lunes, 30 de septiembre de 2013

ABDICAR

Yo no soy monárquico ni republicano, sino todo lo contrario. Sin embargo, entre la monarquía de mi segundo país; Dinamarca y la República Bolivariana de Venezuela, me quedo con la primera. Igualmente preferiría ser ciudadano de la República de Austria, antes de ser súbdito del sátrapa marroquí. Lo importante es el contenido, no el continente. Nadie debería olvidar que un precioso envoltorio puede albergar el más mortífero de los venenos.

España tiene una monarquía parlamentaria para republicanos, pero de ser una República, no admitiría monárquicos. Sencillamente, los partidarios de ese régimen basan su querencia en la II de las Repúblicas que murió, como todo el mundo sabe, por la ausencia de republicanos. Lo suyo era y, todavía es, un sistema político de transición para llegar a la dictadura del proletariado. Hoy vuelven a la carga pidiendo un Referéndum sobre el sistema político que prefieren los españoles. Argumentan, con algo de razón, que las nuevas generaciones no votaron en aquella consulta. Eso sí, en Andalucía a los de ideología bermeja no les importa que los presidentes se elijan a dedo.

De celebrarse una consulta sobre la monarquía en España, ganaría la opción monárquica. Y es que hay gente que confunde manifestaciones con votantes, trending topic en Twitter con opinión mayoritaria y así, obviamente, luego se llevan unos grandes chascos. Es evidente que el intento de destruir la monarquía sin más respaldo que la imaginación y sus calenturientas mentes, no les llevará a ningún sitio. No podemos tener en cuenta los comentarios de esa masa ociosa que tuitea sin descanso a diario. Pensemos que es evidente que no todo el que está en Twitter es un tarado, pero todos los tarados están en Twitter. Luego, aunque podamos leer comentarios contra nuestro Rey e, incluso, amenazas de todo tipo, son muchos más los que no salen a defenderlo por miedo. En nuestros días, sencillamente, no se lleva defender al primero de los españoles.

Quien lleva la voz cantante en esta campaña antimonárquica, es IU. De esta formación conocemos que el vicepresidente de Andalucía no terminó ni el Graduado Escolar, de ahí que escriba con faltas de ortografía. También sabemos que no hay mucho talento en sus filas poco arrimadas a la realidad de los nuevos tiempos. Además, sus militantes sufren un trastorno narcisista de personalidad equiparable a una psicopatía en el sentido clásico del término, que les lleva a una hipertrofia del yo con marcada autocomplacencia y notoria dificultad para aceptar las negativas a sus deseos. Pongamos por caso como mientras la gran mayoría de españoles sigue aceptando la bandera roja y gualda , ellos insisten en abrazar una que tiene el morado del Conde Duque de Olivares. Cualquier discusión sobre la materia, terminará con descalificaciones sin fundamento para todos aquellos que abrazamos con naturalidad los símbolos de España.

El PSOE, por su parte, no organiza mítines sin que una marea de banderas republicanas inunde los menguados recintos donde tienen lugar. Zapatero y sus colaboradores abrieron un melón peligroso y, a día de hoy, no sabemos si los del capullo son  monárquicos, republicanos, o tan siquiera españoles. Un día están a favor del derecho a decidir y, al día siguiente, se manifiestan en contra. En realidad, hay tantas almas en el PSOE como dinero robado en sus bolsillos. Lo único claro sobre  el partido de Rubalcaba, es que honrado, lo que se dice honrado, no es.

En el debate monárquico, el PP llega tarde, como en casi todo. Sus líderes hablan con la boquita pequeña, como suelen, para no molestar. En realidad, aplican esa forma tan gallega de hacer política que tenía a bien el Dictador Franco; dejar que los problemas se pudran. Alrededor de la formación conservadora e, imagino, liberal, se mueven muchos descerebrados de ultraderecha que arremeten contra la figura del Borbón. No hay día que no bombardeen las redes con su veneno. Exigen, ¡imaginen la paradoja!, que el Rey se vaya con la música a otra parte, para resucitar a Tito Paco, supongo, con su voz aflautada y su permanente mala leche.

El Rey Don Juan Carlos ha hecho más por España que la gran mayoría de indigentes intelectuales que hoy se sienta, muy a nuestro pesar, en el parlamento nacional. El Rey, con sus aciertos y sus meteduras de pata, es el símbolo de la unidad de España y garante de nuestras libertades constitucionales. En otras palabras, el árbitro de un partido de fútbol que se juega en un césped impracticable donde los entrenadores intentan comprar los partidos y, los jugadores tienen unas ganas locas de partirle las piernas al adversario. En verdad, yo no puedo imaginar a José María Aznar de Presidente de la República y, mucho menos a Zapatero. Sin embargo, ustedes pueden hacer ese ejercicio de imaginación. Seguro que las imágenes que les vienen a la mente son terroríficas; Aznar hablando inglés con acento tejano impostado y ZP haciendo el ridículo en Londres. En mi caso, sólo de pensar que Manuel Chaves podría llegar a ser jefe del estado y representarnos en las cumbres europeas cuando no sabe hablar bien español, me produce un pánico incontrolable.

Urdangarin ha protagonizado un gran escándalo al servirse del nombre del Rey para hacer negocios. Al igual que los hijos de Chaves o los familiares de los sindicalistas. Por no mencionar, el caso Bárcenas o el enchufismo de IU en el ayuntamiento malagueño de Manilva. No creo que la clase política española o sus palmeros estén en disposición de exigirle al monarca buen ejemplo.  Además, existe una clara diferencia entre El Rey y nuestros políticos; Don Juan Carlos I fue capaz de rebajarse y pedir perdón por el incidente del elefante. A día de hoy, que se sepa, no hay ningún socialista que haya imitado la acción del primero de los españoles por el mayor caso de corrupción de la historia de España; los ERE. Pasen por Canal Sur para ver como arremeten contra la Juez Alaya por ser demasiado dura con los que llevan aplicando en Andalucía el latrocinio institucionalizado.

El Rey camina con muletas pero sigue adelante. Los sindicalistas, en cambio, sólo se mueven al ritmo de las mariscadas. El Rey llama por teléfono a la Casa Blanca y se le ponen. A Zapatero no le recibió ni el hombre de los recados en la capital norteamericana. El Rey cierra negocios para España y nuestros políticos cierran empresas debido a su inutilidad manifiesta. El Rey se opera en una clínica privada, igual que nuestros representantes. Entre otras cosas, porque en un hospital público, por motivos de seguridad deberían reservar una planta entera por motivos de seguridad, con el  consiguiente prejuicio para el resto de usuarios.

El Borbón debe estar contemplando su caída de popularidad abrazado a la nostalgia y a la tristeza. Puede que recuerde el día de frío cuando llegó a España en un tren procedente de Portugal. Es posible que se acuerde de las vejaciones del círculo del Marqués de Villaverde. Incluso, pude también que guarde aquellos artículos en los que se hablaba de que no duraría ni dos telediarios. Tal vez, en sus oídos rechinan aquella frase de “Su Reinado será muy corto”. Pero aquí está reinando porque su historia es la de alguien que lo tuvo todo en contra, pero ganó.   Y lo hizo al ayudar a que España consolidara una democracia, con todas las imperfecciones que se quiera. Gracias a él, la gente puede vivir en libertad e incluso, quemar fotos del monarca y pedir la llegada de la República. Por eso, tras su convalecencia que será larga y dura, seguirá reinando a pesar de la pandilla de mediocres que pide su abdicación. Los que conocen al Rey saben que no dejará a su hijo enfrentarse sólo a los peligros que nos acechan. Va a concluir su obra y dejará el trono con los pies por delante. Morirá como lo que es, un Rey, el de todos los españoles. ¡Faltaría más!

Sergio Calle Llorens

LA PEOR LIGA DEL MUNDO

A pesar de que los medios de comunicación de España venden la liga como la mejor del mundo, la realidad es mucho menos brillante. Sencillamente, el campeonato nacional de fútbol es un fraude de principio a fin. Empezando por el señor Villar y terminando por el trencilla que domina el tinglado arbitral. Todo está montado para que los dos equipos más poderosos se lleven el 90% de los ingresos y al resto se quede con las migajas. Los dirigentes saben que la gran mayoría de aficionados profesa una fe ciega en los dos gigantes del fútbol español. Así que cualquier decisión que afecte al resto, no es tenida en cuenta. Para empeorar las cosas, los demenciales horarios televisivos tampoco ayudan a crear demasiado interés y, debido a los derechos televisivos, los campos están vacíos y los clubes arruinados.

Al siniestro panorama de la liga se le une, el control que ejerce Florentino Pérez sobre los medios de comunicación en los que, participan una pléyade de personajes que viven de la defensa del club de la Castellana. Hace años, este tipo de periodismo hubiera sonrojado a cualquier periodista deportivo que se preciara. Tras el partido en el que, una vez más, el arbitro Muñiz volvía a regalar la victoria al Real Madrid con un penalty que sólo existió en su imaginación, los periodistas, en vez de intentar sacar titulares al entrenador del Elche, se dedicaron a incluir preguntas en las que se destacaba la gran imagen del equipo del Sánchez Valero. Cambiaban las voces y los medios, pero todos trataban de decirle al entrenador del equipo recién ascendido; mira, ha ganado quien tenía que ganar y, al Elche ya verás como le compensan por el arbitraje, además jugando tan bien, las victorias llegarán pronto. De su comportamiento se puede concluir que los periodistas no trabajan para los medios que les pagan, sino para tito Florentino.

Aunque han pasado muchos años desde que el señor Plaza dijera que mientras él fuera presidente de los árbitros, el Barcelona no ganaría la liga. Empero, la situación no ha cambiado gran cosa desde entonces, y sigue existiendo una presión para que el Real Madrid gane los títulos y empiece un reinado futbolístico como el de antaño. Para ello, tienen el apoyo mediático de todos los medios con sede en la capital de España y, sin excepción. También cuentan con un gran apoyo financiero y político de las autoridades y, unos árbitros domesticados y entregados a la causa blanca. No quiero decir que todos lo hagan conscientemente, pero las estadísticas cantan; el Real Madrid es la escuadra que más penaltys le han pitado a favor y menos en contra de la historia. Es más, la mayoría de los que señalan los colegiados, se producen cuando los blancos disfrutan de una ventaja muy amplia en el marcador. Lo único que separa al Madrid de la gloria es el Barcelona tras años explotando una cantera que ha sabido ganarse el respeto y la admiración del mundo. Hasta que llegó Rosell, obviamente.

