jueves, 15 de septiembre de 2011

EL CAMELO DEL METRO



Sí, se acaba de confirmar. Metro Málaga acaba de anunciar un nuevo retraso en su puesta en servicio. Y no es que tuvieran a punto las dos líneas, no, porque lo único que iban a inaugurar de cara a las elecciones, eran tres kilómetros de nada después de muchos años de obras. El anuncio hecho por la Consejería de transportes de la República Bananera de Andalucía ha sentado como un tiro en la provincia rebelde de Málaga. Por eso, hoy les voy a dar mi opinión y que cada palo aguante su vela:


Verán, la historia del suburbano malagueño está llena de engaños, falsas promesas y personas incompetentes. En primer lugar, la Junta no tuvo a bien hacer un gran metro por aquello de que siempre le gusta jugar en segunda división. Posteriormente, el desgobierno regional realizó un concurso para diseñar las estaciones y paradas del metro de Málaga. Los afortunados fueron los arquitectos Ignacio Martínez Lapeña y Elías Torres. Su proyecto salió ganador del concurso público de ideas convocado en abril de 2003. Sin embargo, finalmente se optó por rescindir el contrato a los arquitectos. La excusa esgrimida entonces fue que habían incluido material peligroso fácilmente inflamable. Les puedo garantizar, porque hice una investigación sobre el asunto, que las verdaderas razones que motivaron a la turba andalucista a romper el contrato fueron otras; a saber, la Junta no quiso que Málaga tuviera unas estaciones con sello propio donde el azul y la luz mediterránea eran el denominador común del proyecto. En otras palabras, que no quisieron que Málaga tuviera un metro con sabor propio y de mejores prestaciones. Lo que aquí afirmo no es una opinión, sino un hecho corroborado en las conversaciones que mantuve en Barcelona con los arquitectos. Por cierto, llegado a este punto me gustaría destacar que ambos fueron indemnizados por Ferrocarriles andaluces, es decir por todos nosotros. Para sacar del entuerto del metro, los sociolistos contrataron de asesor al arquitecto Antonio González Cordón. Sevillano y ganador de algunos concursos como el estadio del Betis- ¿me siguen?- pues eso espero.


El caso es que este señor que como arquitecto será muy bueno pero como asesor es un zafío de mil pares de pelotas. Fíjense en el modelo de las estaciones, todo en verde y blanco. Por no hablar de las bocas de metro cuyo diseño recuerda a una jaula de zoológico. Ya ven, el azul mediterráneo por el verde olivar y los ladrillos de vidrio pavés por barrotes andaluces. Les aseguro que no hay en el mundo- y soy un hombre viajado- ninguna estación de metro más fea que las nuestras.


Ahora quiero entrar en el tema de las prestaciones, porque el metro malagueño como el resto de sus primos andaluces es de prestaciones pequeñitas. Un metro ligero le llaman como las mentes que rigen nuestro gobierno. Un suburbano que antes de haber sido inaugurado ya se ha quedado pequeño, y eso que los muy inútiles todavía no han tenido a bien llevarlo al PTA. Pero si lo de las prestaciones y el diseño de las estaciones es un engaño absoluto, qué me dicen de las fechas anunciadas para su inauguración. Les doy un pequeño botón de muestra: Concepción Gutiérrez, rata con olor a alcantarilla que anunció que estaría a finales del 2007. Vean http://www.diariosur.es/pg060126/actualidad/malaga/SD_cristaldocu.html
O a la mismísima María Gámez, traidora insoportable cuyos padres debían haberla tirado a la basura y quedarse con la cigüeña, que aseguró que el día 11 del 11, del 2011 a las 11 horas, 11 minutos y 11 segundos el metro malagueño haría su primera salida. Tal vez, la obsesión de esta señora tan mezquina por ese número, le venga por sus once hermanos, todos bien colocaditos en la Junta. Sin embargo, ahora la consejería de transporte vuelve a anunciar una nueva fecha, la de febrero del 2013. ¿En martes y trece quizá?


En consecuencia, la fecha simbólica volverá a retrasarse porque abrir poco menos que tres kilómetros de vías sería poco rentable. Algo que por otra parte ya sabíamos todos. Y es que no hay que ser Einstein para darse cuento de que dos pedacitos de tramos desconectados entre sí es algo inasumible. Ellos lo sabían, pero han continuado con el engaño hasta que no han podido ocultarlo más. Tengan en cuenta que son miles de malagueños que han presentado su CV para trabajar en el suburbano, y todos se preguntaban por qué no habían realizado ni una entrevista de trabajo al personal- ni que decir tiene que van a ser socialistas los que coparán los puestos- De cualquier forma, el caso del metro malagueño ya tiene sus antecedentes. Recordemos el teatro romano que debía estar restaurado para 1992, que ha sido recientemente inaugurado sin acceso para discapacitados, o el tren litoral tantas veces anunciado, o el saneamiento integral de la Costa del Sol. Ya lo ven, promesas incumplidas por los de siempre. Hoy es un buen día echar una mirada a las hemerotecas y leer a María Gámez diciendo que ella había agilizado el Palmeral de las Sorpresas- todavía no hay ni un edificio ocupado- la ley de dependencia y el metro de Málaga. Ya lo ven, la mofeta olorosa ha vuelto a demostrar que nunca sería invitada a un congreso de mentes brillantes. Y es que aunque vaya de lince, se mueve menos por Málaga que un perezoso en sudamérica.



Puedo afirmar sin temor a equivocarme que los socialistas de la Junta son unos obtusos, loquinarios y botarates. Gente mezquina que está mal de la chaveta. Les hablo de una secta que es la más notable encarnación de la necedad. Particulares de corto entendimiento. Animales rosados cuyo gen principal es la idiocia. Por no hablar de su zafiedad y sus ruines intenciones. Piltrafillas que conciben el presente y el devenir según sus propios intereses personales. Incompetentes en grado máximo que practican una política tabernaria de amigachos. Por eso, el director del Metro se llama Enrique Salvo, un crápula arribista que entiende menos de trenes que Sánchez Gordillo de moda Pret a Porter . En fin, que el metro descarrila en Málaga por culpa de estos descerebrados mucho antes de que monten los raíles. La Junta de Andalucía todavía no lo sabe, pero este accidente ferroviario les va a salir por un ojo de la cara tan dura que tiene.

5 comentarios:

  1. Lo de la Junta en Málaga es una puta vergüenza. Ya está bien de aguanta a esta pandilla de chorizos. También me jode mucho la prensa malagueña que lleva años traicionando a Málaga. Estoy harta. Sonia

    Enhorabuena por el blog

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  2. Lo único que puedo añadir a tu artículo es que leerte es una reparación después de tener que vivir bajo el yugo estúpido de la Junta. Te lo digo en serio, leerte me repone, me carga las pilas. Hoy es un día muy triste para Málaga.

    Bernardo

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  3. Muchas gracias a todos; la verdad es que se podrían añadir muchas cosas sobre esta gentuza, pero no quiero cansar a nadie hoy. La única duda que me asalta a veces es cómo va a quedar el cortijo andaluz cuando ellos se vayan. Ni el caballo de Atila.

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  4. Rocker: Hablas en nombre de muchos malagueños y te lo agradecemos de veras

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