jueves, 26 de junio de 2014

CARPE DIEM


Tenía una familiar algo excéntrico que cada mañana tenía la sana costumbre de escuchar las necrológicas en la cama. Sólo cuando se aseguraba que no estaba entre ellas, se decidía a levantarse. Cuenta la historia, o más bien otro pariente, que un día tras oír su nombre en la lista de finados, decidió marcharse al otro barrio silbando una melodía.

Mi vinculado tuvo una vida de placeres y éxitos. La clave, aseguran algunos, estaba en que jamás tuvo prisa por llegar a ningún sitio. Para él, el pasado no existía y el futuro mucho menos. Lo suyo era un disfrute del momento. Un deleite de cada segundo presente. Ni planes, ni agobios, ni mucho menos pensamientos negativos. Tuvo una existencia tan larga que la primera vez que conoció moza, el mar muerto estaba lleno de vida. Según él mismo nos confesó, ocurrió con  una vecina que, ojo al dato, tenía una vagina tan grande que cuando entró en ella se produjo un eco infinito.

Tenía mi semejante una larga lista de conquistas vitales. Entre ellas destacaría el hecho incuestionable que nunca sufría más de lo necesario. No le preocupaba nada de nada. Además encontraba placer en las cosas más insospechadas. Abría el grifo del agua, se echaba jabón en las manos y el sonido del líquido en sus manos le producía un placer mayúsculo. Por no hablar de la visión del amanecer, o la contemplación de una tormenta con su celestial pirotecnia.  Aseguraba que esas cosas le hacían ser un hombre creativo y dichoso. Afirmaba muy ufano que la mayoría de los científicos no eran creativos, y no porque no supieran como pensar sino porque desconocían la forma de dejar de hacerlo. En otras palabras, que no se relajaban nunca y así, obviamente, era imposible. Por supuesto, él mismo se consideraba miembro de la cofradía de los poetas ilustres. Escribía mucho pero sus cuartetas sufrían de anemia aunque, justo es reconocer, que nos dejó alguna cosilla potable.

Mi familiar también poseía una extraña habilidad para evitar a esos seres negativos que se quejan permanentemente de todo. Criaturas que disfrutan sintiéndose miserables. Tenía la excusa perfecta, la puerta de escape preparada y así no tuvieron jamás manera de pillarlo. Corría más que nadie, y era más listo que todos los quejicas del universo.

Carpe Diem era su lema vital y no dejaba que nada, ni nadie, le apartara de su paraíso particular.  Experto alquímico que trasmutaba la pena en alegría y se acercaba a la vida con esmero. Sufista empedernido por ser hijo amante del tiempo presente. Compartía con el gran poeta Rumi aquello de que “el pasado y el futuro nos impiden ver a Dios y que había que quemarlos con fuego para ver su rostro. El  tiempo es lo que dificulta que la luz nos alcance porque no hay mayor obstáculo hacia el todopoderoso que el tiempo.

Él escapó de todo aquello y se bebió la vida como uno degusta una rubia junto al mediterráneo. Aprendí de él que escaparnos del presente supone la muerte. Como todos los grandes maestros espirituales destacaba que el ahora era la llave para ascender a una dimensión espiritual superior. El elixir de la vida es el ahora y nunca el pasado, y jamás el futuro. Tan fácil de explicar. Tan difícil de aceptar. En esta noche de verano tan exquisita brindo, y no me rindo,  por la sapiencia que nos legó. 


Sergio Calle Llorens

sábado, 21 de junio de 2014

HACIENDO EL BOBO


Que IU nos exhorte a luchar por una III República es una magnífica advertencia para no hacerlo. Que los seguidores de Lenin y Castro se manifiesten contra sí mismos en Andalucía nos marca el camino para alejarnos de esta cofradía de alucinados. En verdad, a los bermejos no sólo les suelen crecer los enanos cuando montan su circo, es que hasta la chavalería deja de crecer por el  hambre,  la miseria y el paludismo que provocan en los campos de concentración que organizan al aire libre. Las soberbias majaderías de los Valderas y compañía sorprenderían al más fantasioso de los metafísicos.

Que la lista de altos cargos de la Junta de Andalucía implicados en el asunto de los ERE siga creciendo ya no es ninguna novedad. La primicia consisten en el hecho incontestable de que a nadie en la taifa de sur parece importarle un carajo. Lo relevante para los hombres y mujeres que hacen Canal Sur es enseñarnos esa arcadia feliz regional donde todo está edulcorado por la solidaridad y las políticas sociales de su gobierno.

Que Artur Mas vaya haciendo el ridículo por donde quiera que vaya no supone originalidad alguna. De momento, sólo ha conseguido reunirse con las señoras de la limpieza de la UE. Sin embargo, que se presente en  la CNN y sea incapaz de explicar las causas por las que quiere la secesión, supone uno de los mayores esperpentos en la historia de la televisión mundial. Ver la cara de incredulidad de la presentadora norteamericana al escuchar los torpes balbuceos de Arturito, con su inglés de los montes, debería hacer enrojecer a aquellos que consideran que Cataluña es tan nación como el Reino de Narnia

Que se vaya a iniciar una investigación en una de las Fundaciones de la Universidad de Málaga  y que ningún medio local se atreva a mencionar el hecho, nos demuestra hasta que punto la libertad de prensa está condicionada a la publicidad institucional que concede el gobierno regional. Luego se molestan cuando algunos cuestionan su condición de periodistas. 

