sábado, 29 de diciembre de 2012

MÁLAGA ES UNA PUTA



Quiero aprovechar la última entrada del año para hacerles alguna revelación de importancia. Verán, esta semana se ha votado en el ayuntamiento de Málaga una moción para pedir a la Junta que el último tramo del metro de la ciudad, a su paso por el centro, vaya soterrado y no en superficie como quiere la Consejería de Fomento que dirige IU. Al margen del ridículo que hizo la hija del farero con menos luces que un barco pirata al abstenerse en la moción, lo que quedó claro es el enfrentamiento institucional que mantienen la Junta y el ayuntamiento de la ciudad rebelde. Lucha que comenzó, en lo referente al suburbano, cuando el entonces concejal de movilidad del ayuntamiento de la Capital de la Costa del Sol, tuvo que recoger los planes del metro en una fotocopiadora de la ciudad de Sevilla. Una forma de dar un guantazo, sin guante, a la cara del alcalde. Desde entonces, dimes y diretes, retrasos, cambios en las estaciones, en el recorrido y hasta en la propia consejería. El resultado es una ciudadanía harta de los múltiples anuncios  fallidos en la apertura del metro malagueño. En estos días, asistimos atónitos al espectáculo de enterarnos por la prensa amiga de lo que la Junta dispone sobre el metro en la provincia  que, como saben, cada vez está más harta de Andalucía.

 La Consejería de Fomento de la Junta lleva más de tres meses analizando la posibilidad de comenzar las obras en superficie sin contar con el ayuntamiento.En este tiempo, los asesores jurídicos estudian si realmente necesitan o no de la autorización municipal para acometer el último tramo de las líneas 1 y 2 del metro de Málaga. La guerra, por tanto, se recrudece. Les recuerdo que fui el primero en publicar que el cambio del diseño en las estaciones del metro no venía determinado por cuestiones técnicas, sino por el deseo de unificar todos los metros andaluces y, de esta manera, ahorrarse unos euros. También fui el primero en anunciar que el suburbano no estaría en funcionamiento para finales del 2011. Demostré que todo era un camelo auspiciado por la Junta y, como siempre, apoyado por los continuos reportajes de sus periodistas a sueldo. El 11 del 11 del 2011 era la cifra mágica, la cábala veneciana de las loterías. Y como veneciana, llevaba máscara tras la que se escondía un monumental engaño. Málaga, como siempre, tragó. La ciudad, después de todo, está compuesta por manzanas; la casa de Canovas, el Benítez, el convento de la Trinidad, el Astoria-Victoria, el Duende, la cárcel provincial. Todas ellas son manzanas podridas por los chulos que nos explotan, mientras nosotros hacemos de putas y, encima, les pagamos la cama.


Si a la Junta mañana le pareciera bien crear una planta nuclear en las playas de Pedregalejo, aquí todo el mundo callaría. Veríamos incluso a los plumillas del grupo Jolly, o a las rameras de la Opinión de Málaga, aplaudiendo la decisión y hablando de desarrollo sostenible. Incluso habría algunos que acusarían al ayuntamiento por no haberse plantado. Harían todo con tal de seguir cobrando y pagar las hipotecas. No sé quien puede apoyar a ese colectivo de vendidos que pasean sus caretos, y nos castigan con sus trabajos infumables que no leen ni sus familiares. Si los malagueños en masa leyeran lo que escriben, el gremio de periodistas sufriría, a diario, persecución ciudadana.

En fin, llevo años dándole a la tecla para denunciar la situación que vive esta provincia. Fundé un diario, llevo miles de trabajos de investigación, publico en prensa sevillana y, mis pusilánimes conciudadanos siguen sin entender que son putas cuya especialidad es la felación a Andalucía. Arte amatoria que comparten con otras provincias hermanas. Ni en eso somos originales.

 A veces, cuando el trineo tira de mí en la nieve noruega, doy gracias por tener a esos perros nórdicos como única compañía. Me siento en paz con el mundo y las cosas del sur me quedan lejos. Otras, en cambio, puedo sentir que soy el resultado casi matemático de un paisaje mediterráneo, de una luz y de una tradición que me empujan a seguir en la pelea. Entonces recuerdo mi juramento de no darle tregua a esa pandilla de tarambanas que dirige la Junta. Si, juré atacarles hasta que el pulso se mantenga certero en el disparo. Un caballero, sencillamente, siempre tiene que ir en auxilio de su dama, por muy puta que ésta sea.

Sergio Call Llorens

2 comentarios:

  1. Pues así nos sentimos mucho. Una lucha contínua ante tanto paleto y cultureta liendre. El andalucismo ha sido el enemigo de esta provincia.

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    1. Completamente de acuerdo contig. En cualuier caso, el invento andaluz ha sido perjudicial para toda Andalucía. Eso sí, nosotros hemos sido los primos o los convidados de piedra.

      Un abrazo

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