggy Sue Gerron Rackham a los 78 años. Se nos fue la mujer que inspiró la canción de Buddy Holly de 1958, Peggy Sue. Curiosamente el tema estaba dedicado a la sobrina de Holly, Cindy Lou, pero Jerry Allison hizo que Buddy cambiara el nombre para impresionar a su chica. Le salió bien la jugada porque terminó casándose con ella.  El resto es historia. Buena parte de ella es narrada en su autobiografía whatever happened to Peggy Sue? Un libro que terminé en el mismo momento en el que supe del fallecimiento de la musa del compañero del gafudo de Texas que murió, y muchas lunas antes, en un terrible accidente aéreo dejando un testamento sonoro que todavía le estamos agradeciendo.

Pero no todos iban a ser malas noticias en el mundo del Rock and Roll porque American Graffiti, la legendaria película de George Lucas de 1973, vuelve a las salas de cine por su 50 aniversario. Este regalo rockero va a ser presentado por Fathom Events y Universal Pictures con tres proyecciones especiales el domingo 27 de agosto y el miércoles 30 de agosto.

Como ya saben, American Grafitti narra las aventuras de cuatro amigos adolescentes que tienen que decidir su futuro en una noche de verano. De fondo una banda sonora espectacular con Rock around the clock o why do fools fall in love de Frankie Lymon and the Teenagers sin olvidar, claro está, el clásico Do you wanna dance del mismísimo Bobby Freeman. Por eso, si ustedes tienen la oportunidad, no lo duden, y sumérjanse en las aguas del rock and roll más canónigo. Volverán a aullar a la noche con el DJ Wolfman Jack cuyo espíritu sigue vagando libre por las ondas. Les aseguro que el disfrute está asegurado porque el rock and roll es una de las mejores cosas que ha inventado el hombre a lo largo de los tiempos. 

Como dijeron los extraterrestres al conocer el contenido de las músicas del mundo que portaba el cohete Voyager: “Send more Chuck Berry! Esto prueba dos cosas; la primera es que los alienígenas existen y la segunda es que son seres extremadamente inteligentes.

Sergio Calle Llorens


viernes, 18 de agosto de 2023

¡ UN FELIZ REENCUENTRO!

 



 Al salir de la estación de Atarazanas de Metro Málaga,  me llegan los mágicos efluvios de la feria que me hacen toparme con la Casa del Guardia; la taberna más antigua del sur de España. Allí me esperan los amigos del cole. De pronto, una mujer me pregunta por mi identidad y, al instante, la reconozco porque a pesar del tiempo transcurrido, sigue conservando su belleza morena y la sonrisa picarona que esculpen una montaña de recuerdos que incluyen besos, caricias prohibidas y otras locuras. Ella fue una novieta que me acompañó en los felices años ochenta. En mi pequeño corazón, después de todo, viven agolpados amores gigantes. 

Al poco descubro que es como si el no hubiese pasado el tiempo, como si, de alguna manera, Belén y yo hubiésemos mantenido el contacto todas estas décadas. Ella viene con una amiga y, por supuestísimo, ambas nos acompañan en nuestra aventura ferial. La experiencia es un viaje en el tiempo. Por un momento, pienso que las hojas del calendario marcan 1987. Pero no, estamos en el verano del 2023. Pero da igual, porque ni entonces ni ahora ella ha tratado de cambiarme. Porque siempre me quiso tal y como soy. Eso es más de lo que puedo decir de muchas otras féminas. 

Si escribir es que nos dejen reír y llorar solos, revivir el pasado es quitarle el polvo al libro de nuestra vida en común.  Al hacerlo, todos caemos en los brazos de Baco embriagados de felicidad. Ella sigue teniendo la habilidad de hacerme reír y, de fondo, la banda sonora de los ochenta se abre paso como esa imponente catarata de agua que va a morir en una Playa de Maro. No puedo pedir nada mejor para una tarde de feria que busca el crepúsculo hasta que llegan las sombras que aclaran las mentes. Estamos juntos y lo disfrutamos juntos. La noche alcanza a la madrugada y con ella la hora fatal en la que nos despedimos tras unos imponentes fuegos artificiales que iluminan la bóveda celestial.

Pensando en todo esto, llego a la conclusión de que mi vida está siendo un viaje extraordinario en el que todas las mujeres que he amado siempre han sido buenas y extraordinarias personas. Es como si hubiese una conexión con todas ellas y por eso la magia vuelve a visitarme. Es una ola de amor detrás de otra y el arrullo del mar que susurra palabras de ternura y de admiración. Hay gente con la que nunca deberíamos perder el contacto aunque sólo fuese para rememorar las fiestas en el Side Car, los paseos, la complicidad y aquel viejo olivo donde ella y yo vimos las estrellas una noche. Las mismas que han sido testigos de nuestro mágico reencuentro.  

¡Creo que este libro escrito a medias ha quedado oficialmente retirado de mi polvorienta estantería!

¡La vida puede ser maravillosa!

Sergio Calle Llorens


martes, 1 de agosto de 2023

¡EL PLAN ZAPATERO!

 


España será imparable cuando las personas de izquierda amen más a nuestra nación de lo que odian a la derecha. Los liberales, en cambio, podemos perdonar a la siniestra española por señalarnos a diario como malos ciudadanos, pero nunca les perdonaremos el que nos coloquen, una vez más, bajo el yugo del movimiento fascista catalán y del racismo del PNV. Después de todo, nuestra generación es hija de la transición porque nuestros padres y abuelos ganaron la batalla de la reconciliación.

 Todo iba más o menos bien hasta que Zapatero mandó asesinar la concordia entre españoles. Su plan, maquiavélico como pocos, era dejar fuera a aquellos que habían protagonizado el éxito de la transición para abrazarse con los que se habían quedado fuera; ETA y sus herederos. El resultado es que la derecha no puede volver a gobernar nuestro país- sólo puedo lograrlo con una holgada mayoría absoluta- porque la llave de La Moncloa depende de grupos tan minoritarios como la pandilla que piensa que Vinicius es un jugador extremadamente guapo y dicharachero.

Curiosamente, toda la caterva de plumillas, reporteros y cazadores de subvenciones en forma de publicidad institucional sólo hablan del plan de Pedrito Sánchez para perpetuarse en el poder como ya advirtió Albert Rivera en el congreso de los diputados patrio durante la legislatura pasada.  Sólo tienen que visualizar el vídeo que acompaña a este artículo para comprender las causas por las que el presidente en funciones vendería a su propia madre para seguir un cuarto de hora más subido en el Falcon. A Sánchez le preocupa poco si el senado- mayoritariamente controlado por el PP- bloquea todas las iniciativas parlamentarias y hasta los presupuestos, porque su única preocupación es sentarse en el comedor de La Moncloa con su cuchicuchi- al que muchos llaman abiertamente Paco- con la que comparte el amor por el poder. Pero la conspiración de Zapatero era la peligrosa. 

 Ciertamente, Sánchez no tiene escrúpulos para seguir defendiendo que ha ganado cuando, en realidad, ha perdido. Sólo le queda su eficaz máquina de propaganda que nos quiere convencer de las virtudes de un sistema en el que sólo pueden ganar ellos. Zapatero tenía un plan y le ha salido tan redondo como la maquinación de José Antonio Griñán para evitar la cárcel. Un indulto más. Una granujada más. Un día menos de esperanza. 

Sergio Calle Llorens