Por eso, el arbitraje de Real Muñiz en Elche no supone ninguna novedad destacable de todo lo que ha ido ocurriendo a lo largo de la historia de la liga. Lo que ha cambiado es que el Barcelona se ha convertido en el mejor club deportivo del mundo y, eso, en Madrid no lo toleran. De ahí que dediquen todas sus energías a destronar al primer club de la ciudad condal. Por eso, se aliaron con Mourinho y transformaron al madridismo en una enfermedad mental incurable, reduciéndolo a un infantilismo que amenaza con devorarles desde dentro.

Al margen del ruido y las voces que defienden la liga, todo es una gran farsa. Florentino es el que mueve los hilos en la sombra de los partidos de su equipo, pero es tan torpe que sus marionetas se siguen haciendo un lío en el escenario. La solución pasa por un acuerdo de todos los equipos que sufren atracos a mano armada por parte de la liga, para no volver a presentar a sus equipos de gala en el Bernabeu. Sería una forma de protestar ante los continuos asaltos a la dignidad de los equipos pequeños. Además, no perderían nada pues ganar en el santuario blanco con estos árbitros es misión imposible. Con ese golpe con guante blanco, la afición madridista tendría que ver como el Bale de los 100 millones de euros o Cristiano vapulean a jovencitos sin ninguna experiencia. Victorias sin gloria y sin brillo alguno que harían reflexionar a unos dirigentes demasiado ocupados de mirarse al ombligo. Continuar como hasta ahora lleva a la perdición de un campeonato cada día más devaluado por la mafia que lo dirige.

Tal vez algún día tengamos una liga tan competitiva y atractiva como la Premier, pero yo lo dudo pues es mucho más fácil que Cuarto Milenio anuncie el espeluznante caso de un partido del Real Madrid ganó sin robar, que ver una liga donde los colegiados no se cagan en los pantalones cada vez que tienen que pitar al equipo de Florentino.

Sergio Calle Llorens

BIBLIOTECA EMILIO PRADOS

En cada ciudad donde he anotado, he tenido a bien hacerme socio de alguna biblioteca. Son lugares próximos a la descubierta donde se puede, además de adquirir nuevos conocimientos, encontrar a compatriotas de todo el mundo con los que compartir gustos literarios. En Londres, mi rincón era la biblioteca de Paddington donde trabé amistad con una bella mujer irlandesa que escribía, cuando su trabajo de bibliotecaria se lo permitía, una tesis sobre el Renacimiento Carolingio. Su novio, en cambio, me sumergió en las leyendas y costumbres de los indios norteamericanos. Incluso estaba buscando financiación para un proyecto sobre la Confederación de los indios Lakotas. También en Dinamarca, fui muy feliz mientras me peleaba con los relatos de Andersen en versión original y, departía feliz con Anders sobre la literatura escandinava. Todas, absolutamente todas, fueron experiencias agradables en el mundo de las bibliotecas que, aunque no lo sepan los andaluces, son gratis. Podría estar horas hablando de ese templo del conocimiento del Trinity College de Dublín con sus ejemplares y su libro de Kells, pero creo que me empujarían hacia un mar brumoso de nostalgia.

En España, me hice socio de las bibliotecas sureñas y comencé a frecuentar una situada en la barriada marinera de El Palo, en Málaga capital. Los funcionarios están  muy preparados y es un gusto escucharles. Llevaba más de siete años frecuentándoles hasta que hace unos días, ocurrió lo inimaginable. Acudí a mandar un email pues era algo urgente. Cosas de médico, ¡háganse cargo! Los funcionarios habituales no estaban y, para mi desgracia, en su lugar se encontraban dos becarios o enchufados por el ayuntamiento de la capital. Me dirigí al tipo que estaba atendiendo al público que me despachó con muy malas formas, sin que yo pudiera contarle mi problema. Además, el carnet de biblioteca era de mi hijo y se lo quería hacer constar. No hubo forma. El susodicho me miraba como si no entendiera que alguien de 1; 87 cm no pudiera comprender sus escuetas palabras. Me senté azorado frente al ordenador cuando el tipejo vino a la carga. Me preguntó si nadie me había dado una contraseña para el ordenador y, cuando trataba de responderle, se fue. Me levanté porque me llevaban los diablos justo en el momento que descubría que el carnet no era mío. Entonces, conté hasta tres. No quería explotar pero lo hice. Y es que no me gustan ni los maleducados. Se lo hice saber, sin subir el tono pero mirándolo a los ojos. De haber estado en un bar, el becario habría volado sobre unas cuantas mesas, pero allí, no podía hacer nada. Le pedí su nombre para poner una queja por el tratamiento recibido, pero tan asustado estaba que sólo me dijo Ernesto. Luego me dio un papel para rellenar y que me hicieran un carnet nuevo. La cosa, lejos de mejorar, empeoraba. Sobre todo cuando llegó una nueva becaria con poderes paranormales. Lo digo porque aunque no había estado presente en ninguna conversación, afirmaba muy ufana que su compañero no me había faltado al respeto en ningún momento. La afirmación era, por supuesto, completamente falsa ya que de haber estado en la sala, yo me habría dado cuenta pues pesaba varias toneladas. Es más, si Juan Sebastián Elcano hubiera tenido que darle la vuelta a su persona, habría tardado una década más que circundar el globo terráqueo. La mandé a callar y a Ernestito que ya había tragado tres litros de saliva, lo invité a que se dedicara a la poda de árboles frutales.

La historia de la biblioteca tiene un epílogo cuando al día siguiente contacté con la bibliotecaria que, para más señas, es de Granada y se llama Pilar. Mi intención era darle mi versión de los hechos pues habían sido muchos los años que nos conocíamos. Para mi sorpresa, no me dejo articular palabra. Daba por buena la de su compañero y, de paso, me convertía a mi en un peligroso delincuente por haber tratado de usar el carnet de mi hijo que, por cierto, sin mi firma y mi autorización jamás habría obtenido el zagal. Intentaba colgarme el teléfono con la excusa de que tenía mucha gente esperando y, eso, que acababa de abrir. Le dije que quería presentar una reclamación y que un funcionario tiene la obligación de identificarse cuando se le requiere. Me advirtió que el chico en cuestión está sólo de sustituto y, por ello, no tiene que facilitar su identificación. Así que la susodicha Pilar que, dicho sea de paso tiene más reglas que una piscina, cuando le conviene, tampoco me facilitó que pudiera poner una reclamación que, por supuesto, voy a interponer contra los interesados.

Hay una frase en inglés que dice así; “There are two sides two every story” y, la mía, no pudo oírla la granadina. Por eso, estoy escribiendo éstas líneas y que conozca, de primera mano, lo que realmente ocurrió el día que decidí que no volvería por allí jamás.

Coda: Cuando alguien no quiere identificarse, es porque algo oculta. De haberme tratado de forma exquisita, no tendría que haberse ocultado tras la jefa. Triste, pero cierto.

Sergio Calle Llorens







EL DUELO

Matar o morir. Vencer o perder. Mandar al adversario a cenar con Jesucristo o visitar el infierno antes de tiempo. Luchar por tu honor o arrastrarlo por el suelo. Para salir del entuerto, no hay nada mejor que una espada y que sea Dios el que decida a quien corresponde seguir en este valle de lágrimas.
Caía una lluvia invisible que nos calaba los huesos y, al fondo, se oía al cielo rugir con su celestial pirotecnia. Su posición de defensa era la tutta porta di ferro mezzana.

 En  realidad, todas las guardias son precisas y ninguna lo es. Todo depende del hombre que porta la espada. Todas cierran líneas abiertas al principio para habilitar, irremediablemente, acciones al contrario. La gracia es tener claras sobre éstas últimas y estar prevenidas de ellas. Echo el cuerpo hacia delante para estocar una vez trabadas, dando medio paso justo cuando es necesario. Los tratados de esgrima escritos siglos atrás son farragosos y, a cual más denso y cabalístico. Sin embargo, yo me guío por un instinto de soldado viejo que aplica el principio de la esgrima española; “Rápida y con intención de matar”. Un relámpago ilumina el callejón. Mucho acero para malgastar a esas horas. Mi esgrima intuitiva me hace cerrarle la salida, una vez más. Los dos sudamos. El enemigo sube una punta para golpearme desde la parte inferior, es decir, dentro del arco, pero puedo voltear el arma mientras busco con furia su tercio débil con mi fuerte, engavinarlo y le pincharle a placer. Grita de dolor. Tras desarmarlo, tomo su espada y le invito a seguir peleando. Sé que aunque lo de primera sangre ha sido una formalidad acordada antes del cruce de aceros, yo sigo sin estar satisfecho. Me dice que no y me señala la herida que sangra copiosamente, pero no cedo, o lucha o no tendré piedad alguna. En realidad, no la voy a tener de ninguna de las maneras.

Traza círculos, diagonales, cierra y choque de aceros, pero todo es inútil. Lo hiero varias veces y tras la última refriega, tira la espada. Es un momento triunfal en el que la banda sonora es la lluvia inmisericorde que cae desde el cielo. Aprovecho la ocasión para ponerle mi espada en el cuello. Siento el miedo y la desesperación que siente el hombre que, hasta hace unos días, levantaba falsos rumores sobre mi persona. Debería de matarte aquí mismo, eres un cerdo y un hideputa. Asiente entre lloriqueos para murmurar que retirará lo difundido por las redes sociales. Retiro la espada para volver a herirle en el único hombro que le quedaba sano. Aúlla de dolor. Se encienden unas luces de casas cercanas y un perro ladra en la lontananza. Afilo el colmillo y le hago la última advertencia. Vuelve a asentir. Le tiendo una mano para ayudar a levantarlo pero deniega el ofrecimiento. Me encojo de hombros y me pierdo en la noche con la única compañía de mis pensamientos a los que llegan voces de camaradas que se fueron. Imágenes de mi maestro de esgrima, de viejos soldados adscritos a otras unidades de campaña. Gente que, como decía el dicho, todo lo aguantan en un asalto menos que les hablen alto. Enfundo mi espada al percibir unos pasos cercanos en el empedrado de la calle pero no veo a nadie. Camino sólo y pienso en que esa noche he estado a punto de usar aquel viejo movimiento de espada conocida como “la irremediable”. Afortunadamente, todo ha quedado en un susto para el mentiroso y, en un triunfo sin paliativos para el que suscribe. Un duelo más, y no será el último.

