martes, 12 de marzo de 2013

GUERRA CIVIL EN EL PSOE


Los oradores fáciles son aquellos que manifiestan lo que quieren siguiendo una línea clara y precisa. Tienen el discurso en la cabeza y exponen el razonamiento que formulan de una manera equilibrada, y ligada a una finalidad concreta. Esos oradores no suelen darse en la clase política española y, no se dan nunca, lamentablemente, en el PSOE. Al margen de la oratoria enmarañada que les caracteriza, he de destacar la incongruencia de esos charlatanes.

López es un socialista que avaló que un condenado por acoso sexual les diera la alcaldía de Ponferrada. Afirma, con su torpe estilo, que le hizo cegado por su deseo de apartar a un delincuente de la política. ¡Sopla a ver qué entienden éste por delincuentes! En Andalucía tenemos los ERES, y no ha movido un músculo para censurar a los que ampararon o crearon un sistema que tenía, que tiene, como finalidad, mangar el dinero de los parados para que los socialistas vivan mejor.

Chacón, esa mujer que se tiraba de los pelos por el caso de Ponferrada, mantuvo la boquita cerrada cuando los socialistas gobernaron en Álava con un maltratador socialista, también condenado. A este pintoresco bosquejo, le falta la pincelada surrealista de Griñán que pide dimisiones en el PSOE y olvida presentar la suya.

Esta gente reacciona según su propia armadura ideológica y política. No hay que ser licenciado en óptica para ver que Chacón utiliza el caso de Ponferrada como Casus Belli contra Rubalcaba, con el apoyo de Griñán que sigue en el barco de la catalana. Un disparo en la línea de flotación de la embarcación socialista que cada vez se escora más a la deriva. Más pronto que tarde, la nave del capullo terminará en el fondo del mar junto a la UCD. Alfredo, al que el agua ya le llega al cuello, es consciente de que le están poniendo patines para que se deslice hacia el abismo. No le hincó el diente a la rebelión del PSC. No fue capaz de cruzar el Rubicón en el caso vasco y, por supuesto, ahora ha sido incapaz de abortar el caso de Ponferrada. Es un hombre políticamente acabado y su discurso ya despierta hasta ternura, esa que aparece en el lado de los perdedores. Como bien afirma un amigo catalán sobre el partido; “No hi ha brots verds que valguim ni una millora a la llunyana ”. El PSOE es una jaula de grillos que, a medida que van perdiendo poder, van sacando los cuchillos para apuñalarse con saña. No seré yo quien detenga esos ajustes de cuentas entre correligionarios. Es una visión tocada por la luz afilada del crepúsculo que va a morir en el mediterráneo; es una nave a punto de zozobrar en un atardecer anaranjado profundo. Desde mi playa, el espectáculo es fascinante y supera, por supuesto, sus torpes justificaciones.

Sergio Calle Llorens

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