Entiendo que en España no haya nunca un momento de unanimidad. Tal vez las uvas de nochevieja y aquel año en el que a todos nos dio por contraer la gripe. Sin embargo, que no exista avenencia para huir de planteamientos ideológicos trasnochados nos debe llamar a la reflexión más profunda. En cualquier caso,  no estamos condenados a sufrir a esta gente cuyo único objetivo es vivir sin dar palo al agua. No somos como Adán en el paraíso que, aunque Eva hiciera oposiciones a vaca, no tenía opción de hacérselo con otra señorita más linda. Hay opciones alejadas de los representantes del pintoresquismo peninsular. Dejarles ganar sería la transformación definitiva de España en un país de imbéciles. No les digo nada más. Total, no serviría de mucho.


Sergio Calle Llorens

jueves, 19 de junio de 2014

BUSCANDO LA MELODÍA


El tiempo pasa despacio con una imperceptible desazón. Afortunadamente el rumor sordo del riachuelo, lejano y presente, saltando por encima de las piedras, pone el punto de placidez a mi escarpado espíritu. Camino en busca de la melodía que hoy me es esquiva aunque mis labios lo intentan. Como en el tema de la lógica el sur no ha tenido mucha suerte, me adentro en el bosque dispuesto a encontrar algo de sensatez a los desvaríos meridionales. Huyo de todos.

Desde mi atalaya compruebo que el mar disfruta de unos azules fugitivo, aguas verdes y rosados endebles. Le miro a los ojos que es la mejor de las literaturas, y con esa visión, me adentro de nuevo en la arboleda. La paz del valle cubierta por una niebla melancólica y viscosa que no ayuda mucho a mi espíritu. No tengo el cuerpo para requiebros ni encuentros furtivos por lo que camino atento a presencias extrañas. Los olores embriagantes del campo me curan el ánimo.

Anochece y las formas de las cosas parecen adormecerse en la vaguedad querenciosa del crepúsculo. La foresta está inundada de cantos de pájaros que se afanan en comer antes de volver al nido. Un mochuelo, en cambio, me mira divertido desde lo alto de un pino carrasco. No descarto que se esté cachondeando de un servidor. Los animales no parecen compartir esa absurda obsesión de hablar con los primates, así que levanta el vuelo y se marcha.

Tal vez me falte voluntad o me sobre vicio, pero lo de andar alejado de todo es un placer inigualable. Yo no podría saber muy bien por qué pero cuidar de las estrellas se me da razonablemente bien. Diría que muy bien. Nadie me paga por ello. Ningún alma me pide nada a cambio pero, la visión de esas hermanas que brillan en la bóveda celestial es el mejor de los regalos. Es un buen trueque, creo.

Camino entre luces que se apagan y se encienden en la lontananza. Sigo buscando la melodía. Puedo parecer borracho pero no me he perdido, simplemente estoy embriagado de tanta belleza y soy incapaz de aprovecharla. Las musas deben de estar de vacaciones. Me pego a los árboles. Me empapo de ellos pero todo es en vano. Abro una botella de cerveza en la oscuridad. La degusto lentamente y dejo, lentamente, que los grillos me enseñan a cantar de madrugada la melodía de los hombres tristes. Me queda un trecho para volver a mi faro de madrugada. Las tinieblas me atrapan. Al fin.


Sergio Calle Llorens

martes, 17 de junio de 2014

LA MUERTE DE ESPAÑA

Dicen los sabios a esta orilla del mediterráneo que lo malo de vivir no es que te espere la muerte, sino que nunca vivas del todo. Esos mismos eruditos afirman que, en cambio, lo malo de morir no es que te quedes sin aire, sino que te quedes sin cielo. En España, tras Zapatero, los socialistas han vivido de espaldas a la realidad  y por eso van camino del infierno Al cielo ni aspiran. Su único paraíso es la Andalucía corrupta de Díaz y sus secuaces. Lejos de la República Bananera del Sur, apenas se vislumbran candidatos con el mismo talento que la babosa aquella del pleistoceno.

Todos ellos se asemejan a esos escritores de terror cuyos textos son pésimas imitaciones fallidas de verdaderas porquerías. Nos hablan de repúblicas sangrientas, de una estado federal olvidando, un día si y otro también,  que España quiere caminar por el camino de la moderación y el progreso. Madina enfangado en la cuestión catalana. Pedro Sánchez con su declaración de Granada y su antigualla federalista. Ya no importa quien se lleve el gato al agua porque al minino le queda media vida

España necesitaría que el PSOE vuelva por la avenida de la templanza. Debería existir alguien con talento dispuesto a encabezar una nueva forma de hacer política alejada de los  estropicios meridionales de  un zapaterismo que nos lleva al abismo.  

Los de la secta del capullo están cometiendo los mismos errores que sus primos del PSC. Esta gente no entiende que al abrazar el catalanismo o el federalismo asimétrico se convierten en una mala copia del original, de ahí que sean superados por todos los frentes. No tienen ni aire, ni vergüenza, ni clarividencia, ni, mucho menos, ideas de cómo pueden salvarse. Y si no son capaces de redimirse ellos mismos, es absolutamente imposible imaginarles socorriendo a la vieja piel de toro.