Sergio Calle Llorens

REJSEHOLDET

Cada tarde me sentaba bajo el limonero de mis padres y leía historias de crímenes y misterio. Relatos de Agatha Christie en los que el asesino era el menos sospechoso. Aprendí a admirar a Hercules Poirot y a odiar a Mrs Marple. Luego llegaron Sherlock Holmes y su querido Watson. Entre mis favoritas estaba el perro de los Baskerville que acabé una noche de verano con luna llena con la banda sonora de los grillos en el jardín. Desde entonces, he leído a innumerables escritores de misterio en cuyas páginas he encontrado refugio de mi azorada vida.
Los nórdicos son excelentes escritores de misterio. No creo que haga falta que mencione los autores de la última ornada que tanto éxito han tenido. Sin embargo, son mucho más desconocidas las series que hacen. Una de ellas es Rejseholdet; mejor conocida internacionalmente como The Unit. En cada episodio, una unidad de élite de la policía de Dinamarca viaja por todo el país ayudando a resolver crímenes tales como asesinatos, secuestros, pornografía infantil y otros asuntos de importancia. La serie ganó un Emmy a la mejor serie de drama en 2002. Desgraciadamente, en España Rejseholdet es completamente desconocida y, pienso, soy el primero que escribe algo sobre la misma en español.

Merece la pena sentarse ante la televisión para disfrutar de una serie bien hecha, en la que se analiza estupendamente el impacto que dejan en los detectives las muertes violentas. Capítulo aparte merece Charolote Fich en su papel de Ingrid Dahl. Un personaje que ha sido ascendida a jefa de la unidad que asiste a la policía local cuando se enfrenta a casos difíciles de resolver. La actriz, sencillamente, se sale en su papel. También es interesante como el director de la serie establece un buen equilibrio entre la investigación criminal y las relaciones de los miembros de la unidad.
Además de la clarísima calidad de Rejseholdet, el espectador conocerá escenarios tremendamente bonitos de este rincón de Escandinavia. Hay capítulos que fueron filmados en Suecia, Islandia o Alemania. El contraste entre la magia nórdica con la oscuridad del mal es ciertamente uno de los puntos atrayentes de cada capítulo. Evidentemente, no es para público infantil ya que hay lenguaje fuerte, violencia y escenas comprometedoras. Un viaje, en definitiva, por lo mejor y lo peor de una sociedad que muchos tienen idealizada.
Cuando estoy en mi segundo país; Dinamarca, no desaprovecho la oportunidad para comprar algún capítulo que me falte. En el presente año se ha estrenado la nueva temporada y, un servidor está como loco por hacerse con los primeros capítulos. No estaría de más que ustedes pudieran interesarse por la serie y, se alejen de todas esas americanadas que ven a diario en sus cajas tontas. Estoy convencido que les sorprenderá tanto como a mí, en aquel lejano día en el que llegué a casa en Odense tras cruzar un bosque cubierto por un gran manto de nieve. Me esperaba una taza de chocolate caliente y una delicatessen danesa.

Sergio Calle Llorens

BILLY JOEL

A veces las fuerzas del universo conspiran para que nuestros sueños no se cumplan jamás. De nosotros depende doblegarlas para alcanzar la gloria. Sin duda, las ansias de triunfo juegan un papel importante y, también, haber degustado el amargo néctar del fracaso Sin éstos componentes, es imposible triunfar a lo grande en la vida. En verdad, Billy Joel no debería haber triunfado nunca. Sin embargo, la rueda de la fortuna giró a su favor. De origen judío, si los nazis no le hubieran expropiado la fabrica a su padre en Alemania, nuestro cantante nunca hubiera nacido en el Bronx, desde donde se mudó a Long Island. Un barrio en el que abusaban de él  los chicos más duros y, como tantos, decidió tomar clases de boxeo para defenderse. Se hizo boxeador para ganar muchos combates hasta que un contrincante le rompió la nariz. Aquella fractura le hizo colgar los guantes y abrazar la música.  Formó desde entonces bandas de música pero todas tuvieron muy poca repercusión. Incluso uno de los primeros discos que grabó tuvo un contratiempo inesperado. Y es que el técnico de sonido lo grabó a una velocidad mayor, y la voz del cantante parece de pito. En otras palabras, que ponía un circo y le crecían los enanos.

En 1973 Billy Joel grabó Piano Man, un álbum que le llevaría al estrellato y todo cambió para siempre. La canción que da nombre al trabajo, está considerada como una de las mejores canciones del pop-rock de la historia. Un tema que habla de derrota, de corazones destrozados anclados a la barra de un bar que trata, indudablemente, de los  años más oscuros del artista. Años antes, había intentado suicidarse, lo que habría puesto punto final a la carrera de un genio.

Lo mejor estaba aún por llegar con canciones como” Just the way you are”, “Only the good die young”. Comenzó a coleccionar Grammys como el que hace lo propio con los zapatos. Cantantes de la fama de Barry White  versionaban sus temas. Joel le había dicho adiós a Los Ángeles y creaba himnos como “New York state of mind”, que siempre hemos sabido apreciar los que amamos la ciudad de los rascacielos
En 1983, lanzó el álbum “An innocent man” que incluye canciones como “Uptown girl” o “Tell her about it”. Este trabajo es un tributo a la música que el cantante escuchaba de niño. Tengo muy fresca en la memoria, aquella actuación en directo que me pasó un amigo inglés en la que Billy Joel interpretaba a capella, “For the longest time”. Un homenaje al estilo Doo-Wop, que tanto he admirado a lo largo de mi vida. Comenzaba la canción con una letra que no estaba en el disco original y, estaba cantada junto a un pequeño coro de voces masculinas. Decía así:

What’s your name?
Its Peggy or Sue.
What’s your name?
It’s so hard to find a personality
With charm like yours for me

Fue una completa sorpresa escuchar aquella melodía. Yo, que pensaba que ya nadie hacía buen Doo Wop, me tope con ese regalo inesperado. Tres años más tarde, corrí a comprar sus grandes éxitos en una tienda de discos de Barcelona. Me sumergí en su música pensando que ya sabía que tipo de músico era el señor Joel. Empero, con su trabajo “The Bridge”, vuelve a ser un narrador de historias de los 70 en un intento maravilloso de volver a sus orígenes como cantante. En 1989 vuelve a sorprender con su “We didn’t start the fire”. Una canción que exime a su generación de la violencia y los problemas del mundo actual.
Al margen de las más de 100 millones de copias vendidas de sus discos,  lejos de sus 6 grammys, y de su legado, el señor Joel me ha endulzado con su música muchos momentos de la vida. Sus temas son la banda sonora de mis andanzas. Han estado conmigo en la  tristeza, en la zozobra y en el triunfo.

 De no haber estado aquella noche de 1964 frente al televisor viendo el show de Ed Sullivan con The Beatles, Billy Joel tal vez jamás hubiera decidido dedicarse al mundo de la música. Y nuestra existencia hubiese sido mucho más triste. Como la envidia no tiene fronteras, a muchos les molesta que Billy- perdonen las confianzas pero es como de la familia- tenga origen judío, a los judíos les entristece que haya vuelta a abrazar la Torah. Sin embargo, sus seguidores siempre le diremos al cantante que no se preocupe por esas baraterías. Seguiremos diciéndole: “We love you just the way you are”.

Sergio Calle Llorens

sábado, 21 de septiembre de 2013

LA TELE Y LOS NIÑOS

Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza ante la burda utilización de los niños en un reportaje de TV3 sobre la imposible independencia de Cataluña. La verdad es que el asunto tiene mandanga, pero no son los únicos  en la utilización parcial de esos seres bajitos. En Andalucía, sin ir más lejos, llevan años usando a unos niños muy graciosos para demostrar al mundo que los andaluces carecen de cerebro. También se usa a los bambinos para defender la salvajada del toro de Torrelavega. En otras palabras, la gente más descerebrada utiliza a los niños antes de que puedan comenzar a pensar sin ayuda. Eso explica, en parte, que haya gente como María Antonia Iglesias en el mundo. En mi opinión, a los niños no hay que enseñarles a pensar de una determinada manera, sino a pensar simplemente.

 Supongo que lo que más ha dolido del reportaje de TV3 ha sido el lenguaje bélico usado por unas criaturas que apenas conocen que el “Ebro nace en tierras extrañas”. Esos niños que, una vez criaditos, prohibirán que los equipos de cualquier televisión graben cualquier episodio en Cataluña que venga a demostrar que la historia que le contaron sus mayores la escribieron una pandilla de papanatas. Algo que ha ocurrido recientemente con la grabación de la serie Isabel la Católica en el palacio del Tinell. Se trata de demostrar cierta aquella frase de Vargas Llosa: “el nacionalismo es como volver a la tribu”. Lo que pasa es que se les ha ido de las manos el adoctrinamiento infantil de los niños de los nacionalistas y, ahora Cataluña se acerca peligrosamente a Atapuerca.

La televisión es algo muy peligroso y, mucho más, cuando hay niños delante. Yo, que soy hombre precavido, jamás dejo que mis vástagos vean Canal Sur televisión. Defiendo, como saben, que la estupidez es contagiosa y quiero protegerles todo lo que pueda. Mi intención es que desarrollen un espíritu crítico ante los cretinos que tendrán que aguantar en el futuro. Invierto mi tiempo en ellos antes de dejarles solos ante la caja tonta que en Andalucía se la conoce como la mentirosa. Yo no la tengo sintonizada pero mi aparato de televisión que es muy listo, la pilla sin que yo se lo pida. En uno de esos días en los que yo hacía zapping, una mujer de Cádiz cuya salud mental dejaba mucho que desear, afirmó en “La Nuestra” que el gobierno de Rajoy iba a prohibir los tacones en navidad para que no subiera el conejo. Lo peor no fue la frase en sí, sino las carcajadas andaluzas que  siguieron al chiste. A veces pienso que los vientos gaditanos son tan fuertes que llevan a la gente a la locura.

Si malos vientos nos llegan de la tacita y su provincia, de Cataluña arriban efluvios de una locura galopante y torticera; el nacionalismo. Con lo fácil que sería que leyeran a Pla y se dejaran de sediciones y de enseñanza de odio hacia España. Deberían saber que de esta patria común han nacido cosas muy buenas, además de la Paella. Les hablo del sábado que fue creado, aunque ustedes no lo crean, por un liberado sindical español enganchado al marisco. En cualquier caso, el único consejo que puedo darles es que no permitan a sus hijos el contacto visual con la televisión donde pululan los personajes más lerdos del planeta. No vaya a ser que un día le pasé como a mi amigo Álvaro que cuando su mujer le dijo; “Cariño, tengo una falta”, él contestó entusiasmado; “la tiro yo, la tiro yo”. Y es que entre los programas de balónpie de la peor liga del mundo, y las locuras de las teles autonómicas, el futuro se nos antoja ciertamente negro.

