sábado, 12 de enero de 2013

EL SUICIDO COMO SOLUCIÓN

El problema de España es que una mafia se ha hecho con el poder económico y sabe, que si los desbancan, van a la cárcel. En Andalucía, los socialistas hablan de avanzar hacia un estado federal, y en Cataluña con la independencia. Seguirán hasta destruir o ser destruidos. Empero, los ciudadanos comienzan a darse cuenta de que tenemos menos futuro que María Antonia Iglesias en un congreso de diplomáticos. Por su parte, el pueblo español empieza a darse cuenta de que es ellos o nosotros. Yo, que no soy nada sospechoso en lo referente a la señalización del problema, pues llevo años pidiendo en varios foros la supresión de autonomías inútiles como la andaluza, quiero añadir que nuestra guerra no está del todo perdida. Percibo, como nunca antes, a un personal harto de estos patanes y, a unos políticos tensos como las cuerdas de un arpa.

Mientras la seguridad social pierde afiliados cada año, nuestros representantes públicos están empeñados en convencernos de que tal perdida se debe a un pequeño despiste de los del ministerio. Así en vez de tratar de atajar el paro y apoyar el mercado único que ha roto la España de las autonosuyas, se dedican a hablar de paridas como la autodeterminación o el estado federal. Demuestran, a cada paso, que no son dignos de sentarse en ningún parlamento. Tengo una fe ilimitada en esos payasos que no son parte de la solución, sino el problema entero. Sencillamente, no podemos mantener a tanto tarado intelectual. Hay que empezar a tumbar las indemnizaciones de los ex presidentes, destruir sus oficinas y cerrar televisiones autonómicas.

 Si lo más lejos que llega un hombre, tras un fracaso sentimental, es a la vagina de una mujer, nuestros políticos no son capaces de vislumbrar un nuevo destino alejado de la lujuria del poder. Esta semana, en la república bananera de Andalucía se ha producido un hecho sorprendente. El PSOE andaluz acaba de presentar su propuesta federal para España. Griñán, estaba flanqueado para la ocasión por Carmen Calvo, que no tiene ni un pelo de lista, y por un catedrático de universidad de su cámara. Ya me entienden. El documento pide un senado territorial, la cláusula de cierre competencial a favor e las autonomías. Un disparate que, por supuesto, ha llevado al orgasmo al otrora repartidor de butano Diego Valderas. Disparate que tratan de evitar a toda costa en Alemania que, aunque ustedes no lo sepan, necesitan que sus coches sigan vendiéndose en nuestra querida España. Por otra parte, no sé cual podría ser la razón por la cual deberíamos confiar en los mismos que llevan tres décadas gobernando sin solucionar ni uno sólo de nuestros problemas. Igual que una fotografía recoge un momento detenido en el tiempo, la ideología es un cerebro congelado de por vida. Un dogma de fe que impide al personal ver más allá de sus narices supuestamente progresistas.

Cuando alguien presenta una teoría, como lo hago yo, no puede esperar naturalmente que todo el mundo se abalance sobre él, para abrazarlo, besarlo y vitorearlo. Cuando empecé pidiendo el fin de la autonomía andaluza y, por ende, con algunas de las autonomías más esperpénticas, el personal se me tiraba al cuello y me acusaba de ser un agente del nacionalismo catalán. Años después, cada vez son más que han aceptado mis tesis como el camino que se debe seguir para regenerar España. Hoy, quiero pedir que estos políticos autonómicos tengan, aunque sea mucho pedir, amplitud de miras y se suiciden políticamente hablando. Si no lo hacen, que tengan por seguro que seremos nosotros quien los suicidemos en sentido figurado. ¡Que se preparen!

Sergio Calle Llorens

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