No han aprendido nada en todos estos años. Su perrogrullismo ha llegado a unos límites inaceptables. Los aspirantes son una especie de botarates de menos cuantía. Políticos de vuelos gallinaceos. La más absoluta de las naderías. El esperpento más nauseabundo. Indigencias intelectuales. Demagogos perversos. Simplificación máxima del pensamiento de aquellos que crecieron en las juventudes socialistas. Talegón y talegazo. La muerte del socialismo español. El deceso de la nación moderna más antigua del mundo.

 El miedo llama a la puerta y siempre hay un socialista patrio dispuesto a franquearle la entrada. Es su final y el nuestro. Me acuerdo de aquella oración soldadesca que dice: “Oh Dios, ya sabes lo atareado que estaré hoy. Si te olvido, no me olvides tú”. Y siento que el altísimo sólo bendice a los valientes y, por eso, aunque nos duela, estamos condenados a vivir el más horrible de los infiernos. Belcebú se relame. Merecido lo tenemos.  

Sergio Calle Llorens


domingo, 15 de junio de 2014

EL BARRIO MÁGICO


Camino por la falda de tierra que cae dulcemente hasta el mediterráneo. Me detengo para contemplar un barrio que va desde el Paseo de Sancha a partir de calle Gutemberg, por el lado de los pares, y de la Cañada de los Ingleses, por el de los impares, terminando inmediatamente antes del Arroyo de la Caleta, de forma que el tramo anterior es la Avenida de Príes. Es una zona de Málaga que mi padre bautizó como el Barrio inglés. Un Lugar donde reside una burguesía de origen forastero tan diferente a las otras burguesías de las urbes del sur. Calles donde viven los ciudadanos y donde, cuando les llega la hora, mueren. Aquí, como en toda Málaga, las ermitas y las iglesias están dedicadas a la Virgen del Mar. Esa maravilla que si hay luna se ve rizadillo en invierno con ese viento que hace tiritar a los marineros y gemir las cuerdas de los barcos. Un espacio para huir de los estropicios meridionales y tartésicos de la Junta de Andalucía.

Las casitas de Guerrero Strachan con sus tejados verdes son las primeras que me llaman la atención. Luego me topo con Villa Asunción- hoy Hotel California junto a la Escuela privada de Turismo. Mis pasos se detienen de nuevo en Villa Garret cuyos dueños eran originarios de Perpignan. No lejos de allí se alza Villa Alta- La Bouganvillea, la de la familia Villapadierna. La casita del suizo, Villa Vizcaya, Villa Onieva y, por supuesto, Bella Vista. A continuación todavía se conserva el número 9 y algún resto del antiguo Castillo Irlandés con una escalera para acceder a él. A mi mente llegan los recuerdos de aquella irlandesa llamada Juana Walsh Kennedy a la que he querido dar vida en mi segunda novela.



Tomo fotos de Villa Fernanda con la esperanza de captar alguna maravilla secreta que se me escapó la última vez. Es una mansión entera con alma de castillo donde los Loring fueron muy felices. Como los Pedersen, los Temboury y los Bolin. Éstos últimos fueron los joyeros de los zares de Rusia. Dicen que el primer Bolin era de Suecia y fue Cónsul de  Noruega en nuestra ciudad de 1814 a 1832.

 Repasando familias pienso en los Mieres cuya residencia era el Castillo que llevaba el nombre familiar. Con la luz sesgada de la mañana los recuerdos arriban más fácilmente.  El distrito es una maravilla que me eleva al cielo. Resuenan mis pasos en el empedrado y unas voces me llegan en la lontananza.

Huelo a salitre del mar que guarda en algún rincón de su memoria ancestral  las andanzas de unas gentes que, al parecer, sabían que lo malo de vivir no es que te espere la muerte, sino que no vivas del todo. Deambulo por el barrio embelezado y me cruzo con una joven que lleva un libro de Kafka bajo el brazo, el escritor que mejor comprendió la soledad. Me pregunto qué hará allí tan de mañana.


El tañido de las campanas de una iglesia es lento pero largo. Pienso que tal vez sea el  toque de alzada, ese que se realiza en el momento que el párroco levanta el cuerpo de Cristo. Son tres Gordas y una con la Segunda. Tal vez sólo sea mi imaginación o la magia que envuelve al lugar lo que me empuja a imaginar. Sólo sé que a no camino, sino levito hasta el Cementerio Inglés, el único camposanto no católico situado en el centro de una gran ciudad española. Un hecho que habla muy bien del alma liberal de Málaga.

Recuerdo que la última vez que estuve allí el sol se había puesto tras el Barrio Inglés. La noche avanzaba desde la mar hacia sus moradores, vivos o muertos, cubriendo Málaga de púrpura como si pretendiera envolvernos. Vuelvo a disparar mi cámara para captar la belleza del lugar entre las primeras luces del alba. Los árboles gotean el rocío y el bosque cercano me susurra al oído que ha llegado el momento de volver a flotar en el oscuro mar de la noche.


