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miércoles, 5 de julio de 2023

¡EN LA LUNA DEL CIERVO!

 



Contemplo la impresionante luna del ciervo sobre las aguas del Mediterráneo. Los rieles de plata de Noctiluca crean una autopista encantada. Las olas vienen transportadas por una brisa exquisita. Acabo de volver de bañarme en esas autopistas marinas y, al girar la cabeza , el pequeño pueblo parece suspendido misteriosamente sobre los Acantilados del Cantal. La postal es tan bella que alcanza a categoría de fantasmagoría y, entonces, los recuerdos se desparraman ante mis ojos. Ella tenía el pelo azabache, la mirada dulce y unas garras de terciopelo que me desgarraron el corazón con la precisión de un cirujano. Por no dejar, no dejó ni entrañas sin destripar. Su imagen parece llamarme desde algún rincón del ático de mi memoria. Su lindo rostro comienza a cubrir las aguas de plata. Por un ligero instante puedo oler su dulce perfume y una sonrisa bobalicona aparece en mi cara a pesar de los pesares y, a pesar de saber que lo más especial que tenía era mi forma de mirarla.

 Creo que me enamoré de ella antes de conocerla. Fue en un verano interminable cubierto del néctar de la vida; una mirada furtiva, su piel morena, su cara pecosa y un beso robado en un barrio junto al mar. Al recordarla no me siento solo porque siempre he estado solo. En esta profesión, después de todo, la pluma hace buenas compañeras de cama, pero el amor con mayúsculas siempre es esquivo, pero yo he tenido la fortuna de vivirlo. Ella fue mi musa, mi sueño imposible, el amor de juventud a la que todavía hoy sigo queriendo, aunque de otra manera, aún sabiendo que jamás habríamos sido felices juntos. Con ella aprendí la verdadera dimensión del desamor, el significado de los suspiros en la madrugada y la ilusión que trepaba por mi pecho como una planta enredadora cada vez que escuchaba su voz. El arrullo del mar con esta mágica luna me trae el eco de su nombre que suena al poema que  le escribí y que afortunadamente nunca leerá. ¡Fue un placer! ¡Fue un auténtico placer!

Sergio Calle Llorens

sábado, 1 de julio de 2023

¡LA CAMPAÑA!

 



Soy el único articulista de España al que echaron de un medio de comunicación por escribir un artículo crítico con Vox. Repito; soy la única persona a la que invitaron a marcharse por criticar al partido de Santiago Abascal. Ocurrió cuando yo escribía contra la corrupción socialista en una revista digital que lo único que tenía de liberal, siento escribirlo, era el nombre. Por todo ello, tengo más derecho que nadie a escribir sobre la campaña atroz que sufre esta formación política en la actualidad. Y no lo hago porque mi opinión sobre Vox haya cambiado, que no lo ha hecho, sino porque gracias a ese partido de derechas, millones de personas pudimos librarnos del yugo socialista que llevábamos padeciendo durante décadas en la taifa del sur. Ocurrió de forma natural y, el PP se hizo con las riendas del poder y no pasó absolutamente nada. Quiero decir que ningún colectivo perdió derechos, eso incluye al de las mujeres o al de los homosexuales, y el sol salió al día siguiente y con él los tontos de siempre. Lo que sí ocurrió es que los de la secta del capullo entraron en cólera, y en modo pánico, y fueron a rodear el parlamento andaluz con sus pancartas, sus monerías y sus canciones apocalípticas. También sucedió que los chicos de la Sexta fueron a señalar, y con nombres y apellidos, a los votantes de Vox.  Finalmente, los supuestos periodistas tuvieron que pedir disculpas por el vergonzoso reportaje. 

Lo que está pasando hoy me recuerda aquel tiempo en el que parecía que llegaba el fin de la democracia. Fue un bochorno. Es un bochorno y todo responde al temor que tiene Pedro Sánchez de no poder viajar más en el Falcon.  Después de todo, Vox ladra, pero no muerde, pero ni aún así puede acallar la formación verde los rebuznos de la tribu progresista. Esa que sigue sintiendo querencias por las dictaduras de izquierda. Así que no tengan miedo en dar un puntapié electoral en el culo de Pedrito Sánchez porque, entre otras cosas, los responsables de esta campaña son miles de monas epilépticas que por equivocación llevan el nombre de analistas políticas con su acostumbrada agudeza interpretativa y su comicidad profunda.

¡No tengan miedo!

Sergio Calle Llorens