Sergio Calle Llorens


SER CONSECUENTE

Muchos de mis seguidores dicen que, con los años, me voy amariconando en las críticas. Otros, en cambio, les mola el hecho de que mis textos sean más sutiles. La verdad es que nunca llueve a gusto de todos. Lo que no cambia es la cantidad de amenazas e insultos que recibo a diario. Es curioso pero muchos de los que me acusaban de dureza, no les importó que el director de deportes de la cadena Ser- Justo de inteligencia Rodríguez- retuiteara amenazas de grupos radicales hacia mi persona. Vaya, no me llegó ni un solo mensaje de solidaridad. Así que por favor, no se enfaden conmigo cuando se me vaya la mano en algún artículo. A veces pierdo la paciencia, pero intento ser coherente con lo que pienso

Escribir sobre la República Bananera de Andalucía es la mejor terapia que he encontrado para no tirar la toalla y, en la medida de lo posible, luchar contra la corrupción de las tierras del sur. Lo que pasa es que a veces es durísimo tener que justificarte a cada paso. En cualquier caso, acepto la crítica, faltaría más, aunque estaría bien algo de coherencia al practicarla. Cuando hablo de coherencia quiero decir que si un tipo apoya que se asalten las fincas de los ricos, a mi no me parece muy bien, pero pido que se sea coherente y se diga que lo mejor sería apoyar también el asalto de las grandes fincas de Bono y Felipe González. Recientemente, una mujer muy de izquierdas me decía que para ella todos los partidos políticos son iguales pero que, en la medida de los posible, defendía la enseñanza pública. De ahí que acudiera a todas las manifestaciones a favor de es bien común. Eso sí, la señora en cuestión, muy maja por cierto, jamás ha osado participar en una demostración pública contra las políticas educativas de la Junta de Andalucía que, como todos sabemos, son las peores de todo el continente. Tampoco me supo explicar muy bien la causa por la que todos los líderes de La Garduña socialista mandan a sus hijos a estudiar a colegios privados carísimos. Y en las comilonas de los sindicalistas tampoco quiso entrar la susodicha. Creo que lo último que me dijo es que me volviera a mi segundo país; Dinamarca.

Ser consecuente es muy importante en la vida. De hecho cada vez que practicamos lo que predicamos, estamos mandando un mensaje diáfano a las nuevas generaciones. Les pongo un ejemplo; una nacionalista catalán habla de patriotismo y de luchar contra España. Sin embargo, según las últimas revelaciones del Diario El Mundo sobre la fortuna de la familia Pujol, podemos preguntar lo siguiente: ¿Capital de Cataluña? La mayoría en Suiza. Algo semejante pasa con Andalucía cuya capital está en algún lugar de Marruecos o en Gibraltar. Quiero decir que no basta con decir que uno ama a su patria y darse golpes de pecho para, inmediatamente después, llevarse todo el dinero a un paraíso fiscal. Los nacionalistas vascos, escarmentados del plan Ibarretxe, han optado por seguir con su concierto vasco y dejarse de aventuras. Y viven magníficamente bien. Además, se rumorea de que miembros del PNV conocen que si el País Vasco se independizase, follarían mucho menos, especialmente con esas mujeres vascas tan horrorosas que tienen. En otras palabras, han optado por ser consecuentes. Con España están mucho mejor.

El mundo es una jaula de grillos y es mejor dejarlo correr. España, en cambio, es un lugar muy agradable para vivir llena de escorpiones venenosos dispuestos a picarte si disientes de cualquiera de sus opiniones. Ya no les hablo sólo de la gente que se dedica a la política, sino a los ciudadanos de a pie. Incluso rechazar los intentos de acercamiento de cualquier Mantis Religiosa, se convierte en un deporte de riesgo. Basta un simple no para que la dama en cuestión se te ponga flamenca  y, te acuse a continuación de ser de la otra acera. En realidad, yo sólo pido un rinconcito en el mundo para que nadie venga a adoctrinarme con sus ideas o, en su defecto, unas buenas piernas para huir de esos proyectistas profesionales o de esas arpías.

Predicar con el ejemplo es una cosa muy bella. Alejarse del a Dios rogando y con el mazo dando. Rechazar a esos hombres que van de religiosos y que tras una dura jornada de trabajo se van de picos pardos con aflautadoras de miembros profesionales. Escuchar más y hablar menos. Reflexionar antes de abrir la boca y disipar todas las dudas sobre la  estupidez del sujeto hablante. Aceptar que uno puede estar equivocado. Y, finalmente no desearle la muerte a nadie en ningún caso. Mis críticos y seguidores, en definitiva, me otorgan un poder que no tengo. Más quisiera que fuera así para poder cambiar algo pero soy un humilde cronista. No me den tanta importancia. Sencillamente no la merezco. No hay nada más bello que la discrepancia y, si además puedo sacarles una sonrisa de vez en cuando, haremos un sitio mejor de este desastroso mundo. Yo no soy el enemigo. Piénsenlo y actúen en consecuencia.

Sergio Calle Llorens


EL DRAGADO DEL GUADALQUIVIR

Cada mañana una embarcación de nacionalidad danesa cuyo nombre es Thor R, identificada con el IMO de International Maritime Organization, trabajan en el dragado del Guadalquivir a la altura de Trebujena e Isla Mayor. Los sedimentos una vez extraídos del río andaluz son trasladados unas 19 millas naúticas aguas bajo. Dicho de otra manera, van a parar a unas 4 millas al norte de Chipiona. En cada viaje son 3000 metros cúbicos de sedimentos. Una vez más, la autoridad del puerto de Sevilla se pasa por el forro todas las recomendaciones del comité de expertos que, entre otras cosas, dice que hay que hacerlo con supervisión científica. Así que el dragado de mantenimiento entre Sanlúcar y Sevilla se realiza sin tener en cuenta ni la mejor época para llevarlos a cabo, ni el impacto que tendrá arrojar tantos sedimentos en la hidrología y dinámica del río.

Los sevillanos ni siquiera se han puesto a pensar, total para qué. Sevilla debe ser lo primero y si se perjudica a Doñana y sus marismas, pues a joderse tocan. Tampoco les debe ser muy relevante la posibilidad de llevar a la ruina a los pescadores de todo el golfo de Cádiz. Y todo por hacerle la competencia a otras provincias como Cádiz y Málaga en el negocio de los cruceristas.

Todos los expertos desaconsejan realizar el dragado del río en cuestión pero, aquí como si escucharan de llover. No hay ningún medio de comunicación andaluz que lo esté denunciando, a excepción de El Mundo Andalucía y, de la sociedad civil destaca la labor de Ecologistas en Acción cuyas protestas son acalladas por el ruido andaluz.

A veces me pregunto que les pasa por la cabeza a los que viven a orillas del Guadalquivir. Tal vez sea la exposición prolongada de sol, o millones de litros de rebujito mal digeridos, pero gracias a su nacionalismo de campanario y mirada estrecha, Andalucía es un lugar donde todas las provincias miran a Sevilla con una desconfianza tal que ponen unas sevillanas, y la gente se echa manos de la cartera. El tema del dragado es una prueba inequívoca más que fue un inmenso error elegir esa localidad como capital. Ya lo advirtió Blas Infante en la única cosa que no se equivocó el demente andalusí. El otro día, en un informativo, cientos de ciudadanos hablaban de la necesidad de dotar a Sevilla de las instalaciones necesarias para el turismo de cruceros. Ninguno de ellos pensó en Andalucía. Nadie se atrevió a dudar del terrible atentado ecológico que se está produciendo. Primero Sevilla, segundo también y, de postre, cualquier cosa que tenga relación con esa ciudad. Estas actitudes sólo están llevando a que cada vez sean más las voces en Almería y Málaga que cuestionen la permanencia de esas provincias en Andalucía. ¡OJO!

Sergio Calle Llorens


PP; PATÉTICOS POPULARES

El PP es conocido en Madrid como parálisis permanente. Sin embargo, en la tierra del recorte de chalaura, más conocida como Andalucía, la formación de centro-derecha se la llama patéticos populares. Desgraciadamente si hay vida inteligente en la marca conservadora del sur, se desconoce por el momento. Ese Arenas con su bronceado de señorito andaluz. Ese Zoido que parece sacado de una película italiana de serie B. Por no hablar del señor Sanz que, como todos los antecesores, tiene pegada una chaqueta azul que le acompaña por donde quiera que vaya. Si el PP no es alternativa en la taifa del sur, se debe, en parte, a la torpeza de unos hombres y mujeres que al margen de criticar, no predican con el ejemplo y, tampoco cuentan lo que harían si llegaran al poder. Si es ya difícil que salgan bien parados en canal sur, ese medio plural que admite tanto opiniones a favor del bipartito como en contra de la oposición, hablar continuamente de los ERE o de los abusos de los sindicatos no supone ganar voto alguno. Lo que el ciudadano quiere realmente saber, digo yo, es qué cojones harían ellos una vez instalado en el maldito Palacio de San Telmo cuya maldición sigue vigente. Miren lo que le pasó a la mujer de Alfonso XII tras permanecer una larga temporada entre sus muros. ¿Le quitarían las subvenciones a los sindicatos? ¿Titarían de la manta? ¿Aplicarían un plan de choque contra el desempleo? ¿Cerrarían canal sur? ¿Destinarían más dinero para becas? ¿Desarrollarían la red de metro de Málaga? Como ven, muchas preguntas y ninguna respuesta.

La política de los populares en Andalucía tiene tres palos; la primera es criticar la corrupción de los socialistas, como es su obligación por otra parte. La segunda es apoyar al PSOE en su intento de dotar a Sevilla de un estatuto de capitalidad que le reporte por ley millones de euros anuales. La tercera es el dragado del Guadalquivir para quitarle el negocio de los cruceros a Cádiz y Málaga, aún sabiendo que para lograrlo hay que cometer el mayor atentado ecológico de España. El resultado sería la condena definitiva de Doñana. Un asunto que, por lo visto, al sevillano de a pie le trae completamente sin cuidado. Como consecuencia de estas políticas de agravios, existe una población creciente andaluza que ve a la capital de la región como un nido de bandoleros que, lejos de ser la solución, es parte del problema. Luego se quejan de que en determinadas poblaciones mediterráneas del sur, no se vean jamás banderas andaluzas.

Acabar con el régimen andaluz requiere grandes dosis de esfuerzo y, por supuesto, algo de talento. En verdad es fácil criticar que el SAS sea andaluz y contrate a una empresa extremeña para que se ocupe de los menús en nuestros hospitales. Lo difícil es presentar una alternativa creíble a los abusos de un partido socialista corrupto y podrido hasta las entrañas. Desgraciadamente en Madrid no parecen enterarse de ello y, como no podía ser de otra manera, siguen mirando el asunto a la manera autista de Rajoy. En conclusión, los populares ya deberían haber encontrado un candidato a la Junta que se hubiese puesto a trabajar por culminar la alternativa en la región más pobre de España. Pero no lo harán porque, sencillamente, los patéticos populares siguen mirándose el ombligo mientras beben fino en El Rocío.

