domingo, 8 de junio de 2014

EXPLICÁNDOME


El comunismo te liquida fusilándote. El socialismo te fulmina a base de impuestos y, probablemente, el capitalismo te condene a un mundo anclado a la dictadura de tener que trabajar todos los días de tu vida. Sin embargo, si me dan a elegir, yo prefiero el tercer sistema. Al menos puedo engañarme viajando por todo el mundo hasta que un nuevo banquero decida volver a ponerme la bota encima. Aunque soy todo dudas, y tengo pocas certezas, a mi edad los campos de concentración al aire libre no me van mucho.

Artísticamente huyo de todo aquello que está por debajo de Altamira. Actualmente casi todo lo que se hace me produce la sensación de que vivo en la época de los copistas. Todo en la música  parece repetir lo que se ha hecho, por no hablar en el mundo de la literatura. Aún así, a veces me encuentro con un diamante oculto. En cualquier caso, sigo buscando todo lo que hay de bello en el mundo.

Personalmente soy un tipo bastante solitario. No hago alardes excesivos y trato de huir de la masa gris de mis contemporáneos. Prefiero discutir a pelear. Amar a engañar. Sin embargo, si me empujas demasiado, tengo siempre la toledana dispuesta y afilada. No vayas a confundirte.

De mujeres entiendo poco, o casi nada, mas si alguna se ha sentido herida por alguna entrada misógina pido perdón y, si no la convence mis disculpas, no le doy más importancia que la que tiene. Aplico aquello de  a la mujer y al viento con mucho  tiento. Lo mío con esas criaturas es ya meramente contemplativo. Soy un juglar que les compone poesías o realiza montajes fotográficos para su deleite. No quiero juegos.

De naciones y patrias entiendo algo, ciertamente, aunque no al punto que me atribuyen. Soy viajero y nunca me he movido por el mundo como turista. Hablo, o siempre intento, comunicarme en la lengua de los lugareños. Un asunto que muchos de mis compatriotas consideran un ejemplo viviente de bizarría.

No soy un hombre extraordinario pero, me alejo de la masa ordinaria. Amo a mi lengua española a la que considero un tesoro, pero tengo querencia por la catalana , y disfruto con la parla inglesa o la italiana. Y, por cierto, sigo peleándome con la danesa cuan soldado cansado de librar la misma batalla.

Podrás encontrarme junto al mediterráneo en la puesta de sol. Me verás contemplando la bóveda celestial durante la noche. Sabrás percibir en mí movimientos de espadachín. Y, con toda seguridad, podré comunicar más por mis silencios que por mis palabras. Pero donde no podrás hallarme jamás es en ningún bando ruidoso y mayoritario. Si me ves pasar, déjame marchar pues ya sólo me quedan fuerzas para morir en mi maravillosa Isla de los Naufragios.


Sergio Calle Llorens

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