Sergio Calle Llorens

sábado, 14 de junio de 2014

EL SUICIDIO COMO FORMA DE VIDA


Hay quien confunde el amor de su vida con el amor en este momento de su vida. La cosa es bien sencilla pero hay mucho torpe. El desconcierto general es enorme. El aturdimiento general. Yo soy testigo de ello cada mañana cuando veo pasar junto a mi mediterráneo a cientos de personas corriendo. Desconocen que el trote mañanero es pésimo para esos corazones que han estado toda la noche en reposo. Les da igual; corren y corren hasta que no pueden más. En cualquier caso, cada cual puede elegir la mejor forma de suicidarse. A la hora de inmolarse todo está permitido. El amor de la vida de esta gente suele ser el perderla, o al menos eso parece en estos momentos de sus existencias.

En los últimos días se han producido varias muertes, incluida la de un cocinero famoso, cuando varios memos intentaban emular a los pájaros con métodos muy loquinarios. El colmo es que los accidentes tuvieron lugar en homenajes a tipos que perdieron la vida practicando el mismo ejercicio de riesgo. Hay que ser gilipollas. Y digo yo que el mejor tributo que se le podría hacer a un amigo es mantenerse vivo para recordarle el tiempo suficiente de pasar a otros su legado.

Matarse haciendo de avecilla es una de las muertes menos gloriosa que pueda imaginar. En verdad, no existe deceso más patético que romperse la crisma cuan abejorro cualquiera. Pienso en los momentos previos del finado hasta de escuchar su cuerpo golpeando contra la dura tierra. Y encima, siempre hay una cámara cerca para inmortalizar la hazaña. En unos segundos la cosa se hace viral en las redes sociales. Llegan entonces los llantos, las condolencias y los nuevos majaras de turno que saldrán a hacer de vencejos para honrar a los fallecidos. Nadie se cuestiona la idiocia de unos señores tan estúpidamente intrépidos.

Me sorprende que ningún alma se de cuenta de que estamos aquí un ratito. Me extraña que ninguno repare en la cantidad de veces que hemos estado a punto de irnos al otro barrio por una puñetera casualidad. Hagan memoria; aquel coche que no paró en el paso de cebras, aquella descarga de electricidad,  aquel rayo que cayó tan cerca, aquel accidente de moto para que encima, nosotros, siendo tan frágiles, queramos desafiar a la providencia vestidos de Batman.

Nunca he sentido la muerte de un torero, ni la de un tipo que va por la carretera como si fuese un Formula Uno. No, ni una vez me he apenado porque un descerebrado se haya ido a cenar con Jesucristo antes de tiempo. Mis lágrimas las reservo para aquellos que no tienen más remedio que tomar la espada y salir a pelear. Mi pena es para por esas criaturas que duermen cada noche sabiendo que, tal vez, no vayan a abrir los ojos con las primeras luces del alba.

El suicidio es una opción valida cuando los dolores se hacen insoportables y la enfermedad no tiene cura. Incluso lo acepto cuando todo está perdido. No seré yo quien levante un dedo reprochándoles nada. Es más, animo desde aquí a que los dirigentes de la UEFA y los Rocieros a que se tiren por un barranco Yo mismo no podría descartar esa opción. Empero, esos tipos que teniéndolo todo deciden arriesgarlo todo por una subida de adrenalina, no inspiran en mi más que un desprecio absoluto.

La altanería mezclada con la necedad se cobra siempre un alto precio. Recen y den  gracias por estar vivos, y de una pieza, en este barrio.


Sergio Calle Llorens

viernes, 13 de junio de 2014

TRABAJAR DURO


No concibo la vida sin el trabajo. No entiendo la existencia sin el dolor. No imagino andar por el mundo sin mi espada. Prefiero la pelea a bajar la cabeza y, cuando arriba la derrota me marcho a casa a limpiarme las heridas. Esta actitud existencial me permite dormir a pierna suelta. Sé en mi fuero interno que lo he dado todo. Me dejo la piel en cada minuto. Perder es no intentarlo. Fallecer es no vislumbrar un futuro mejor lejos de la patética Andalucía y sus patanes dirigentes.

Mi semana ha sido dura, durísima, pero al fin ha llegado la hora del descanso. Puedo sentarme en una terraza  junto al mediterráneo a degustar una cerveza fría. Una vez cumplida con la misión, las rubias saben mejor y los atardeceres rojos adquieren su verdadero sentido. He trabajado más de 15 horas diarias. He sudado la camiseta y he enseñado los dientes. Pienso en Rafael Nadal cuando tras ganar su noveno Roland Garros confesaba que estuvo a punto de llamar a una ambulancia. Sentía que, de alguna manera, se moría. El mallorquín que no tiene nada que demostrar prefirió seguir luchando para llevarse un partido durísimo.  Luego vino lo del himno y sus lloros. Al respecto sólo se puede decir que un hombre puede llorar porque las lágrimas pueden apagar cualquier fuego enemigo. La llama de la españolidad explica esa forma de comportarse.

Ser español no es una excusa sino una responsabilidad. Apretar los dientes y no darse jamás por vencidos. Ser español es dejar atrás las locuras de nacionalistas trasnochados. Ser español es abandonar la estupidez andaluza de la alergia al trabajo. En definitiva, ser español es pelear hasta la última gota de sangre y, una vez derrotado, aceptar el destino y dar la mano al adversario hasta la próxima vez, porque siempre hay una próxima vez.