Sergio Calle Llorens



EL MEDITERRÁNEO


El mediterráneo lo engloba todo. Es una nuestra primera mirada. A través de la canción  triste del mar, los que hemos tenido la suerte de haber nacido junto a la patria saluda, nos proyectamos al mundo. Fue junto a este mar sabio y antiguo donde nacieron los mejores filósofos. Fue aquí, gracias a los judíos, donde se creó el monoteísmo en una época en la que miles de Dioses luchaban entre sí. Nuestra arquitectura es mediterránea. La lengua franca del Mare Nostrum la usaban los pescadores de Melilla, de Málaga, Valencia, Mallorca, Tarragona, Malzalquivir, Orán durante el siglo de oro. Una modalidad lingüística y muy orientada a su profesión. Una lengua que permitía una comunicación rudimentaria suficientemente efectiva entre marineros de todo el mediterráneo. Incluía elementos léxicos del español, el italiano, el árabe, el griego, el catalán y el turco. Vean un ejemplo; “Fazer forte agua cielo” para llueve mucho. En la región oriental del mediterráneo predominaba una lengua franca de mayor impronta italiana, mientras que en la occidental presentaba más marcas españolas. Sin embargo, hay una memoria colectiva común que nos hace saber que somos mestizos y pertenecemos a un tronco común. Sabemos, por tener esas olas besando nuestras playas, que nuestra cultura es de ida y vuelta. Lo nuestros es un fruto de un mestizaje, No somos puros y nos enorgullecemos por ello. El concepto nórdico o germánico de raza no es entendible en estas orillas. Si los indigenismos y americanismos le dieron al español un aire acriollado en el nuevo continente, los intercambios culturales que se dieron en estas tierras mojadas por la mar, colocaron a nuestro pensamiento en un plano superior.
 Cuando mis pies caminan por las playas de Nerja, Denia o Ibiza, siento que pertenezco a una cultura milenaria y añeja. Las lunas con sus rayos de plata iluminan mi alma para proyectarla sobre la otra orilla donde, otros, como yo, reconocen mi sombra. Si no es por la mar, no puedo orientarme en la vida. Si no fuera por esa gloriosa patria salada, no tendría la vida que tengo. Iría a  la ciutadella de Menorca. Detendría mi velero en una cala ibicenca. Caminaría por Palafrugell mientras recuerdo a Josep Pla y, sin dudarlo, estaría en casa. Las calas de la Serra D’Irta. Les Deveses de mi corazón, lugar mágico donde los haya y estaría en el hogar con mi lengua franca. Es el mediterráneo.

Sergio Calle Llorens






COLEGIO EUROPA

La historia de una ciudad se recrea rescatando las voces del pasado. Porque como decía William Faulkner “el pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado”, sobre todo si no queremos que éste muera alguna vez. Por ello, voy a bucear en el ático de mi memoria para rescatar esas voces pretéritas que son parte de nosotros. Verán, mi historia, o mejor debería decir  la de mi colegio comenzó en 1973, cuando varios directores de colegio se unieron para comprar un club social llamado “La Hacienda”- entonces dirigido por franceses-  La calidad de las instalaciones de la Hacienda  con pistas deportivas, piscina y una buena educación fueron los motivos por los que el colegio comenzó a hacerse un hueco en la sociedad malagueña.

El nombre elegido para el nuevo centro educativo era Colegio Europa. Al echar la vista atrás puedo sentir el amor que esos profesores, que también eran directores, tenían  por la enseñanza, de la que me ocuparé más tarde. Recuerdo que cada mañana al entrar, Pepe el portero, que nos vendía material escolar en su pequeña oficina, iba con su paso lento pero firme a tocar la sirena. Todavía hoy tengo ese sonido dentro de mi cabeza. Ese heraldo que suponía nuestro desgano para ir a clase, o nuestra felicidad cuando señalaba el fin de la jornada escolar. A veces recuerdo a la señorita Dulce Mari- que tenía las motos más grandes del mundo- a la señorita Pilar o a D. Francisco Selva con los que me crucé durante años por los pabellones del colegio. Sí, como también recuerdo ese olor a goma intenso en clase. Y es que es curioso como funciona el cerebro, porque todo esto lo guardaba encerrado en alguna parte de mi memoria, hasta que un día recibí la invitación de un ex compañero para unirme al grupo de Facebook de los antiguos compañeros del colegio. Fue entonces, y sólo entonces cuando los recuerdos afloraron. Por mi mente pasaron imágenes de D. José Luis Ordóñez impartiendo matemáticas con un sonido sepulcral de fondo - Como imponía a pesar de su escasa estatura- o de José Barba hablando de historia y de su Colmenar natal. Espero que con los años me haya sabido perdonar los chistes sobre su pueblo. Llegado a este punto, no me puedo olvidar de cómo en algunas clases se le recibía con los estudiantes puestos en pie y cantando la internacional. Sin duda, Don José era un santo varón. Pero de él me viene mi amor por la historia. También creo recordar como el profesor de filosofía- El coíno- nos  introducía en el mundo de  Platón y de Kant mientras las chicas de la clase se pintaban las uñas y se arreglaban en clase. Harina de otro costal eran las clases de Lengua con la señorita Lola, con la que creo que batí el record de castigos en un solo año. En cierta ocasión, le preguntó la lección a mi amigo José Antonio López Morales- con el que me he bebido millones de litros de cerveza-. El díscolo estudiante respondió con todo lujo de detalles. La profesora Lola sonreía satisfecha, pero cuando se disponía a ponerle un positivo. López dijo lo siguiente: “ Y para más información, consulte a las páginas amarillas”. Huelga decir que ante las risas del personal, fuimos muchos los que acabamos en la calle aquel día. En fin, me gustaría recordar a todos: Salvador Marina- con sus eternas gafas verdes y su perilla- que hacía todo lo posible por torturar a los que éramos del Barça, a Manuel Cabacinos, también fallecido prematuramente. Sin embargo, yo siempre tendré presente a la profesora de francés, a la que llamábamos Madame y a Maribel la de inglés, ésta última cuyos movimientos de trasero al escribir nos volvían literalmente locos al personal masculino del centro- y no sólo al de estudiantes-

En cuanto al deporte del colegio, era claro que se apostaba fuerte por él. Antonio Ortigosa fue uno de los responsables de los éxitos deportivos. Los equipos de futbol y balonmano eran de lo más competitivos, llegando a ganar algún campeonato de España. Los piques en materia deportiva con otros colegios eran famosos en Málaga. Ortigosa fue además de un buen profesor de gimnasia, un gran pedagogo. Como también lo era José Miguel Fernández Peregrina, otro de los fundadores del colegio. En lo que respecta a "alumnos célebres", pues como en todos los colegios, hay que quien no ha conseguido hacer nada en la vida y hay quien se ha "situado", quien ha conseguido hacerse con un nombre, y quizá el más famoso (bueno, quizá no, SEGURO) sea Antonio Banderas (sí, es cierto que estuvo, no es ninguna leyenda urbana). Además, él tiene la "bendita costumbre" de, cuando viene a Málaga, "sacar tiempo para sus amigos, sus compañeros del Colegio, procura cenar con ellos", no olvidándosele así sus raíces malagueñas ni, menos aún, subiéndosele a la cabeza la fama, cosa que no es fácil, desde luego. Sin embargo, yo siempre me acuerdo de Alberto Galbeño Ruiz, un compañero que tuvo la desgracia de fallecer en un accidente de moto, que de no haberse producido hubiera llegado lejos en la vida. Con él compartí muchas de las fiestas de fin de curso  y alguna otra actuación estelar, como cuando íbamos a rendir tributo a la patrona de Málaga en el santuario de la Victoria.
 De cualquier forma, sería difícil resumir aquí los años que pasamos en el colegio Europa. Nuestro colegio. Sin embargo, hace algún tiempo lo visité y tuve una sensación extraña. Por un momento pensé que iba a encontrarme con esos viejos compañeros vestidos de uniforme otra vez. Con el profe de literatura, con los del club de medio pollo, con la profesora Maruja. El colegio estaba en silencio y sin pensarlo mucho, comencé a caminar por sus instalaciones. No había cambiado mucho desde la última vez. Por un momento, pensé que iba a toparme con algún fantasma del pasado, pero no sucedió nada. Tan sólo las voces y los recuerdos del pasado presentes en cada esquina, en cada recoveco del viejo colegio Europa. Supe, que al fin, había vuelto a casa. Al sitio donde crecí y me hicieron persona. Sólo tengo palabras de agradecimientos para todos los que compartieron tantos momentos de mi vida. Ojala que la iniciativa de Miguel Ángel Hermoso de reunir a todos los cursos cada año siga siendo una realidad en el futuro. Al fin y al cabo, todos pertenecemos a la gran familia del Colegio Europa.

Sergio Calle Llorens



MÁLAGA DESBANCA A SEVILLA

Aunque la canallada del grupo Joly no ha querido hacerse eco de la noticia, Málaga ha desbancado a Sevilla en la aportación a la riqueza nacional. Así, frente a la desaceleración en la construcción, los 6 largos años de crisis, la provincia malagueña ha elevado su contribución al esfuerzo de todos los españoles con un 3%, frente al 2,8% de la capital de Andalucía. Según los expertos consultados, sin el apoyo público a empresas, sedes administrativas, áreas de negocio etcétera, Sevilla no llegaría ni al 2% en su aportación. Los datos que aquí comparto con ustedes, son del anuario de la Caixa. También se advierte en el informe que Málaga se sitúa en la sexta plaza nacional tras las provincias siguientes; 1- Madrid. 2- Barcelona.3- Valencia.- 4- Vizcaya. 5- Alicante. 6- Málaga. En este ranking, se puede ver como 4 ciudades mediterráneas están a la cabeza de España en creación de riqueza.

Málaga, de todas formas, no parece estar muy satisfecha con la noticia. Es más, el presidente de la confederación de empresarios de Málaga dice que todavía se puede llegar aún más lejos. Otros apuntan al hecho de que la aportación de la provincia a la actividad turística nacional ha pasado de un 6,7% a un 6,9% y en plena crisis financiera. Málaga además concentra un tercio de las sociedades mercantiles que se construyen en la taifa andaluza y, hasta el mes de julio ya concentra una acumulación superior a las 3000. Según el Vicedecano del Colegio de Economistas de la Escuela de Negocios ESESA; Málaga tiene un carácter diferenciador que la hace prolífica. Además afirma que mientras otras provincias dependen del capital público, Málaga lo hace del capital privado. Esto conlleva, como no podía ser de otra manera, que en épocas de crisis económica, entre antes en recesión, pero sea la primera en salir. En otras palabras, Málaga, sin ningún género de dudas, es el motor económico de Andalucía.

