martes, 5 de marzo de 2013

DIGITAL PLUS


Si usted tiene un familiar en el paro ligeramente idiota, no lo dude. ¡Mándele su CV a digital plus! Tiene grandes posibilidades de ser contratado como comentarista deportivo. Ahí tienen a Cañizares, José Ajero, Sixto, Raúl y un largo etcétera. Mientras peor hablen y más chorradas suelten por esas boquitas, más posibilidades tendrán sus seres queridos de hacer carrera en esta plataforma digital.

Cañizares es uno de esos señores encantados de haberse conocido. Como jugador ya hizo sus pinitos como impresentable en la final de la champions en la que el Valencia perdió en la tanda de penaltys contra el Bayer Munich. Lo lamentaba, el muy lerdo, cuan niño con un berrinche, pateando el suelo. Hizo tal ridículo que el club che tuvo que pedir perdón por las formas del majadero de su guardameta. Pues ahí lo tienen de comentarista, sentando cátedra. Parece que quisiera iluminarnos sobre lo que es un comportamiento correcto en el deporte. Tal vez, debería haberlo pensado antes de parar un tarro de colonia con el pie lo que le produjo un corte que le hizo perderse el mundial. Y en la habitación del hotel de concentración del equipo nacional.

Raúl, otro ex futbolista, en este caso del Numancia, es un tipo agradable, de modales rústicos. Simpático como pocos que tiene un defecto. No tiene ni repajolera idea de comentar un partido. Lo suyo son las onomatopeyas estilo Kiko; ojú que pase mas bueno, hala, ohhhhhh, mira, anda la leche, buenoooo, ciuidadoooo, uyyyyyy. Y sí,  misteriosamente, se gana la vida con ello.

Sixto es otro comentarista absurdo y malo donde los haya. Lo suyo es intentar nombrar a los jugadores respetando la fonética de la lengua que éstos hablan. Aunque lo hace fatal pues su dicción ya es peculiar en nuestra lengua, imaginen en inglés. Pero lejos de achantarse, el pesado comentarista hace lo propio con los jugadores africanos lanzando un criminal; bububumbu, a eso de las cuatro de la tarde. Son muchos los que ponen el volumen a cero para no despertar a los vecinos. A cada jugada y media, nombrara alguna anécdota relacionado con el club de sus amores, el Real Madrid. No importa que estén comentando los líos de faldas de un jugador de la Premier, pues el nota siempre aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid, para torturar al personal con una perlita merengona.

Para el final les he dejado con José Ajero que comenta, para desgracia de los seguidores de la NBA en España, los partidos de esa liga. Y es que no hay nada peor que ser idiota e ir de espabilado por la vida. Sus miradas a la cámara a lo Bogart, su patética cara de besugo dándosela de entendido producen grima en la audiencia más exigente. El pasado domingo ya fue la repanocha, pues a sus absurdos comentarios técnicos y a sus chascarrillos interminables, soltó la mundial. “Yo lo hice una pregunta a tal jugador y me contestó en castellano, perdón en español”. Ya ven, un comentarista deportivo pidiendo perdón por haber pronunciado la palabra maldita, español, que es la lengua en la que se expresan 500 millones de hispanohablantes. Lengua fascista, ya les digo que el patético Ajero exorcizó públicamente. ¡Faltaría más!

A Dios gracias, hay contadas excepciones como los vascos Alkorta, Sarabia, o el mismísimo Lonchart cuya sapiencia y saber estar suponen un ejemplo para los aficionados al deporte. El  resto es una pandilla de torpes horripilante cuyos resultados mediocrísimos suponen un antes y un después en la historia de la televisión mundial. Por todo ello, háganme caso y vayan a darles la buena nueva a sus familiares más lerdos. Digital Plus les espera con los brazos abiertos y con un micrófono en la mano.

Sergio Calle Llorens

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