Desgraciadamente hoy ser español se ha convertido en una pléyade de despropósitos. En el cine, por usar un  ejemplo sangrante, se prefiere hacer películas de perritos amaestrados que de personajes como Bernardo de Gálvez o Blas de Lezo. Tal es el complejo y la estupidez de  gran parte de nuestros nacionales. Para hacer algo grande, hay que pensar en grandioso. Apostar por los sueños porque el destino no hace visitas a domicilio, ni las hará jamás.  Ser español es salir al mundo a asaltar naves ajenas armados hasta los dientes. No nos darán tregua jamás.

España sólo podrá salvarse si comenzamos a actuar con una profunda ambición. Como la de esos Puertorriqueños pidiendo que su país vuelva a reintegrarse en España, su verdadera patria. Quieren retornar a ser lo que siempre fueron; españoles en el caribe. El trabajo duro es lo que nos devolverá al lugar que nos tiene reservada la historia. Bien lo saben ellos, y bien lo sabemos algunos a esta parte del gran océano que, por cierto, llamamos charco. Cuestión de mirar al mundo con la mirada correcta.

España no es una nación cualquiera. Sin ella no se entiende la historia del mundo. La antigua Sefarad es un puente al mundo judío. Un trozo de tierra americana en Europa. Un aliento de Celtiberia en America. Una nación con vínculos con naciones asiáticas. Depende de nosotros devolverle el esplendor pretérito y, para ello, no hay otro camino; trabajar, trabajar, trabajar.


Sergio Calle Llorens 

miércoles, 11 de junio de 2014

EL PROBLEMA

 Al ser preguntado si los cómics en línea reemplazarían a los cómics impresos Stan Lee dijo: “los cómics son como las tetas. Se ven grandiosos en una computadora, pero preferiría tener una en mis manos”. Si hacemos caso al creador de Spiderman, una cosa es contemplar las cosas a través de una pantalla, que verlas y degustarlas al natural. 

Probablemente  el primer caso de confundir las cosas, por aquello del efecto óptico, viene protagonizado por aquellos que imaginan la II República como el paraíso terrenal, cuando los que la vivieron recuerdan muy bien que fue un completo desastre. Argumentan que lo de los derechos heredados es cosa del pasado. Y puede que tengan razón, pero no menos que los supuestos derechos de una nación vasca o, digamos de la catalana, que sólo existieron en la imaginación calenturienta de unos cuantos ociosos. 

 El segundo caso de confusión ocular  viene interpretado por criaturas que protestan porque el gobierno ha decidido extraer el petróleo en las Islas Canarias, cuyo razonamiento se basa en el ecologismo. Dicen que es de nación atrasada poner en peligro el medio ambiente y el futuro de las islas afortunadas. Una vez más las cosas a través de la pantalla parecen grandiosas pero, todos preferimos al natural. Más que nada porque Noruega, que no es precisamente una nación atrasada, lleva un nivel de vida por encima de sus vecinos europeos gracias al oro negro. Huelga decir que esos nórdicos les llevan miles de años luz en ecología a esos quejicas canarios de España.

Hablar de derechos humanos y apoyar a Fidel Castro; quejarse de la dependencia energética de España y, al cuarto de hora, manifestarse en contra de la extracción del petróleo son una misma cosa; estupidez humana. Lo natural es vivir con los tiempos adaptando todo aquello que nos pueda servir del pasado.

El problema español es que nadie piensa. Todos embisten cuan toro bravo. Desde el debate de Monarquía- República, hasta la enseñanza de los patos de cualquier parque de pueblo son discusiones viciadas. En vez de dejar que los expertos se pronuncien sobre cualquier tema, el españolito se decanta por la opción que más se acerca a los suyos. Se deja llevar por sus tertulianos que lo mismo hablan de petróleo que de la crisis en la República de Moldava. Como no veo ya ningún programa de debates, les dejo, por si les sirve, mi opinión sobre los que nos han llevado al desastre. 


1-     El PP suele arruinar los servicios públicos para luego privatizarlos. Un negocio de pingües beneficios.
2-     El PSOE es una marca electoral  corrupta que aniquila la economía siempre que llega al poder.
3-     IU es una formación anclada en 1936 con querencias por la ideología que más muertos ha causado en la historia de la humanidad; el comunismo.
4-     La extrema derecha está aglutinada en los partidos nacionalistas como PNV y CIU.
5-     La extrema izquierda señorea en partidos como Podemos, Bloque Nacionalista Gallego, ERC y Amaiur. Con los anteriores comparten un objetivo fundamental: destruir España.

 Todo esto se podría curar por un pacto por la educación para que la gente aprenda a pensar por sí misma. Esa es la única manera de luchar contra tanta estupidez a diestra y a siniestra. Es lo que se me ocurre para que el número de gilipollas no siga aumentando en la nación moderna más antigua del mundo. Es cuestión de mirar a las cosas como lo que son, sin cristales de aumento. Bien lo sabe Stan Lee. 

¡Abandonen las cristalizaciones ideológicas!