En Sevilla andan estudiando los datos con gran preocupación. Sobre todo aquellos que señalan los 626 millones de euros de exportaciones en el primer semestre del año, un 40% más de lo que se facturaba en 2006 y 2007. La subida de las exportaciones, unido al descenso de la importación, ha llevado a Málaga a que su balanza comercial se mueva en saldos favorables. En Almería, también estudian como seguir los pasos de Málaga o Alicante. Ellos se sienten fuertemente olvidados por el régimen socialista andaluz y, cada vez son más las voces que piden abiertamente una segregación de Andalucía. Una reivindicación añeja que también tiene sus defensores en Málaga. Los analistas señalan la pujanza del eje mediterráneo como elemento indispensable para relanzar la economía española. Por eso, los ciudadanos piden apoyar todas aquellas iniciativas económicas que han llevado a Málaga a liderar la economía andaluza, a pesar de los intentos de dinamitarla por parte de la Junta de Andalucía. Se pide más ayuda a los emprendedores, rebajas fiscales, menos sectores subvencionados y más apoyo a las provincias que tiran del carro; Málaga y Almería.

Es el eje mediterráneo por donde pasa el futuro de Málaga. Incluso hay catalanes y valencianos que luchan para que el corredor mediterráneo pase por la Costa del Sol. Curiosamente, es en Andalucía donde se fraguó dejar fuera a la provincia que más aporta a las arcas andaluzas. Málaga, Almería, Valencia, Barcelona tienen muchas  cosas en común a la hora de hacer negocios. Es una forma de entender el  trabajo. Una manera de abrazar el sacrificio y, por supuesto, una huida de las políticas equivocadas que se llevan practicando, a nuestro pesar, a orillas del Guadalquivir.

Sergio Calle Llorens


viernes, 13 de septiembre de 2013

EL ENTIERRO DE MARÍA GÁMEZ

Carlos Hernando Pezzi ha abandonado la militancia del PSOE pero mantiene su acta de concejal pero como edil no adscrito e independiente en el ayuntamiento de Málaga. Su decisión viene tras un año de ”soledad” en la casona del parque. El calvario del socialista comenzó cuando quiso ejercer de concejal a tiempo parcial tras las desavenencias que mantenía con la señora Gámez que jamás será invitada a un congreso de mentes brillantes. Ahora ha decidido darse de baja en el partido y alega dos motivos fundamentales; las vergonzosas primarias que han aupado a Susana Díaz a la cabeza de la secta del capullo y los malos modos de la hija del farero con menos luces que un barco pirata. El resultado es que el PSOE se queda con tan sólo 8 concejales en la capital de la Costa del Sol. Una prueba más de que hay lactantes con mayor talento que Gámez.

La decisión del otrora hombre estrella de la candidatura socialista ha causado un gran impacto en Málaga. No en vano, Pezzi es considerado un hombre brillante y de muy buenas formas. Tanto es así que siempre ha mantenido una cordial relación con todos los concejales del equipo de gobierno y con el alcalde. Todos ellos no han querido entrar a valorar la decisión personal del arquitecto. Apenas unas palabras de reconocimiento a su labor como concejal. Sin embargo, la baja de Pezzi ha tomado con el pie cambiado a Gámez y, al equipo de becarios que la sigue a todas partes. Es más, a estas alturas del negocio ninguno de ellos sabe muy bien que cosa pueden declarar a los ciudadanos sin caer, lógicamente, en el más grande de los ridículos.

Lo que no saben los socialistas es que con la baja de Pezzi, se va la única mente preclara en el socialismo malagueño. Un tipo capaz de crear una alternativa creíble y atractiva para la ciudad. En cambio, deja a una agrupación herida de muerte con una María Gámez que está amortizada políticamente hablando. No se confundan, aunque la veamos aparecer por el parque, es un cadáver que por alguna extraña razón sigue en pie. 

Yo nunca he matado a nadie, pero asisto con sumo placer al entierro de una de las mujeres más malvadas que ha sufrido este rincón del mediterráneo. En su último adiós sólo aparecen algunos viejos camaradas de La Garduña socialista. El pueblo, en cambio, contempla indiferente los restos mortales de la señora que jamás pudo ganar en ningún distrito de la capital malagueña. A última hora de la tarde, llegan algunas coronas de flores y un hasta un faro que un graciosillo que yo me sé, ha mandado para la ocasión. El tañido de las campanas sumergidas en la niebla tiene unas resonancias alegres. María Gámez ya es historia pero para asegurarnos, decidimos, democráticamente, cremarla y luego enterrarla, que con ella no hay que correr ningún riesgo.

Sergio Calle Llorens

BOMBARDEAR CATALUÑA

Tras la gymkana de Cataluña en la que miles de catalanes nacionalistas pidieron la independencia de su territorio, la gran cadena humana ha dado paso a muchos comentarios y, no son pocos los que recuerdan aquello de Azaña de que había que bombardear esas tierras cada 50 años. Yo creo que el republicano tenía razón, habría que bombardearles cada año, pero no con bombas sino con libros mandados desde Madrid. El problema catalán se forjó el día en el que los socialistas permitieron que la educación pasara a manos de las comunidades autónomas. Desde entonces, los libros de textos escolares están manipulados y, aunque muchos todavía no lo crean, se enseña que el mismísimo patriota español Rafael Casanovas era un independentista catalán. Por no hablar del cuento de la nación catalana que jamás existió sino como parte integrante en la Corona de Aragón. La señera, por tanto, no fue una bandera nacional catalana sino el emblema medieval de la Casa de la Corona de Aragón.

Pero nada importa ya, porque hemos perdido unos años en los que hemos entregado a Cataluña al enemigo. Ahora quedan dos opciones, o intentar recuperarla o dejarla marchar para siempre. El presidente de España opta, como buen gallego, por no hacer nada y dejar que los problemas se pudran, enlazando con las políticas del General Franco. Tal vez mi alusión a su lugar de origen no sea del todo acertada y, su inacción venga motivada por un autismo galopante que empieza a ser detectado por los psiquiatras patrios. ¡Cualquiera sabe!

Un punto a nuestro favor es que, de momento, ninguna nación europea ha sacado los pies del tiesto apoyando la vía catalana o el derecho a decidir. También es conveniente recordar que una declaración unilateral de independencia les colocaría fuera de la Unión Europea y al Barça jugándose la liga catalana con el Lleida. Empero, me temo que no serán pocos los lerdos de la izquierda española que apoyen alguna declaración de apoyo al dret a decidir que, como todo el mundo sabe, se traduce al español como el derecho a repartir el dinero robado sin tener que ir a Andorra.

Tras la cadena, los nacionalistas se sienten imparables pero para alcanzar la independencia han de pagar un precio. Y el precio de su independencia lo ponemos nosotros. Un precio que asustará, sin duda, a la burguesía catalana, esclavista y pro española en el conflicto de Cuba, nacionalista cuando se perdió todo, y cuyos colores de su bandera son los del dinero. Ese parné que Cambó recaudaba entre los catalanes y que luego entregaba a Franco para bombardear Barcelona. Ahora, como entonces, la llave es doblegar a esa burguesía que con el dictador alzaba el brazo y hoy abraza la estelada. No, no  todo está perdido y la batalla no ha hecho más que comenzar.  Pero para ganarla, el estado tiene que hacerse presente en Cataluña; los coches de la policía nacional deben de hacerse visible y no ir, como hasta ahora, de incógnito. También es importante hacer cumplir las sentencias sobre la educación en español y de banderas. Y, si con eso no es suficiente, intervenir Cataluña por la vía de urgencia.

Sergio Calle Llorens


LA ENTREVISTA QUE NUNCA OCURRIÓ

Todo buen periodista andaluz tendría que haber soñado con interpretar a ese periodista británico que hizo confesar al tramposo de Nixon por el caso Watergate allá por el año 1977. Sin embargo, sacar una confesión al muñidor de las jubilaciones fraudulentas nunca tuvo lugar en estas tierras. De haberse producido, habría comenzado con cuestiones relacionadas con la vida familiar de los Chaves en su Ceuta natal. Algo de sentimentalismo  por aquí y unas píldoras doradas por allá Entonces cuando el presidente que iba a dejar de serlo, hubiese estado lo suficientemente confiado, el avezado periodista se habría lanzado al cuello del entrevistado. Sin prisas, sin pausas y, por supuesto, sin soltar a su presa hasta que hubiera cantado, o hubiese perdido los nervios. En el tete a tete, el periodista con mayúsculas habría preguntado acerca de los ERE y la permanente obstrucción a la justicia del ejecutivo de Griñán que se negó a entregar las 480 actas de los Consejos de Gobierno a partir de 2001 que requería la juez Alaya. Tampoco habría pasado por alto los cerca de 150.000 folios repetidos que si entregaron para confundir a la hispalense. Sin éxito, por cierto.

Imaginar esa entrevista que nunca tuvo lugar viene a confirmarnos las razones por las que Andalucía es hoy un territorio cuya divisa es la corrupción a gran escala. Con lo fácil que hubiera sido preguntar por los créditos que Caja Jerez le perdonó por la cara tan dura que tiene. Con lo sencillo que hubiese sido sacarle los colores con el nepotismo que Chaves practicó aprobando presupuestos que luego se repartían sus hermanos en el caso de Climo Cubierta. Ya saben, uno adjudicaba obras como Director General y otro hermanito cobraba como empresario. Por no hablar de las comisiones millonarias que se metía en la cartera su hijo por hacer de intermediario en la Junta de Andalucía, o de la ayuda de los 10 millones de euros a la empresa apoderada de la niña de sus ojos, Paula Chaves.

Pero la entrevista no pudo ser porque en su defecto tuvimos a Tom Benítez usando la primera persona del plural; “Señor Chaves, en peores situaciones nos hemos visto”. Una frase con la que unía su destino profesional al Virrey de la taifa del sur y, al mismo tiempo, nos recordaba que el periodismo es independiente o una farsa completa. Como Andalucía con sus políticas de empleo y sus quinientas modernizaciones sacadas de la cabeza de Gaspar Zarrías.  Se puede decir que montaron sobre la cloaca andaluza sus endebles y míseras convicciones en las que se apoyan para asaltar la caja. Para lograrlo, contaron con el silencio cómplice de la prensa del régimen a sabiendas que a medida de que El Mundo sacara titulares sobre la corrupción, más dinero recibirían esos medios de la Junta por silenciar esa corrupción, como muy bien destacaba recientemente el director de ese diario en su edición andaluza.

