martes, 21 de enero de 2014

PERIODISTAS Y LA JUNTA

El nivel de la política en Andalucía es de vuelo gallináceo, para echarse a temblar. No muy diferente es el de los periodistas que escriben sobre la actualidad de la taifa más pobre de España. En realidad, hay razones más que suficientes para quedar perplejo ante los desvaríos de unos y de otros. Decía Goethe que la felicidad consiste en la limitación y éstos, por muy tarde que se levanten, siguen intentando ir más allá de sus límites.Y miren que son limitados. Leer a articulistas como Loma o a Currito Troya provoca vergüenza ajena. Hay que tener buenas dotes para el ejercicio de la paciencia para aguantar su cretinismo. Al final, los poetas elegíacos antiguos van a tener razón con lo de la tendencia humana a la ilimitación.

Hoy se requieren condiciones especiales de perspicacia para tomarse el asunto a broma. El Alcalde de Málaga cronometrándose en la ducha  para asegurarse de los litros de agua que consume a diario. El tema, tal vez, no sea baladí pues un amigo mío hacía lo propio con el tiempo que pasaba en la cama con su amante y, no lo duden, llegó a concejal. Ese PSOE con sus amigos bermejos pidiendo que la Diputación de Málaga debata sobre el aborto produce sorpresa pues, que yo sepa, esos temas están para tratarlos en el congreso. A estas alturas, los de bipartito no tienen ni idea del uso de las instituciones que no sea su continuo latrocinio. El desvarío, ya les digo, es infinito.

Qué amplitud y anchura de matices! ¡Qué desastre más inagotable! Toda esta gente se caracteriza por su simplicidad inenarrable. Vivimos en un manicomio al aire libre en el que los periodistas y políticos juegan a hacer de cuerdos mientras ¡el Rey andaluz sigue, como en el cuento de Andersen, desnudo. La Junta de Andalucía se caracteriza por dos cosas; la mala calidad de sus obras y el despilfarro del tiempo, de nuestro tiempo. Los periodistas del régimen que son incapaces de dejar pasar una metedura de pata de la oposición, justifican con todo tipo de argumentos absurdos la corrupción y el nepotismo del gobierno regional. Los amigos del bipartito se quitan la máscara de la independencia informativa para abrazar el dinero de la publicidad institucional. Los reporteros se caracterizan por la mayor idiocia que ha conocido el globo terráqueo, porque ni para engañar tienen talento.

Guardianes de la moral y las buenas costumbres mientras beben Gin- Tonics que nublan aún más sus confusas mentes. El resultado es algo pavoroso cuyo único fin es que nada cambie en su Status Quo. Políticos y periodistas andaluces con su recalcitrante  cinismo capaz de helar hasta el mismísimo infierno. Todos son instrumentos ciegos y taimados de la estupidez general reinante para que el PSOE siga controlando los presupuestos de la comunidad.

Todos vociferan al cielo su celo. Todos hablan pero callan lo fundamental que es el engaño de vivir en la región más pobre de España por culpa de las políticas equivocadas de la secta del capullo. Ciertamente no les interesa ni el aborto, ni el precio del agua, ni los recortes sanitarios. Lo suyo ha sido, es y será vivir del cuento y, si es posible, que el gobierno andaluz le conceda el premio andaluz de periodismo.

El problema andaluz es el de la desmedida porque, queridos amigos, en el día en el que se volvía a descubrir que UGT, sindicato horizontal donde los haya, había vuelto a timar a la Junta y, Susana Díaz le concedía otra subvención millonaria, los periodistas malagueños se enzarzaban en criticar el precio del agua de la Capital de la Costa del Sol. Ni una línea, ni una reseña encontraremos en los escritos loquinarios de los chupatintas del régimen sobre las cloacas andaluzas. Con el objeto de conservar sus generosos peculios, hacen como los periodistas de Canal Sur, y rodean a la señora Díaz con sus micrófonos que, por arte de magia desaparecen cuando hay casos de corrupción protagonizados por sus jefes. Pues, en lo que a mi respecta, ya saben que pueden hacer esta gentuza con sus alcachofas.

Sergio Calle Llorens



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