Sergio Calle Llorens



domingo, 8 de junio de 2014

ROBO EN MADRID

Unicaja Málaga ha sufrido uno de los mayores atracos que se recuerdan en la historia del deporte mundial. Y, como no podía ser de otra manera, ha sido en la Capital del Reino; Madrid donde un equipo suele jugar con un reglamento aparte, además de con miles de millones regalados por bancos rescatados con dinero público. En esta ocasión, ha sido en la liga ACB de Baloncesto cuyos dirigentes están empeñados en organizar finales de equipos futboleros.

En el primer partido los colegiados pasaron por alto que Rudy Fernández pisó la línea de fondo a escasos segundos del final. De haber tomado la decisión correcta, los malagueños hubieran tenido la última posesión para ganar. En el segundo encuentro, los árbitros fueron incapaces de ver la dureza defensiva del Real Madrid lo que igualó un choque siempre dominado por los Celtics de Málaga. Posteriormente hubo una jugada que marcó el partido; Llul falló una penetración y en la pelea por el rebote, Granger hizo todo lo humanamente posible para coger el rebote que finalmente fue atrapado por Bourousis. Sin embargo, se le concedieron 24 segundos al Madrid pese a que en la estadística oficial, el balón lo había controlado el griego. La mesa, por su parte, cometió otro fallo al marcar 24 segundos, pero después pasar a 14 y en este salto hubo varios segundos que no corrieron en el marcador. Estamos ante una nueva versión del “hasta que gane el Madrid”. Luego vino el triple de Rudy Fernández y sus insultos en catalán al banquillo malagueño. Su actitud es una técnica de manual que Martín Bertrán, Peruga y Pérez Pizarro pasaron por alto. Incluso hubo que aguantar como el primero departiera amigablemente con el insultador tras la trifulca.

El contubernio nacional-madridista sigue funcionando y el mallorquín, por su parte, continúa ganándose enemigos por todo el continente europeo. Son tantos los cadáveres que va dejando por el camino que, le auguro un fin de carrera muy duro donde los rivales y las aficiones contrarias van a tomarse cumplida venganza por ser el  jugador más desagradable de la historia del baloncesto patrio. Cuestión de tiempo.

Las protestas que va a elevar el Unicaja Málaga a la ACB no van a servir más que como pataleo. Mejor sería recusar  de por vida a los trencillas de Florentino. Unas quejas que comenzaban de mañana en la provincia cuando la gente se pasaba vía digital- en papel es imposible porque nadie lo compra- una columna de opinión de José María Loma insultando al club de fútbol de la Capital de La Costa del Sol que tanto odia. Algo habitual en él, casi tanto como su poca habilidad para escribir algo que merezca la pena. Lo mejor que puede decirse de su fobia es que sus obras merecen estar en el museo del hospital psiquiátrico de Cienpozuelos.

El martes habrá tercer partido para que los blancos rematen la faena con todas las ayuditas que podrán a su disposición los de la ACB. El encuentro será trabado, polémico y lleno de golpes bajos. No es hora de ganar, sino el momento de hacerles pasar un mal rato en la pista a esos tramposos. Y para empezar, no hallo otra manera mejor que llenar el templo malagueño del baloncesto con banderas del Maccabi. Y a esperar que en una fecha no muy lejana a todos los cerdos les llegue su San Martín.

Coda: Para la posteridad del periodismo con minúscula quedan los comentaristas de Canal Sur que no se enteraron absolutamente de nada. 


Sergio Calle Llorens

sábado, 7 de junio de 2014

PLAYAS PARA PERROS

 He de reconocer que cuando oí por primera vez que iban a reservar una playa para perros, pensé, iluso de mí, que se trataba de un espacio reservado a los altos cargos de la Junta de Andalucía. Tras mi sorpresa inicial, comencé a recordar si algunos de mis canes alguna vez disfrutaron alguna vez dándose un baño. La respuesta, como imaginan, es negativa.

¿Qué será lo próximo; una playa para cerdos de cuatro patas? ¿Un litoral acotado para que los dueños de los gatos puedan jugar con ellos en la arena?¿Una ribera para mujeres gordas conocida como Costa Ballena? En  realidad, la estupidez humana no tiene límites y, a veces yo pierdo la paciencia ante tanto desvarío.

Mi mediterráneo es el único lugar de escape adonde dirigirme para no contagiarme de la estupidez reinante en el sur. Si ya es duro tener que compartir espacios con ruidosos domingueros, tener que aguantar a sus suegras en compañía de sus canes, se me antoja una realidad punzante y dolorosa.

Lo peor de todo es que la gran mayoría de primates peninsulares admite la playa de perros como un logro de la sociedad occidental. Suelen decirnos que todos tenemos derechos, y eso incluye a las criaturas que ladran. Dicen que Dios hizo al hombre y luego tuvo una idea mejor creando a la mujer. Sin embargo, nadie ha sabido explicar la causa por la que parte de la población mundial ha podido degenerar tanto.

Afortunadamente todavía puedo ir a mi playas secretas de Málaga y disfrutar de las olas rizados con querencia por las arenas malagueñas. Oyendo la canción triste del mar que me acerca a mis orígenes y, a su vez, me aleja del populacho. Es mi patria salada la que me civiliza. Son sus aguas las que me curan los males. Y no, no me gusta compartirla con aquellos que no saben valorarlos y, mucho menos con perros llenos de pulgas en compañía de sus estúpidos amos. ¡Faltaría más!