Lo más triste no es que la entrevista nunca tuviera lugar, sino que aunque se hubiese producido, el andaluz medio hubiese mirado para otro lado. Habría cambiado de canal para ver un nuevo programa de “La Copla” o cualquier producto infumable para el común de las mentes normales. Chaves, en cualquier caso, habría seguido gobernando con el aplauso de un pueblo que hace mucho tiempo que perdió la noción de la posibilidad de que pueda existir algo mejor que llevarse a la boca. El infierno es vivir sin esperanza. Por eso, habitamos en el averno con el mismísimo Satán gobernando nuestros destinos y, así no hay manera de tener fe en un futuro mejor. Estamos condenados a vivir en el fuego eterno.

Sergio Calle Llorens

miércoles, 11 de septiembre de 2013

IMPUTADOS AL FIN


Un diluvio de desprecio se abatía sobre el PSOE andaluz tras la imputación de Chaves y Griñán entre otros ilustres socialistas. No había medio que obviara la noticia, a excepción, claro está del grupo Joly que a las dos de la tarde todavía no había tenido a bien cambiar las ediciones digitales de sus diarios. De hecho, seguía abriendo con el siguiente titular: “Susana Díaz limpia todo rastro de los ERE”. Era evidente que el prestigio de los hombres y mujeres del medio en cuestión está tan descolorido como los eslóganes de aquellos que nos prometieron el pleno empleo. Dos horas más tardes, aparecían los primeros titulares de la noticia del día. Todos ellos cuestionaban la legalidad del auto de la juez Alaya. Hablaban de la irrupción del acto en el mismo día que tomaba posesión los chicos de Susanita. El tono, como no podía ser de otra manera, era molesto y desabrido. Algo que coincidía con los gritos de dolor que provenían del Palacio de San Telmo. Otros medios afeaban el silencio de Díaz, sin embargo es obvio que la señora tiene quien hable por ella.

No lejos de allí Canal Sur comenzaba sus informativos cuestionando el auto de la juez. En mi modesta opinión, no creo que la sevillana haya sido tan torpe de cometer ningún fallo tan clamoroso que hasta las criaturas de pañales de la RTVA se hayan dado cuenta. Ellos que demuestran a cada paso que la realidad es aquello que no sale en su medio progresista. Un medio que es tan plural que admite tanto opiniones a favor del bipartito como en contra de la corrupción. En cualquier caso, nada dijeron de la promesa de Valderas de romper con el PSOE si Griñán era imputado. Tampoco dedicaron un segundo al hecho de que todos los acusados en el caso Barcenas eran considerados culpables. No se vio a Rubalcaba salir a pedir explicaciones al máximo líder del partido e hijo del escolta de Franco. Por unas horas, su negocio montado a costa de la ignorancia del pueblo andaluz se les caía encima. Se les veía aturdidos, enfadados y completamente perdidos.

Es evidente que el caso de los ERE también terminará con uno de los padrinos más peligrosos de la mafia andaluza, el señor Zarrías y, también, que ninguno de los imputados por el mayor caso de corrupción de la historia de España pisará el talego jamás. Empero, para todos aquellos que llevamos años denunciando la corrupción de la Junta de Andalucía, la imputación supone toda una reparación moral. En mi caso, todavía recuerdo los insultos, las amenazas y las acusaciones de facha cada vez que hablaba de las tropelías de la secta del capullo. Ahora, gracias a una juez valiente y profesional he obtenido un doble triunfo. Por un lado, veo que desde un principio tenía razón y, segunda, pero no menos importante, puedo reír junto al mediterráneo cada vez que esos tertulianos y periodistas vendidos se preocupan más de la supuesta agenda oculta de la juez que del dinero que nos robó la Garduña Socialista. Pasarán muchos años, pero llegará un día que los nombres de todos los cómplices del latrocinio institucionalizado se escriban junto al de los corruptos. Por vendidos, por cretinos y por sinvergüenzas. La guerra, queridos amigos, hemos empezado a ganarla. Apenas me queda pedir, una vez más, la canonización de la señora Alaya.


Coda: A esta hora las sedes del PSOE de Andalucía siguen sin estar rodeadas por una masa ingente de ciudadanos pidiendo dimisiones. 

Sergio Calle Llorens

HEREDIA


En Andalucía el cambio nunca viene por danzas electorales cada 4 años, sino por dimisiones de aquellos que son pillados con el carrito de los helados. Griñán ha sido el penúltimo, sin duda, pero vendrán más. Al menos eso es lo que se deduce del gris artículo del secretario general del PSOE malagueño. Un trabajo publicado por el diario Sur en el que cita al primer presidente de la taifa andaluza, señor Escudero que fue, como todos sabemos, uno de los tantos hombres fracasados del proyecto andaluz. Escudero en su discurso de investidura del 14 de julio de 1982 hablaba de la siguiente forma: “Huyamos del partidismo de vía estrecha y consigamos una Andalucía esperanzada y dispuesta a seguir avanzando por la senda del progreso que es la única que nos hará libres”. Tres décadas después, es claro y diáfano que si hay un partido de vía estrecha que no nos ha hecho libres, sino todo lo contrario, es la secta del capullo que dirige la administración andaluza como un sindicato del crimen.

Heredia también nos recuerda que el primer aval que recibió Susana Díaz a su candidatura a la presidencia fue el de Escudero. Aquí el extravío del malagueño es inmenso pues viene a reconocer que las falsas primarias están siempre por debajo del aval de los mayores del partido y, del aval democrático ni hablamos. Para el socialista, el simbólico aval de Escudero es mucho más importante que cualquier manifestación democrática donde podrían perder la presidencia. Algo, por otra parte, muy improbable ya que el cuarto poder en Andalucía está más comprado que la designación de una sede olímpica por el COI.  En su peloteo con la nueva presidenta, Heredia dice que Escudero y Díaz representan los mismos valores aunque se le olvida mencionar que la currícula de Susanita es más pobre que una rata.

Continua el artículo de Heredia con su tono confuso y errático en las líneas siguientes hasta que destaca una frase que, por supuesto, salida de su pluma no deja de ser un chiste de mal gusto: “ En los ochenta el desafío era el caudal de ilusión generada por el alumbramiento de la democracia y el autogobierno para Andalucía no derivara en frustración”. ¡Vaya usted a saber lo que entiende este señor por frustración! Pero podría preguntarles a todos los parados andaluces y a todas aquellas familias que viven por debajo del umbral de la pobreza. En realidad, si lo hiciera, el de la secta del capullo aprendería mucho del término. También es de traca sus alusiones a la modestia, la utopía y la valentía de Susanita tiene un sillón, para comprobar como su entreguismo es una de sus señas de identidad

Mucho más delirante son sus palabras sobre la generación de andaluces que no pudo votar la constitución pide cambios. ¡Coño yo tampoco pude votar, por edad,  la constitución, pido cambios en Andalucía y tampoco he podido votar en contra de la nueva presidenta y jefa suprema de La Garduña socialista. A su vez, menciona que el cambio es la oportunidad de lo nuevo y, digo yo, de olvidar tres décadas de latrocinio institucionalizado practicado por su secta. Algo que sólo se podrá conseguir cuando ellos enfilen el caminito de Alhaurín.

El acabose se produce cuando afirma que la dimisión de Griñán como presidente es un claro ejemplo de democracia. El tema de los ERE, según el de Humilladero, no ha tenido nada que ver. Y es que no hay peor ciego que el que no quiere ver.  Continua diciendo que el cambio es que siempre gobierne un socialista y que haya permuta en el sillón sin que cambie nada. De tal manera que todos los socialistas junto con sus amantes y familiares puedan seguir accediendo a la administración sin oposición.

Finalmente hace un canto a las virtudes de la secta del capullo que “lucha contra la corrupción y es un ejemplo de pedagogía democrática”. Como vemos ni una línea dedicada a la autocrítica o, a pedir perdón por el asunto de los ERE fraudulentos donde un jubilado socialista que jamás había trabajado en la empresa en cuestión, podía jubilarse con el sueldo integro mientras que el resto de trabajadores que sí se habían ganado ese derecho, lo hacían por la mitad. Bonito ejemplo para entender el concepto de justicia social de estos individuos de izquierda.

No estaría de más recordarle al señor Heredia varios asuntillos pendientes que tengo que tratar con él. El primero es la recuperación turística, ya que de enero a julio del presente año, Málaga ha recibido 3.139698 viajeros de los 9.609.412 viajeros. De hecho, ni Granada, ni Sevilla, ni Córdoba juntas superan en números a la provincia malagueña. En la cuota de de negocio, estas tierras cuenta con el 54,1% de las estancias extrahoteleras de Andalucía. Además, Málaga cuenta con un 43%  de pernoctaciones, o lo que es lo mismo 9.619.000 frente a las 2.506.297 de Sevilla o a los 3.418.355 de Cádiz.  Curiosamente, no hay un municipio costero gobernado por los de su secta y, sin embargo, la sede de turismo está en Sevilla. En segundo lugar, la sede de la cuenca mediterránea que él y los suyos se llevaron al Guadalquivir sigue allí. Tal vez no lo sepa. En tercer lugar, pero no menos importante, radica el hecho de que el despacho de Griñán, que tantas veces cacarearon, continua vacío. Estaría bien que lo usaran para firmar, por fin, el saneamiento integral de la Costa del Sol, o el tren litoral que nos llevan prometiendo cada dos por tres. El resto es un brindis al sol. Promesas vacías de alguien cuya peligrosidad radica en el hecho de que es un consumado traidor de la tierra que le vio nacer. Y es que hay discursos confusos y enmarañados como una maneja de hilo en desorden, imposibles de aclarar, pero el de Heredia, a pesar de su anemia, se le entiende todo; mentir y seguir viviendo del sudor del de enfrente.

Sergio Calle Llorens

domingo, 8 de septiembre de 2013

SIRIA Y OTRAS COSILLAS

Hay gente que cuando llega a una determinada edad se echa una manta a la cabeza y ya no se la quita hasta el final de sus días. Eso explica, en parte, que no entiendan que en Siria, por ponerles un ejemplo actual, la cosa haya salido rematadamente mal. Los americanos atacando el país árabe y los británicos haciéndose los ofendidos por los ataques sirios contra la población civil. Habría que recordarles que fue precisamente Londres la metrópolis que le ha vendido gas sarín al régimen criminal de ese país. Pero ya les digo, la venda da para mucho.