Yo, al margen de mis columnas en prensa digital o en mi blog, no suelo molestar a nadie. Siempre dibujo sonrisas que reparto a diestro y siniestro aunque me duela el alma. Lucho con mi espada porque es lo único que tengo. Y encima no me dejan tranquilo ni en una solitaria playa malagueña donde casi siempre acude algún orangután con bañador en compañía de un chucho.

Eso de que todas las ideas son respetables nos ha empujado a este desvarío en el que cualquier cantamañanas propone, y la clase dirigente acepta. Ahora son los perros, mañana cualquiera sabe. No me extrañaría que una triste mañana una mujer de la Junta de Andalucía se presentara en casa para obligarme a adoptar un tuso. De producirse, mi única duda es saber en que orden irían cayendo los visitantes por la ventana.

No me malinterpreten; amo a los animales pero no entiendo que si el personal quiera disfrutar la playa con sus mascotas, yo tengo que pagar el pato. Y no me digan que es tan sólo una playa porque, sencillamente, es mentira. Ésta gentuza se mete con sus perrillos por todas partes e incluso para que hagan sus necesidades. A alguno ya le he restregado por la cara una madridista que había depositado minutos antes. Me parece bien que disfruten con sus animales. Por mí como si les dan por el culo a la hora del aperitivo. Pero en mi playa, y mucho menos en la dulzura crepúsculo, va a ser que no. En la mar, el animal de compañía es el pulpo. Y punto.


Sergio Calle Llorens

viernes, 6 de junio de 2014

EL PARAÍSO DE LOS HOMBRES

En el acto II de la escena 3 de la Noche de Reyes de Shakespeare se puede leer aquello de “los viajes terminan cuando los amantes se encuentran”. Y cuando ocurre el asunto se torna maravilloso. Especialmente cuando entra en la coyunda el tema del querer. Sin embargo solemos confundir los ojos con la mirada y el sexo con el  amor. Por otra parte, la mayoría de los mortales están más preocupados en ocultar su verdadera esencia, que en mostrar su rostro real. Todos son mentiras y traiciones con tal de poder satisfacer nuestros deseos carnales.

En cualquier caso, un hombre necesita eyacular 5 veces por semana para alejar el fantasma del cáncer de próstata. Y a veces ni por esa. Reconozco que yo follar, lo que se dice follar, he follado mucho. El problema es que hoy es demasiado sencillo encontrar una dama para practicar sexo. Desde la mañana a la noche uno encuentra en todos lados a mujeres dispuestas a satisfacer las necesidades del cuerpo. Eso hace perder el interés. Creo que el tema del sexo está sobrevalorado y, desgraciadamente, se pierde mucho con el abandono del cortejo. Todo es un aquí te pillo, aquí te mato y te remato aunque sea en el descansillo de casa. Puedo decir que estoy ahíto de tanto asalto. Por eso, a todos aquellos que sufran por la ausencia del folleteo, decirles que  si se organizan, la cosa termina en orgía para todos.

Otro grupo que suelo sufrir es el de los separados que tras salir de la vagina de una mujer se consuelan metiéndose en otra. Y mira que tienen casos prácticos para ver como los solteros se lo montan. Puedo afirmar que yo nunca he conocido a un doncel alejado de la felicidad. Esa gente que es capaz de crear una atmósfera de camaradería y hermandad con otros hombres sin preocuparse de nada porque, como imaginan, no hay nadie que les espere en casa. Gozan de su soltería y desconocen que es en el matrimonio cuando un hombre descubre el significado de la palabra soledad.

Si el propósito de la vida es la de convertir la potencialidad de la perfección en la actualidad de la misma. Y no hay nada más perfecto que la soltería. Nada más maravilloso que no tener que dar explicaciones. Nada comparable con el disfrute de nuestra propia esencia. El matrimonio debería ser abolido igual que la pena de muerte. Las nupcias apenas sirven para que la esposa transforme al varón a su propio interés. El himeneo es una forma de castración de la naturaleza verdadera del macho. El desposorio es el momento en el que comenzamos a decir adiós a nuestros amigos. Esos que no toleran las señoras por millones de razones, a cada cual más loquinaria.

Ver a esa pandilla de tarados divorciados comportándose como chiquillos en las entrañas de un bar, me produce arcadas profundas. Esa gente, además de hacer el más espantoso de los ridículos, no sabe escuchar el silencio y, mucho menos, lo que les dice sus corazones. Yo escuché a mi corazón hace ya muchas lunas. Todavía el levante travieso en mi cuerpo con las luces mortecinas de la ciudad reflejadas en el mediterráneo. Ella era rubia de pelo largo. A ojo de buen cubero, yo le echaba 25 primaveras. Lo que me gustó de ella era la forma en la que le miraba. En ese momento, pensé que un servidor debía encontrar a la mujer capaz de igualar esa mirada entregada y de amor absoluto. Años después comprendí que eso ocurre en el apasionante mundo de los milagros, y de producirse, no pasa más que una vez en la vida.

 De no encontrar a esa dama capaz de elevarnos con una simple mirada hasta el infinito, es mejor continuar en el  mundo paralelo del Reino de los Cielos. Ese en el que sólo hay hombres y compañeros de armas dispuestos a cantarle a la luna tras una noche de vinos. Ese universo donde no hay envidias, ni dolores de cabezas, ni malas caras de mañana porque llueve, o hace demasiado sol.