Lo de Siria ha salido mal porque el mediador que se mandó para arreglar el conflicto era el inútil de Kofi Anan. Y es que el ex secretario de la ONU que fue obligado a dimitir de su cargo tras los abusos e irregularidades cometidos en el programa Petróleo por Alimentos en Irak, en los que él mismo, su hijo Kojo y su cuñado se enriquecieron, ha demostrado en repetidas ocasiones lo patán que es. Lean la columna del ex presidente de la comisión que investigaba los hechos, el señor Coleman, publicada en el Wall Street Journal. Los americanos le buscaron una salida honrosa con la condición de abandonar el cargo. Tampoco podemos olvidar las violaciones que cometieron los cascos azules de la ONU en el Congo bajo el mandato de Anan. Las acusaciones eran de prostitución, pedofilia y violaciones de mujeres y niñas. Algo que no alteró el pulso de uno de los mayores malnacidos que han pasado por las naciones unidas. Huelga decir que no hizo nada de nada para evitarlas o castigar a sus responsables. Anteriormente, Anan también la lió parda en Ruanda. Cuando era vicesecretario general de la ONU, un general canadiense avisa en varios telegramas que los hutus se estaban armados para matar a los tutsis que resultó en un genocidio de un millón de personas.

En conclusión, los que mueven los hilos prefirieron mandar a un completo inútil a sabiendas de que su mediación terminaría en fracaso. De esta forma, los norteamericanos podrán meter sus narices en un terreno vetado hasta ahora a sus intereses. Algunos, todavía, siguen sin querer saber que la ONU es un edificio maravilloso con aluminosis en donde se defienden principios como la paz mundial pero que no deja de ser una organización que nada en la corrupción. El organismo es dirigido por las cinco naciones que más armas venden en todo el mundo, estados que tienen derecho a veto. El caso de Siria no es una excepción. Algo similar ocurre en la UE cuyo comisario es un portugués que fracasó como primer ministro de Portugal conduciéndola a una de las peores crisis de su historia. Les hablo de Durao Barroso cuyas políticas en la Unión auspiciadas por Francia y  Alemania nos han conducido a un completo desastre. Y es que, aunque sea difícil de creer, son muchos los que pescan en aguas revueltas. Dios no escribe la historia con renglones torcidos, sencillamente es un cachondo de cojones.

Sergio Calle Llorens

LA FARSA ANDALUZA

Más de un millón de andaluces viven del régimen andaluz en la República Bananera de Andalucía. Es gente que tiene el carnet de la secta del capullo; allegados, familiares, empresarios, amantes o sindicalistas horizontales. Para completar el cuadro, los medios de comunicación están comprados por la publicidad institucional. Incluso, como en el caso del  grupo joly- que debería llamarse jolly en inglés por lo de alegre que esconden la corrupción de los suyos- falsifica facturas falsas para que la unión general de trincadotes-UGT- siga atracando a mano armada sin que tenga consecuencias penales. En consecuencia la oposición, donde no hay vida inteligente conocida, puede ganar unas elecciones pero nunca certificar una mayoría absoluta.

Por ello, yo pediría hacer de Andalucía un régimen de izquierdas a perpetuidad y marcharnos los disidentes al extranjero. Si nos aceptan, claro, pues afirmar que uno ha nacido en la tierra de María Santísima no es la mejor carta de presentación. De esta manera, nos ahorraríamos dinero para la farsa de las elecciones en las que, por cierto, cada uno o dos años, los socialistas se podrán seguir pasando el poder unos a otros para que ninguna familia de izquierdas se quede sin comer del pastel. Es obvio que no es una imagen bucólica pero al menos, digo yo, tendrán que ponerse a trabajar de una vez ya que la mano de obra inteligente se habrá marchado con la música a otra parte.

Obviamente, los ciudadanos honrados que renunciamos al simulacro de democracia andaluza podríamos pedir algunas contraprestaciones; la primera sería una oficina en la cual se borren nuestros datos de vinculación con Andalucía. Algo así como ha hecho el PP con los ordenadores del caso Bárcenas. De tal forma que nadie pueda conectarnos jamás con la taifa de la chalaura. Yo podría pasar por valenciano y mis vecinos por unos tipos muy serios de Guadalajara. La segunda sería una amnistía fiscal del último ejercicio fiscal antes de marcharnos. La tercera, pero no menos importante, la constituiría una indemnización por los daños y perjuicios sufridos tras 32 años de latrocinio institucionalizado.

Pasados muchos años, los socialistas y sus socios comunistas habrán llevado a tal grado de empobrecimiento a la región más africana de España, que ya no habrá nada que llevarse a la boca. Años de luchas intestinas, de puñaladas, de prisiones secretas, de GULAG informativo serán los principales causantes del hundimiento. Será el momento perfecto en el que nuestros tataranietos puedan volver para reclamar la tierra de sus ancestros donde habrá señoreando la bandera del partido único; PCE-PSOE. Mientras tanto, de Andalucía no quiero ni el polvo de sus caminos.

Sergio Calle Llorens


YO

En verdad mis ideas no valen un pimiento y, por si no lo sabían, no me tomo la vida demasiado en serio, consciente de que no saldré vivo de ella. Me gustaría que el mundo fuera un lugar mucho mejor cuando yo me haya marchado pero, he de confesar que no estoy del todo seguro. Con los años he ido aprendiendo a sondear el alma de los hombres, sus zonas sombrías y sus puntos luminosos. Eso me he hecho jugar con alguna ventaja. Soy un hombre de pocas convicciones pero las que tengo las defiendo a muerte. Desde que comencé a escribir, he vivido todo tipo de situaciones; algunas muy desagradables y otras, en cambio, me han alimentado el espíritu. Mis escritos han dado a muchos malentendidos que, si ustedes me lo permiten, quiero aclarar por si alguien tuviese a bien pasar por éstas modestas líneas con la intención de comprenderme.

Políticamente soy liberal, una ideología basada en la certeza de que los otros pueden tener razón y ser uno el equivocado. Soy de la opinión de que no hay libertad para nadie cuando no la hay para quien piensa diferente. De ahí que huya de ideologías franquistas, fascistas o comunistas. Mi lema en relación al mundo de la política es el siguiente; no entres nunca voluntariamente en una habitación o en un país cuya puerta no se abra nunca desde el interior. Por eso aborrezco la dictadura de los hermanos Castro, carcamales que hasta que estiren la pata disfrutarán de la vida mientras el pueblo se muere de hambre.

En temas de religión, soy un completo descreído aunque, a veces, siento que existe otra realidad que no logro llegar a entender. En cuestiones del más allá pienso si tras la muerte vienen a por mí, al menda que no le despierten.

No creo demasiado en el ser humano y, mucho menos, en realidades nacionales inventadas pero si me dieran a elegir, quisiera ser español otra vez. Será mi lado masoquista, supongo, pues pertenecer a esa nacionalidad y tener lucidez es una maldición bíblica.

Artísticamente tengo la manía de Italia, del gótico y de la literatura de terror. Odio las cosas enmarañadas y poco precisas. Escribo tratando buscar el adjetivo correcto para describir lo que veo, o lo que pienso. Raramente lo consigo como ustedes pueden comprobar.

Personalmente prefiero la noche que es oscura e incomprensible. Mi gusto por la oscuridad me viene de mi querencia por el silencio. No quiero decir que esté en contra de que la gente hable, pero sí de que lo haga sin un mínimo de reflexión. La visión del mediterráneo de noche iluminado por la luna, o de un bosque espeso cubierto de rayos de plata me producen un placer indescriptible.

Para mi compañía, prefiero la gente con gran sentido del humor y que, por encima de todo, pueda enseñarme algo. Y, por supuesto, si es mujer mucho mejor. Soy un gran admirador de las mujeres en el sentido provenzal más amplio. No soy demasiado enamoradizo pero no hay nada como un amor platónico como el que sentía Dante por Beatriz para escribir un poema desesperado.

No me siento muy cómodo bajo el sol andaluz que nos ha traído fanatismo e intolerancia y, con ello, una gran alergia a los libros. Durante un tiempo defendí en varios foros la tierra que me vio nacer hasta que, como saben, me echaron de todos. En realidad, hicieron bien.

Un resumen de mi persona me llevaría una década y tiempo es lo que no tengo. El que me queda lo dedico para tratar de encontrar el lugar en el que encaje. Me siento como una pieza de un gigantesco rompecabezas que no quiere aceptarme. Mi vida a veces es como la región de los callejones sin salida, un paseo por los callejones a ninguna parte. Eso sí, aunque no sé qué hago aquí, me bebo la vida a sorbitos pues soy consciente de que muero cada día. Mis días tienen un leve encantamiento suave. Sigo en permanente búsqueda sin hallar nada. Uno de mis características es que nunca me olvido de sonreír aunque me esté muriendo por dentro. Esta actitud es de una grandiosidad cósmica e inconsciente pues todo hijo de vecino termina contándome sus penas y yo, aunque no lo parezca, sienta como el  tiempo se me resbala entre las manos. No son poco los días en los que unos y otros me llaman para participar en diferentes proyectos, para apuntarme a  causas varias sin detenerse un minuto a preguntarme por mi estado de ánimo. En esos momentos, desconecto por completo e imagino como un rayo de luna perdido se tiende sobre la cama de mi playa de madrugada. En realidad, la gente que conozco carece de tono contestatario y acuden a mí cuan soldado peligroso y encolerizado. Si quieren conocer la verdad, les diré que lejos de estas páginas, soy un tipo de lo más calmado y razonable. Empecé a escribir como terapia para no perder la cordura y creo que no me ha salido mal la cosa del todo

Recientemente llegué a la conclusión de que soy un ser más virtual que real. Era uno de esos días llenos de melancolía cuando advertí que en más de un mes, el teléfono no había sonado ni una sola vez. Me sumergí en una depresión profunda hasta que advertí que el teléfono llevaba más de un más desconectado. Subsané el error para comprobar un mes más tarde que el aparato seguía sin recibir llamada alguna. Me marché a pasear y, por un momento, me imaginé en ese universo Dickensiano más dramático. Parecía estar caminando por Fleet Street viviendo un viejo drama. Me encontré con una amiga actriz con la que tomé unas cervezas junto al mediterráneo. Se quejaba de que pasado los 30 no había papeles para mujeres de su edad. Le dije que esperara a los 50 para ver el papel que desempeñaba. Mi comentario le resultó tan divertido que me invitó a cenar. Pasamos una velada muy agradable y mientras más fracasos le contaba, aquella mujer mejor se lo pasaba. Hacía tiempo que alguien me hablaba directamente sin la mediación de una pantalla. Creo que pensé que en el pasado, todo era mucho más fácil. Yo, incluido.

Sergio Calle Llorens