Mi corazón me dijo, y me dice, que la mujer ha sido una de las grandes decepciones de mi existencia. No he conocido a ninguna que no me haya mentido, traicionado, vejado o simplemente herido. Y casi siempre por capricho. Me escondo pues tras los árboles porque mis viajes han terminado porque me he encontrado a mí mismo. ¡Paraíso de hombres!


Sergio Calle Llorens

martes, 3 de junio de 2014

CARTA A SM EL REY

Majestad, me he tomado la libertad de escribirle unas líneas de despedida. Sí, sé que no me conoce personalmente, pero permítame que le diga que es usted como de la familia. A fin de cuentas, me ha acompañado usted en las buenas y en las malas. Le recuerdo allí el día en el que no tuvimos colegio porque coincidía con el de su coronación ¡Y qué guapa estaba la Reina¡ Tampoco faltó la primera vez que me enamoré o en el fallecimiento de mis padres. Por eso, estoy seguro de que sabrá perdonarme por lo que aquí le dejo escrito.

Estas modestas líneas nacen junto al mediterráneo en las horas que el sol bulle de pequeñas llamas rojas como minúsculas lenguas de fuego. El agua es de un color turquesa y parece querer huir de la tierra. Sé que usted es muy marino y ama de corazón mi patria salada. Los míos, por cierto, pelearon por su corona en tierras de Cataluña y comenzaron su defensa en alta mar. Usted sabe de lo que le hablo. Aún así, parte de aquellos soldados se hicieron republicanos con la caída de las hojas del calendario. Yo, en cambio, no soy ni monárquico ni republicano, sino todo lo contrario. Empero, ha tenido y tendrá siempre mi apoyo.

Como verá yo no tengo ideología porque leo mucho y, especialmente, prefiero la República de Austria a la Monarquía Alauíta, o su Corona a la República del 36. Es cuestión de haberse criado entre liberales. Ya sabe, esos que quedamos muy bien fusilados junto a Torrijos en una playa malagueña . Al menos, hasta que usted llegó y pudimos construir en paz una España de todos y para todos. Pensando en ello me viene a la cabeza aquel recuerdo guardado en algún lugar del ático de mi memoria; su Majestad vestido de militar parando el golpe de estado. En ese momento, mi padre soltó una frase profética; “Venga a dormir que El Rey se ha ganado un sitio en la historia, la democracia nace hoy”. Y hasta ahora oiga.

Sé que por razonamiento yo debería ser republicano y pedir un proceso constituyente pero, en realidad, prefiero seguir a mi corazón que me dice que no puedo abandonarle a su suerte. Ni siquiera hoy que usted ha tomado la cobarde decisión de abandonarnos. Los Borbones, pensaba yo, han de entregar la Corona en la cama, y con el último aliento. Ni un minuto antes, ni un minuto después.

Le recuerdo que hemos luchado y sangrado juntos desde los albores de la historia. Y si sus familiares antes que su Majestad lo dejaron, fue por caprichos de la providencia. Mi aliento ha sido suyo, mi vida entera la he dedicado a tirar del carro que otros desaprensivos quieren volcar para llevarnos al Gulag un cuarto de hora después.

Quiero que sepa que nos ha dejado solos, solísimos ante lo que se nos viene encima. Imagino que su decisión viene avalada por la información que le facilitan los servicios de inteligencia. Empero, un profundo desasosiego me atrapa el alma. Puede que usted haya abdicado ahora porque siente que el nuevo parlamento que saldrá de las elecciones generales no permitiría que su hijo llegue al trono. En fin, no cuestiono sus razones pero repito, nos ha dejado huérfanos.

Hoy he cerrado los ojos varias veces e, instintivamente, mi mano ha buscado la empuñadura de mi espada. A mi mente me vienen esos combates en los que nos cubríamos el vientre y el flanco izquierdo con la toledana. Ya sabe de lo que le hablo, Toques de aceros, quieto y en línea. Tintineos de espadas. La vida o la muerte. Y lo hicimos por su Corona, por una España mejor a la que nosotros también llevamos en el corazón.

No soy más que un soldado viejo que ha visto mucho y ha peleado más. Reconozco a un valiente en cuanto lo veo, y usted lo ha sido. Sus aciertos han sido muchos más numerosos que sus fracasos. Y que sepa que ha sido el único español en los últimos 30 años que ha pedido perdón por sus errores. Y eso debe de significar algo.

Ha llegado la hora de decirle adiós. Ha llegado la jornada en la que nuestros caminos se separan para siempre. Y sin embargo, no quiero dejar de escribir porque sé que las lágrimas van a acudir a mis ojos. Y voy a llorar porque usted no es un Rey más y yo no soy un español cualquiera. Prometo, en cualquier caso, serle tan fiel a Felipe VI como lo he sido con su Majestad, y le juro que jamás me temblará el pulso en su defensa. Al fin y al cabo, soy de los que creen que un español sólo se  debe arrodillar ante Dios y ante su Rey. Es hora de seguir batallando.

¡Qué Dios le guarde muchos años!

Se despide su más humilde soldado.

Sergio Calle Llorens